Cumbre por la Paz en la Península de Corea, Mensaje de la Madre Verdadera

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Cumbre por la Paz en la Península de Corea

Discurso de la Madre Verdadera

HJ Art Hall

13/02/2022

 

A pesar de la difícil situación actual causada por la pandemia de coronavirus, creo que ustedes, los líderes mundiales que anhelan la paz y la unificación en la Península de Corea, verán cumplida su esperanza de corazón. Gracias.

Hoy en día, el mundo en su conjunto se enfrenta a muchas dificultades. Aunque hay más de doscientas naciones en este planeta, todas ellas persiguen una esperanza en común: un mundo unido y en paz. Sin embargo, a pesar de esta esperanza, la historia de la humanidad está plagada de guerras y conflictos cada vez mayores.

Al principio, Dios, el Creador y Dueño del universo, creó todas las cosas del mundo, así como al primer hombre y a la primera mujer, Adán y Eva, que iban a ser los antepasados de la humanidad, y esperó a que pasaran por un período de crecimiento para llegar a perfeccionarse. No obstante, no lo lograron y, en cambio, la humanidad se separó de Dios, el Creador, como vemos hoy. Sin embargo, nuestro omnisciente y omnipotente Creador ha sido el mismo desde el principio hasta el final.

Él debe realizar el día de la victoria a toda costa. Para ello, primero deben existir los Padres Verdaderos que puedan triunfar entre toda la humanidad y convertirse en los ancestros humanos, pues solo entonces la única familia de la humanidad podrá vivir en el Reino de los Cielos en la tierra, tal y como desea el Creador. Durante seis mil años, Dios ha sido el Padre que busca a Sus hijos perdidos.

Por eso permitió que las religiones brotaran en cada región, para guiar mejor a los pueblos locales y enseñarles a hacer su camino hacia el bien. En medio de todo ello, el Cielo tuvo que seleccionar a su pueblo elegido y llevar a cabo su providencia de salvación para restaurar mediante la indemnización el error cometido por los primeros seres humanos destinados a convertirse en los ancestros humanos.

La Suya ha sido una historia de indescriptible y laboriosa paciencia y perseverancia. Después de trabajar durante cuatro mil años, finalmente pudo hacer nacer a Su Hijo unigénito, al que pudo reclamar como Suyo. Sin embargo, según el principio de la creación, el Hijo unigénito por sí solo no es suficiente. Por eso, no solo la familia que dio a luz al Hijo unigénito, sino también todo el pueblo de Israel, tuvo que crear un entorno en el que pudiera mantener la providencia del Cielo. Sin embargo, esto no se cumplió.

En cambio, Jesús murió en la cruz y prometió volver y celebrar la Fiesta del Cordero. El cristianismo continuó a través de sus discípulos y ha seguido extendiéndose durante dos mil años. No obstante, me gustaría preguntarles lo siguiente: ¿está el entorno actual del cristianismo preparado para recibir al Mesías que prometió volver? El entorno en el que esta humanidad caída puede ser abrazada por el Cielo se crea a través del nacimiento de los Padres Verdaderos.

En otras palabras, la humanidad caída puede convertirse en los hijos del Dios Creador, nuestro Padre Celestial, solo cuando renace y resucita a través de los Padres Verdaderos. Y esas figuras centrales que pueden desenredar los hilos enmarañados de la historia errónea nacieron en la Península de Corea después de seis mil años.

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Los Padres Verdaderos surgieron en el año 1960, y la providencia por la que los Padres Verdaderos pueden dar el renacimiento y la resurrección a la humanidad como hijos del Padre Celestial es el movimiento de familias verdaderas y la Bendición Matrimonial. Cada individuo de la humanidad caída, independientemente de quién sea, puede convertirse en hijo del Padre Celestial a través de los Padres Verdaderos. Todos deben convertirse en Sus hijos. El sueño del Dios Creador es vivir junto a los Padres Verdaderos y Sus hijos en el Reino de los Cielos en la tierra. El primer paso hacia ese sueño se dio en 1960.

En pocas palabras, el dueño del universo y de este planeta es Dios, el Creador, nuestro Padre Celestial. Aunque hay muchas naciones y potencias fuertes en el mundo, solo podrán alcanzar sus derechos como tales potencias cuando se sitúen en la posición de asistir al Padre Celestial. No tienen propiedad. Los países pueden establecerse solo cuando el Cielo dice: “Sí; ya que has hecho todo lo posible para que tu parte del mundo sea hermosa, puedes gobernar sobre esta nación”.

En otras palabras, todas las religiones del mundo han llegado a su última parada. Todos deben bajarse en la última parada. Lo único que les queda es bajarse y hacerse uno con los Padres Verdaderos para asistir a nuestro Padre Celestial, el Dueño del universo.

Lo mismo ocurre con el pueblo coreano. ¿Qué hizo que el pueblo coreano, que comparte la misma cultura, linaje y tradiciones, se dividiera en Norte y Sur? Corea es la única nación dividida en este planeta. Solo cuando Corea se unifique podrá haber paz en Europa del Este y en el noreste de Asia. ¿Lo entienden? Deben saber que nosotros, las personas que viven en el mundo hoy, necesitamos convertirnos en hijos que asisten al Padre Celestial a través de los Padres Verdaderos, ya que estamos conectados a Él por la ley celestial.

Ya he dicho que un mundo de verdadera paz, libertad, igualdad, unidad y felicidad, con la humanidad viviendo en él como una sola familia centrada en el Padre Celestial, solo podrá realizarse cuando el pueblo coreano y todas las demás naciones asistan al Cielo como su Padre. En este sentido, deseo hacer una petición a los ciudadanos de Corea del Sur y del Norte como Padres Verdaderos. Espero que Corea del Sur y Corea del Norte se unan como uno solo conmigo y se conviertan en un solo hermano y logren la verdadera unificación en la Península de Corea. Solo entonces podrán todos los seres humanos del mundo convertirse en hijos e hijas de nuestro Padre Celestial y lograr la paz y la unidad mundial en esta época y generación.

Hasta ahora, la humanidad ignoraba el hecho de que todos nosotros y todas las naciones están conectadas al Cielo por la ley celestial y, como resultado, esta hermosa Tierra se ha dilapidado. Y es cada vez peor, con el cambio climático, la subida del nivel del mar y, sobre todo, las catástrofes naturales. El año pasado hubo horrendos incendios forestales, tornados y lluvias torrenciales solo en el continente norteamericano, que causaron muchas pérdidas, tanto de vidas como de bienes. ¿Y en China? ¿Y Asia? Todos los continentes sufrieron daños incalculables en vidas y propiedades. Además, en los últimos dos años se han perdido muchas vidas debido a la pandemia de coronavirus. Y la verdad es que no tenemos ni idea de qué otros cambios tendrán lugar y causarán aún más problemas. Todo ello ha sido provocado por el fracaso de la humanidad.

Ahora estamos en la posición de hijos que deben asistir al Padre Celestial. Como hijos que no han sido filiales hasta ahora, es nuestro deber hacer que el sueño de nuestro Padre se haga realidad en la tierra. ¿Debemos entonces sentarnos a observar? Toda la humanidad en el mundo necesita unirse como una sola y cumplir con nuestra responsabilidad, que es devolver este mundo a su estado original. Eso es lo que nosotros, la gente que vive en este mundo hoy, estamos obligados a hacer.

Hemos escuchado muchas buenas palabras de las personas que asistieron al evento de hoy desde todas partes del mundo. Todos rezan para que nuestras esperanzas se hagan realidad, con la firme convicción de que así será. Sí, se harán realidad. La cuestión es si podemos calificarnos como hijos que asisten al Cielo como nuestro Padre.

Estoy transmitiendo nuestros sueños a nuestras futuras generaciones, nuestros nietos, que se harán cargo de esta Tierra y sus habitantes en el futuro. Si nos hubiéramos unido como uno solo y hubiéramos hecho de este planeta un Reino de los Cielos en la Tierra donde viviéramos atendiendo a nuestro Padre Celestial, ¿cómo habría sido nuestra vida en la Tierra? Después de crear todas las cosas del mundo, nuestro Creador creó por último a los antepasados humanos y les dijo que tuvieran dominio sobre todas las cosas. El mundo no caído sigue manteniéndose de acuerdo con los ciclos naturales del principio de la creación. El problema es que gran parte del mundo ha sido destruido por la humanidad.

En realidad, mi flor favorita es el narciso, que es el primero en florecer de la tierra congelada cuando llega la primavera. Me hace pensar en cómo puedo reconfortar el corazón de nuestro Padre Celestial, que contempla la historia de la humanidad y cómo esta se ha vuelto desgraciada y agonizante a través del otoño.

El narciso es el primero en romper el suelo congelado y decirle al mundo que la primavera ha llegado. Al mirarlo, recuerdo lo débil que soy todavía y lo mucho que me ha limitado mi entorno a la hora de cumplir con mis responsabilidades como Madre Verdadera durante los últimos sesenta años. Sin embargo, no me detuve y, como resultado, hoy hay muchos aliados como ustedes a mi lado. Gracias. Esforcémonos todos por convertirnos en los hijos verdaderos de nuestro Padre Celestial a través de los Padres Verdaderos, que puedan trabajar juntos como hijos e hijas filiales para hacer que Su sueño y deseo se hagan realidad en la tierra. Gracias.

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Traducción al español:

Ricardo Gómez

Argentina

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