Palabras de la Madre Verdadera durante la Gran Obra Espiritual

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Palabras de la Madre Verdadera durante la Gran Obra Espiritual Cheonbo Hyojeong por el 61° Aniversario de la Santa Boda Cósmica de los Padres Verdaderos

Centro Mundial de la Paz Cheongshim

1° de mayo de 2021

Hoy es un día de alegría y júbilo como nunca antes en la historia y, como Unigénita Madre Verdadera, quiero contarles algo que soñé en mi adolescencia, cuando tenía 15 años. Poco después de la guerra de Corea, cuando el mundo se dividió en los bloques democrático y comunista, después de la Segunda Guerra Mundial, sobre todo en Estados Unidos que había sido partícipe, se crearon hermosas canciones. Esta es la letra de una canción:

(Carry me back to old Virginny https://www.youtube.com/watch?v=4QCcSZdefE8)

Llévame de vuelta a la vieja Virginia.

Allí es donde crecen el algodón, el maíz y las patatas.

Allí es donde los pájaros, sí, gorjean dulcemente en primavera.

Allí es donde este corazón mío sí anhela ir.

No tengo miedo, ven y llévame de vuelta.

Escuchando esta melodía, comprendí que era la tierra natal de un anciano de color, quien seguramente estaba viviendo en su segunda tierra natal. Para aquella época, Estados Unidos había pasado por la Guerra de Secesión y la Segunda Guerra Mundial. Aparentemente las circunstancias lo llevaron a dejar su tierra natal. La letra describe sus deseos de retornar a su tierra natal antes de seguir envejeciendo más. Pensé para mí: ¿Por qué será que a una jovencita de apenas15 años puede gustarle una canción que describe la historia de un anciano? y repentinamente sentí ¡Ah! ¡Porque Dios es amor!

Cuando llegamos a la posición de Padres Verdaderos en 1960 y el cristianismo no fue nuestro fundamento de protección, los 60 años de los Padres Verdaderos fueron como un áspero camino en el desierto cubierto de espinas. Ustedes ya deben conocer bien las circunstancias desde que proclamé el (Día de la Fundación del) Cheon Il Guk en 2013 hasta que proclamé el Día del Arraigo del Cheon Il Guk.

Al definir la agenda de una gira mundial expresé que iría al África. Muchos de los líderes me dijeron que les gustaría que fuese a lugares donde tengamos un mayor fundamento. Sin embargo, yo escogí ir al África. El continente africano es el que más ha sufrido en la historia de la humanidad. Yo sabía que había hombres justos y profetas que, a pesar de haber sido tratados como poco menos que seres humanos, se aferran a Dios y piden por Su misericordia. Por eso me dirigí hacia el África, y allí me encontré con muchas personas justas.

Allí hablé de la Providencia de Dios y revelé que yo era la Hija Unigénita. En ese momento fui bien recibida por ellos. Muchos líderes religiosos, en particular, me dieron la bienvenida. De ellos, al Profeta Radebe le hablé durante 30 minutos de la Providencia de Dios. Él me reconoció como Hija Unigénita y Madre Verdadera y se convirtió en hijo mío. La esperanza de la humanidad caída es llegar a ser hijos e hijas verdaderos de Dios y recibir Su amor. Entonces, le dije a Radebe: “La Bendición no es solo para ti, una persona en particular, sino que tu responsabilidad como profeta es abrir el camino para que todos tus seguidores reciban la Bendición de Dios y se conviertan en hijos e hijas de quienes Dios pueda estar orgulloso”. Él cumplió su responsabilidad. Siempre estaré orgullosa de la familia Radebe.

Ahora, más allá de la congregación y para conducir a todo el continente africano a ser hijos de Janul Pumonim, si los 200 mil fieles que hoy reciben la Bendición cumplen su responsabilidad y se convierte en mesías tribales, les agradeceré que hagan un esfuerzo aún mayor para que el continente africano cumpla la responsabilidad de abrir el camino para que todo aquel que tenga sangre africana, por supuesto, y sus antepasados, puedan llegar a ser registrados como hijos de Janul Pumonim.

Al principio les conté la historia del hombre negro africano. ¿Alguien se atrevería a decir que esa no es la inmensa gracia y amor de Dios? En aquellos días no se conocía tanto sobre el África, pero Dios me mostró y comprendí Su voluntad de que en el futuro yo, como Hija Unigénita y Madre Verdadera, tendía que abrir el camino de la gracia de la Bendición en primer lugar al continente africano, que ha vivido con el mayor dolor en la historia humana.

A todas las familias bendecidas y familias Cheonbo que son registradas en el Cheonbowon: ¡las amo! Como Padres Verdaderos que, por primera vez en la historia y, por supuesto, en la Providencia de Dios, cumplimos el sueño de Dios, estamos preparando un templo que pueda servir sustancialmente a Janul Pumonim. Lo que yo espero es que no se olviden que están viviendo la era dorada de sus vidas al convivir con la Unigénita Madre Verdadera y que la devoción y los esfuerzos pueden producir los frutos que les permitan, en vida, que sus nombres queden registrados en el Templo Cheon Il. 

Espero y oro con el anhelo que, al pensar que sus acciones les permitirán ser antepasados a los cuales sus descendientes glorifiquen y de quienes estén orgullosos, permaneciendo para siempre como nobles familias, vivan con gratitud y alabanzas al inmenso amor de Dios.

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Traducción al español:

Alejandro de Souza

Corea

Korea, South

Corrección:

Ricardo Gómez

Argentina

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