Nuestra Comunidad y las Preposiciones

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Como todos seguramente saben, en esta página defiendo irrestrictamente el uso del español porque, según creo, es un idioma que tiene per se todo lo que se requiere para transmitir una idea de forma coherente. También es cierto que, como cualquier otro idioma, fue creado por seres que desconocían la Voluntad de Dios, razón por la cual es pasible de cambios que lo actualicen para poder cumplir con la misión de dar a conocer las palabras de los Padres Verdaderos.

En esta ocasión me gustaría explicar el uso de las preposiciones. Las preposiciones del español, que son las que nos interesan por ahora, son palabras que conectan un sustantivo, adjetivo o verbo con el objeto de la preposición, que suele ser un sustantivo o un pronombre. Más específicamente, las preposiciones hacen referencia a la relación entre dos partes de una frase, una relación que suele ser de movimiento, ubicación, dirección o tiempo. Dicho de otra forma, las preposiciones tienen como función sintáctica unir palabras o frases dentro de un enunciado.

Hagamos foco en la preposición “de”. La preposición “de” es una de las que tiene más funciones dentro del idioma español. Siempre que un nombre se una a otro con la preposición “de”, significando relación de propiedad, posesión o pertenencia, o también la materia de que está hecha una cosa, como en “casa de madera”, “anillo de oro”, decimos que el nombre que lleva antepuesta dicha preposición está en genitivo, distinguiendo el genitivo de propiedad y el genitivo de materia.

Según varían las relaciones que expresa el genitivo, varían sus denominaciones. Como ustedes seguramente saben, los genitivos se dividen en genitivo posesivo, genitivo causal, genitivo subjetivo, genitivo objetivo y genitivo de aposición. Yo quisiera que analicemos juntos el genitivo posesivo.

El genitivo posesivo es el que expresa propiedad o pertenencia: “Las fábulas de Pedro”, “la casa de Juan”, “la iglesia de Cristo”, etc. Esta preposición es vital para decir que algo pertenece a alguien. No es lo mismo decir: “La mansión de González”, que decir: “La mansión González”. ¿Notan la diferencia? En la primera frase la mansión pertenece a González, mientras que en la segunda la mansión se denomina González, pero no se menciona a quien pertenece. Dicho esto, ¿cómo se ha dado en llamar a nuestra organización en casi todos los países del mundo? Veamos algunos ejemplos.

Recuerden que, en el idioma inglés, este tipo de posesivo se conoce como genitivo sajón, y se representa por un apóstrofe (‘), seguido de la letra s, así: ‘s. Por ejemplo: “Martha’s house is very pretty” (la casa de Martha es muy bonita). En virtud de esta regla, el nombre que los países sajones le han dado a nuestra organización es: “Heavenly Parent’s Holy Community” (Sagrada Comunidad de los Padres Celestiales). En este caso queda muy bien expresada la posesión que le brinda el genitivo posesivo, ya que la Sagrada Comunidad pertenece a alguien, en este caso a los Padres Celestiales. Incluso en portugués el nombre respeta esta regla: “Comunidade Sagrada Dos Pais Celestiais Do Brasil”.

Como se puede observar, en la mayoría de los idiomas la posesión que otorga el genitivo posesivo se respeta a rajatabla, tal como lo recomienda el correcto uso del idioma español y el más elemental sentido común. Pero, aunque parezca ilógico y reñido con las reglas más elementales del español, en algún que otro lugar geográfico de América Latina se optó por ignorar el uso de la preposición “de”. A algunos líderes les sonó mejor que nuestra organización sea denominada como “Sagrada Comunidad Janul Pumonim”. Alguien, o algunos, decidieron, de forma inconsulta, quitarle a Janul Pumonim la pertenencia de nuestra Comunidad. Al haber ignorado el uso del genitivo posesivo le quitaron a Janul Pumonim Su Comunidad, y la misma pasó a tener a Dios como el título de la misma, más no como propiedad.

¿Por qué pasan estas cosas? Personalmente creo que esto ocurre porque algunos líderes creen que pueden saberlo todo, pero esto no es así. Todos necesitamos que alguien nos ilumine en algún momento de nuestras vidas. Un buen líder hubiera consultado con algún hermano o hermana conocedor del idioma, hay muchos y muy buenos, para poder ser orientados en la forma correcta de utilizar estas cuestiones idiomáticas. Hay hermanos y hermanas que son lingüistas, que conocen los vericuetos de la lengua española como la palma de sus manos, habría que haber consultado con algunos de ellos para no hacer este papelón idiomático.

El nombre correcto de nuestra organización en español debería ser: “Sagrada Comunidad DE Janul Pumonim”, y esto no es opinable. Decirlo de otra manera es un error, y debería subsanarse de inmediato.

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Una respuesta para “Nuestra Comunidad y las Preposiciones”

  1. Me parece un apéndice importante de esta página o blog establecer escritos similares sobre nuestra lengua ya que hay quienes de manera muy ligera establecen decisiones como el tema que discute o fácilmente rendirse y declarar que el español tiene sus limitantes sin realmente hurgar todas sus herramientas. No nos vaya a ocurrir como organización eclesiástica que se nombró IGLESIA de DIOS luego vino un grupo que se desprendió y quiso enarbolar su liberación de la institución original o matriz sin renunciar al nombre y pasó a llamarse: IGLESIA LIBRE de DIOS. ¿¡!…?

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