Familia Verdadera y Paz Mundial

124931290_3438651812920156_8693658843751196621_o

Familia Verdadera y Paz Mundial

11 de junio de 1998

Hotel Waldorf Astoria, Nueva York, Nueva York

Banquete de Apertura para la Convocatoria sobre la Familia y la Paz Mundial

Honorables eruditos, respetados líderes religiosos y líderes de todo el mundo en varios campos, les doy una calurosa bienvenida a esta convocatoria especial titulada: “La Familia Verdadera y la Paz Mundial”.

Ahora estamos en un período de gran transición; tenemos que resolver la seria confusión mental, los conflictos mundiales, los problemas ambientales y los crímenes que han manchado al siglo XX para poder recibir al siglo XXI con esperanza. La humanidad ansía un mundo de paz que esté libre de guerras y sufrimiento; pero es difícil tener esperanza cuando el futuro está siendo amenazado por la mentalidad de “el dinero lo soluciona todo”; la cual es inútil ante el decline de nuestra juventud, la desintegración familiar, el abuso de drogas y la propagación del SIDA. Cualquier influencia positiva de las autoridades nacionales o religiosas sobre los jóvenes ha disminuido enormemente. El desarrollo económico, las propuestas políticas y los avances en la ciencia, las comunicaciones y la información son incapaces de traer felicidad a la humanidad o un mundo de paz.

El ideal de la creación basado en el amor verdadero

A través del largo curso de la historia, la humanidad nunca ha alcanzado la felicidad completa. De hecho, los individuos y las familias han sufrido una tristeza sin fin. A pesar de esto, los seres humanos nunca han renunciado a su anhelo inexorable de alegría. Esto se debe a que Dios originalmente creó a la humanidad para que viva en felicidad como familias verdaderas. Aunque los seres humanos han vivido una vida de pecado y sufrimiento debido a la Caída, ellos han buscado implacablemente la vida de alegría que debíamos haber tenido originalmente.

Entonces, ¿cuál es la esencia de la felicidad verdadera? ¿Cuál es el plan de Dios para que los seres humanos sean verdaderamente felices? Dios es la encarnación del amor verdadero. Dios, movilizado por el ideal del amor verdadero, creó a todas las cosas invirtiendo todo de Sí mismo y de forma incondicional para ellos. Pero ningún individuo puede realizar por sí solo el amor verdadero. Incluso Dios necesita una relación recíproca de dar y recibir entre un compañero sujeto y un compañero objeto para establecer y experimentar el amor. Esto se realiza en una familia verdadera.

El amor verdadero se perdió debido a la Caída

Una familia verdadera comienza con el ideal del amor verdadero de una persona verdadera, que es el propósito fundamental de Dios al crear. ¿Cómo puede un solo ser humano posicionarse como el compañero del Dios absoluto? Esto no se trata de trabajar arduamente o de alcanzar una posición destacada, sino que solo se consigue mediante una relación de amor verdadero. Cuando un compañero sujeto y un compañero objeto establecen una relación ideal de amor verdadero, inmediatamente poseen los derechos de misma posición, igual participación en los asuntos del otro y la misma herencia del amor verdadero.

El amor verdadero de Dios lo llevó a crear a los seres humanos como Sus compañeros objetos. Siendo este el caso, lo más precioso para todas las personas es realizar una familia verdadera centrada en el amor verdadero original con el que Dios creó a los seres humanos. Por esta razón, el amor verdadero es la base para la felicidad humana. Dentro del amor verdadero hay una alegría infinita y libertad y armonía eternas.

Dios es el compañero sujeto de cada persona en amor verdadero, vida verdadera e ideales verdaderos. Por lo tanto, los seres humanos se convirtieron en los compañeros objetos del amor verdadero, la vida verdadera y los ideales verdaderos. Dios es el Padre, el Creador, y los seres humanos fueron concebidos como Sus hijos y fueron diseñados para formar un solo cuerpo con Él en amor verdadero. Originalmente, Dios creó a los seres humanos verdaderos para que vivan en alegría. Nuestras mentes y cuerpos estaban destinados a unirse con el amor de Dios y a estar intoxicados por este. Dios creó a los seres humanos para que Él pudiera experimentar alegría infinita al participar en las vidas felices de las familias verdaderas. A través de experimentar el amor verdadero, Dios quería vivir junto con nosotros y alcanzar la unidad armoniosa con nosotros.

Sin embargo, los primeros antepasados de la humanidad cayeron y ahora vivimos constantemente con una sensación de intenso conflicto dentro de nosotros. Este es un conflicto entre la inclinación de la mente egoísta que lucha por alcanzar los deseos malos y la inclinación de lo que llamo la “mente original”, que lucha por realizar los deseos buenos. Decimos “mi cuerpo” y “mi mente” como si fuéramos un ser unitario, pero también sentimos dentro de nosotros el choque entre la división del cuerpo y la mente. La mente y el cuerpo luchan y suelen contradecirse entre sí. Esto se debe a la Caída de los primeros antepasados humanos. Esta división y conflicto en cada persona se ha expandido a todos los niveles de la existencia, sembrando la división y el dolor en las familias y las sociedades, y últimamente en las naciones, el mundo y el cosmos.

La Caída violó la ley celestial a través del amor egoísta y falso de Satanás. Como consecuencia, esto trajo consigo nuestra ignorancia de Dios y del amor verdadero. Los seres humanos no solo perdieron a Dios, sino también cualquier sentido de su propio valor original. Dominados por el amor falso de Satanás, perdimos la habilidad de establecer familias verdaderas centradas en el amor verdadero. Sin esta fundamental línea de vida para la felicidad, no hemos podido convertirnos en personas verdaderas y no hemos podido unir nuestra mente y cuerpo, lo cual es necesario para completar el ideal original.

La base de la unidad entre mente y cuerpo

Todo en la creación llega a existir y funciona de acuerdo con un conjunto prescrito de leyes, y la más elevada de estas es la ley del amor. Una persona no alcanza la perfección a través del conocimiento, el poder o el dinero, sino más bien a través del amor verdadero. En otras palabras, cada uno de nosotros está destinado a perfeccionar nuestro corazón al experimentar el amor verdadero, para que así podamos crecer espiritualmente y perfeccionar el corazón de nuestro Padre Celestial, que es el Dios del amor verdadero.

La perfección individual significa alcanzar una unidad armoniosa de mente y cuerpo. Tal unidad se puede completar cuando aprendemos a amarnos con el amor verdadero de nuestro Padre Celestial. En otras palabras, nuestra mente y cuerpo pueden hacerse completamente uno y podemos madurar en una personalidad de amor verdadero solo cuando nuestras relaciones, a lo largo de nuestras vidas, están basadas en el amor verdadero de Dios. Una familia verdadera, que es el cumplimiento del amor verdadero de Dios, solo puede aparecer sobre el fundamento de la unidad entre mente y cuerpo.

Solo el amor verdadero puede construir una relación ideal y eterna entre mente y cuerpo. Cuando el amor verdadero de Dios mora dentro de la base unida de la mente y el cuerpo de una persona, la puerta del amor verdadero se abre y le permite a la persona resonar con el amor verdadero de Dios y del universo. Tal persona verdadera se convierte automáticamente en el heredero de la libertad y la felicidad infinitas. Esta persona puede ver, escuchar y sentir el amor verdadero en todo. En esos momentos en que ve, escucha o siente, la persona verdadera se intoxicará en amor verdadero y vivirá en el estado más elevado de emoción estética. La persona de amor verdadero cumple el propósito general de la creación mientras armoniza naturalmente con el entorno y disfruta del mismo. Tal persona siente belleza en el día a día.

Alguien que alcanza esto se convierte en el compañero objeto perfecto de Dios, se asemejará a Él y heredará Su amor verdadero. Tal persona sentirá lo que Dios siente y apreciará lo mismo que Dios.

Para los seres humanos, el amor verdadero es el ideal más sagrado y precioso. Una persona sola no puede crear amor verdadero, ni tampoco se puede crear cuando un compañero es egoísta. El amor verdadero desea dar una y otra vez y olvidar que ha dado, así se puede dar y compartir aún más. Este patrón produce unidad y permite que el amor verdadero abarque todo. El amor verdadero nunca es la posesión de un solo ser. Después de que se da amor verdadero, aún le pertenece al dueño original, pero también le pertenece a todas las personas y al universo.

El sueño de Dios es realizar el amor verdadero junto con la humanidad. Él desea sentir la alegría del amor verdadero eternamente en el mundo del corazón junto con todas las personas que son Sus hijos y los seres más elevados y preciosos de toda la creación.

La perfección del amor verdadero

Una vez que se perfecciona el amor verdadero en el mundo humano, ¿qué problema político, económico, cultural o ambiental podría persistir? No hay problema que no se pueda resolver en un mundo de amor verdadero. Tal mundo es uno de felicidad, paz y libertad, todo centrado en el ideal. Este es un mundo donde la felicidad se amplía infinita y eternamente dentro del dominio de los derechos de igual posición, igual participación e igual herencia del amor verdadero. Los problemas que ahora enfrenta la humanidad solo se pueden resolver fundamentalmente a través de la perfección del amor verdadero.

Los seres humanos tienen que madurar en etapas a medida que experimentamos las varias formas del amor verdadero de Dios durante el período de nuestro crecimiento. Nacidos a través del amor verdadero, primero estamos destinados a experimentar, como niños, el amor verdadero de nuestros padres y de nuestros hermanos y hermanas. Entonces, mientras maduramos, vamos experimentando el amor verdadero de nuestro esposo y esposa y, finalmente, como padres, el amor verdadero de y para nuestros hijos. Uno alcanza la perfección de acuerdo a este orden del amor. En definitiva, una vez que una persona alcanza unidad de mente y cuerpo, el amor verdadero emana de esa persona.

Luego, un hombre y una mujer, los cuales hayan perfeccionado su unidad de mente y cuerpo, se casan y se aman verdaderamente como esposo verdadero y esposa verdadera. El amor verdadero de Dios mora dentro de las mentes y los cuerpos de este esposo y esposa verdaderos. Cuando nacen los hijos a través de la unión de tal pareja, ellos se convierten en padres verdaderos que están conectados con el amor verdadero de Dios, y su relación con Él les da la habilidad de amar verdaderamente a sus hijos. Así es como se forma una familia ideal y perfecta.

Básicamente hay cuatro grandes amores que corresponden a los cuatro grandes reinos del corazón; estos son: el amor verdadero de los padres, de los hermanos y hermanas, de esposo y esposa y de los hijos. La familia verdadera es la unidad básica en donde los cuatro grandes amores se perfeccionan y donde se experimentan los cuatro grandes reinos del corazón. Este es el fundamento del amor y la felicidad verdadera humana, y este es el lugar de donde florece el linaje y la vida verdaderos. Este es el campo de entrenamiento y la escuela del amor verdadero.

Un hombre y una mujer son los compañeros objetos sustanciales de Dios, representando Sus cualidades masculinas y femeninas. El acto de Dios de la creación era dividir en el mundo físico las cualidades internas y armonizadas de masculinidad y feminidad en dos cuerpos, y luego reunirlos a través del matrimonio en un solo cuerpo que se asemeje a la unidad original de Dios.

Un esposo verdadero y una esposa verdadera representan los polos binarios de Dios, y ambos existen para formar un cuerpo armonioso como representantes del Cielo y la Tierra. En otras palabras, los hombres y las mujeres no fueron creados para vivir de forma egocéntrica, sino que cada uno existe por el bien de su compañero. Tenemos que saber claramente que los esposos y las esposas verdaderos existen por sus respectivos compañeros.

Ya he dicho que el amor verdadero no se puede realizar solo, sino que solo se alcanza a través de una relación recíproca. El amor verdadero entre un esposo y una esposa no es solo por el bien de la pareja, ya que este también completa el ideal de Dios de la creación y le permite a Él ser el dueño del amor verdadero absoluto. El amor verdadero absoluto de Dios mora en cualquier lugar donde haya una persona que desee unirse con su cónyuge como la encarnación del amor verdadero de Dios.

Una pareja verdadera recibe el amor verdadero de Dios y se dirige hacia el futuro con una esperanza unida. La concepción de los hijos y la prosperidad familiar se dan sobre este fundamento. El último deseo de Dios es que el amor verdadero de una pareja vaya más allá del ámbito mundano del entorno cotidiano para que forme una familia que se una con el ideal del amor verdadero.

La importancia de la familia

El propósito de la restauración, que es que la humanidad vuelva al estado de bondad que Dios originalmente planeaba para nosotros, se completa a través de la resurrección de la familia de Adán, debido a que la Caída tomó el lugar de esa familia. Antes de que Dios pueda restaurar una iglesia, un pueblo, una nación o el mundo, Él tiene que encontrar una familia central que pueda ser compañera de Dios. A lo largo de la historia, Dios buscó una familia verdadera que pudiera ser Su compañero objeto ideal. Tal familia verdadera será fundamentalmente diferente en su esencia respecto a las típicas familias humanas; esta sería una familia ideal, original y verdadera unida a Dios. La providencia de Dios busca una familia y no a un individuo, porque el individuo no es el propósito de la salvación; más bien, las familias son la unidad básica para la salvación.

¿Cómo habría sido afectada la humanidad si Adán y Eva hubieran centrado sus vidas en el amor verdadero y no hubiesen caído? Adán y Eva se hubieran convertido en la pareja ideal y verdadera del amor verdadero y habrían sido padres verdaderos y antepasados verdaderos para sus descendientes y toda la humanidad. Toda la población humana, habiendo descendido de los padres verdaderos, Adán y Eva, se habría convertido en una sola gran familia y habría surgido un mundo pacífico que estaría enraizado en la cultura del amor verdadero de Adán y Eva. Por lo tanto, la culminación de la historia de la restauración yace en establecer una familia verdadera centrada en los padres verdaderos y en el amor verdadero. La familia verdadera central es la esperanza de la humanidad y la esperanza de Dios. Esta familia verdadera es el origen del amor verdadero y la vida verdadera, y es el fundamento de la paz y la felicidad para la humanidad.

La revolución del amor verdadero

Hay un dicho que dice “cosechas lo que siembras”. Debido al amor falso basado en los deseos egocéntricos de Satanás, nuestros antepasados humanos se convirtieron en personas de carácter malo. Ellos se convirtieron en cónyuges y padres malos, engendrando una historia de mal y falsedad. Incluso la relación padre e hijo y el estándar básico de la ética y la moral, que de alguna forma ha mantenido unida a la sociedad humana, se han debilitado gravemente. Los actos monstruosos de decadencia e inmoralidad ocurren una y otra vez y cada vez son más graves. Esto significa que la semilla de estos fenómenos del mal, por un simple acto caído en el Jardín del Edén, está dando fruto en el nivel mundial en este momento histórico de cosecha.

El amor verdadero original es perfecto y no cambia con los años. El origen de este amor es verdadero, incambiable, eterno y absoluto. Sin embargo, los primeros antepasados humanos se convirtieron en el origen del amor falso al caer durante el período de su crecimiento, mientras estaban en un estado de imperfección o inmadurez espiritual. Una civilización construida sobre este fundamento de amor egoísta, malo y falso ya no se puede sostener. Si esto persiste, la humanidad se acercará dramáticamente a la ruina. ¿Qué bien pueden ofrecer los desarrollos tecnológicos y la riqueza material cuando el fundamento de la familia se está derrumbando y les entregamos nuestros problemas más profundos a nuestros descendientes? Ha llegado el momento de que los errores y las violaciones históricas se resuelvan desde la raíz. Lo que se necesita con urgencia es una revolución del amor verdadero iniciada por los Padres Verdaderos. No podemos esperar alcanzar la felicidad y un mundo de paz sin cambios fundamentales. Los problemas de hoy se deben resolver al enseñar una visión del mundo basada en los padres verdaderos, la familia verdadera y el amor verdadero de Dios.

Estimados líderes, ansío que investiguen y evalúen seriamente el movimiento de la paz y la visión mundial del amor verdadero que he planteado a lo largo del mundo. El amor verdadero y el Movimiento del Amor Puro para la juventud y el Movimiento Familia Verdadera del amor verdadero, que trascienden la nacionalidad, la cultura, la raza y la religión, no deben ser vistos como sectarios.

Antes de querer buscar un mundo de paz, primero necesitamos una nación de paz; y la precondición para la paz en una nación es la paz en la familia. El poder, la riqueza y el conocimiento, que las personas mundanas siempre han deseado, no son condiciones necesarias y suficientes para la paz y la felicidad. La felicidad verdadera no es proporcional a la cantidad de propiedades que tengamos y no depende de nuestro grado de comodidad física. Solo podemos obtener paz y felicidad verdadera cuando las cosas mundanas están acompañadas por el amor verdadero. La paz verdadera y la felicidad infinita solo se pueden obtener cuando servimos a otros con amor verdadero y cuando sentimos que ese amor es retribuido.

Respetados líderes, sé que han realizado enormes logros y que han avanzado en el bienestar humano y el desarrollo social en cada área a través de una dedicación excepcional, y estoy seguro de que continuarán haciendo contribuciones mucho más grandes para la sociedad. Sin embargo, ahora la humanidad se enfrenta a un grave peligro sin precedentes. Los remedios de cualquiera área especializada no serán suficientes. Así que les pido a ustedes, líderes, que se conviertan en la conciencia de esta Era y que lideren el mundo al crear familias verdaderas, que son el prerrequisito y la base fundamental para un mundo de paz, y que guíen a los demás a hacer lo mismo.

La primera etapa de la Bendición matrimonial de 360 millones de parejas, que oficiaré este sábado 13 de junio, es uno de los frutos de mi enseñanza acerca del ideal de la familia verdadera que expresé a lo largo de mi vida. Aquellos que participan en la ceremonia de Bendición ya le han prometido a Dios que serán personas que formarán familias verdaderas al ser parejas verdaderas y padres verdaderos, centrados en el amor verdadero de Dios. Con valentía estoy llevando a cabo una revolución histórica de amor verdadero para realizar la paz mundial a través del Movimiento Familia Verdadera.

Honorables líderes, ¿qué puede ser más urgente que salvar a la humanidad de su camino hacia la destrucción familiar? Una vez más les pido a todos ustedes que sean activos en el Movimiento de la Familia Verdadera por el bien de la paz mundial.

Sinceramente deseo que el amor verdadero de Dios los bendiga a ustedes, sus familias y a su nación.

Muchas gracias.

120928140_2886522828226665_2577453320744073317_n

copylink

visita

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .