Comprendiendo la Vida y la Muerte

9dce0b05d6545bdf6ef73cd9c4988e57

Comprendiendo la Vida y la Muerte

19 de diciembre de 1998

Edificio del Washington Times, Washington, D.C. EE.UU.

Asamblea de la Federación Interreligiosa para la Paz Mundial de 1998

Honorable presidente, líderes religiosos del mundo y estimados invitados:

Les agradezco sinceramente por haber asistido en esta ocasión a pesar de sus respectivas observaciones religiosas e importantes agendas durante la temporada de Navidad. Aprovecharé este momento para expresar mis puntos de vista en cuanto a la vida y la muerte, una cuestión que cada religión ha sufrido mucho en resolver.

Todos vivimos en el mundo físico, pero sabemos que este no es el único mundo que existe. Existe otro mundo, el mundo spiritual, y este es una realidad concreta. También sabemos que estos dos mundos, el físico y el espiritual, no están destinados a permanecer desconectados el uno del otro, sino que están unidos como un solo mundo. Nosotros, los seres humanos, nacimos del mundo espiritual y con el tiempo volvemos a ese mundo.

La muerte es volver al mundo del origen

En Corea solemos usar un modismo interesante respecto a la muerte. Cuando alguien muere, decimos que la persona “ha vuelto”. ¿A dónde vuelve esa persona? No a un cementerio, lo que queremos decir es que volvemos al punto del origen de la vida.

Volvemos a las vastas extensiones de la historia y, en el proceso, nos despojamos de nuestra nacionalidad. Volvemos al mundo que dio a luz a los antepasados humanos. Si existe un Creador, entonces estamos volviendo al mundo del Creador. Allí es donde nos originamos, así que allí es donde finalmente volvemos.

El universo está involucrado en un movimiento cíclico en todas partes. Por ejemplo, cuando cae la nieve en una montaña y luego se derrite, se forma un pequeño arroyo. Mientras el agua fluye hacia abajo va aumentando su volumen hasta que se convierte en un río. Con el tiempo este llega al océano. Una parte del agua del océano se evapora y vuelve a la atmósfera para completar el ciclo.

Todos los seres desean alcanzar un lugar más elevado o mejor mediante el movimiento cíclico. Entonces, ¿cuál es el mejor lugar al que vamos para vivir eternamente? Mientras estamos en el mundo físico vivimos en nuestro cuerpo físico, aunque nuestra mente está encaminada hacia el mundo eterno. Nosotros nacemos en este mundo; pasamos por nuestra adolescencia, nuestros veintes, treintas y luego la mediana edad, y con el tiempo llegamos a la vejez. Por último llegamos al final de nuestra vida, como el sol cuando se pone en el horizonte. Aquellos que saben que el mundo espiritual existe saben muy bien que el tiempo que pasaron en su cuerpo físico es relativamente corto, y que el mundo que encontramos después de morir es eterno. Ellos saben que nuestra vida en la Tierra es un período de preparación para el mundo eterno.

Nosotros somos como estudiantes que deben obtener créditos en todas las clases para poder cumplir con los requisitos de nuestra escuela para graduarnos. La escuela determina si los estudiantes cumplen con los requisitos y decide si puede reconocerlos. Cuanto más bajo sea el estándar del estudiante en cuanto a sus notas, más lejos estará el mismo del estándar de valor de la escuela.

Del mismo modo, el valor de todos los seres humanos está medido de acuerdo a un patrón. Nuestra vida en el mundo físico es un período de preparación comparado con el tiempo que un estudiante pasa intentando obtener buenas notas en la escuela. En otras palabras, pasamos toda nuestra vida en la Tierra preparándonos y esforzándonos para obtener “buenas notas”. Cada día de nuestras vidas está medido en cuanto a un estándar particular y somos responsables ante este estándar durante toda nuestra vida en la Tierra. La mayoría de las personas en la sociedad no saben con certeza acerca del mundo original al que van después de vivir en este mundo. Ellos no saben si hay vida después de la muerte o si Dios existe.

Los seres humanos son hermanos y hermanas

En algún momento todos iremos al mundo espiritual. Resulta que el mundo espiritual es un solo reino, no está dividido en muchos países como en el mundo físico. Entonces, ¿cuál es la relación entre el mundo espiritual y el mundo físico?

Podemos comparar esto con el agua que sirve como el ambiente del pez. La presencia de agua es una condición absoluta para que viva el pez. Sin embargo, esto no significa que hay un solo tipo de agua. Algunas especies de peces que viven en agua dulce no pueden desovar si permanecen en un río. Ellos tienen que dejar el agua dulce y migrar hacia aguas saladas para dejar sus huevos. Entonces ellos conectan ambos mundos. Del mismo modo, necesitamos conectar nuestra mente, que forma parte del mundo espiritual, con nuestro cuerpo, que forma parte del mundo físico.

En el comienzo de la historia humana se habría formado un reino global unificado para honrar los cumpleaños de Adán y Eva, el aniversario de su boda sagrada y el aniversario de sus muertes. Todas las personas se habrían unido al compartir la conmemoración de estos días. En vez de permanecer divididos, la humanidad habría vivido en un solo reino. Si esto hubiese sucedido, el estilo de vida de Adán y Eva habría permanecido durante toda la historia humana. La cultura creada habría permanecido mientras las personas siguieran existiendo.

Cada uno de nosotros vive ignorando cuándo morirá. No sabemos si, por ejemplo, moriremos en un accidente de tráfico. Pienso que algunas personas morirán diciendo: “¡Oh, el Reverendo Moon tenía razón!”, lamentándose en ese momento. Necesitamos saber que estamos viajando por un camino muy serio en nuestra vida. Tenemos que usar cada segundo de nuestras vidas para prepararnos para el mundo eterno y tenemos que ser conscientes de cuán trascendental es el camino que estamos transitando.

Cuando las personas van al mundo espiritual generalmente se pueden dividir en dos tipos. El primero consiste en aquellos que vivieron una vida natural en la Tierra, y el segundo consiste en aquellos que pasaron por una muerte prematura. Entre los últimos, algunos murieron como resultado de castigos y otros murieron para pagar indemnización por la nación o el mundo.

Supongan que Dios establece a una persona en una posición central que representa a mil personas. ¿Qué pasaría si Dios hiciera que esa persona vaya por el camino de la muerte en lugar de las mil personas? En tal situación, la gracia y la virtud del que murió en su lugar movilizarían los corazones de mil personas; ellos se determinarían a vivir por el nombre de esa persona y moldearían sus vidas en base al mismo, y vivirían como él o ella vivió. Habiendo hecho esto, las mil personas habrían entrado al mismo reino de gracia del que murió por ellos. La razón por la que seguimos la filosofía de personas sabias y moldeamos nuestras vidas en base a patriotas es porque deseamos entrar al mismo reino de gracia que esas personas.

Algunas personas viven con esperanza y otras viven sin esperanza. Podemos dividir las esperanzas y aspiraciones de las personas en dos tipos generales: aquellos que ponen a los seres humanos en la posición central y aquellos que ponen al Cielo en la posición central. Un recién nacido piensa que el vientre de su madre es el lugar más maravilloso del mundo; pero, en un cierto punto de su desarrollo, este deja el vientre de su madre. A medida que el niño crece, él o ella forman amistades y se sienten más felices cuando están con sus amigos; aunque, con el tiempo, el o la joven dejarán atrás a sus amigos. Durante nuestro curso de vida llegamos a descubrir que ni los padres, ni nuestro amado cónyuge y ni siquiera nuestros queridos hijos pueden satisfacer completamente nuestras esperanzas.

Las personas tienen muchos tipos de esperanzas, aunque eventualmente esas esperanzas se desvanecen. Tenemos esperanzas para nuestra familia, para nuestro país y para el mundo. Sin embargo, la realidad es que, a medida que crecemos, nuestras esperanzas se debilitan. Algunas personas se jactan de que su esperanza representa la esperanza de toda la humanidad, pero ellas carecen de la convicción para conseguirla al costo de su propia vida. Las personas entretienen con fervor sus esperanzas durante el curso de su vida; pero, cuando se encuentran con la muerte, abandonan todas sus esperanzas. Ellos desean permanecer vivos un día más. Día tras día ellos merodean en busca de algo nuevo en donde colocar su esperanza. Pero, cuando finalmente se encuentran con la muerte, sus esperanzas se desvanecen y caen en la desesperación mientras se encuentran en su camino final. Sabemos muy bien que todo esto es cierto.

Puede parecer que una persona, cuando lo ven desde lo individual, posee aspiraciones valiosas, pero no hay esperanzas individuales que vayan más allá de la muerte. A mi parecer, es importante que todas las personas en la Tierra consideren seriamente una sola pregunta: ¿cómo podemos encontrar una esperanza que no se desmorone ante la muerte, sino que la trascienda?

La esperanza de luchar contra la muerte y prevalecer

Todas las cosas de este mundo desaparecen. Nuestras familias, naciones e incluso el mundo desaparecerán, así como las ideologías y las filosofías. ¿Qué permanecerá? Lo que permanecerá es la esperanza que puede derrotar a la muerte. Podemos considerar que una persona que no posee tal esperanza o aspiración ha sido derrotada por la vida.

Hay personas que, desde el momento que nacen, rechazan todas las esperanzas y aspiraciones presentadas por el mundo secular. Estas personas tienen aspiraciones que no son del mundo humano, sino que son eternas y del Cielo. El Cielo ayuda a esas personas. Una vida de fe no tiene aspiraciones que están enraizadas en el mundo secular, sino que abraza las esperanzas que incluso sobrepasan las puertas de la muerte. Esta vida de fe sueña con el mundo de la esperanza eterna.

Algún día yo también moriré. No pensaba mucho en la muerte cuando era joven, pero cada vez nos preocupamos más acerca de la muerte a medida que envejecemos. Esto se debe a que la muerte es una puerta por la cual estamos inevitablemente destinados a pasar. Sin embargo, ¿qué nos sucede después de morir? ¿Ustedes saben por qué estoy hablando de la muerte? Estoy hablando de la muerte para enseñarles el significado de la vida. ¿Quién conoce realmente el valor de la vida? No una persona que hace todo lo posible para preservar su propia vida. El único que realmente conoce el valor de la vida es el que transita por el valle de la muerte. Una persona confirma el valor de la vida mientras clama desesperadamente al Cielo en la encrucijada entre la vida y la muerte.

¿Por qué las personas le temen a la muerte? Porque no conocen el propósito por el cual nacieron. Aquellos que no saben por qué nacieron no saben por qué mueren. Por lo tanto, entre las primeras preguntas que se hacían los filósofos, estaban estas: “¿Qué es la vida? ¿Por qué nacemos?”. Si pensamos en ello, nos damos cuenta que cuando morimos estamos renaciendo en medio del amor de Dios. Pero en nuestro mundo las personas suelen exclamar: “¡Oh no, me voy a morir! ¿Qué voy a hacer?”, y hacen mucho alboroto por eso. ¿Ustedes creen que Dios grita: “¡Oh, no!” y queda abrumado por el dolor cuando morimos, o creen que Dios se ríe: “jo, jo, jo”? La verdad es que Él se pone feliz. Esto es así porque el momento de la muerte del cuerpo físico es el momento en que experimentamos la alegría de abandonar el reino finito del amor para entrar en el reino infinito del amor. Este es el momento de nuestro segundo nacimiento.

Entonces, ¿Dios está más feliz en el momento que nacemos en el mundo físico o en el momento que dejamos atrás nuestro cuerpo físico? En el momento de la muerte física, nacemos por segunda vez en un reino infinitamente expandido del amor, y ahí nos convertimos en Sus hijos recién nacidos. Por supuesto que Dios es más feliz en el segundo nacimiento. Les estoy diciendo esto porque necesitan saber que, a menos que se deshagan del miedo a la muerte, no podrán tener una relación profunda con Dios.

Dios se siente feliz al mirar y participar directamente en nuestra vida. Piensen cómo nace un bebé y cómo moja sus pañales cuando comienza el proceso de crecimiento. Dios es feliz porque, a medida que el niño crece, también crece el pulso del amor dentro de Su corazón. Cuando Dios hace una cara, el bebé lo imita y pone la misma cara; cuando Dios sonríe, el bebé también sonríe y cuando Él está triste, el bebé también está triste. Así es como los bebés gradualmente crecen para asemejarse a Dios. Así como los bebés crecen, también comienzan a asemejarse a sus padres. A través de sus padres aprenden el idioma y las reglas para la vida diaria. Por supuesto que todas estas cosas tienen su origen en Dios.

Así que, después de que Dios haya vivido con nosotros en la Tierra, ¿qué pasaría si un día Él se dirige hacia el otro lado? ¿Qué se supone que deberemos hacer? Si le decimos: “Espera, Dios, quiero ir contigo”, ¿acaso Él le contestará: “¿Quién eres tú?”? ¿Acaso nos dejará atrás o querrá llevarnos con Él? Por supuesto que querrá llevarnos con Él. No obstante, Dios dirá: “No puedo llevarte conmigo ahora. Te llevaré conmigo después de que hayas crecido un poco más, quiero que trabajes un poco más en tu perfección”. Entonces podemos responder: “Bueno, no podemos ir ahora, pero ciertamente llegará el día en que vayamos cuando estemos preparados”. Así podemos esperar ese día. Cuando tenemos un cuerpo físico no podemos seguir a Dios a dondequiera que vaya.

Necesitan estar dispuestos a morir por la persona que aman

Es natural que tan solo queramos asemejarnos a Dios. Por Su parte, Dios también quiere que Sus hijos e hijas se asemejen a Él. Tenemos que concluir que Dios nos diseñó para nacer nuevamente en un cuerpo que nos permita asemejarnos a Él.

Dios y los seres humanos ansían ese día eterno en el que podamos elevarnos juntos por los Cielos. El día en que nacemos como seres que pueden volar junto con Dios, el día en que nacemos en ese cuerpo, es el día de nuestra muerte física. En ese día nos desprendemos de nuestro cuerpo físico como si fuera un traje viejo. Entonces, ¿recibiríamos a la muerte o le temeríamos? Por supuesto que la respuesta es que recibiríamos a la muerte.

¿Con qué propósito morimos, entonces? Morimos por el bien del amor verdadero de Dios. Este es el amor por el cual buscamos sacrificarnos por el bien de los demás. Podemos concluir que la razón por la que nos desprendemos de nuestros cuerpos físicos es para poder participar en el reino del trabajo del amor de Dios, morimos por el bien del mundo del amor de Dios. ¿No les gustaría nacer como hijos e hijas verdaderos de Dios que puedan recibir y practicar el amor verdadero?

Si pudiéramos medir la riqueza de Dios, ¿qué tan rico piensan que sería? ¿Alguna vez han pensado en esto? Con todos esos cuerpos celestes en el universo, ¿no hay posibilidades de que uno esté hecho de diamante sólido? ¿Y qué tal uno que esté hecho de oro puro? Dios es realmente omnisciente y omnipotente. ¿Acaso no querría que Sus hijos lo tuvieran todo? ¿Qué piensan? Dios puede ir de una punta del vasto universo a la otra en un instante. ¿No estarían interesados en hacer algo así? ¿Qué necesitan hacer para tener esa habilidad? Tenemos que obedecer las leyes que Dios ha establecido para nosotros, solo al hacer esto podemos estar con Él. Es imposible estar con Él si somos desobedientes.

Necesitamos pasar por las tres etapas de agua, Tierra y Cielo

¿Se sienten seguros de poder abstenerse de hacer lo que Dios les pide que no hagan? Tenemos una estructura dual: nuestra mente es el compañero sujeto y nuestro cuerpo es el compañero objeto. Estos dos tienen que unirse, y el cuerpo debe estar regido por la mente.

En nuestra vida pasamos por tres reinos correspondientes a las etapas de formación, crecimiento y perfeccionamiento. Pasamos por el reino del agua en el vientre de nuestra madre, luego por el reino del planeta Tierra, y finalmente podemos volar en el reino celestial que corresponde a flotar en el aire. Todos nacemos en el mundo físico una vez que pasamos por el período en el vientre; vivimos en nuestro cuerpo físico en este mundo por aproximadamente cien años, y luego entramos al mundo espiritual, en donde podemos volar. Todos pasamos por estos tres reinos.

Cuando un feto está en el vientre, este se resiste a dejar el vientre para ir al mundo exterior. El feto lucha tanto como puede para quedarse ahí. La razón es que cuando el feto deja el vientre, su hogar se destruye. Todo su alimento y todo lo que había en el vientre se rompe y desaparece, y también se hincha su cabeza y su cuerpo durante el proceso de nacimiento. ¿Quién querría pasar por algo así? Todos los fetos gritan: “¡No!” justo en el momento que nacen. Con el tiempo se rompe la bolsa y el bebé emerge en el mundo.

Mientras observan a una mujer dar a luz a un hijo, realmente tienen que empatizar con ella. Las mujeres que han dado a luz saben de lo que estoy hablando. Cuando la mujer está empujando, el alcance de su belleza no genera diferencia alguna. Ella retuerce su rostro en todas formas de expresiones grotescas. Ella pone caras tan dolorosas que incluso su esposo no puede soportar mirar y hasta abandona el cuarto. Ella pone todas las caras posibles. Entonces, tanto la madre como el bebé pasan por un tremendo dolor hasta el último momento en que nace el bebé.

Después de nacer, ¿es necesario mantener el cordón umbilical unido al ombligo del bebé, o alguien lo corta sin pensarlo dos veces? Quizás alguien pueda objetar y decir: “Ese cordón es la vida de alguien. ¿Cómo pueden cortar una vida que conecta a una persona con otra?”. El recién nacido grita a todo pulmón porque cree que va a morir; aunque Dios, mientras observa, no puede más que sonreír de alegría. Desde el punto de vista de una nueva vida que recién ha nacido, hay un mundo que acaba de desaparecer completamente. Ahora el niño tiene que respirar el aire de su nuevo mundo.

El feto crece en un ambiente líquido. El período en el vientre es un período en el cual vivimos en el agua. Mientras el feto esté en el vientre de su madre, estará flotando en el agua. Primero podrán pensar que el feto tendrá dificultades durante su período en el vientre porque no puede respirar. También podrán pensar que se necesitaría un proceso de ingesta de nutrientes y excreción de desechos. Estas funciones se realizan mediante el cordón umbilical, que es como una manguera unida al vientre del bebé. ¿Cómo hace un bebé en el vientre para recibir los nutrientes? Recibe los nutrientes a través del cordón umbilical que está unido a su ombligo.

Para el niño que está en el vientre, el ombligo funciona como una boca. Así que no sean desdeñosos con su ombligo. Acaricien un poco su ombligo y díganle: “¡Ey, ombligo! ¡Gracias por haber trabajado tan duro en ese momento!”. Es bueno para su salud que acaricien su ombligo con frecuencia. De verdad es una buena forma de ejercitarse y es bueno para su salud. Por ejemplo, una persona que duerme en una habitación fría puede evitar tener diarrea al mantener el ombligo bien cubierto.

Podemos referirnos a nuestro obligo como nuestra antigua boca. Alguno podrá decir: “¡Qué tonto! ¿Quién ha oído hablar de una antigua boca?”. Pero no se puede negar el hecho de que su ombligo solía funcionar como su boca. También actuaba como un aparato respiratorio. Fuera del vientre, su boca actual cumple con la función de recibir nutrientes, por lo que la función se ha desplazado a una parte superior de su cuerpo.

Como el feto en el vientre y el cuerpo físico fuera del vientre, el yo espiritual de una persona también necesita recibir nutrientes para crecer. El yo espiritual está ligado al cuerpo físico que respira aire para mantenerse vivo en la Tierra. Este vive del cuerpo físico hasta que el cuerpo envejece; entonces, el yo espiritual desplaza al cuerpo e intenta separarse de él. Si en ese momento el cuerpo grita: “No, no quiero morir, ¡no moriré!”, ¿cómo reaccionaría Dios? ¿Sentiría pena por el sufrimiento del cuerpo físico o sonreiría tranquilamente?

El niño que experimenta dolor cuando sale del vientre de su madre crece como el compañero objeto del amor de sus padres. Del mismo modo, nuestro yo espiritual tiene que dejar atrás a nuestro lloroso cuerpo físico para nacer nuevamente como el compañero objeto eterno de Dios en un ser espiritual. Podemos sacar esta conclusión basados en el Principio. En la Tierra, el bebé también puede ser amigo de su padre y madre después de nacer. Esto se debe a que nace en el mundo físico, donde puede compartir amor con su padre y madre. Al igual que el feto nada en el vientre de su madre, una persona en el mundo físico respira y vive en los pañales de aire. Cuando un bebé comparte amor con sus padres mientras respira aire decimos que está vivo. También podemos compartir amor con Dios, nuestro Padre, que existe como un ser espiritual eterno, después de nacer nuevamente en el mundo espiritual.

Necesitamos vivir de acuerdo con las leyes de Dios

¿Qué clase de lugar es el mundo espiritual? Cuando entramos al mundo espiritual, comenzamos a respirar a través de un hoyo que está arriba de nuestra cabeza y a través de nuestras células. El “aire” del mundo espiritual no es el aire que tenemos en la Tierra, sino que es amor. Cuando un espíritu respira, está inhalando y exhalando los nutrientes del amor. En la Tierra, comer y beber no es suficiente para subsistir, porque cuando comemos y bebemos, solamente estamos llenando nuestro cuerpo físico con comida y agua; con el tiempo, nuestro cuerpo físico morirá. La forma que asumimos durante la vida en la Tierra es nuestra segunda existencia; mientras estamos en la Tierra, necesitamos desarrollar nuestro carácter del amor. Por lo tanto, lo que más necesitamos en la Tierra es el amor.

¿Qué es un huérfano? ¿Por qué llamamos huérfano a un niño que no puede recibir el amor de un padre o una madre? Porque ese niño carece del amor con el cual él o ella puede conectarse eternamente con el mundo espiritual. Ante la ausencia de amor, nos sentimos solos. Es por eso que sentimos lástima por una persona que vive sin un cónyuge.

La muerte de nuestro cuerpo físico destruye nuestra capacidad de respirar en la segunda etapa, pero esto conecta nuestro yo espiritual con los nutrientes del amor. Eventualmente nos quedamos sin más opción que dejar atrás el cuerpo físico. No podemos ver el amor, pero nuestra estructura interna se desarrolla a medida que expresa el amor de padres, el amor entre esposo y esposa y el amor de hijos. Así como hay un curso de desarrollo normal para un hijo en el vientre de su madre, también hay un curso de desarrollo normal del yo espiritual en la Tierra. Seguimos este curso al vivir de acuerdo con las leyes de Dios, no podemos hacerlo viviendo de cualquier otra forma.

Si examinamos el mundo de la naturaleza, vemos que muchos insectos de tamaño insignificante, semillas de plantas e incluso pequeñas aves, pueden volar. ¿Tiene sentido que los seres humanos, los seres más grandes de todos, no puedan volar? Observen el diente de león; está hecho de tal forma que sus semillas vuelan cuando sopla el viento. Las aves vuelan, los insectos vuelan y las semillas de las plantas vuelan. Ciertamente, los seres humanos han creado diferentes medios para volar. Alguien podría tener la tentación de quejarse y decir: “Dios, ¿por qué nos creó sin la habilidad para volar cuando muchas otras cosas de la creación pueden volar?”. Dios probablemente respondería: “Esperen un par de décadas hasta que maduren completamente y luego los dejaré volar”.

Necesitamos entrenarnos en la Tierra para poder amar

Así que, ¿qué deberemos hacer hasta entonces? Necesitamos entrenarnos para poder adaptarnos al mundo espiritual. Necesitamos entrenarnos al amar a nuestros padres, a nuestro cónyuge y nuestros hijos. Entonces, cuando llegue el momento, entraremos al mundo eterno y viviremos sirviendo a Dios. Para que esto se lleve a cabo, tenemos que descartar este cuerpo físico y morir.

Piensen en el ciclo de vida de una cigarra. Antes de que pueda volar, la cigarra pasa por la etapa de ninfa. ¿Qué pasaría si la ninfa de una cigarra dijera: “Quiero seguir viviendo como una ninfa, no quiero arrojar mi piel, no me importa la Tierra o el aire”? Incluso si intentase resistirse a su metamorfosis, una vez que arroje su piel comenzará a volar.

Ocurre un proceso similar en el caso de la libélula. La hembra pone sus huevos cerca del agua; cuando estos eclosionan, las ninfas nadan en el agua. Cuando las ninfas están bien desarrolladas, empiezan a arrastrarse fuera del agua. Ellas arrojan su piel para convertirse en libélulas adultas que vuelan y comienzan a comer insectos que jamás pensaban comer mientras vivían bajo el agua. Del mismo modo, muchos insectos pasan por diferentes etapas y desarrollan alas.

Los seres humanos somos las formas más elevadas de la creación; pero, ¿tenemos alas? ¿Vivir solamente sobre la Tierra nos satisface? Tenemos alas, pero son alas de un orden superior. Ustedes podrán decir que no quieren apartarse de su cuerpo físico y morir; pero una vez que muramos y dejemos atrás nuestro cuerpo físico, nuestro yo espiritual pasará por las puertas benditas de nuestro segundo nacimiento y, woosh, empezaremos a volar.

Como ya he dicho, no podemos evitar la muerte de nuestro cuerpo físico. Tenemos que estar preparados para soportar el sufrimiento en el mundo físico para expresar nuestra buena naturaleza y desarrollar nuestro yo espiritual que vivirá en el mundo espiritual eterno. Un feto en el vientre de su madre tiene que recibir un cuidado prenatal adecuado si quiere nacer fuerte y saludable. De forma similar, necesitamos prepararnos apropiadamente mientras estamos en la Tierra, y tenemos que desarrollar nuestro carácter al moldearnos a imagen de Dios, expresando Su corazón y divinidad.

Una vez que alcancemos la madurez, necesitamos invertir nuestras vidas para cruzar la línea entre la vida y la muerte. Tenemos que cruzarla exitosamente incluso si tenemos que desafiar una tormenta feroz. No es suficiente hacer bien las cosas durante gran parte del camino y luego quedarse corto en la línea de llegada. ¿Qué haremos cuando nos encontremos acercándonos a la línea de llegada de la vida? Incluso si corremos con nuestra mente totalmente centrada en el objetivo, no podemos estar confiados de que lograremos tener éxito en todo el camino. Si al final vagamos sin rumbo, estaremos en la ruina. Solo podremos ser victoriosos si nos lanzamos hacia la línea de llegada.

Cada persona encontrará que vale la pena hacer este esfuerzo. No importa cuánta oposición puedan tener por detrás, o cuánta persecución haya al lado suyo, tan solo tienen que impulsarse e ir paso a paso. No hay tiempo para estar enredados con la oposición. Tienen que seguir avanzando tan rápido como puedan, un paso a la vez, para recorrer su camino destinado hacia su fin y finalmente cruzar la línea de meta. Todos nosotros tenemos que transitar este camino.

A veces describimos el corazón de una persona como “íntegra”. ¿Qué significa esto? Cuando un corazón es firmemente vertical, decimos que es íntegro. Si un árbol está tirado en el piso, no decimos que está íntegro. Lo mismo sucede cuando nos referimos a un corazón íntegro. Esta expresión significa que el corazón de una persona tiene una orientación vertical. Es por eso que estamos en una posición íntegra cuando caminamos. Un objeto necesita ser vertical para poder ser descripto como íntegro.

Tenemos que establecer nuestro corazón en una orientación completamente vertical; entonces, nuestro cuerpo será horizontal con respecto a este. Cuando se establecen las dimensiones vertical y horizontal dentro de nosotros, los poderes de atracción de lo vertical y de lo horizontal estarán mutuamente balanceados; además, surgirán las fuerzas centrípetas y centrífugas y se balancearán. Por lo tanto, necesitamos encontrar nuestra naturaleza verdadera. Cuando nos mantengamos de esta forma seremos capaces de decir que Dios y los Padres Verdaderos son similares en naturaleza. Sobre este fundamento podemos expandir nuestra esfera de vida a través de nuestros parientes, nuestro clan y nuestra nación. 

Los doctores ponen en cuarentena a los pacientes que tienen enfermedades peligrosas e infecciosas. Por la misma razón, sería ideal que las personas que conocen la Voluntad de Dios y continúan pecando, a pesar de su conocimiento, sean aisladas para que puedan tener tiempo para reflexionar y considerar su valor a los demás mientras se enfrentan a sí mismos. Incluso Jesús y los santos pasaron por este camino. Solo podemos arrepentirnos verdaderamente a través del sufrimiento en un ambiente desértico, donde no pueda haber lugar para dormir o comer.

Mi propósito es la salvación mundial

Hay una cosa que me pone triste. Dios me dio la responsabilidad de cumplir con Su Voluntad, por lo que durante mi vida necesito cumplirla a un nivel que Él considere aceptable. No puedo morir hasta que haya hecho esto. Por esa razón, cuando estoy en el valle de la sombra de la muerte, Dios me dirige fuera del peligro. Ya sea que esté comiendo o ayunando, dormido o despierto, siempre estoy orando por el mundo y la humanidad. Mi sufrimiento no es por el bien de un país o un pueblo determinado, sino que mi objetivo es la salvación del mundo. He trabajado hasta este día y estoy listo para morir si es necesario. He estado sacrificando mi vida para alcanzar este objetivo. Ustedes también necesitan vivir y morir por el bien del mundo. Si es por el bien de la salvación del mundo, tienen que estar preparados para morir con su esposa, su familia, su clan e incluso todo su pueblo.

Algún día, en el futuro, ustedes morirán. Cuando se encuentren cara a cara con la muerte, ustedes verán toda su vida. Piensen acerca de las palabras finales que dejarán atrás en ese momento. En el camino de la muerte sus amigos no estarán con ustedes, ni sus queridos padres, ni sus hermanos y hermanas. Su cónyuge y sus hijos que tanto aman tampoco estarán con ustedes. Este es un camino por el que transitarán solos.

Nadie puede pasar dos veces por ese camino. Una vez que hayan partido, no hay vuelta atrás. Una vez que tomen ese camino, no pueden transitarlo de nuevo en toda la eternidad. Es importante el corazón que tengan mientras transitan ese camino. En el momento que están cara a cara con la muerte, si no poseen la esperanza de que pueden trascender la muerte, eso determinará su derrota.

En la historia ha habido muchas personas que defendieron la Voluntad de Dios y que trabajaron para realizarla. Ellos no retrocedían cuando estaban encarando a la muerte, sino que se le reían en la cara y la trascendían valientemente. Sabemos bien que estas personas cimentaron nuestro camino al Reino de los Cielos.

No pueden ser resucitados sin haber muerto primero

¿Qué clase de persona está alegre incluso cuando pasa por el valle de la muerte, el momento que a la mayoría nos hace experimentar el mayor sufrimiento? Esta es la clase de persona que tiene una esperanza y unas aspiraciones muy profundas para alcanzar el Reino de los Cielos. Por esta razón, no podemos reprocharle al mundo y lamentarnos cuando nos encontremos con la muerte, sino que deberíamos sentir alegría mientras nos dirigimos al mundo espiritual, con orgullo del valor de nuestra muerte.

¿Qué nos sucede cuando morimos? Hasta el momento que morimos pertenecemos a nosotros mismos; pero, tan pronto como morimos, pertenecemos a Dios. Esto se debe a que nacemos de un linaje caído. Carecemos de la habilidad de cortar nuestros lazos con Satanás hasta el momento de nuestra muerte; pero, después de morir, establecemos lazos con Dios. No hay resurrección sin muerte; es imposible entrar al siguiente período sin primero pasar por el anterior.

¿A qué clase de muerte hace referencia la Biblia cuando indica que aquellos que buscan morir vivirán y aquellos que buscan vivir morirán? (Lucas 17:33, Juan 12:25) Buscar morir no significa que buscamos perder la vida eterna que el Cielo nos dio, sino que queremos perder la vida que está conectada con el mundo de Satanás, la cual heredamos a través del linaje caído. Es por eso que aquellos que buscan morir por el bien de Dios vivirán. Esto parece paradójico; pero, desde el punto de vista de la Caída humana, esta es la única forma en que se puede llevar a cabo la restauración. Este es el estándar para discutir la posibilidad de la restauración.

El éxito o el fracaso en la vida no están determinados durante un período de tiempo, sino que todo se determina en un instante. Si piensan en todo el curso de vida de una persona, no toma mucho tiempo que un bebé nazca. Por supuesto que hay un período que lleva al nacimiento, y es cuando el feto está en el vientre. Aquellos meses en el vientre son un momento de preparación, pero el nacimiento sucede en un instante. La preparación podrá ir bien durante todo el período del embarazo; pero, si algo sale mal en el momento decisivo del parto, el niño podría terminar en un final trágico.

Después de vivir nuestra vida en la Tierra, nos encontramos cara a cara con el momento de la muerte. Veremos toda nuestra vida pasar por nuestros ojos en un segundo. Si la persona que encara la muerte puede decir: “Ha habido algo de verdad en mi vida” o “He dejado atrás algo realmente más valioso que mi vida”, esa persona ha vivido de forma digna. Por otro lado, en el caso de las personas que recuerdan su pasado y sacuden sus cabezas sobre cosas que prefieren no recordar, ellos están en una situación trágica.

Para algunas personas, cuanto más recuerdan el momento de la muerte, más grande es la expresión de alegría en sus rostros. Si todos sus problemas se pudieran olvidar a la luz de los ideales por los que han vivido, la muerte sería realmente un consuelo y el momento de recordar el pasado no estaría lleno de miedo. Si están dejando atrás algo valioso, entonces el recuerdo y su realidad no morirán, sino que se harán más evidentes. La persona cuyo pasado les permita sentirse de esta forma son, sin duda, personas que la nación puede seguir. Ellos son quienes las personas del mundo pueden seguir.

Necesitamos pensar si podemos estar solos frente a Dios. La verdad y la bondad comienzan en un individuo en particular, pero no pueden terminar en lo individual. Una vez que la verdad y la bondad han comenzado en una persona, estas tienen que dar frutos en otra persona. Alternativamente, estas pueden comenzar en otra persona y dar frutos en mí.

Si las personas pasan sus vidas dando a los demás, no tendrán miedo en el camino de la muerte. Ellos han dado todo y se han sacrificado por los demás; han llevado una vida que está cerca de la verdad, han derramado lágrimas y han invertido su vida por los demás. Si las aspiraciones de una persona son para los otros, toda la fuerza vital que palpita en esa persona está enfocada e invertida por el bien de los demás. Entonces, el pasado de esa persona es uno de gloria.

Un mundo donde el sentido de la intuición se hace realidad

Los sabios toman un camino y los tontos toman otro. Una persona sabia intenta vivir en sintonía con la historia, con el mundo presente y con el futuro, mientras que un tonto vive por sí mismo e intenta hacer que el mundo exista por su propio bien. Un ambiente global caracteriza el mundo espiritual; y este incluye naciones, clanes, familias e individuos. Una persona no puede entrar al Reino de los Cielos sin un carácter que haga a esa persona indispensable para los demás. La familia o el clan no pueden entrar al Reino de los Cielos a menos que puedan decir que poseen un carácter tal que los haga indispensables en el nivel familiar o de clan.

Comparado con el mundo espiritual, nuestro planeta Tierra es una mota de polvo. El mundo espiritual es un mundo eterno que trasciende el tiempo y el espacio. Si un yo espiritual ordena: “La persona que vivió en tal y tal Era con tal y tal corazón, por favor, preséntese”, entonces esa persona aparecerá en un instante. Este es un mundo en donde los sentimientos y la intuición se hacen realidad. Aquí no hay fábricas para procesar comida, no hay plantas automotrices ni nada de eso.

Para registrarse en el mundo espiritual necesitan un certificado basado en su vida en la Tierra. ¿Cómo harán para conseguirlo? Estoy hablando de un certificado de vida que les permitirá decir: “Esto es en lo que me convertí, esto es lo que hice”. No pueden crear su propio certificado. Primero, Satanás tiene que escribir uno por ustedes; después de recibir ese certificado, tienen que recibir uno de Jesús y, finalmente, tienen que recibir un certificado de Dios. Ustedes necesitan estos tres certificados.

El mundo espiritual es un lugar donde viven por el bien de los demás centrados en el amor verdadero

Cuando van al mundo espiritual se encuentran con que está compuesto por varios reinos muy grandes. Aquellos que vivieron por el bien de los demás irán al nivel más elevado, mientras que los que vivieron por sí mismos se encontrarán en el nivel más bajo; además, verán que todos se oponen a ellos. Por otro lado, todos recibirán a los que vivieron por los demás.

Una vez que estén en el mundo espiritual, sus padres y su cónyuge no podrán ayudarlos. Las personas en los niveles más elevados son aquellas que vivieron por el bien de los demás. Los niveles superiores está habitados por los que viajaron por el mundo viviendo por los demás, con un corazón que fue más allá de su amor por su madre y su familia. Con un corazón santo, ellos siempre buscaron todos los medios para salvar del mal a las personas del mundo.

Aquellos que vivieron por sí mismos van al infierno, y los que vivieron por los demás van al reino celestial. Las personas se separan en estos dos mundos en el momento de la muerte. Por eso necesitamos vivir por el bien de la totalidad, por el bien mayor. Vivan por el bien del mundo, por el bien de Dios y por el bien de la liberación humana. Algún día, las personas participarán en competencias para ver quién puede vivir más por el bien de los demás. En el mundo espiritual, la persona que ha vivido por el bien de los demás irá a una posición más elevada. Así que pueden escalar a una posición más elevada al vivir por la persona que está más arriba que ustedes. Vivir por esa persona es el mismo acto que Dios cuando da a luz a Su propio compañero objeto a través de Su acto creativo. Por eso, esa persona llega a posicionarse como Su compañero objeto del amor.

En el mundo espiritual vivimos por los demás basados en el amor verdadero. Si encuentran a una persona que ha dedicado el 100 por ciento de su vida por el bien de los demás, entonces tienen que decirle: “Por favor, vaya delante de mí, adelante”. No importa cuán grande parezcan los Estados Unidos, una persona que dedica su vida por el pueblo estadounidense en mayor medida que su presidente puede pasar frente al presidente y ser recibido.

Cuando una persona solo se preocupa por sus propios intereses, ese individuo se convierte en el enemigo de todos. El mismo principio funciona en el mundo espiritual. Cuando una persona dice que vivirá por algo mayor, entonces esa persona naturalmente movilizará a los demás. Alguien que viva por el bien del mundo no se tiene que preocupar por vivir en los Estados Unidos, porque este está incluido en el mundo. Todos los países están incluidos en el mundo. Podemos concluir que el único tipo de relación que todos recibirán es la del amor verdadero, en la cual una persona vive por el bien de los demás.

Cuando mueren, deben tener tres logros con ustedes: uno, que hayan amado a Dios; dos, que se hayan amado y hayan trabajado duro para manifestar su yo esencial; y tres, que hayan trabajado arduamente para expandir al mundo el amor que compartieron con su cónyuge y familia. Este amor por Dios y la humanidad permanecerá por siempre y definirá su derecho de propiedad en el otro mundo. Cuando entren al mundo espiritual, el número de personas que evangelizaron determinará su derecho de propiedad.

En el mundo espiritual el orgullo brota en cuanto a lo que hayan deseado por las personas con su vida. Ustedes no necesitan nada más en el otro mundo. Lo único que necesitan es el registro de que amaron a Dios más que al mundo, más que a su país, más que a su cónyuge y más que a sus hijos. Si una esposa quiere que su esposo la ame con un amor divino de un nivel más elevado, ella tiene que decirle: “Por favor, ama a Dios más de lo que me amas, y solo así ámame”.

El mundo del reino del corazón es el mundo donde el amor puede tener carácter universal

Suelo predicar acerca del reino del corazón. El fundamento para el reino del corazón es el amor de los padres verdaderos, el amor de los hermanos y hermanas verdaderos y el amor de los hijos verdaderos. El mundo del corazón es uno en donde practicamos estos tipos de amor en una escala universal. En este mundo original, una persona puede vivir por el estándar de amor entre esposo y esposa, aunque ese amor tiene que dar primacía al Cielo, la Tierra y el cosmos.

Así que, ¿dónde establecemos un fundamento para calificar en ese mundo? Tenemos que establecer este fundamento en el mundo físico. No debemos pasar nuestra vida en la Tierra por el bien de todas las cosas valoradas por este mundo, sino que estamos aquí para calificarnos para el otro mundo.

Esta es la base para el principio en el cual vivimos como familias en el mundo espiritual. ¿Por qué necesitamos tener hijos? El amor vertical de Dios y el amor horizontal de los padres se combinan para traer descendientes a este mundo, y esto requiere mezclar la sangre vertical y horizontal de Dios y los padres. Por esta razón, las personas que no pudieron tener descendientes en la Tierra no podrán armonizar el Cielo y la Tierra en el mundo espiritual y no podrán conectarse con el ritmo del norte, sur, este y oeste. Una persona que no tiene descendientes no tendrá lugar para morar o jugar en el otro mundo.

En el mundo espiritual no hacen falta las denominaciones ni las religiones. No se necesitan entidades como la iglesia presbiteriana o la iglesia católica porque las personas allí están en la esfera de vida junto con Dios. Los que habitan ese reino son las personas que amaron al mundo, y esto incluye a patriotas y sujetos leales, mujeres de virtud y santos. Sin embargo, por lo que yo sé, no hay nadie que haya vivido su vida en el amor original de Dios o que se haya centrado en la tradición de los reinos del corazón.

Cada vez que inicien una tarea, comiencen poniendo a Dios en el centro. Ya sea que vayan al infierno, al mundo espiritual medio, al paraíso o al Reino de los Cielos, todo está determinado por cuánto armonizan con este principio. El camino más precioso en la Tierra es en donde una persona soporta la mayor cantidad de sufrimiento y derrama muchas lágrimas por el bien del Cielo. Aquellos que toman ese camino recibirán libertad verdadera cuando vayan al otro mundo.

En el otro mundo, las personas que se aferran a su nacionalidad no pueden vivir junto con las personas de otras naciones. Sin embargo, los seguidores verdaderos de todas las religiones podrán vivir juntos. La esfera religiosa es una que anhela por un solo mundo y cree en un solo Dios, por lo que las personas de piedad verdadera estarán juntas. La unicidad de las personas de fe está en que viven sus vidas basadas en el estándar del mundo espiritual. La religión nos enseña cómo relacionarnos entre sí mientras nos enfocamos en el mundo eterno, el mundo trascendente, la morada del Ser Divino, ya sea que lo llamemos Dios o con cualquier otro nombre.

Representando las religiones del mundo en las Naciones Unidas

Hay una razón por la que les hablo a los participantes de esta reunión acerca del valor de la vida en relación a las cuestiones de la vida y la muerte. Ustedes representan a las religiones que se practican de forma activa en todo el mundo. Quiero remarcar que es responsabilidad de los líderes religiosos enseñar de forma precisa acerca de la vida y la muerte.

Hoy en día, los líderes políticos del mundo están buscando la paz y la prosperidad a través de las Naciones Unidas. Sin embargo, a mi juicio, el camino hacia la paz mundial no tendrá efecto si tan solo lo construimos sobre las funciones políticas, económicas y militares de las Naciones Unidas. Los poderes político, económico y militar solo pueden hacer frente a las cosas externas, físicas y materiales. Solo podemos alcanzar los aspectos internos y espirituales a través de las enseñanzas religiosas y a través de la unidad y los esfuerzos unificados de las religiones del mundo.

Quisiera aprovechar esta oportunidad para proponer que complementemos las Naciones Unidas con una estructura en donde las Naciones Unidas y los líderes de las grandes religiones del mundo puedan trabajar juntos. Ansío que los participantes que están aquí y los líderes de todas las naciones del mundo consideren seriamente esta propuesta de establecer una estructura que abarque a las religiones del mundo y las Naciones Unidas.

Muchas gracias.

119844921_2867929263419355_2951594795538188274_n

copylink

visita

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .