Legando la Tradición de Amor Verdadero

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Legando la Tradición de Amor Verdadero

16 de agosto de 1990

Hotel Hyatt Regency, San Francisco, EE.UU.

Segunda Asamblea de las Religiones del Mundo

Me gustaría extender una cordial bienvenida a todos ustedes en esta Segunda Asamblea de Religiones del Mundo, donde discutiremos la transmisión de nuestra herencia religiosa a nuestros jóvenes y a la sociedad.

En este momento de gran importancia, una época de transición en la historia de la humanidad, estoy convencido de que todos nosotros, como líderes religiosos, sentimos el llamado dispensacional del deber; y, al pararme aquí, estoy rebosante de recuerdos y expectativas. Como sabemos, los fundadores de todas las grandes religiones han sufrido debido a la falta de comprensión por parte de los pueblos del mundo. Ellos soportaron la persecución extrema. Como pioneros en el camino de la verdad, tenían que superar la oposición física y espiritual, y hasta tuvieron que enfrentar la muerte.

Sin embargo, a pesar de sus grandes logros, los caminos tomados por las religiones divergieron constantemente de lo que los fundadores originalmente querían. Las religiones a menudo han caído presa de las divisiones, las contradicciones y la falta de armonía entre ellas, e incluso se han peleado entre sí. En el mundo actual, el falso celo religioso y la estrechez de mente siguen induciendo al antagonismo y el odio. Por otra parte, la fe a menudo se ha adoptado como una formalidad, pero se ha ignorado en la práctica. Esto ha dado lugar a problemas sociales. Estos no son claramente los verdaderos objetivos de la religión, y no debemos legar una tradición tan equivocada a nuestros descendientes.

Entonces, ¿cuál es el verdadero propósito de la religión? ¿Cuál es la correcta tradición para legar?

Con el fin de entender el propósito de la religión, primero tenemos que entender el ideal de Dios para la creación. ¿Por qué fue necesaria la creación para Dios, quién es absoluto y eterno? ¿Qué fue lo que Dios necesitaba absolutamente? ¿Necesitaba bienes materiales, conocimiento o poder? Estas cosas han estado a disposición de Dios en todo momento, y Él puede regularlas como Él quiera. Por el contrario, el amor verdadero se puede expresar solo con un compañero recíproco. Sin una contraparte, ni siquiera Dios puede expresar el amor. Dios creó el mundo para realizar Su ideal de amor verdadero.

Al observar los reinos mineral, vegetal y animal, vemos que fueron creados con relaciones entre pares, como compañeros sujeto y objeto que puedan responder el uno al otro en armonía, basados en el amor. Dichas relaciones se encuentran en cada nivel de la creación. Los seres humanos son el centro de la creación y fueron creados para estar en el nivel más alto, el más cercano a Dios. Los seres humanos son los compañeros del amor de Dios. Por lo tanto, somos los compañeros objeto de amor verdadero de Dios, y sin nosotros la meta del amor verdadero de Dios no se puede lograr. Dios estableció Su amor verdadero como el valor más alto y absoluto, y este amor es Su ideal de la creación. Incluso al Dios absoluto le gusta entregarse totalmente al amor verdadero. Desde esta perspectiva, podemos ver fácilmente qué tan alto es el valor de cada persona como el compañero objeto del amor verdadero de Dios.

Dios originó Su ideal de la creación con amor por el bien de los demás. Él da y da, sin recordar lo que ha dado. A través de este proceso, Él realiza el amor verdadero. Dios comenzó Su creación invirtiendo sin límite.

Todas las personas han sido creadas para que puedan vivir eternamente en armonía a través del principio de Dios de invertir para el bien de los demás. El hombre llegó a existir por el bien de la mujer, y la mujer por el bien del hombre. Basados en el ideal de Dios para la creación, que es dar amor verdadero, el hombre y la mujer han nacido para dar amor y convertirse en esposo y esposa. De esta manera, llegan a ser los compañeros objeto del amor vertical de Dios. Este es el verdadero propósito de su existencia.

A los hombres y las mujeres que están a punto de casarse les gustaría que sus esposos sean mejor que ellos mismos. Los padres también quieren que sus hijos sean mejores y más grandes que ellos. Estos atributos vienen directamente de Dios. Estos deseos se basan en el amor verdadero. Es lo mismo con Dios. Él también quiere que Sus compañeros objeto de amor sean mejores. Por lo tanto, Él mismo invierte el 100 por ciento una y otra vez para que Él pueda crear mejores compañeros objeto, y Él sigue manifestando el amor verdadero de esta manera.

Dios, el origen del amor verdadero, ha anhelado legar, de la posición del Padre, este amor verdadero absoluto e incambiable para que la humanidad lo herede. La armonía y unidad perfecta se realizan a través del amor verdadero. Por lo tanto, Dios puede legar perfectamente Su amor verdadero a los seres humanos, que son Sus compañeros objeto. No solo eso, a causa de los atributos del amor verdadero, Dios puede concedernos el derecho de vivir con Él y el derecho a compartir el valor absoluto con Él. Desde esta perspectiva, podemos vivir con Dios como Sus hijos y tener el mismo valor que Dios. Además, basados en el amor verdadero, podemos compartir la herencia con los demás, vivir juntos y llegar ser iguales. Así, en el mundo ideal, todos los individuos, que tienen el amor verdadero de Dios en su centro, poseerán los ideales y la felicidad verdaderos y los transmitirán a su cónyuge y descendientes. Este sería el mundo del ideal original de Dios.

El mundo de hoy, sin embargo, está lejos de ser el mundo que Dios quiere. Contrariamente al mundo original, se ha degradado llegando a ser un mundo infernal, lleno de pecado, lucha y dolor. En el mundo de la naturaleza y el mundo espiritual, el orden original de la creación de Dios todavía existe. Sin embargo, el mundo humano en la Tierra se enfermó, y este infligió un daño en el mundo natural y el mundo espiritual.

En términos religiosos, este mundo humano roto y enfermo se llama el mundo caído. Para llevar este mundo caído de nuevo a su estado y orden original, Dios lleva a cabo una dispensación para la salvación. Por lo tanto, como he estado enseñando, la obra de la salvación de Dios es la obra de la restauración; o, como sinónimos, la obra de la recreación.

De acuerdo a la Voluntad del Cielo, la religión ha desempeñado el papel principal en la providencia de la restauración. El propósito de la religión es restaurar este mundo, formando primero el ideal de la familia original, y luego establecer el mundo ideal basado en el amor verdadero de Dios y el pensamiento de los Padres Verdaderos. La misión del Mesías es la misión de los Padres Verdaderos de realizar el amor de Dios en este mundo, y todos somos llamados por Dios para ejercer y llevar a cabo esta misión. La misión del Mesías es, pues, la misión cósmica que todas las religiones están llevando a cabo ahora; a saber: expulsar a Satanás, quien se ha estado rebelando contra Dios, y poner fin a la cultura de Satanás, transformar el linaje de Satanás al linaje de Dios, establecer el mundo ideal centrado en Dios.

Como se describe en la Biblia, Adán y Eva, el primer hijo e hija de Dios, deberían haber crecido en el amor verdadero de Dios, haber recibido la bendición del matrimonio y dar a luz a hijos sin pecado. Así, ellos, a imagen y semejanza de Dios, hubieran llegado a ser Padres Verdaderos y habrían entrado al Cielo. De esta manera, el mundo hubiera llegado a ser el Reino de los Cielos en la Tierra, donde íbamos a heredar el amor verdadero, la vida verdadera y el linaje verdadero de Dios. La familia ideal de Dios debería expandirse para realizar un mundo donde solo Dios reinaría.

Adán y Eva, sin embargo, participaron en un amor ilícito antes de alcanzar la madurez. Como resultado de ese acto, el arcángel se convirtió en Satanás, Adán y Eva se convirtieron en los antepasados del mal, y comenzaron el mundo de la muerte. El mundo se ha convertido en un lugar donde la gente tiene el linaje de Satanás.

Satanás llegó a ser un dios de la lujuria, y Dios odia la lujuria más que nada. Debido a la lujuria, Estados Unidos y Europa hoy se enfrentan al mismo destino de Sodoma, Gomorra y Roma.  El mundo está ahora cosechando lo que Adán y Eva sembraron en su juventud. Esta situación proporciona una evidencia inequívoca de que estamos viviendo en los Últimos Días. El mundo tiene que encontrar a la persona que pueda liberarlo del amor, la vida y el linaje de Satanás. Esta persona es el Mesías.

Por el fracaso de Adán y Eva de cumplir su responsabilidad, Dios perdió a Sus hijos verdaderos hijos y todas las personas se quedaron sin Padres Verdaderos. Los resultados han sido trágicos. Como resultado de la Caída, los seres humanos verdaderos que podrían cumplir el amor verdadero de Dios y el ideal de los Padres Verdaderos se perdieron. A fin de rectificar los trágicos fracasos de la Caída y restaurar a la gente a la condición original, Dios estableció las religiones. Por lo tanto, el Mesías viene con la tarea impresionante de presentarse como el Padre Verdadero, para arrancar la falsa raíz plantada por los ancestros humanos, quienes llegaron a ser padres falsos, y para realizar el mundo ideal de la creación.

El ideal original de Dios no incluía el establecimiento de una religión o el envío de un Mesías. El propósito incambiable de Dios ha sido realizar familias, naciones y un mundo de amor verdadero. El valor de una religión está determinado por cuanto contribuye a este propósito. Desde esta perspectiva, las religiones que están cumpliendo con su propósito están realizando el amor verdadero y la familia verdadera. Por el contrario, las religiones que no contribuyen a este fin y existen solo por su propio bien, a pesar de que dicen hacer cosas en nombre de Dios, no están cumpliendo su verdadera misión.

En una familia, las relaciones entre hermanos y hermanas existen solo sobre la base de tener antepasados comunes. Por lo tanto, antes de que este mundo pueda entrar en la esfera del amor verdadero y la familia verdadera, debemos establecer primero la posición de Padres Verdaderos. He sido llamado por Dios para ayudar a cumplir este propósito. He dedicado todo lo que tenía para alcanzar este objetivo. El Movimiento de Unificación que he estado desarrollando en todo el mundo, el movimiento ecuménico, y todos los demás proyectos que he patrocinado, abarcando todos los campos: académicos, educativos, medios de comunicación, técnicos, comerciales, financieros y demás, todos ellos se crearon con este propósito. He sufrido persecución y he enfrentado la muerte con un solo propósito en mente; es decir, puedo vivir con el corazón de los Padres Verdaderos, amar a la gente de todas las razas y colores en el mundo más que a mis padres que me dieron a luz, o a mis propios hermanos y hermanas.

El amor verdadero se desplaza a lo largo de una ruta directa. No requiere condiciones previas y nada puede bloquearlo. Este es el camino recto en el que viajamos correctamente solo a través del sacrificio personal. La vida de los Padres Verdaderos y el ideal de la paz mundial se conectan directamente a este camino que toda la humanidad debe seguir. Todos los países, razas, culturas y religiones deberían dar más del 100 por ciento para el bien de los demás, estableciendo relaciones generosas y armoniosas; al hacerlo, lograrán la paz mundial.

Hoy en día estoy proponiendo la inauguración de la Federación Interreligiosa para la Paz Mundial. En la situación del mundo actual, estamos observando el final de la Guerra Fría y escuchamos de la pacificación entre Este y Oeste. Al superar los enfrentamientos y divisiones, nos dirigimos hacia una Era de unidad armoniosa como una familia mundial de hermanos y hermanas. La última década antes del año 2000 es un período precioso en el que Dios nos ha permitido regresar al mundo original. Es una preciosa oportunidad.

Yo he propuesto la creación de una fundación externa; es decir, la Federación Internacional para la Paz Mundial. Miles de líderes en los Estados Unidos, Rusia y otros países del mundo están respondiendo a ella con entusiasmo. Para alcanzar realmente este objetivo, también necesitamos un fundamento interno, y ese va a ser la Federación Interreligiosa para la Paz Mundial.

Muchos se han dedicado a la búsqueda de la verdadera unidad y el establecimiento de un mundo unido. Sin embargo, la paz verdadera en el mundo todavía se nos escapa. Todo el mundo quiere la paz. Primero tenemos que saber lo que es necesario para llevarla a cabo. La clave no está en el cónyuge, hijos e hijas, vecinos, la nación o el mundo. Se encuentra justo en uno mismo. Depende de si uno puede convertirse en un ser armonioso, con la mente y el cuerpo en armonía y unidad y la mente original de uno en el centro. Cuando una persona llega a tener el corazón de Dios y los Padres Verdaderos, él o ella pueden empezar a vivir plenamente por el bien de los demás y constantemente llevar una vida en la que el amor verdadero está en el centro, una vida en la que la persona puede alcanzar la paz verdadera.

Estas son las preocupaciones de la religión. El rol de las religiones en la realización definitiva de la paz mundial es indispensable. Por lo tanto, todos los hombres y mujeres de la religión ahora tienen que derribar los muros del sectarismo y estar disponibles para actuar con el poder religioso unificado, de acuerdo con los deseos de Dios para el objetivo mayor de la paz mundial. Ahora es el momento de reflexionar sobre el hecho de que las personas religiosas no han contribuido lo suficiente como para alcanzar la paz mundial. Ahora es el momento en que cada religión desarrolle el amor verdadero, el origen y el elemento básico de la paz mundial, y participe fielmente en un movimiento que abarca todo, la Federación Interreligiosa para la Paz Mundial.

Dios requiere que los hombres y mujeres de la religión emprendan buenas prácticas y den un buen ejemplo. Dios no existe por el bien de la religión. La religión fue creada para lograr la Voluntad de Dios de restaurar el mundo a su estado original, donde la gente invierte una y otra vez por el bien del mundo. Cualquier religión con la que Dios quiere obrar en este mundo ahora tiene que ser una religión de padres verdaderos. Solo una religión con un corazón de padres, que practica el amor verdadero, puede cumplir la Voluntad de Dios en esta irremediablemente compleja situación mundial.

Hasta este momento en la historia, ha habido muchas religiones. Las religiones han asumido la posición de hijo adoptivo, hijastro, hijo y así sucesivamente. Las religiones en estas posiciones deben trascender la visión limitada que les hace creer que su propia religión es la mejor, que solo a través de su religión se puede lograr la paz mundial. Más bien, debemos eventualmente unir las enseñanzas de las religiones en diferentes posiciones en una religión en la posición de Padres Verdaderos. Si lo hacemos, el declive que las religiones están experimentando, terminará. Todas las religiones que existen absolutamente por el bien de los demás, con amor verdadero en su centro, se unirán y marcharán hacia adelante para lograr la paz mundial y el Reino de los Cielos en la Tierra.

Sabiendo esto podemos proceder a resolver problemas urgentes en el mundo por la buena práctica de la religión. Ahora nos enfrentamos a las tareas de cambiar la fe ritualista por una fe viva, restableciendo una perspectiva de valor verdadero de entre las muchas perspectivas de valores confusas, restaurando la naturaleza humana desviada y desolada hacia una naturaleza humana original, elevando el estándar moral y resucitando la cultura decadente. Todas estas tareas deben ser cumplidas por los hombres y mujeres de religión unidos en un movimiento aliado con el Dios eterno, practicando el amor verdadero del “Padreísmo Verdadero”.

Los jóvenes del mundo de hoy están reconociendo intuitivamente esta gran oportunidad que se abre ante nosotros. Como verdaderos líderes religiosos, debemos actuar con la capacidad de maestros verdaderos de estos jóvenes. Comenzando con el amor verdadero, que es el estándar de valor eterno, incambiable y absoluto, debemos lograr la unidad de la mente y el cuerpo. También debemos conectar y armonizar los dos mundos que están representados por las ideologías espirituales y materialistas. Esto creará el fundamento para la paz mundial. Sobre este fundamento, debemos unir el mundo interior de las religiones, después unir el mundo político de las naciones y, finalmente, lograr la eterna paz mundial. En la realización de esta meta, todos los hombres y mujeres de religión tienen que jugar un rol responsable.

Muchos jóvenes están hambrientos de amor verdadero, que se manifiesta en vivir por el bien de los demás. Nosotros, los líderes religiosos, debemos ejemplificar el amor verdadero de Dios y el valor absoluto del camino de los padres verdaderos. Tenemos que asegurarnos que las tradiciones religiosas viajen en el camino del amor verdadero. Al hacerlo, Dios y los hombres marcharán juntos y, en unidad hacia un nuevo mundo de esperanza, lograrán el ideal de la creación de Dios. Por lo tanto, vamos a demostrar con claridad al mundo y a nuestra juventud que una nueva era de paz, una familia verdadera y una humanidad verdadera ha comenzado.

En conclusión, es mi deseo que sus discusiones durante esta conferencia ayude en la realización del verdadero propósito de la religión y el descubrimiento del amor verdadero, y que llegue a ser una valiosa contribución al mundo. Que las bendiciones de Dios estén siempre con ustedes.

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