Un Dios, una Religión Mundial

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Un Dios, una Religión Mundial

3 de febrero de 1972

Lincoln Center, Nueva York, EE.UU.

Gira de Nueve Ciudades en Estados Unidos y Europa

¡Damas y caballeros! Me gustaría expresar mi más sincera gratitud por el hecho de que muchos de ustedes se han reunido aquí esta noche a pesar de las inclemencias del tiempo. Durante décadas he pensado en reunirme con ustedes. Ahora que los he conocido por primera vez esta tarde, en primer lugar, quiero dar las gracias a todos ustedes y, al mismo tiempo, también me gustaría dar las gracias a Dios con todo mi corazón.

¿Dios realmente existe?

El título de mi discurso de hoy es: “Un Dios, una Religión Mundial”. Yo creo que cuando los residentes de Nueva York escuchan el término Dios, lo asocian con la creencia de que Él está muerto. Sin embargo, Dios existe, y si decimos que Él está muerto, estamos cometiendo el pecado más grave. Podría ocurrir incluso que decimos que Dios existe; y si, de hecho, no fuera así, sería mejor eso que decir que Dios, que en realidad existe, está muerto.

El título del discurso de hoy, “Un Dios, una Religión Mundial” implica que no habría problemas si no hubiera gente. Sin embargo, las personas si existen, y por eso tenemos a las personas y tenemos a Dios. Por lo tanto, es necesaria una religión formada a través de la unión de las personas y Dios.

Si Dios es un Ser Absoluto y es todo por Sí mismo, podemos imaginar que el lugar en que Él existe no sería feliz. Incluso pensando en Dios por Sí mismo, si se alegrara y deleitara por Sí mismo, eso no sería normal. Por otro lado, si Dios fuese a mirar algo, sin importar lo pequeño que fuera, como Su compañero objeto y se riera, “ja, ja, ja”, y se deleitara en él, eso sería normal. No importa lo pequeña que esa cosa fuera, si Dios estuviese observándola y riendo, y alguien se acercara y dijese que este Dios que ríe no tiene sentido; entonces, de hecho, la persona que lo dice en realidad no tendría sentido. Así que, primero quiero inculcarles el valor intrínseco de la pareja objeto. Palabras tales como infelicidad y miseria se derivan de la falta de un compañero objeto.

Entonces, si Dios quisiera un compañero objeto, ¿qué tipo de compañero creen que Dios quiere? ¿Sería algo así como los minerales, que no tienen sentimientos? No serían minerales. No serían plantas tampoco. Él mostraría más interés en los animales que en las plantas. Siguiendo esta línea de pensamiento, si se le preguntara cuál sería la entidad central que podría atraer Su atención al máximo entre toda la creación, incluso un estudiante de preescolar podría señalar que se trata de los seres humanos. ¿No creen ustedes lo mismo? En base a este punto de vista, no podemos negar el hecho de que los seres humanos constituyen la obra maestra más grande de todos los seres creados. Es por eso que podemos llegar a la conclusión de que, cuando Dios busque a un compañero objeto, no hay ningún otro ser que Él busque más que a los seres humanos.

Cuando pensamos en el destino de los Estados Unidos o en el destino del mundo a la luz de las circunstancias complicadas de la actualidad, la cuestión de si preferiríamos que Dios existiese o no es un problema que tenemos que considerar seriamente. Sería favorable si hubiera un ser absoluto que pudiese hacer frente a la verdad como la verdad y a la maldad como maldad. Sin tal Ser, el futuro del mundo sería incierto. Es por ello que esperamos que tal Dios exista en vez de que no. Entonces, la pregunta es si Dios existe o no.

Dios de características duales

Sabemos que este universo existe. Este es un hecho que todo el mundo reconoce. También sabemos que para que cualquier cosa exista tiene que haber primero una fuerza. En este punto surge una pregunta: ¿qué viene primero, la fuerza o la existencia? Sin fuerza, no puede haber existencia. Sin embargo, la fuerza no puede surgir sin acción. A fin de que la fuerza exista, la realización de la acción es absolutamente necesaria.

Por otra parte, para que la acción tenga lugar, los compañeros sujetos y objeto son prerrequisitos absolutos. Esto no lo podemos negar. Cuando el compañero sujeto y objeto recíproco se involucran en la acción de dar y recibir, se genera la fuerza para la existencia. Para decirlo de otro modo, antes de que pueda haber fuerza, primero tiene que haber compañeros sujeto y objeto.

Desde que el sujeto y el objeto están en diferentes posiciones, para que se involucren en acción, cada uno tiene que estar de acuerdo con la sustancia del otro. De lo contrario, no se puede participar en la acción. Por esta razón, a fin de que los compañeros sujetos y objeto interactúen con los demás, tiene que haber una base común para que se unan con el mismo fin. De lo contrario, no podrán participar en la acción.

Cuando alguien sale por alguna razón, no lo hace para sufrir una pérdida. Muchas personas visitan Times Square en Nueva York. Sin embargo, no creo que ni siquiera uno de ellos haya salido de su casa, pensando: “Salgo de mi casa para incurrir en la pérdida de al menos un dólar”. Cuando salen de su casa, siempre salen con la esperanza de que saldrán beneficiados en algo y desean algo que se sumará a lo que ya tienen.

Cuando se encuentran con sus amigos, o cuando aman a alguien, nunca se reúnen con ellos en una situación en la que se disminuirían el uno al otro y serían peores de lo que eran antes de conocerse. Cuando dos personas, A y B, se unen, cada uno se visualiza mejor de lo que eran antes de conocerse, y entonces la acción se lleva a cabo y se unen.

En este sentido, podemos concluir que debe haber un doble propósito. Es decir, además de su propósito individual, el compañero sujeto y compañero objeto desean algo que añadir a la finalidad del otro. De lo contrario, no van a unirse como uno solo ni van a participar en la acción.

Por ejemplo, en un átomo, los electrones rodean a los protones. Debido a que estos electrones y protones están también en un lugar donde pueden unir sus propósitos duales mientras que dan y reciben, pueden formar un átomo. En resumen, están unidos como uno en su búsqueda del doble propósito, el propósito del electrón y el propósito del protón.

Mirando el panorama general, también Dios es un ser existente. Para que Él pueda existir, en realidad, Él también necesita entablar una relación de compañero sujeto y objeto, basándose en el doble propósito y estando en la posición de unión total. Si Él no puede hacerlo, Dios no puede existir eternamente. Esto significa en última instancia que Dios existe como el único ser en la unión del compañero sujeto y objeto dentro de Sí mismo.

La existencia de Dios vista a través de la acción de la consciencia humana

En la Biblia, leemos en Génesis 1:27: “Y creó Dios al hombre a Su imagen, varón y hembra los creó”. Si tuviéramos que hacer una inferencia basada en este pasaje, podríamos concluir que Dios es el ser de unión de masculinidad y feminidad.

Dado que un Dios así no podría quedarse solo, Él necesitaba un compañero objeto, y era inevitable que Él creara este mundo. En consecuencia, Él creó un hombre y una mujer. Cuando se considera un ser humano, se ve que la persona tiene una mente y un cuerpo. Esta mente y cuerpo dan y reciben uno con el otro, y si algo va mal mientras esto sucede, sentimos dolor. Esto se debe a que tanto la mente como el cuerpo se alejan demasiado uno del otro. Sin embargo, cuando están unidos y, por lo tanto, elevados, sentimos alegría. Si esto le sucede a alguien con una completa unidad entre su mente y su cuerpo, él o ella podría ser una persona perfecta.

Si hubiera un Ser Absoluto, ¿qué clase de ser humano Él requeriría? Requeriría de un hombre así. Lo mismo vale para la mujer. Si hubiera una mujer cuya mente y cuerpo estuviesen completamente unidos, a Dios le gustaría conocer a esa mujer, sin duda alguna. Desde el punto de vista basado en la dignidad del ser absoluto, Él no lo hará a menos que se encuentre con el mejor hombre y la mejor mujer. El Cielo requiere de gente que pueda pararse alta, audaz y valientemente ante el Cielo de esa manera, y también nosotros queremos ser tales personas.

Cuando nos miramos a nosotros mismos, es evidente que no somos seres causales. Los seres humanos somos seres resultantes. ¿Pueden determinar libremente si existen o no? No pueden. Puesto que no pueden ser la causa de su propia existencia, no se puede negar que se encuentran en la posición resultante. Sin embargo, incluso los seres resultantes se colocan en la posición de compañeros absolutos cuando la causa es también absoluta.

La existencia de Dios vista a través del misterio del cuerpo humano

Damas y caballeros, tomemos un momento para hablar de si Dios existe o no. Cuando trazamos nuestra ascendencia, eventualmente llegamos a nuestros primeros antepasados humanos. Estos antepasados nacieron en la Tierra. Consideremos ahora si conocían acerca del sol antes de nacer en la Tierra y si se prepararon en consecuencia, o no sabían nada en absoluto.

Cuando nacieron en la Tierra, sus ojos no sabían que habría un sol. Sin embargo, a pesar de que sus ojos no eran conscientes de que el sol existía, su diseño se basa en el conocimiento de que hay un sol en el Cielo y que lo que ven es su luz. Al describir sus ojos, ustedes dicen que ellos siempre están parpadeando. Este diseño supone el conocimiento del hecho de que la humedad en los ojos se evapora debido al calor seco en la Tierra, por lo que necesita ser humedecido. Por otra parte, el diseño de las pestañas se basa en el conocimiento de la necesidad de mantener el polvo a distancia. En este sentido, los seres humanos han nacido a partir del conocimiento de la naturaleza y la astronomía.

Los ojos ya “sabían” que la gente sudaría. Ya que sería un grave problema para la materia extraña entrar en estos preciosos ojos, se creó el rompeolas de las cejas. Los ojos también sabían que los seres humanos caminarían en posición vertical sobre dos pies, a diferencia de otros animales. Ahora, miren sus oídos. Ellos fueron creados basándose en el conocimiento de que iban a oír las ondas sonoras. Miren sus narices. ¿Por qué la nariz está apuntando hacia abajo? Es porque sería perjudicial que el sudor o el agua de lluvia entraran en las fosas nasales. Debido a esto, además de los rompeolas encima de los ojos, se hizo que la nariz apuntara hacia abajo. Todo ha sido diseñado sobre la base de conocimientos previos. ¿Podrían todas estas cosas existir por su propia voluntad?

Como pueden ver, cuando estudiamos el cuerpo humano, es un palacio de misterio. No podría haberse hecho así como así. Basándose en estas observaciones, planteamos una pregunta: aunque los seres humanos no saben de estas cosas cuando nacieron, ¿hubo o no hubo un Ser que sabía de ellas? No podemos decir que hemos nacido como somos así de fácil. Y el Ser que sabía de todas estas cosas de antemano no es otro que Dios.

El valor original de los seres humanos vistos a través de su relación con Dios

Dando por sentado que Dios creó a la humanidad, vamos a ver ahora el tema de donde Dios nos colocó, y qué relación Dios deseaba formar con nosotros desde el principio. Si Dios creó a los seres humanos, tiene que haber una razón. Y si fuimos creados por esta razón, entonces nuestro propósito surgiría de eso. El propósito de los seres humanos creados y el propósito del Creador, Dios, no pueden ser dos cosas separadas. Tiene que haber un cierto terreno común. Ese terreno común sería deseable tanto por Dios como por los seres humanos.

Si hubiera un presidente de renombre mundial entre las personas reunidas aquí, ¿habría alguien que desearía ser inferior a ese presidente? ¿Desearían ser superior o inferior a esa persona? Ustedes desean ser superiores. De hecho, ustedes desean estar en la posición más alta. El deseo humano es así. Del mismo modo, si ustedes supieran de una persona con la posición más alta en el mundo, ustedes desearían formar una relación con él o ella.

Incluso si ustedes se vuelven cercanos a esa persona de alta posición, si hubiese una persona en una posición aún más alta, ustedes desearían volverse cercanos a esa persona también. Todo el mundo tiene un corazón así. No importa cuán humilde es una persona, él o ella tienen esos pensamientos. Entonces, si hay un Dios, el Ser Absoluto que creó el Cielo y la Tierra, ¿desearían tener una relación con Él o no? Incluso si ustedes han tomado posesión de este Dios, si todavía no hubiesen tomado posesión de Su amor, ustedes no se sentirían a gusto. Después de haber tomado posesión de Dios, solo habiendo después tomado posesión de Su amor podrían sentirse bien. El día en que hayan tomado posesión de Su amor, todas Sus posesiones se convertirán en suyas. Nuestra conciencia nos impulsa hacia esta meta. No podemos negar que está llevando a cabo tal trabajo, y esto es debido a que ocupamos la posición del valor original de los seres humanos, que nos obliga a hacerlo.

Dios es un Dios de amor, y si Dios quiere amar a los seres humanos, ¿en qué posición tendría Él el deseo de dar a Su amor? ¿Y en qué posición los seres humanos desearían recibir el amor de Dios? Esas posiciones se envolverían en la relación entre padre e hijo; es decir, la posición del padre y el hijo, y ninguna otra. Por eso el cristianismo de hoy llama a Dios Padre Celestial.

Si Dios es el Padre y nosotros somos Sus hijos, nuestra relación es vertical. Teniendo en cuenta nuestro deseo como seres humanos, podemos decir que queremos estar en la posición más alta del Padre al menos una vez. Así que Dios se preocupa por Sí mismo incluso sobre este punto y dice que nos va a permitir elevarnos a tal nivel, y que Él entrará en nuestra mente; es decir, en la posición interna, y nos colocará en una posición externa a Él, para que podamos llegar a ser como el cuerpo de Dios. Cuando esto llega a pasar, estamos colocándonos en pie de igualdad ante Dios.

Desde el punto de vista de los seres humanos, si nuestros padres son muy valiosos para nosotros, ¿dónde podríamos posiblemente ubicar a nuestro único Padre Celestial y cuidar de Él? No queremos que Dios permanezca lejos de nosotros. En resumen, vamos a querer tener a Dios en un lugar donde Dios esté siempre con nosotros, donde nosotros podamos cumplir y regocijarnos con Él a solas. Por esta razón queremos que Dios sea invisible. Nuestro deseo humano es poner a Dios en nuestros corazones, donde podamos conocerlo personalmente. No podemos poner a Dios en cualquier otro lugar.

Es por esto que Dios, el Creador, está diciendo que Él pondrá a los seres humanos, Su creación, en la misma posición que Él. Dios tuvo la intención de que los seres humanos recibiesen amor en posición de Sus hijos y quiso colocarnos en una posición de igualdad con Él.

Puesto que Dios tuvo la capacidad de crear el Cielo y la Tierra, Él deseó que nosotros también tuviésemos esa capacidad creativa. Después de haber creado y formado a los seres humanos, Dios los encontró tan encantadores y amables que Él deseó que también fuésemos capaces de sentir esas emociones y saborear tal placer.

Puesto que Dios es un Ser que existe en la forma de un hombre y una mujer perfecta, para heredar esta capacidad creadora de Dios, el hombre y la mujer, que nacieron como seres separados, tienen que convertirse en uno como hombre y mujer perfectos, y hacer que ese cuerpo se convierta en Su compañero objeto. Al convertirse en su compañero objeto pueden jugar el papel de creador en Su lugar.

Por eso, cuando una pareja se une a través del amor conyugal, pueden justificar su capacidad creativa desde la misma posición que Dios en la forma de Sus hijos. Para hacernos dar cuenta de lo alegre que es dar a luz a hijos, Dios nos dio el corazón de amor por nuestros hijos. En este sentido, Dios nos ha concedido las mejores cosas a los seres humanos. Dios nos creó para que pudiésemos ser uno con el amor eterno de Dios; y, de tal manera, vivir en un edén de paz en felicidad y alegría. De este modo, viviríamos como personas felices en la posición de compañero objeto eterno ante el Dios absoluto, centrados en Su amor; quienes no pudiesen separarse de Él, incluso si lo intentáramos. Tenemos que entender que esta era la forma en que estábamos destinados originalmente a vivir.

La misión de la religión es salvar al mundo

Es un hecho incuestionable que el propósito de los seres creados por el Dios absoluto es uno con el propósito de Dios. Sin embargo, ¿creen que hay aunque sea un ser humano en la Tierra que se encuentre en la posición de compañero objeto absoluto centrado en el amor de Dios? No hay ni uno solo. A pesar de que los seres humanos tienen como objetivo la misma finalidad, ya que todos fuimos creados por el Dios absoluto, cuando nos miramos a nosotros mismos podemos ver que estamos parados en otro camino, un camino cuyo objetivo es diametralmente opuesto. Algunas personas pueden considerar que se trata de otra relación de sujeto y objeto dentro de los seres humanos, pero ese no es el caso. Si la conciencia es un positivo interno, el egoísmo es un positivo diferente, y estos dos se oponen entre sí. Tal situación es la que los seres humanos vivimos en esta Tierra.

Los seres humanos tienen que entender que hemos perdido el ideal del amor, el principio de valor absoluto que Dios nos ha regalado. Nos convertimos en seres miserables, viviendo en luto en el mundo de los fenómenos opuestos del bien y del mal. En otras palabras, nos convertimos en seres defectuosos. No obstante, dado que el Dios absoluto inevitablemente tiene que relacionarse con nosotros como Sus hijos, Él no podría dejarnos de la forma en que estamos. Así, Él ha estado liderando el movimiento para que volvamos a la vida a través del curso de la historia. Es decir, Él estableció un taller de reparaciones. Ese taller de reparación se llama religión.

Hay muchas religiones en el mundo. De acuerdo con los estándares de las diferentes culturas y nacionalidades, Dios estableció las religiones para reunir a todas las personas. Las religiones tienen el deseo de salvar al mundo. El propósito que Dios también desea es salvar al mundo. Las religiones que no tratan de salvar al mundo, no durarán mucho tiempo.

Damas y caballeros, los fundadores de las religiones no eran nacionalistas; eran globalistas, y eran las personas que propusieron un movimiento global centrado en el Cielo. Sé que actualmente consideramos a cuatro personas como los cuatro grandes santos: Jesucristo, Buda, Confucio y Mahoma. Algunas personas también incluyen a Sócrates en esa lista, excepto que Sócrates fue un filósofo y no un líder religioso. No es posible salvar vidas con el conocimiento. Solo el Cielo puede salvar vidas.

Es por eso que los cuatro grandes santos son los que fundaron las grandes religiones mundiales. No hay uno entre ellos que no sirva al Cielo. Damas y caballeros, no debemos convertirnos en personas que estiman a estos santos y, no obstante, hacen caso omiso al Cielo.

La religión central del mundo es el cristianismo

Dado que la religión lleva a cabo la misión de un taller de reparación, por así decir, si Dios es un Ser Absoluto, necesitamos saber cuál de las cuatro grandes religiones se acerca más a Él.

Cuando consideran al confucionismo, este no enseña claramente acerca de Dios. Todo lo que enseña es que cuando hacen el bien, el Cielo les da bendiciones, y cuando hacen el mal, reciben un castigo. Cuando consideramos al budismo, mientras que sí reconoce la ley de Dios, no habla acerca del Dios personal. Cuando consideramos el islam, este lleva a cabo aspectos de la providencia de Jesús.

Jesús, sin embargo, realizó diferentes declaraciones substancialmente. Él apareció y dijo: “Soy el Hijo unigénito de Dios”. En el curso de la historia humana, solo una persona, Jesús, ha declarado ser el Hijo unigénito de Dios. Luego, él dijo: “Quien me ha visto, ha visto al Padre”. Él también dijo: “El Padre está en mí y yo en el Padre; entonces, yo estoy en ti y tú en mí”. También continuó diciendo, en efecto: “Yo soy el novio” y que regresará por su novia. A la luz de todo esto, si preguntan centrados en quien ha tratado de alcanzar todo lo que él dijo, yo respondería que él trató de hacerlo centrado en Dios.

En otras palabras, el propósito del cristianismo es ayudarnos a ser el hijo o la hija de Dios, para convertirnos en un solo cuerpo con Él, para convertirnos junto con Él en novios y novias y así formar una familia unida. Antes de morir, Jesús nos enseñó que nuestra posición ante Dios es igual a la de niños, una posición concedida como nuestro tesoro más grande. Él enseñó sobre el origen de la familia en la que podemos llevar a cabo la gran obra de la creación y sentir la alegría que viene después de la creación, como lo he mencionado antes.

Las limitaciones del cristianismo

Sin embargo, a pesar de que Jesús era el Hijo de Dios y se había unido en cuerpo con Él, no pudo preparar la posición del esposo con una novia que podría convertirse en su compañera objeto. Si la nación de Israel y el judaísmo se hubiesen unido en ese momento con Jesús y lo hubieran ayudarlo a recibir a su novia, se habrían convertido en el compañero objeto directo de Dios y hubieran construido la base sobre la cual él podría ser un cocreador con Dios. Tristemente, él murió antes de que pudiera lograrlo.

Si hubiesen aparecido hijos e hijas centrados en Dios y formado familias en ese momento, lo que hubiera dado lugar a una nueva tribu, pueblo, nación y mundo, este planeta se habría convertido en el reino celestial. Se habría convertido en el reino celestial centrado en Dios. Jesús fue crucificado porque la gente y los líderes de su nación y la religión no creyeron en él. Si hubieran creído en él, no habría sido crucificado.

Si en ese momento la nación de Israel y el judaísmo hubiesen creído en Jesús y hecho un nuevo comienzo, asistiendo al novio y a la novia previstos por Dios, los israelitas nunca se hubieran dispersado, y tragedias como el Holocausto nunca hubieran sucedido. Tales cosas acontecieron porque la primera persona en la historia que se convirtió en el compañero objeto de Dios, totalmente amada por Él, no fue recibida en la Tierra. No hay pecado más grande que ese.

Creo que muchos seguidores de Jesús están aquí hoy. Sin embargo, el cristianismo en el que ahora creen es insuficiente. Si continúan por el camino actual, sus seguidores también pueden llegar a estar dispersos como el pueblo de Israel lo estaba hace dos mil años.

Los cristianos de hoy, que están repartidos por todo el mundo, necesitan unirse centrados en Dios. Puesto que el Señor de la Segunda Llegada viene con la misión de Jesús, si los cristianos no llevaran a cabo el movimiento para preparar el fundamento para recibirlo, pueden llegar a ser exiliados como los israelitas. Por lo tanto, si no cumplen con esta condición, preveo que el futuro de este mundo será sombrío.

El Señor de la Segunda Llegada vendrá como el novio y se casará con la novia en una ceremonia de bodas. Esta es la Cena de las Bodas del Cordero que se menciona en el Libro del Apocalipsis.

Debido a que los primeros seres humanos cayeron, llegamos a tener padres caídos, padres falsos. Los buenos Padres Verdaderos que Dios había previsto serían como el modelo original de Su creación que no emergieron oportunamente. Este plan que Dios tenía en mente se realizará en los Últimos Días. A menos que los Padres Verdaderos surjan y le den renacimiento a la humanidad, injertándolos para traerlos de vuelta a Dios, los seres humanos en todo el mundo no podrán salvarse.

La Iglesia de Unificación surgió para construir el mundo ideal de amor

¿Cuál es la misión del Señor de la Segunda Llegada? Nosotros, los seres humanos, perdimos a los Padres Verdaderos, quienes debían haber alcanzado la perfección sin haber caído y debían mantenerse en la posición de los padres de la bondad. Por lo tanto, el Señor de la Segunda Llegada es el que trata de lograr este objetivo. Esto abrirá el camino a través del cual la humanidad pueda ser totalmente amada por Dios de nuevo, comenzando de la familia de los Padres Verdaderos, quienes pueden recibir el amor de Dios.

¿Qué constituiría la felicidad? ¿Los hijos e hijas que reciben el amor de Dios en la Tierra y luego van al Reino de los Cielos como una familia, o una familia que se divide, con una madre devota yendo al Cielo y el padre infiel yendo al infierno? El cristianismo de hoy cree en lo último. Sin embargo, yo digo que tenemos que entrar en el reino en conjunto, tanto los padres como los hijos. Las familias necesitan entrar, las tribus tienen que entrar, las naciones necesitan entrar y el mundo entero tiene que entrar en el Reino de los Cielos todos juntos.

Cuando una familia global centrada en los nuevos Padres que aparezcan en el futuro, y una nueva cultura y tradición centrada en el ideal del amor se manifiesten en la Tierra, este complicado mundo pecador de hoy se convertirá en el Reino de los Cielos en la Tierra. Para que esto ocurra, ustedes deben saber que hay pasos claros a seguir. Por lo tanto, es la misión de la Iglesia de Unificación enseñar acerca de tales cosas.

Habiendo condensado una gran cantidad de material en una tan breve presentación, me he saltado muchas partes para poder elaborar más en otros aspectos. Les doy las gracias de todo corazón por su comprensión y atención.

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