La Restauración de la Tierra Natal de Nuestro Dios Verdadero

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La Restauración de la Tierra Natal de Nuestro Dios Verdadero

4 de marzo de 2005

Centro de Entrenamiento del Cielo y la Tierra Cheongpyeong, Corea

Gira por la Realización del Cheon Il Guk

Queridas familias; el día de hoy, en el quinto año del Cheon Il Guk, hemos entrado en un momento providencial muy importante. Todos ustedes están abriendo el camino a un nuevo Cielo y una nueva Tierra en presencia directa de los Padres Verdaderos del Cielo, la Tierra y la Humanidad, que están parados sobre el fundamento formado por el éxito de la Ceremonia de Coronación del Rey de la Paz de Unidad Cósmica. Hoy, con la cooperación del mundo espiritual, todos ustedes fueron llamados con urgencia como los líderes principales que tienen la misión importante de construir el Reino de los Cielos en la Tierra y en el Cielo. Ustedes se reunieron aquí para ayudar a construir el mundo ideal que Dios planeó en el momento de la Creación; en otras palabras, un mundo de paz.

Hoy estamos aquí, en el tercer mes del quinto año del Cheon Il Guk en el Palacio Cheonseong Wanglim, la Tierra sagrada original. En este momento importante de la historia quisiera hablar acerca del deseo más ferviente de Dios, que es la restauración de la Tierra natal de nuestro Dios Verdadero. Estoy transmitiendo este mensaje de Dios, por lo que necesitan entenderlo y ponerlo en práctica en esta era. Hay una nueva primavera sobre nosotros, la era Posterior a la Apertura del Mundo Espiritual. Por favor, abran sus corazones y reciban este día primaveral tan significativo y profundo.

Buscando el reino de Dios y Su justicia

Queridos miembros, Dios nos ha revelado Su reino y Su justicia, pero las personas que viven en la Tierra no han podido recibirlos. No obstante, el reino y la justicia de Dios permanecen como la esperanza de la humanidad y de todos aquellos que en algún momento vivieron en la Tierra en el transcurso de la historia.

¿Por qué este reino lleno de esperanza y la justicia que fluye de esta esperanza permanecen como nuestro objetivo y propósito final, pero aún no se ha cumplido? Se debe a la Caída de la humanidad. Dios y la humanidad debieron haber sido el centro del reino y la justicia de Dios. Debido a que nuestros primeros antepasados cayeron, Dios y la humanidad quedaron alejados el uno del otro, por lo que no pudieron formar relación alguna. Debido a la Caída, los seres humanos perdieron el linaje celestial y, en cambio, se convirtieron en hijos de Satanás y heredaron su linaje.

La raza humana cayó en la ignorancia; la ignorancia de tener que ser padres verdaderos y familias verdaderas que debían ser el centro del reino y la justicia de Dios, y la ignorancia de formar una nación verdadera. Por esta razón, Dios tuvo que trabajar a lo largo de la historia para despertar a la humanidad y enseñarnos acerca del padre verdadero, la familia verdadera y la nación verdadera. Encontrar el reino y la justicia de Dios sigue siendo nuestra esperanza y objetivo final.

Queridos miembros, hay más de doscientas naciones en el mundo; pero, entre estas numerosas naciones, no hay una que Dios pueda llamar Su propia Tierra natal o que pueda recibir Su amor completo. Por esta razón, el propósito de la providencia de Dios, que abarca más de seis mil años, ha sido para reordenar completamente este mundo caído y recrear Su reino.

A través de la historia, el propósito de la providencia de Dios ha sido construir Su reino. Hasta que este se establezca, Dios no será capaz de cumplir Su Voluntad para restaurar a la humanidad. Sin embargo, primero debe haber una nación central basada en una religión central. Es por esta razón que, durante una cierta época histórica, Dios buscó establecer una nación que fuera Suya. La Biblia relata este esfuerzo en la historia providencial del pueblo elegido de Israel y del judaísmo.

La nación de nuestra esperanza

¿Qué tipo de nación añoramos? No es como ninguna de las naciones en la que vivimos hoy en día porque nos desprenderemos de ellas en algún momento. Sin embargo, aún no tenemos la nación de Dios donde podamos vivir. Una persona sin la nación de Dios no tiene una Tierra natal original, no tiene una nacionalidad real, ni tiene un lugar donde registrar realmente su existencia. Por lo tanto, nuestro deber en esta vida es crear esa nación.

Solo cuando tengamos una nación podrá persistir a través de nuestros descendientes la tradición que establezcamos por la eternidad, y también persistirá el esfuerzo que hemos realizado, derramando sangre, sudor y lágrimas. Esta nación será un monumento que celebre los trabajos del Cielo y, a través de este, perdurará en la Tierra la evidencia de la gloria de Dios. Sin embargo, si fallamos en encontrar esta nación, todo lo que hemos hecho habrá sido en vano.

Por este motivo deben entender claramente que ahora nuestro deber más importante es buscar y establecer la nación de Dios. Deben vivir siempre con la siguiente convicción: “Nuestra familia protege la nación que los Padres Verdaderos aman. Por eso, debo convertirme en un hijo filial de los Padres Verdaderos y transitar el camino de un ciudadano leal de esa nación”.

Busquemos el camino que cumpla nuestro deseo verdadero. Sobre el fundamento de una nación de Dios, establezcamos un reino donde queramos vivir por toda la eternidad. Este debe ser un mundo donde todo lo que tengamos también le pertenezca al cosmos, un mundo donde todo lo que tengamos no solo pertenezca a esta era y al pasado, sino que también esté garantizado que pertenezca al futuro. Debemos tener en mente esta ciudad natal y este reino ideales, establecer leyes justas en nuestras vidas y luego vivir por el bien de ese reino y su justicia.

¿Ustedes tienen dicho reino? Si no lo tienen, ¿están intentando establecerlo? ¿Qué dije acerca de este reino? Que esta es una nación ideal, unificada y pacífica donde las seis mil millones de personas del mundo viven como una sola familia. Este es el Reino de Paz que encarna la gloria del reino de paz y prosperidad eternas, y aquí es donde servimos al Rey de la Paz de la Unidad Cósmica como nuestro Señor, Maestro Verdadero y Rey Verdadero.

Todas las familias, tribus y pueblos del mundo ofrecerán su apoyo a este reino, y todo el mundo espiritual se movilizará para colaborar. Los fundadores de las grandes religiones y nuestros antepasados buenos observarán y apoyarán cada movimiento nuestro. Les digo que si unimos nuestra mente y cuerpo como individuos, entonces podemos unificar a la familia, la tribu, el pueblo, la nación, el mundo y el cosmos.

La Voluntad del Cielo comienza en la Tierra

Dios debe cumplir sin falta el propósito de Su providencia en la Tierra. ¿Cuál será el resultado? Dios salvará a todas las personas del mundo y las gobernará como hacen los padres con sus hijos. La Voluntad y la providencia de Dios han ansiado que esto suceda.

Si ustedes mueren sin haber restaurado una nación en la Tierra durante sus vidas, no obtendrán el valor de una persona verdadera que pertenece al reino celestial. Ustedes tienen que ir al mundo espiritual sobre el fundamento de haber vivido bajo el reino de Dios mientras estaban en la Tierra. Este es el estándar original que Dios ha sostenido desde el momento de la creación.

Queridos miembros, hasta este día he vivido sin ningún interés en las cosas mundanas. Mi deseo de toda la vida está resumido en la siguiente afirmación: “Déjeme morir en el reino que Dios protege. Si no llego a vivir en ese reino, toda mi vida será miserable. Por lo tanto, buscaré ese reino y viviré allí antes de morir, incluso si es tan solo por un día”.

He transitado este camino con el corazón de sacrificar miles de días por el bien de ese único Día. Estoy avanzando aun cuando ustedes, que no han sido conscientes, han estado descansando. Si no se levantan, tendré que activar a las personas de otras naciones para que cumplan este propósito. Si esta nación no se moviliza para alcanzarlo, tendré que recurrir a conseguir varios miembros del exterior. No importa el costo, no podemos fracasar en el camino celestial para dar los frutos de la Era del Cheon Il Guk. Ya no puede haber ningún tipo de compromiso, retraso o extensión debido a la interferencia de Satanás. El cumplimiento y la conclusión literal de la providencia de Dios tienen que darse durante mi vida. Estamos en la última parte de la providencia de Dios para establecer completamente el Reino de Paz, que es el ideal que Dios ha buscado desde el momento de la creación.

Piensen en la situación desdichada de un pueblo sin una nación. Ellos están constantemente expuestos a la agresión y son incapaces de defenderse, por lo que son blancos de varios ataques. ¿Dónde podemos encontrar el reino que Dios desea y dónde podemos encontrar el reino que puede convertirse en el lugar donde Dios descanse? Esta es la pregunta.

La razón por la que derramamos sangre y sudor por las personas de esta nación es para establecer el reino celestial eterno. En este reino habrá prosperidad para todos e incontables generaciones cantarán alabanzas por toda la eternidad.

Los que gobernarán el reino celestial serán los hijos del linaje directo de Dios, aquellos que defienden las leyes y los mandamientos del Cielo. Ellos gobernarán en nombre de Dios, que representa Su reinado. El sistema político del reino trascenderá tanto la democracia como el comunismo porque, una vez que se establezca, permanecerá por siempre.

Si consideran estas cosas, ¿no es vergonzoso que aún no se hayan convertido en ciudadanos de ese reino? Deberían lamentarse porque no tenemos este reino y por no haber podido vivir allí. Todos debemos arrepentirnos por no haber establecido esa soberanía incambiable.

Para establecer dicha soberanía, nación y territorio, Dios ha establecido naciones soberanas predecesoras. Todos somos muy conscientes de que, a lo largo del camino, muchas grandes personas han muerto, incontables naciones han perecido, miríadas de personas fueron sacrificadas y numerosas soberanías han ido y venido. Dentro de los que fueron sacrificados por la causa celestial, hay muchas almas del lado del Cielo que sin duda añoraron el establecimiento de ese reino y ese mundo.

Sabemos que Satanás, y no Dios, es el que domina la historia después de que cayeron nuestros primeros antepasados. Originalmente, Dios habría sido el maestro de este mundo, y los hijos del linaje directo de Dios, habiendo madurado a través de una relación de amor con Él, habrían formado una familia verdadera. Si se hubiese establecido esta familia, las tribus, las naciones y el mundo que descendían de esa familia habrían constituido un mundo, una nación, familias e individuos bajo el dominio de Dios.

No obstante, tienen que comprender que, debido a la Caída de la humanidad, los individuos, las familias, las tribus, los pueblos, las naciones y el mundo llegaron a oponerse a Dios. Este es nuestro mundo caído y nuestra historia de pecado.

Si dejamos este mundo así como está, nunca podremos alcanzar el mundo eterno del amor verdadero basado en el ideal de la Creación que Dios planeaba establecer originalmente. Dios puede restaurar Su autoridad original solo al cumplir el ideal que planeó originalmente en el momento de la creación. Por lo tanto, Dios establece esto como el estándar con el que puede poner en orden este mundo del mal y hacer que se convierta en un mundo verdadero. Esto constituye la providencia de Dios al enfrentar el mundo caído.

Hay más de doscientas naciones en todo el mundo que pertenecen a la soberanía caída. Con tal variedad de naciones, no hay una entre ellas que califique como una nación que cumpla el deseo de Dios.

Siendo desconocido para la humanidad, Dios ha estado conduciendo Su providencia a través de la historia para establecer una nación que pueda cumplir Su Voluntad. Él creó a Adán y lo hizo crecer hacia la perfección con la esperanza de que, mediante ese individuo, Él pudiera establecer la soberanía celestial en la familia, la sociedad, la nación y el mundo. Sin embargo, debido a la Caída de ese único hombre, Adán, la historia se rompió en miles de pedazos. La historia de la providencia de la salvación ha sido intentar restaurar el orden y reconectar las piezas.

Siendo que Adán fue el primer antepasado de la raza humana, haberlo perdido fue el equivalente a perder a toda la humanidad. Para restaurar lo que se perdió, Dios tuvo que llamar y elevar a otras personas. Cada individuo que Dios llamó tuvo que abandonar su tribu, su pueblo y su nación del mundo satánico. Él o ella debían convertirse en una persona verdadera que pudiera incluso dar su vida por la Voluntad de Dios.

Jesús y las figuras centrales de la historia providencial

Queridos miembros, todas las religiones comparten el objetivo de realizar la Voluntad de Dios. Como ejemplo de esto, observemos la historia familiar del judaísmo y el cristianismo.

Noé perteneció a una tribu, pero no estaba apegado a esta; también pertenecía a una nación, pero puso a un lado su preocupación por ella. En vez de esto, él buscó su propia nación de esperanza. Noé pasó por todo tipo de juicios y adversidades para buscar e intentar establecer esa nación.

Aunque Noé tenía familiares y pertenecía a una cierta raza, para él era más importante buscar el reino de Dios. Dios deseaba que Noé superara sus circunstancias individuales y buscara Su reino y Su justicia. ¿Cuán grandes fueron las dificultades que atravesó Noé al superar este curso de ciento veinte años, mientras pasaban las estaciones y sin tener un día de descanso?

Sin siquiera el apoyo de su propia familia, y siendo el blanco de todas las armas y flechas que lo acechaban, Noé perseveró todos esos años. Él comprendió claramente el principio de que si deseaba comer o beber más que el reino y la justicia de Dios, entonces tendría que pagar un precio muy alto.

Dios encontró a Abraham y a Sara, los guio para que abandonen Ur de los Caldeos y luego les pidió que abandonaran Harán. Ellos viajaron hacia Canaán y luego hacia Egipto con un corazón de fe y obediencia incondicional, sin saber a dónde irían a vivir. Cuando el faraón se llevó a Sara, ella no le tuvo rencor a Abraham ni lo traicionó. De esta forma, sus corazones permanecieron incambiables mientras se dirigían a la nación de esperanza, incluso en medio de una persecución severa.

Tomemos a Jacob como otro ejemplo. Él creyó en las bendiciones que Dios le dio y creyó en la promesa de Dios de una nación y un pueblo de esperanza. Nadie pudo doblegar una convicción tan firme. A través de él, la Voluntad de Dios se expandió del individuo hacia las doce tribus. De ellos provendrían los profetas que levantarían la bandera de la esperanza ante el mundo.

¿Qué tipo de vida llevó Jesús? Teniendo que enfrentar la incredulidad del pueblo judío y la persecución de los líderes israelitas, Jesús vivió como un vagabundo. Al final, pereció en la cruz como un sacrificio, y ni siquiera esto pudo llevar a cabo la esperanza de Dios de salvar tanto el espíritu como la carne de la humanidad.

El Mesías viene con la misión de derribar todas las barreras del Cielo y la Tierra y de unificar el mundo. La Voluntad de Dios es establecer una nación cuya filosofía esté de acuerdo con los principios celestiales y que aparte a todas las naciones del mundo caído.

Cuando Dios creó a Adán, Su deseo no era solo morar dentro de Adán como individuo, sino que era establecer una familia, una tribu, un pueblo, una nación y un mundo a través de Adán. Como Mesías y Segundo Adán, Jesús intentó desesperadamente establecer esta nación en Israel, pero no pudo hacerlo debido a la incredulidad del pueblo. Las consecuencias para Israel fueron trágicas.

De aquí a la Segunda Llegada, el Señor viene con la responsabilidad de convertirse en un Adán perfecto y completar la misión del Mesías. Una vez que él se convierta en el Adán perfecto, él tiene la responsabilidad de tener una familia, una tribu, un pueblo, una nación y un mundo manteniendo el rol del Adán verdadero.

Una y otra vez en la historia, Dios envió figuras centrales a la Tierra y trabajó a través de ellos para establecer una nación absoluta, pero las personas fracasaban constantemente. No obstante, la historia de la restauración está continuando con el esfuerzo de Dios para encontrar personas justas. Él busca personas con quien pueda administrar, avanzar y cumplir Su deber.

Por este motivo, debemos estar agradecidos a Dios incluso si Él tiene que sacrificar a cada uno de nosotros, e incluso si tiene que sacrificar a nuestras familias, tribus, pueblos y naciones. Solo cuando surjan individuos y naciones justas podrá aparecer un nuevo mundo. Aun así, si no se establece una nación de Dios, no importa cuántas personas se sacrifiquen, tendrán que continuar los sacrificios por parte de los individuos, e incluso de las familias, tribus, pueblos, naciones y el mundo.

Nuestra misión

Queridos miembros, ¿cuál es el propósito de estar vivo en la Tierra? Es amar a la nación y al mundo. El propósito de Dios también ha sido amar a la nación y el mundo; pero, si seguimos siendo ciudadanos de una nación sin soberanía, entonces somos personas lamentables. Es por eso que Jesús dijo: “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Más bien buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. (Mateo 6:31-33)

Dios envió a Jesús a la Tierra como Su encarnación que representa el linaje celestial a la humanidad caída. En otras palabras, Jesús fue la primera persona en la Tierra que pudo cumplir la esperanza que Dios había alimentado a lo largo de la historia. Cuatro mil años después de Adán, Dios elevó a Jesús en la Tierra como Su hijo, siendo la semilla verdadera que emerge de la familia de José dentro del judaísmo.

Sin embargo, Satanás, que ya había establecido naciones enteras, estaba atacando al lado celestial. Por esto, el lado celestial también necesitaba un punto de apoyo firme en el nivel nacional. El fruto del esfuerzo de Dios durante cuatro mil años era esta nación dentro del  mundo malvado. Israel estaba siendo preparado con este propósito a través de los esfuerzos del Cielo.

Queridos miembros, Jesús vino a la Tierra para buscar la nación de Dios. Él vino a buscar una nación, pero no pudo establecer esta nación debido a la incredulidad de Israel y el judaísmo. También vino a establecer una nación en el nivel físico y espiritual, aunque solo pudo establecer un reino espiritual, por lo que el cristianismo todavía no tiene una nación sustancial y física en la Tierra.

Esto significa que Dios no tiene una nación en la Tierra que pueda llamar Su amada Tierra natal, ni tiene una amada ciudadanía que pueda considerar Suya. El fundamento para el reino de Dios aún no se ha establecido en la Tierra.

Incluso los cristianos de ahora son personas que no tienen una nación o una soberanía. Como los cristianos fueron testigos de su fe, ellos estaban sujetos a ser ejecutados dondequiera que fueran. El cristianismo se desarrolló a través de la sangre derramada por sus mártires. Así es como comenzó y creció el cristianismo.

Podrán haber terminado los días de persecución y de derramamiento de sangre, pero aún no han desaparecido del todo. La fe cristiana en la Segunda Llegada de Cristo surge desde un anhelo profundo por una nación verdadera. Esto anticipa que, basado en el fundamento espiritual mundial del cristianismo, el Señor restaurará y establecerá la nación sustancial que fue perdida.

Queridas Familias Bendecidas, la humanidad ha entrado en la era Posterior a la Apertura del Mundo Espiritual en la que recibimos nuevamente la fortuna celestial. El vórtice de incredulidad y traición que ha causado problemas en esta Tierra está desapareciendo frente a un nuevo Cielo y una nueva Tierra. La primavera en el quinto año del Cheon Il Guk se está acercando y está dando sus frutos. Ha llegado el momento de que todas las Familias Bendecidas se levanten con una firme resolución.

Cumplamos nuestra responsabilidad providencial de unir a las seis mil millones de personas del mundo en una sola familia. Hagamos esto elevando la Federación Interreligiosa e Internacional para la Paz Mundial, que está en la posición vertical de Abel. Unámonos como un solo clan a través de la Bendición Matrimonial. Los pueblos mongoles, que son la raíz de aproximadamente el 70% u 80% de la población mundial, están en la posición horizontal de Caín. Esto derribará completamente las barreras entre razas y religiones y los conflictos entre naciones. De esta manera construiremos el Cheon Il Guk.

Dios me ha dado Su autoridad completa como el Salvador, Mesías, Señor que regresa y Rey de Reyes. Estos títulos están resumidos por los términos “Rey de la Paz” y “Padres Verdaderos”. La Bendición matrimonial internacional e intercultural es la única forma de unir a la humanidad como una sola familia global que trasciende las razas, las naciones y las religiones. ¿Qué otra forma hay para hacer que nuestro enemigo de ayer se convierta en nuestro pariente consanguíneo de hoy, y para unir a las personas de tradiciones y culturas diferentes en una gran familia?

Queridos miembros, primero y antes que nada, quiero pedirles que le den la Bendición a su familia y tribu y que establezcan una iglesia tribal hoondok. El éxito o el fracaso del movimiento de la Federación de Familias, la reunificación de Corea y la creación de una familia global dependen de esta iniciativa.

Debemos liberarnos rápidamente de las costumbres y mentalidades que pertenecen a la era Anterior a la Apertura del Mundo Espiritual. Al practicar una vida durante el mediodía, alineados verticalmente con Dios y sin crear sombras de pecado; por favor, entreguen todo de sí con fe absoluta, amor absoluto y obediencia absoluta hacia Dios y los Padres Verdaderos. Ustedes disfrutarán la paz y la libertad eternas como ciudadanos del Cheon Il Guk. Sus descendientes les rendirán homenaje y se enorgullecerán por sus logros por toda la eternidad. Ustedes vivirán eternamente sirviendo a los Padres Verdaderos, incluso en el mundo espiritual.

Por favor, graben en sus corazones el mensaje que les he entregado hoy. Mientras se marchan, determínense a ser los embajadores de élite del Cheon Il Guk que abran las puertas a un nuevo Cielo y una nueva Tierra. El fuego del amor verdadero que arde en sus corazones los guiará. ¡Tengan valor celestial y transiten por el camino de un dueño verdadero, un maestro verdadero y un padre verdadero!

Oro para que las bendiciones de Dios estén con sus familias.

Muchas gracias.

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