La Completa y Perfecta Restauración de la Hermandad entre Caín y Abel y el Mundo Ideal de la Creación

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La Completa y Perfecta Restauración de la Hermandad entre Caín y Abel y el Mundo Ideal de la Creación

14 de febrero de 2005

Centro de Entrenamiento del Cielo y la Tierra Cheongpyeong, Corea

Conmemoración de Cumpleaños de los Padres Verdaderos del Cielo, la Tierra y la Humanidad y la Coronación del Rey y la Reina que Unifican el Cosmos / Ceremonia de Coronación para el Rey de la Paz de Unidad Cósmica

Estimados invitados de aquí y del exterior, damas y caballeros: este es un tiempo de gran transición histórica. En este momento, la luz brillante del quinto año del Reino de Dios del Cheon Il Guk está haciendo florecer las flores de la vida y el amor para toda la humanidad y todas las cosas del universo. La gracia y las bendiciones de Dios están sobre nosotros.

Damas y caballeros, he dedicado toda mi vida, de ochenta y tantos años, a defender la Voluntad de Dios para salvar a la humanidad. Después de haber realizado más de diez mil reuniones y discursos públicos para enseñar las palabras de la verdad, ahora mi ministerio de toda la vida está llegando a su cumplimiento. Generalmente pensamos en la historia centrada en las personas y los eventos a medida que transcurren, pero hay otra forma de entender la historia: desde la perspectiva vertical de la providencia de Dios.

Una coronación sin precedentes para la unidad cósmica

El día de hoy han participado todos ustedes en la Ceremonia de Coronación para el Rey de la Paz de Unidad Cósmica. Este fue un evento sin precedentes en la historia, que recordará este día por siempre. Hoy estamos recibiendo la abundante gracia de Dios. Estamos iniciando el segundo curso de cuatro años de la providencia del Cheon Il Guk, que se extiende desde el 2005 hasta el 2008. Para conmemorar este día tan importante, quisiera informarles acerca de las leyes celestiales que debemos conocer y practicar en esta Era. El tema de mi discurso es “Restauración Completa y Perfecta de la Hermandad entre Caín y Abel y el Mundo Ideal de la Creación”.

Damas y caballeros, si Adán y Eva, nuestros antepasados humanos, no hubiesen caído, ellos habrían cumplido con lo que Dios tenía planeado para ellos, que era perfeccionarse y establecer un reino de unidad de corazón con Dios. Ellos habrían sido los hijos y los compañeros objetos absolutos de Dios, y se habrían relacionado solamente con Él.

No obstante, cuando se unieron en lazos de sangre con Satanás, ellos cayeron a una posición baja en la que se vieron obligados a relacionarse tanto con Satanás como con Dios. Estoy describiendo la situación inmediatamente después de la Caída de la humanidad en la que solo Adán y Eva llevaban el pecado original y no habían cometido otra acción mala. Ellos estaban en una posición intermedia y tenían que enfrentarse tanto a Dios como a Satanás.

A partir de aquí, Dios trabajó para separar de Satanás a la familia de Adán, siendo que estaban en una posición intermedia. Dios comenzó con los hijos del Adán caído y sus descendientes. Basados en la secuencia de eventos de la Caída de la humanidad, Él puso a Caín, el hermano mayor de los tres hijos de Adán, en el lado de Satanás, mientras que a Abel, el segundo hijo, lo puso en el lado del Cielo. Dios trabajó en esta providencia de la salvación basado en la ley de la restauración por indemnización. Debido a que Satanás había reclamado a los caídos Adán y Eva basado en su conexión de sangre, Dios separó a sus hijos de esta manera. Él les había hecho crear condiciones de indemnización con el fin de restaurarlos al lado del Cielo. Satanás, por su parte, sabía que Dios reclamaba a los seres humanos como Su Creador original, por lo que él no podía simplemente apoderarse de las personas caídas a menos que ellas crearan condiciones malas que le permitiera a él invadirlos. Por esta razón, Dios y Satanás llevaron a cabo una lucha invisible en las vidas de Caín y Abel sobre las condiciones que debían hacer para restaurar el linaje del amor verdadero. Esta lucha invisible se ha expandido a partir de entonces por toda la historia de los descendientes de Adán.

Sabemos por la Biblia de este trágico resultado: Caín, el hermano mayor, mató a Abel, el segundo hijo. Caín debía haberse rendido naturalmente ante su hermano favorecido, pero no lo hizo. ¡Cuán intenso ha sido el dolor de Dios y cuán amargo ha sido Su dolor! Aquí estaban Sus hijos, que Él había creado basado en Su corazón de amor verdadero original, pero ahora Satanás los había apartado. El amor verdadero, el principio más importante del Cielo, quedó fuera de este mundo y el linaje del Cielo, que debía haberse transmitido de generación en generación por toda la eternidad, se destruyó en un solo momento.

Dios creó a Sus hijos Adán y Eva. Cuando ellos llegaron a la madurez, Él tenía planeado darles la Bendición matrimonial para que pudieran establecer el camino del amor verdadero. Dios ansiaba una familia que pudiera amar con todo Su corazón. Sin embargo, no pudo abrazar a Sus hijos, Adán y Eva, en amor verdadero, lo que le causó un profundo dolor, ni tampoco pudo abrazar a Sus nietos, Caín y Abel, en amor verdadero. El dolor de Dios por esta situación perduró a través de la historia.

Dios, Adán y Eva y sus hijos debían haber formado una familia de tres generaciones. Si la hubiesen establecido, nunca habría ocurrido la Caída humana ni habría existido Satanás, quien ha atormentado a los seres humanos y ha destruido la historia humana por decenas de miles de años.

El comienzo de nuestra historia trágica

La humanidad habría sido una gran familia y Dios habría sido el jefe de todas las familias, quienes habrían vivido como tres generaciones. No obstante, para el final de su segunda y tercera generación, la primera familia de Dios, la familia de Adán, falló en cumplir con las condiciones establecidas para ellos. Ellos fallaron en la porción de responsabilidad limitada que habían recibido, de acuerdo con el principio de la creación, lo que dio comienzo a la trágica historia de la humanidad. Aun así, Dios no pudo renunciar a Su creación, por lo que inició Su providencia de la restauración por indemnización para encontrar a toda costa a Sus hijos, que Satanás había secuestrado. Dios es el Señor de los principios, las reglas fundamentales y las leyes. Si Dios abandonara el reino de las tres generaciones que se perdió en la familia de Adán, habría sido equivalente a abandonar todo Su trabajo de la creación.

En consecuencia, Dios esperó ciento treinta años después del asesinato de Caín a Abel y elevó al tercer hijo de Adán, Set, como la nueva figura central. Set debía cumplir con la responsabilidad que no cumplió Abel, que era establecer el reino del hijo mayor y también restaurar el linaje de Dios. A partir de entonces, Dios llamó a los descendientes del linaje de Set a establecer condiciones apropiadas de indemnización mientras Él avanzaba con Su providencia de la restauración para separar a la humanidad de Satanás.

Dios debía gobernar el cosmos con autoridad absoluta como el Padre Verdadero, el Maestro Verdadero y el Señor Verdadero de la humanidad. Sin embargo, la familia de Adán pisoteó el ideal de Dios de la creación y llevó a Dios a los callejones de la historia. El día de hoy, todos ustedes deben entender claramente cómo afectó providencialmente a la historia humana la historia que separa el bien del mal centrada en Caín y Abel. Deben ser conscientes de la importancia que esto tiene para nosotros, mientras nos acercamos al quinto año del Cheon Il Guk.

Como el Señor del amor verdadero, Dios creó a los seres humanos como Sus hijos basado en el estándar de fe absoluta, amor absoluto y obediencia absoluta. Este es el principio para todos los seres creados. Cuando Dios creó, invirtió completa y absolutamente todo de Sí y afirmó absolutamente Su creación. Es por eso que nosotros, los seres humanos, como compañeros objetos de Dios, debemos ofrecerle nuestra fe absoluta, amor absoluto y obediencia absoluta, siendo que Él es nuestro Compañero Sujeto.

El mismo principio se aplica a la relación entre Caín y Abel, aunque ellos representan el lado del mal y del bien respectivamente. Es una ley celestial que Caín, que está en la posición de compañero objeto, necesita ir a Dios a través de Abel, por lo que debe servir a Abel como un padre, un dueño y un maestro. Abel, por su parte, tiene que mantener un estándar absoluto en una posición que represente a Dios y, como Él, debe abrazar y amar a Caín como lo haría con su propio hijo; con fe absoluta, amor absoluto y obediencia absoluta. Al vivir como una persona digna de confianza y respeto, Abel puede hacer que Caín se someta a él de forma natural.

Este es el principio celestial para resolver los incontables conflictos Caín-Abel que aparecieron en la historia de la providencia de Dios. Cada vez que no se siguió este camino continuaron los conflictos, el derramamiento de sangre y las guerras. Ante cada fracaso, Dios tenía que sufrir al ver cómo se prolongaba Su providencia. Los miles de años de historia humana son testimonio viviente de este principio.

No tengo tiempo para explicar los detalles de los eventos que ocurrieron en la historia de la providencia para completar la restauración del reino del hermano mayor y restaurar el linaje de Dios. Después de Set en la familia de Adán, y siguiendo un período de 1600 años, la providencia se trasladó a la familia de Noé. Dios nombró a Noé como la figura central y trabajó a través de su familia para restaurar por indemnización los errores de la familia de Adán. Sin embargo, esta providencia también terminó mal debido al error de Cam, el segundo hijo de Noé, que estaba en la posición de Abel.

Dios esperó cuatrocientos años más y luego llamó a Abraham. Él era el hijo mayor de Tareh, un fabricante de ídolos que simbolizaba el mundo satánico. La vida de Abraham es la historia de establecer condiciones para restaurar el ámbito del hijo mayor y el linaje. Mediante las tres generaciones de Abraham, Isaac y Jacob, Dios trabajó una providencia para restaurar en poco tiempo las tres generaciones históricas de la familia de Adán, de Noé y de Abraham. Finalmente, Jacob estableció las condiciones para restaurar el ámbito del hijo mayor y el linaje. Al exiliarse y vivir como un gitano, Jacob fue victorioso al alcanzar la condición de separarse de Satanás. Basado en este éxito, Jacob triunfó al luchar contra el ángel y fue bendecido con el nombre de “Israel”. La relación entre Esaú y Jacob era la misma que la de Caín y Abel. Mediante el camino correcto de fe absoluta, amor absoluto y obediencia absoluta, y la cooperación exitosa entre madre e hijo, Jacob finalmente pudo recuperar el ámbito del hijo mayor al hacer que su padre Isaac y su hermano mayor Esaú se rindieran naturalmente ante él.

En la familia de Jacob, José, que era el hijo de Raquel, la esposa de Jacob del lado de Dios, entró a Egipto y fue exitoso en su curso de restitución. Con el tiempo unió a sus once hermanos, que estaban en la posición de Caín, y los hizo rendirse ante él; por esta razón, fue victorioso en el rol de Abel. Habiéndose convertido en primer ministro de Egipto, él hizo que la familia de Jacob fuera a vivir con él. ¿Qué hubiese sucedido si José también invitaba a la familia de Esaú a Egipto? Entonces, la lucha histórica entre Caín y Abel habría llegado a su fin y no habrían ocurrido las dificultades posteriores, como los cuarenta años que los israelitas vagaron por el desierto a cargo de Moisés. Cuatro mil años después del fracaso de Adán y Eva, finamente apareció Jesús del linaje que provino del fundamento victorioso de la familia de Jacob.

Dios unió a las diez tribus del norte y las dos tribus del sur para crear la nación de Israel, y así preparó el judaísmo. Dios estableció Israel y el judaísmo como otra relación Caín y Abel para crear el ambiente para recibir al Mesías sustancial. Dios situó a Israel en la posición de Caín, que representa el ámbito político, y el judaísmo en la posición de Abel, que representa la esfera religiosa.

La relación entre Juan el Bautista y Jesús también se asemeja a la de Caín y Abel. Si Israel y el judaísmo hubiesen entendido claramente las enseñanzas del Antiguo Testamento, que les fue entregado como una guía para la providencia de la restauración de cuatro mil años, ellos se habrían unido interna y externamente. Guiados por Juan el Bautista, ellos habrían servido a Jesús como el Rey de reyes y el Padre Verdadero, por lo que Jesús habría podido construir el Reino de los Cielos, el ideal de Dios de la creación, durante su vida. Además, si Juan el Bautista hubiese entendido claramente y cumplido su responsabilidad en la posición de Caín, ¿cómo podría haber muerto Jesús en la cruz? Más allá de haber recibido revelaciones y visiones directas del Cielo, y a pesar de escuchar la dirección de Jesús de que Él era el Señor y Abel, al final, Juan el bautista no pudo hacer frente al desafío de vivir con fe absoluta, amor absoluto y obediencia absoluta.

Jesús vino como el segundo Adán

Además, Jesús vino como el segundo Adán. Su familia debió haber sido los antepasados verdaderos de la humanidad, transmitiendo el linaje de la semilla, el amor puro y la armonía pura de Dios. Por eso, Dios quería darle a Jesús Su Bendición matrimonial para que forme una familia verdadera que se convierta en la raíz del linaje verdadero del Cielo en todas las eras.

Sin embargo, tras su muerte en la cruz, Dios quedó una vez más sumido en el dolor más oscuro y Sus esperanzas quedaron aplastadas. Dios había enviado a Jesús, Su hijo unigénito, para recuperar la posición perdida de Adán. Dios le había dado a Jesús Su sello como el segundo Adán, ansiando que terminara con la historia providencial de cuatro mil años. En vez de esto, una vez más se frustró la Voluntad de Dios y arrancaron de su raíz el núcleo que Dios había establecido como el eje central de la historia. A partir de ese momento, comenzó a acelerarse la providencia de Dios de la restauración.

Dios nunca se desvió del camino establecido por las leyes y principios que Él estableció en la creación, por lo que no puede guiar la providencia de forma arbitraria o caprichosa. En consecuencia, después de perder a Jesús, que debió haberse convertido en el Abel eterno para la humanidad, Dios soportó pacientemente otros dos mil años de historia. Durante ese tiempo, Él preparó el ambiente y las condiciones para no permitir más fracasos y, sobre ese fundamento, Dios finalmente envió a la Tierra a la persona que les está hablando ahora, que tiene Su sello como el Segundo Advenimiento del Señor.

Aun así, mi curso de vida nunca ha sido fácil. Satanás es una criatura tan perspicaz y astuta que podría pisotear incluso el corazón del Dios omnisciente y omnipotente. Durante los últimos ochenta y tantos años, mi vida ha recorrido toda una gama de vaivenes. Sin embargo, al establecer todas las condiciones de indemnización necesarias para cada etapa de la providencia, obtuve la victoria en el gran punto de transición del siglo veinte. Esto se dio cuando el conflicto y la lucha entre Caín y Abel, que había comenzado en la familia de Adán, se expandió en la lucha global entre el comunismo y la democracia. Sobre el fundamento de superar ese nivel final de lucha, en el año 2001 fui capaz de declarar la era del Cheon Il Guk, el tiempo del amor verdadero bajo la soberanía de Abel y el tiempo para ofrecerle a Dios Su Reinado.

Sobre ese fundamento victorioso, le ofrecí a Jesús su coronación como el Rey de la Paz del Primer Israel en Jerusalén en el año 2003. En el 2004 se realizaron ceremonias de coronación en los Estados Unidos (el segundo Israel) en Corea (el tercer Israel) y finalmente en el nivel global. Por esta razón fui elevado como el Rey de la Paz que trasciende las religiones y las naciones, con la autoridad del Padre Verdadero de la humanidad. Al estar parado sobre estas victorias providenciales, las seis mil millones de personas han entrado a la segunda etapa del proceso de tres etapas para construir el Reino del Cheon Il Guk ahora en el 2005.

Ahora la humanidad tiene la obligación de cumplir con los tres grandes objetivos, los cuales son: uno, cambiar nuestro linaje para completar la providencia de inscripción; dos, transferir el ámbito de propiedad y tres, heredar el reino del corazón. Ustedes saben que un cordero es obediente a su amo incluso en el momento en que le pone un cuchillo en la garganta. Con la obediencia absoluta de un cordero, ustedes necesitan ofrecer sus vidas a los Padres Verdaderos, que vienen como el Rey de la Paz sustancial y su Abel eterno. Deben cumplir su responsabilidad y su curso como representantes de todo el ámbito de Caín.

Pensemos en esto: en este momento, ¿dónde nos encontramosen el curso de la historia providencial? Aunque sea imperceptible al ojo humano, estamos en un punto de gran transición. Ahora que hemos entrado al tercer milenio, la providencia del Cielo se está movilizando hacia su cumplimiento a una velocidad inmensa.

A través de los años he establecido muchas organizaciones e instituciones para avanzar con la providencia de Dios. Entre ellas, destaco la Federación Interreligiosa e Internacional para la Paz Mundial y las Naciones Unidas de la Paz (el Consejo Interreligioso e Internacional para la Paz) que fundé recientemente. Su misión es abrazar el reino de Satanás; es decir que, desde la posición de Abel, tienen que liberar a la Federación de Pueblos Mongoles para la Paz Mundial, que está en la posición de Caín y que representa al reino de Satanás. De este modo, ellos unirán al mundo y, así, el conflicto y las luchas entre Caín y Abel dejarán de manchar la historia.

Los Estados Unidos, que representan la esfera de las religiones mundiales, tienen que asumir el rol de Abel para amar y abrazar a las Naciones Unidas, que están en la posición de Caín. Así, los Estados Unidos y la ONU cumplirán su responsabilidad por la causa de salvar al mundo.

Damas y caballeros, los Padres Verdaderos son nuestro último Abel. El trabajo de estar en la posición Abel está designado por el Cielo y es una posición designada por el destino, la cual no se puede evadir ni siquiera con la muerte. Todo Abel está destinado a plantar las semillas del amor verdadero, incluso al costo de su propia vida, y además tiene que transitar el camino de fe absoluta, amor absoluto y obediencia absoluta ante Dios, debido a que el propósito de este camino es efectuar una inversión al hacer que Caín se rinda naturalmente.

Nuestro destino es vivir sirviendo a los Padres Verdaderos como nuestro Abel eterno. Ellos son el eje vertical que vienen como la encarnación del Dios incorpóreo. Los Padres Verdaderos son el Salvador de la humanidad, el Mesías y la Segunda Llegada del Señor, así como son el Rey y la Reina de la Paz en el Reino de los Cielos en la Tierra y en el Cielo.

Los Padres Verdaderos ahora están estableciendo el Reino de los Cielos en la Tierra y en el Cielo. Este es el reino ideal, el ideal de la creación que Dios ha ansiado ver desde el comienzo del universo. Este es el reino central de la paz que completará la era Posterior a la Apertura del Mundo Espiritual, la cual abrió sus puertas a la humanidad en los meses previos al 2005, el quinto año del Cheon Il Guk. Este es un mundo de liberación y libertad plena. Aquí se derriban todas las divisiones y barreras que separaron a las personas por miles y decenas de miles de años, más allá de las razones y justificaciones de su existencia. En este lugar, toda la humanidad vive como una sola familia que trasciende la religión y la nacionalidad, sirviendo a los Padres Verdaderos como su Maestro Verdadero y Rey Verdadero.

Ahora que saben que viven en medio de estas tremendas bendiciones celestiales, ¿qué se supone que deben hacer? ¿Cómo pueden prepararse para recibir estas bendiciones? Primero y principal, tienen que reorganizar sus vidas por completo. Comiencen descubriendo el reino absoluto de la unidad entre su mente y su cuerpo. Así es como pueden perfeccionarse como una encarnación individual de la verdad bien limpia, clara y brillante. No dejen ninguna deuda en sus vidas; esto quiere decir que deben alcanzar una revolución mediante el arrepentimiento. Luego, deben ser capaces de vivir eternamente sin ningún tipo de vergüenza en su conciencia. Esto significa realizar una revolución de la conciencia. Practiquen una vida de amor verdadero en la que vivan por el bien de otros, por lo que no se sentirán endeudados de corazón ante los Padres Verdaderos o cualquier otra persona. En otras palabras, realicen una revolución del corazón.

Lo segundo que necesitan hacer es crear el Cielo en su vida familiar, porque la familia es el palacio del amor. Perfeccionen los cuatro grandes reinos del corazón y los tres grandes reinados en su familia y hagan de su familia un lugar que críe hijos e hijas de piedad filial, ciudadanos leales, santos e hijos e hijas divinos. Conviertan a su familia en el lugar supremo donde todos experimenten profundamente el corazón de Dios. Hagan que su familia cumpla la promesa de la felicidad que ustedes y sus cónyuges se hicieron mutuamente. Sus antepasados descenderán hacia sus familias y los guiarán en el camino hacia el Cielo. Conviertan a su familia en una flor de amor verdadero y en el lugar donde esa flor dé frutos.

El nuevo Cielo y Tierra donde atendemos a Dios y los Padres Verdaderos

Damas y caballeros: a partir de este momento, sus vidas no serán sencillas. Dondequiera que estén y sea lo que sea que hagan, cientos y miles de sus antepasados los acompañarán. Ellos han sufrido enormemente porque ustedes no pudieron servir a los Padres Verdaderos en la Tierra. Ahora, durante los siguientes cuatro años, ellos vivirán con ustedes para servir a los Padres Verdaderos sustancialmente a través de ustedes. También colaborarán con ustedes, sus descendientes en la Tierra, y los apoyarán como su Abel. Su meta es entrar al Cielo con ustedes.

Tengan en mente que aunque puedan engañar a las seis mil millones de personas del mundo, ustedes no pueden engañar a sus antepasados. Ellos examinarán todos los aspectos de sus vidas y determinarán premios y castigos basados en el estándar del Cielo del bien y el mal. Ya sea que estén alegres, enojados, tristes o satisfechos; por favor, no decepcionen a sus antepasados buenos, que estarán observando cada uno de sus movimientos con una mirada vehemente. Los siguientes cuatro años serán un tiempo complicado. Jesús, Buda, Mahoma y Confucio, todos los espíritus buenos del mundo espiritual y sus propios antepasados buenos, están movilizándose para venir aquí a la Tierra. Ellos entregarán todo su esfuerzo para construir el Reino de los Cielos en la Tierra; en otras palabras, para completar el Reino del Cheon Il Guk.

Cumplamos con nuestras responsabilidades como Caínes y Abeles. Con Dios arriba y debajo nuestro, frente y detrás de nosotros, y a nuestra izquierda y derecha, vivamos con fe absoluta, amor absoluto y obediencia absoluta, que es el estándar que dio a luz a la creación. Si podemos unirnos y cumplir con el camino de abrazar, perdonar y amar, entonces la era Posterior a la Apertura del Mundo Espiritual será el Reino de la Paz literal donde todos sirvamos a los Padres Verdaderos y donde reine la paz y la prosperidad.

Marchemos para esparcir las semillas ahora que tenemos con nosotros este mensaje celestial. Cada uno de nosotros tiene que convertirse en los creadores de este nuevo mundo, a medida que plantamos las semillas de la vida verdadera y el amor verdadero y representamos a la familia del Cielo. No sean tontos como para esparcir las semillas al aire para que luego se lo lleve el viento de la vanidad y la inmoralidad secular, sino que deben buscar la posición más humilde y baja. Planten sus semillas en el suelo fértil más profundo y rico. Derriben las barreras entre razas, terminen con los conflictos entre las naciones y carguen con el fruto de los matrimonios interculturales e interraciales que van más allá de la religión y la nacionalidad. Demos lo mejor de nosotros para defender el linaje verdadero de Dios por toda la eternidad. La providencia del matrimonio interracial e intercultural se elevará a la raza mongol y a toda la humanidad mediante el amor verdadero del Dios eterno.

En la Biblia, cuando la esposa de Lot estaba abandonando Sodoma, desobedeció el mandato del Cielo de no mirar atrás y se convirtió en un pilar de sal. Ahora han recibido el mandato celestial, el cual es como una espada de doble filo porque puede ser una bendición o un castigo. La elección es suya. Sin lugar a dudas, hoy les he revelado unos secretos enormes del Cielo. Ya no hay vuelta atrás; la flecha ya dejó el arco. No hay lugar para las negociaciones o los compromisos. El cumplimiento y la perfección de la providencia de Dios nos esperan en la línea de meta.

Hagamos el esfuerzo de recuperar las tres generaciones de la familia de Dios que se perdieron en el comienzo con Adán. Completemos un nuevo Cielo y una nueva Tierra que estén llenos de amor verdadero y que sea libre de la lucha entre Caín y Abel, aquí en esta Tierra y durante nuestras vidas. Completemos el Reino de la Paz donde todos vivamos como una sola familia y juremos vivir en el Reino de la Paz eterno sirviendo a los Padres Verdaderos.

Muchas gracias.

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