El Cosmos es Nuestro Pueblo Natal y Nuestra Patria

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El Cosmos es Nuestro Pueblo Natal y Nuestra Patria

2 de febrero de 2000

Salón de Sesiones del Cannon House Office Building, Washington, DC, EE.UU.

Ceremonia de Premios American Century

Respetados miembros del Senado de los Estados Unidos, miembros del cuerpo diplomático, galardonados del premio American Century cuyas contribuciones han ayudado a que Dios bendiga a esta nación, damas y caballeros.

Quisiera agradecer desde el fondo de mi corazón que tantos líderes de campos tan diversos de la sociedad Norteamericana se hayan reunido hoy aquí para celebrar la fe, la libertad y la familia. Como fundador de la Fundación del Washington Times, felicito a los galardonados. Todos ustedes son campeones quienes, a través de su servicio, han aportado generosas contribuciones para mejorar la calidad de vida de todos los Estadounidenses.

También quiero agradecerles desde el fondo de mi corazón por reconocer los logros de mi vida y las felicitaciones por mi cumpleaños número 80. Le estoy particularmente agradecido a Dios, mi compañero y protector constante. A Él dedico toda la gloria y el honor que se me ha dado.

He vivido mi vida entera con un deseo sincero de resolver los muchos problemas relacionados a la manifestación del ideal de la creación de Dios. Cuando llegué a los Estados Unidos en el año 1972, vi como esta nación estaba sufriendo una crisis grave que afectaba al mundo. En mi primera gira evangelizadora por los 50 estados declaré que Dios tenía tres dolores de cabeza principales: la amenaza del comunismo, la falta de cooperación de la gente religiosa contra el mal, y la crisis moral que afligía a la juventud.

Su responsabilidad como seres humanos requiere que nos encontremos con Dios en la mitad del camino y que cumplamos lo que Dios nos ha pedido hacer en las áreas de la fe, la libertad y la familia. Ya que Dios ama a Estados Unidos, inicié muchas organizaciones, incluido el Washington Times, con el fin de responder a estos retos.

Me dedique debido a que conozco Su corazón

Le estoy agradecido a Dios por darme la oportunidad de servir a Estados Unidos porque las tropas de la ONU, dirigidas por los Estados Unidos en el proceso de salvar mi país, Corea, me liberaron de un campo de concentración comunista donde estuve encarcelado por predicar la palabra de Dios.

Desde que recibí el llamado de Dios a la edad de 16 años, he indagado sobre el significado de la Voluntad de Dios y he luchado contra tremendos obstáculos para cumplir la historia de Su providencia de la restauración para salvar a la humanidad.

Me he percatado de que Dios no está sentado en un trono de gloria y grandeza. Por el contrario, Él es un Dios profundamente apenado y sufrido, determinado a salvar a Sus hijos quienes cayeron al infierno. Como resultado de la Caída, los seres humanos cayeron en la ignorancia espiritual. Esto significó que la humanidad fue esencialmente ignorante acerca de la existencia de Dios, el significado de la vida humana y del universo entero. La gente no supo cómo debía vivir su vida con su cuerpo físico en este mundo. No entendieron que había un mundo espiritual y que la vida en este mundo debía vivirse adecuadamente para preparase para el mundo espiritual.

Conociendo la Voluntad de Dios y Su corazón, he trabajado con una resuelta determinación dedicando todo mi corazón y energía al cumplimiento de Su Voluntad, sin importarme la hora ni el día, ni los cambios en las estaciones, ni las circunstancias que me rodeaban. Cuando reviso los 80 años de mi vida y todas las dificultades y la persecución que he recibido me doy cuenta que no estaría aquí hoy con ustedes si no fuera por la ayuda de Dios a lo largo de estos años.

He hablado en público en más de 10.000 ocasiones en muchos lugares alrededor del mundo. Estos discursos están escritos en una serie de 300 volúmenes. Hoy, en esta ocasión significativa en la que me encuentro con algunos de los lideres estadounidenses más prominentes, me gustaría compartir con ustedes la esencia de los principios que me guían en mi vida y trabajo bajo el título: “El Cosmos es Nuestro Pueblo Natal y Nuestra Tierra Natal”.

El universo fue creado como una casa gigantesca donde los seres humanos vivirían como los dueños. Los seres humanos, como centro del universo, viven en el contexto de una serie de relaciones, es decir, la relación padres e hijos, esposo y esposa y hermanos.  Podemos describir la relación padres e hijos en términos del eje vertical entre arriba y abajo. Ya que esposo y esposa se encuentran en el mismo plano, podemos describir su relación como un eje horizontal entre derecha e izquierda. Podemos decir que la relación de hermanos está en un tercer eje entre delante y detrás. Cada individuo existe en el ámbito creado por estos tres ejes. Si ponemos números a los puntos extremos de estos ejes del 1 al 6, entonces Dios existe en la séptima posición, en el centro de la esfera. De esa forma, Dios puede guiarnos diariamente aunque se halla en la posición central que no es visible.

El modelo ideal de existencia y el amor verdadero

Desde la Caída la humanidad ha existido en la esfera satánica de cautiverio y sufrimiento. Con la ayuda de Dios, las personas pueden ser liberadas. Pueden madurar como hijos e hijas verdaderos y encontrar a su pareja convirtiéndose en esposos y esposas verdaderos. Pueden proseguir teniendo hijos y llegar a ser padres verdaderos. Este es el curso normal de la vida humana. Por lo tanto, no podemos rechazar el concepto de hijos, hermanos, esposos y esposas y padres verdaderos. Hacerlo sería transgredir un principio fundamental del universo, arruinando de esa forma nuestra propia existencia. Cada uno de nosotros debe participar en la construcción de familias verdaderas que consistan de padres verdaderos, esposos verdaderos e hijos verdaderos, lo cual es el modelo para la existencia ideal.

En el ámbito de la familia necesitamos recibir plenamente el amor de los padres verdaderos y del cónyuge verdadero. Después, necesitan recibir plenamente el amor de los hijos verdaderos. El dinero, el conocimiento, el poder o la fuerza física no pueden moldear las relaciones humanas en una forma completa. Únicamente el amor verdadero de Dios, que nivela al mundo, puede hacerlo.

El amor verdadero es la fuerza que se invierte y da completamente. Es una fuerza dadivosa, no solo una fuerza recibidora. El amor verdadero da completamente, hasta el punto de no tener nada más que dar. Después de alcanzar este “punto cero” tendremos la capacidad de recibir mucho más de lo que dimos. Este proceso de dar y recibir logrará un equilibrio que perdurará eternamente. Las relaciones de dar y recibir producen un mundo en donde la gente, centrados en el amor verdadero, vivirán por el bien de los demás.

Todos los seres en el Cielo y en la Tierra existen en mutua reciprocidad con otros seres, formando un mundo de amor verdadero basado en relaciones de dar y recibir. En las relaciones mutuas cada acción de dar causa una fuerza retornante, y esto da estabilidad eterna al punto central. Dios existe en la posición central del amor verdadero, una posición del número siete de la suerte, equilibrando al universo entero. La fortuna celestial se desenvuelve en el proceso de recibir el amor verdadero de Dios y luego devolverlo. Dentro de tales relaciones, el flujo de amor, agua y luz ocurre en un movimiento circular; después de circular, el flujo vuelve a su forma original.

La patria de fe, paz y unidad es la Tierra natal

Damas y caballeros, ¿cómo una persona se vuelve buena? Podemos dar muchas respuestas. Podríamos decir que una persona mala es alguien que toma todo lo que se le da y lo guarda para él o ella. Una buena persona sería entonces la que añade a lo que se le ha dado y se lo pasa a otros. Por eso, los padres no quieren que sus hijos sean menos que ellos. Todos queremos que nuestros hijos sean mejores que nosotros. Un esposo quiere que su esposa sea mejor que él y viceversa. Lo mismo se puede decir de los hermanos mayores y menores, ellos quieren que el otro llegue a ser mejor que ellos.

Todos desean devolver algo más de lo que han recibido. Es nuestro deseo ferviente como padres, como esposos y como hijos. También es el ferviente deseo de los seres de la creación. En última instancia, es el deseo ferviente del universo entero.

Es más, el cosmos le da la bienvenida a aquellos que tienen sus corazones tan amplios que pueden decir: “el cosmos es mi pueblo natal y mi Tierra natal”. Podemos entonces sacar la conclusión de que, para llegar a ser hijos e hijas verdaderos de Dios debemos recibir la bienvenida como individuos, familias, naciones, el mundo y por fin por el cosmos.

Si es este el caso, ¿dónde les gustaría vivir más? Pienso que les gustaría vivir en el pueblo natal donde nacieron. Hablando en general, “pueblo natal original” puede referirse al planeta Tierra dentro del cosmos, y nuestra Tierra natal seria dondequiera que Dios este. Dios es el Padre Fundador de nuestra Tierra natal.

Nuestra Tierra natal es la Tierra en su forma original tal y como Dios la concibió originalmente, un lugar donde conviven padres, hijos y hermanos que no cometieron la Caída. Debería haber sido el lugar donde blancos, negros y amarillos podrían convivir en armonía.

¿Quién es el padre de todas las distintas razas? Solo hay un padre. El Dios que está con nosotros dondequiera que vayamos es el Padre de la humanidad. Por lo tanto, pensar que la gente blanca, negra o amarilla son los dueños de Estados Unidos es un error, Dios es el dueño de Estados Unidos.

Las diferencias de color de piel se deben a que nuestros ancestros tuvieron que adaptarse a diferentes climas y entornos en distintas partes del mundo. En las áreas donde cae mucha nieve viven principalmente blancos. En lugares como África, donde los rayos solares son muy fuertes, hallamos mayormente gente negra. No obstante, la gente es básicamente igual. El color de nuestra sangre es idéntico. Nuestra carne y huesos son similares. Todos poseemos la capacidad de amar. Por lo tanto, no hay motivo para que exista discriminación racial.

Por esa razón la Iglesia de Unificación ha luchado para crear unidad y armonía entre las razas por medio de las Ceremonias de Bendición Internacional. De acuerdo al principio natural del amor universal y la igualdad de las personas, hemos celebrado muchos matrimonios interraciales. Cuando una persona blanca y otra negra se casan, es como si el polo norte y sur se uniesen. Cuando una persona negra y otra amarilla se casan, ambos, el padre y la madre, combinan sus buenos atributos y sus descendientes salen mejores.

Donde hay amor no puede haber peleas. Cada uno de nosotros proviene de diferentes pueblos y Tierras natales. No obstante, todos nos podemos poner de acuerdo en que el mundo del amor verdadero de Dios es la Tierra natal de la fe, de la paz y de la unidad.

El amor verdadero, la vida verdadera y el linaje verdadero son cruciales

No hay nada más importante en el mundo humano que el amor verdadero, la vida verdadera y el linaje verdadero. El amor verdadero conduce a la vida verdadera y al linaje verdadero. El amor verdadero no se puede realizar si no da fruto en un linaje verdadero. Además, el amor sin una vida verdadera es amor falso. La vida verdadera se concibe en el contexto del amor verdadero y de la vida verdadera. En consecuencia, el amor verdadero, la vida verdadera y el linaje verdadero abren el camino a la vida eterna. El ideal de Dios de la creación es que cada uno llegue a ser un individuo verdadero, y que leguemos a nuestros descendientes el amor verdadero, la vida verdadera y el linaje verdadero.

Dios es el ser ideal y el Dueño del amor verdadero eterno, la vida verdadera eterna y el linaje verdadero eterno. Quienes se asemejan a Dios llegan a ser Sus hijos e hijas verdaderas viviendo en el Reino de los Cielos.

¿Por qué hombres y mujeres se casan? Lo hacen para así aunar el pasado, el presente y el futuro en la tradición del linaje verdadero.

Antes de la Caída, Adán y Eva podían relacionarse libre y directamente con Dios; pero, después de la Caída, eso ya no fue posible. De igual manera, tras la Caída, Caín y Abel, los hijos de Adán y Eva, no pudieron heredar el linaje de Dios. Por el contrario, heredaron el linaje de Satán. Por esa razón, Jesús dijo en Juan 3:3 “…quien no nazca de nuevo, no puede ver el Reino de Dios”.

La gente debe saber que ellos han heredado una vida falsa por medio de un linaje falso originado por una relación de amor falso. Dios siente dolor y pena cuando ve la promiscuidad sexual y la homosexualidad que prevalecen tanto en el mundo actual. Cuando se percaten de que se han convertido en enemigos del amor, de la vida y del linaje, sentirán mucha vergüenza.

La naturaleza de Dios, sin embargo, es la de amar a los hijos e hijas de Sus enemigos más que a Sus propios hijos. Él se ha invertido completamente sin esperar nada a cambio, y continuará este proceso hasta restaurar a todos los hijos e hijas que le fueron quitados. Esta es la providencia de Dios de la salvación.

Para que Dios reviva a un ser humano caído, debe administrar una fuerza de vida mayor que la de la vida falsa. ¡Qué miserable deber ser Dios, atormentado por la miseria de ver que cada bebé que llega al mundo proviene de la semilla falsa de la Caída! Tales niños se han reproducido hasta rondar los seis mil millones de seres humanos caídos que habitan el planeta.

Los seres humanos fuimos creados para pasar por tres etapas de vida: en el vientre de la madre, en la Tierra y en el mundo espiritual tras la muerte. El planeta Tierra es como el vientre de una madre. De la misma forma en que el feto crece mediante nutrientes del vientre de la madre, así también crecemos en la Tierra ingiriendo alimentos ofrecidos por la madre naturaleza. Por eso debemos amar a la Tierra como a nuestra madre.

En el mundo espiritual hay una emisión de luz tan radiante como el sol alumbrándonos continuamente. Si alguien estuviese en alguna parte del espacio en el sistema solar, el sol brillará encima de él constantemente. Así es en el mundo espiritual. La luz del amor en el mundo espiritual es constante y nunca cambia. El amor es incambiable, sea de día o de noche, ya sea que estén en el polo norte o el polo sur. El mundo espiritual esta colmado del amor verdadero de Dios. El mundo espiritual es también como un depósito donde depositamos los frutos de nuestro duro trabajo en la Tierra. Nuestra vida en el mundo espiritual refleja nuestros logros en la Tierra.

El Señor que retorna viene como los Padres Verdaderos

A lo largo de toda la providencia de Dios de la restauración, Jesús fue el único ser humano nacido con vida verdadera directamente conectada al linaje verdadero de Dios.   En consecuencia, ni en la Tierra ni en el mundo espiritual hubo nadie entre los seres humanos caídos que hubieran jamás entrado en la esfera del dominio directo del amor de Dios. Por este motivo, Dios se ha sentido solo llevando una vida desdichada y solitaria. Por lo tanto, el mundo se ha convertido en un lugar donde la gente y la naturaleza están tristes.

Dios ha buscado a una persona en quien confiar, alguien que pudiera purificar el linaje caído de la humanidad y transformarlo en una vida verdadera. Ese hombre es el Mesías, quien hereda el amor verdadero de Dios y lo libera a toda la humanidad. La Era del Antiguo Testamento después de la Caída de Adán fue la historia del pueblo elegido para recibir al Mesías. La Voluntad de Dios fue que Jesús viniese como el Mesías a través el pueblo elegido de Israel, injertar a todo el pueblo en su familia, y expandirlo cubriendo al mundo. Sin embargo, debido a la incredulidad de sus contemporáneos, Jesús murió en la cruz, dejando este proceso como un ideal a ser realizado en tiempos de la Segunda Llegada.

El Señor de la Segunda Llegada está en la posición de Padres Verdaderos de la humanidad y recupera la posición de encarnar el amor verdadero de Dios. Cuando se cumpla la posición de Padres del Cielo y de la Tierra se completará la providencia de Dios de salvar a toda la humanidad. El Mesías debe empezar formando una familia que sirva gloriosamente a Dios con mayor piedad filial que la familia que Adán y Eva hubiesen formado si no hubieran caído. El Mesías es la cabeza de la familia representando el núcleo del ideal de una nueva humanidad que empieza al unirse el linaje del amor verdadero mediante una vida de amor verdadero. El Mesías debe expandir y completar el Reino en la Tierra y en el Cielo conectando a las familias Bendecidas al Reino de los Cielos en la Tierra y en el Cielo.

Como los Padres de la humanidad, el Mesías venidero debe negar el amor falso del mundo satánico y los caminos de la humanidad caída. Debe mostrar el sendero y la tradición de un hombre y una mujer perfeccionados, de una familia, de un clan, de una sociedad, de una nación, de un mundo y de un universo perfectos vinculados al amor de Dios. Toda la humanidad debe recibir la nueva Bendición mediante el amor de los Padre Verdaderos y heredar de ellos el nuevo linaje familiar. La humanidad debe entender que no hay otra forma de lograr esto sino a través del amor verdadero. De esta manera, el mundo infernal de dominio satánico puede ser suplantado y superado.

Toda la humanidad debe pasar por un proceso de ocho etapas de restauración y recuperar su posición de hijo o hija de Dios. Todos restaurarán ocho etapas: los períodos del vientre, la infancia, hermanos, emparejamiento, esposo y esposa, padre y madre, abuelo y abuela, alcanzando por fin el estatus de rey o reina. Debemos entender que nacimos con el propósito final de llegar a ser príncipes y princesas que heredan todo del Reino Celestial.

Renacer completamente

Damas y caballeros, la intención original fue que cada hombre encontrase a su esposa para ser rey y viceversa. Como príncipes y princesas del Cielo hubieran heredado todo en el Cielo. Para restaurar el Reino de los Cielos, cada persona debe comenzar desde el fondo del infierno y buscar el camino de subida a través de las ochos etapas del proceso de indemnización hasta que la unidad sea establecida en cada fase. Esto solo es posible mediante la Bendición de los Padres Verdaderos, quienes vienen como Mesías. Por eso las parejas Bendecidas deberían llegar a ser parejas positivas que aportan por los demás en el mundo.

Para renacer totalmente debemos practicar fe, amor y obediencia absolutas centrados en Dios. Personalmente, lo he practicado a lo largo de mi vida. Cuando Dios creó el universo lo hizo con fe absoluta. Dios nos creó como Sus compañeros absolutos de amor. Obediencia absoluta significa invertirnos completamente hasta el punto de perder todo egocentrismo.

Además, nos olvidamos por completo de lo que henos invertido y volvemos a invertir más y más. Tal proceso continúa hasta que llegamos al punto cero, donde no hay ningún concepto de uno mismo. Ya que Dios vertió toda Su fe, no le quedó más que la nada, ya que Dios volcó todo Su amor, no le quedó nada, ya que Dios derramó toda Su obediencia, no le quedó nada. No obstante, el amor verdadero celestial es tal que cuando más se invierte más se crece. Debemos asemejarnos a Dios de esta manera.

Incluso si nuestro amor es rechazado debemos seguir amando incluso más. Aún si invertimos todo lo que tenemos, debemos continuar invirtiendo hasta conseguir la rendición voluntaria de nuestro enemigo. Nuestro Padre Celestial y los Padres del Cielo y de la Tierra han recorrido tal sendero.

La persona que se invierte continuamente sin esperar nada a cambio llega a ser una persona central, el heredero de todo, y la persona de mayor piedad filial. En una familia de diez personas, incluyendo al abuelo y la abuela, la persona que más vive por otros será el centro de esa familia. El mismo principio se aplica a los patriotas nacionales y a los santos del mundo. Cuanto más uno invierte sin esperar nada a cambio, tanto más escalará como patriota, santo, e hijo o hija divina de Dios.

Desde el comienzo de la historia humana, Dios ha excedido a todos los otros seres en vivir por los demás. Él ha invertido continuamente de Si mismo sin esperar nada a cambio y lo hará por toda la eternidad. Dios es el rey y antecesor de todos los que vivan por otros.

La razón por la que la Iglesia de Unificación pudo llegar a ser un grupo religioso mundial en tan corto de tiempo es porque sus miembros han trabajado duro de acuerdo a este principio. Cuando reflexiono acerca de mi vida delicada totalmente al bien de la humanidad, puedo testificar que realmente ha sido el punto de enfoque de oposición de miles de millones de fuerzas satánicas y malas, tanto en el mundo espiritual como en el mundo físico, y asimismo de numerosos líderes religiosos y gobiernos. Sin embargo, puesto que viví para Su bien, llegué a estar parado en el centro.

He vivido por los que me persiguieron debido a su falta de entendimiento de la verdad, y como me invertí por sus hijos y viví por el bien de gobiernos que me persiguieron, finalmente han comenzado a respectarme. Podemos aprender de esto el contraste entre las estrategias de Dios y de Satán. La estratagema de Dios es recibir los golpes primero y perder las primeras batallas, recuperándolo todo en el fin. A menudo Satán ataca primero, pero pierde al final.

El significado de las grandes Bodas Internacionales

Bajo este Principio he bendecido a millones de parejas jóvenes de todos los continentes en ceremonias de Sagrada Bendición, como medio para salvar a la humanidad y construir un mundo bajo la soberanía de Dios. Cuando occidente y oriente se unan, el mayor conflicto cultural del mundo será superado. Cuando un estadounidense y una alemana se casan y se hacen esposo y esposa, se creará una armonía perfecta entre esas dos naciones, a pesar de haber sido enemigas.

He bendecido incluso a los que ya están en el mundo espiritual. Para que se realice el Reino de los Cielos en la Tierra, las esferas cósmicas del mundo espiritual deben libertarse, y únicamente los Padres Verdaderos en la Tierra pueden hacerlo. Adán y Eva, los primeros ancestros, como padres falsos, sembraron semillas de maldad. El Mesías, como Padres Verdaderos, debe librar a la humanidad tanto en la Tierra como en el mundo espiritual.

Incluso Dios, aunque omnisciente y omnipotente, no puede Él solo desenredar los problemas causados por el linaje de sangre desviado de la humanidad. Si Dios lo pudiera haber resuelto Él solo, habría salvado a Sus hijos hace mucho tiempo. En primer lugar, no hubiera permitido que la Caída ocurriera. No obstante,  Dios es un Dios de Principios. Esto significa que Él no puede interferir en la responsabilidad dada a los seres humanos. En consecuencia, el Mesías, quien viene como Padres Verdaderos, deberá dar renacimiento a través del amor verdadero a la humanidad cuyo linaje de sangre fue manchado por el pecado original.

Visto desde esta perspectiva, las bendiciones internacionales no son celebradas tan solo para unir a hombres y mujeres jóvenes como esposo y esposa. Son, de hecho, ceremonias sagradas donde personas renacen como hijos verdaderos de Dios mediante la semilla de vida original de Dios. El Principio de la restauración requiere y hemos pasado a través de las etapas de indemnización individual, familiar, tribal, del pueblo, nacional, mundial y universal. Y ahora hemos llegado finalmente al momento de la liberación del mundo espiritual y físico.

El mundo está dividido en decenas de miles de grupos étnicos. Hay división en las relaciones entre padres e hijos, esposos y esposas, hermanos y hermanas. Hay división incluso dentro del mundo religioso con cuatro grandes ámbitos culturales: el cristianismo, el budismo, el Islam y el confucionismo. Sin embargo, hemos entrado en la Era de la unificación cósmica al entrar en la era de la esfera del cuarto Adán, atravesando la Eras del Antiguo, Nuevo y Completo Testamento, que es la Era de cumplimiento.

En otras palabras, ya no vivimos más en una era dominada por el nacionalismo o incluso la globalización. Estos ya han pasado. Por supuesto, el propósito nacional o la preocupación global aún existen, pero ahora vivimos en una era donde el universo debe unirse con el Dios único. Al llegar a ser la Tierra natal de las familias Bendecidas, el planeta Tierra llegará a ser uno con el mundo espiritual y el Reino de los Cielos surgirá en la Tierra y en el ámbito de la vida eterna.

La expansión cósmica del amor verdadero es la perfección del reino del nuevo milenio

Damas y caballeros, con la llegada del nuevo milenio en la media noche del Año Nuevo, proclamé un mensaje para el nuevo año titulado: “La Expansión Cósmica del Amor Verdadero es el Cumplimiento del Reino del Nuevo Milenio”. La expansión cósmica del amor verdadero se refiere a que el Cielo y la Tierra deben ser un hogar de amor verdadero. El nuevo milenio deberá ser el tiempo en que completemos la construcción del Reino de Dios en el mundo.

El cosmos se originó a partir de Dios; por lo tanto, las familias, las tribus, los pueblos, las naciones y el mundo deben cooperar para completar una morada de amor que está parada en una posición de relación recíproca con Dios. Lo lograrán al levantar cada uno su propia casa de amor de acuerdo con la fórmula del principio y uniéndose el uno con el otro. La nación debe ser la morada de amor donde las familias puedan entrar, y el cosmos debe ser la morada de amor que abrace el mundo.

La familia de amor verdadero es particularmente importante, porque llega a ser el centro del universo, nuestro gigantesco hogar en el Reino de los Cielos. Dentro de la familia, el esposo es el hogar de amor de su esposa, y la esposa es el hogar de amor de su esposo. Los padres son el hogar de amor para sus hijos y los hijos son el hogar de amor para sus padres.

El Reino de Dios es el lugar donde el ideal de la libertad verdadera florece, donde las esperanzas de la humanidad se cumplen. Es un lugar habitado con familias verdaderas que son el fruto del amor verdadero, la vida verdadera y el linaje verdadero. Este marca el inicio del Reino Milenario inundado de amor verdadero y felicidad verdadera eterna.

He promovido los valores de familias verdaderas porque la familia formada por la unión de un esposo verdadero y una esposa verdadera, donde Dios puede morar, es el centro de la esfera cósmica donde el Cielo y la Tierra pueden descansar. Esta es la razón por la que el Jardín del Edén mencionado en la Biblia debe establecerse en la Tierra.

El nuevo milenio es el tiempo para completar los 6000 años de historia de la providencia de la salvación de la humanidad, y la construcción del Reino Celestial original centrado en el ideal de la creación. Es la Era del Completo Testamento, cuando las promesas del Antiguo y Nuevo Testamentos deben cumplirse. Esto significa que un nuevo Cielo y una nueva Tierra aparecerán cuando Dios “enjugará todas las lágrimas de sus ojos y no habrá más muerte”, (Apocalipsis 21:4) Será un tiempo de amor verdadero incondicional, en donde toda la gente podrá beber del agua de la vida que es más clara que el cristal.

Será el tiempo en que los mundos espiritual y físico se abrirán el uno al otro y en que el Reino de Dios será establecido. El dominio directo del Dios vivo empezará mediante la primogenitura, el “padreismo” y la realeza restauradas, abriendo una nueva era de trascendencia, inminencia, abundancia y soberanía de Dios.

El planeta Tierra es el pueblo natal de toda la humanidad, y el mundo espiritual es la Tierra natal eterna donde toda la humanidad irá eventualmente. Finalmente, ha llegado el momento para que el ideal global de la familia se realice en el planeta Tierra centrado en el Padre Celestial, llevándonos de “una nación bajo Dios” a “Un cosmos bajo Dios”.

Por favor, entiendan que la relación fundamental entre Dios y la humanidad es la de padre e hijo. Sobre ese fundamento, tomen un rol activo para transformar el cosmos; es decir, el mundo espiritual y el mundo físico, en “nuestro pueblo natal y nuestra Tierra natal”.

Una vez más, agradezco a todos por su presencia aquí. Me gustaría concluir expresando el deseo de Dios de que toda la gente del mundo, de todos los colores y razas, vivan como hermanos y hermanas verdaderos y construyan un Reino milenario de amor, paz, libertad y justicia. Creo que Dios ha preparado a los Estados Unidos para ayudar a que el mundo entre en esa nueva era.

Que la bendición de Dios esté con ustedes y sus naciones.

Gracias.

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