Declarando la Era del Reino de Paz

12 (2)

Declarando la Era del Reino de Paz

23 de marzo de 2004

Dirksen Senate Office Building, Washington, D.C.

Ceremonia de Coronación para el Reinado de Paz del Tercer Israel, además de la Entrega de Premios para Embajadores por la Paz

Estimados miembros del Senado de los Estados Unidos y de la Cámara de Representantes, líderes religiosos de todo el mundo, distinguidos invitados: quiero expresar mi más sincera gratitud por la numerosa presencia de todos ustedes esta tarde, a pesar de sus agendas tan ocupadas.

Damas y caballeros, el punto de partida para desentrañar los problemas que encara la humanidad es conocer con certeza a Dios como el Padre de todas las cosas y formar familias verdaderas que vivan sirviendo a Dios. Esto nos llama a establecer y servir a Dios en nuestras familias, conceptualmente y como el Padre de todos nosotros. Para hacer esto, primero tenemos que aclarar la relación entre Dios y la humanidad. Dios es la entidad original del amor verdadero, la vida verdadera y el linaje verdadero, y también es el Padre Verdadero de todas las personas.

Los seres humanos perfectos van al Cielo automáticamente

Si los seres humanos no hubieran caído, habrían llegado a la perfección en el amor verdadero de Dios como hijos verdaderos y habrían vivido sirviendo a Dios como su Padre. El plan de Dios era que los seres humanos perfeccionados se unieran como esposos y esposas verdaderos, formaran y criaran hijos verdaderos para que pudieran vivir en el Reino de los Cielos en la Tierra, y que luego vivieran juntos por la eternidad en el mundo celestial como familias en el Reino de los Cielos.

Piensen en esto por un momento: si su padre fuera al infierno y solo su madre fuese al Cielo, ¿qué tipo de Cielo sería ese? Si sus padres fueran al infierno y solo sus hijos fueran al Cielo, ¿cómo podría eso llamarse Cielo? El Reino de los Cielos es el lugar donde toda la familia vive junta en un reino de paz eterno. En la Tierra sucedería lo mismo, ya que Dios también moraría en una familia que hubiera establecido un Reino de los Cielos. En tal familia echa raíces el mundo del ideal original de Dios, el Reino de los Cielos en la Tierra.

El camino para realizar el Cielo dentro de la familia en la Tierra

Entonces, ¿cómo podemos conseguir esta familia celestial en la Tierra? Primero, todos los miembros de la familia deben completar su carácter individual. Todas las personas tienen que despojarse de su naturaleza caída, la cual se esparció desde la Caída humana por generaciones, y perfeccionar su carácter; toda persona tiene que ser victoriosa en la lucha entre la mente y el cuerpo. Entonces, el mundo de armonía dará frutos en el carácter perfeccionado de todas las personas que poseen un solo corazón, un solo cuerpo y un solo pensamiento. La naturaleza caída, que genera celos, envidia, codicia, odio y todos los otros males, no podrá echar raíces en una persona que ha alcanzado este estado.

No es fácil despojarse de la naturaleza caída. La realidad de los seres humanos caídos es que dudamos cuando intentamos romper hábitos tales como fumar o tomar alcohol, que se forman durante el relativamente corto lapso de tiempo de unos pocos años o décadas. Por eso no podemos esperar que sea fácil deshacernos de la naturaleza caída que heredamos a través del linaje de hace mil e incluso decenas de miles de años.

Esto es imposible solo mediante el esfuerzo humano. Tenemos que pararnos sobre el fundamento de fe absoluta y luchar todas nuestras vidas para establecer a Dios como nuestro eje vertical. De todos modos, esta es una lucha difícil. No podemos pensar en obtener la victoria a menos que entremos en un estado de amor absoluto hacia Dios, amándolo más de lo que amamos a nuestros propios padres e hijos, y sirviendo a Dios como nuestro Padre Verdadero. No podemos esperar ganar esta batalla sin un fundamento de obediencia absoluta, siguiendo a Dios incluso al costo de entregar nuestras vidas.

Aquí yace la razón por la que las religiones consideran tan importante las disciplinas espirituales como el ayuno, la abstinencia sexual, el sacrificio y la penitencia. Podemos nacer nuevamente y convertirnos en personas nuevas que el Cielo pueda tener como morada, y con quien el mundo espiritual pueda cooperar. En ese estado no tendremos nada de lo que estar avergonzados, incluso si nuestras vidas y nuestro ser están expuestos ante toda la creación de Dios. Nuestro carácter tiene que ser un “asentamiento del mediodía” que no produzca ni la más mínima sombra. Cuando alcancemos esto, Satanás huirá de nuestra presencia por la eternidad.

El reino celestial donde van las personas que han alcanzado los cuatro grandes reinos del corazón

Las personas que completan su carácter se unen para formar familias verdaderas, y los miembros de esas familias trabajan juntos para establecer lo que yo llamo “los cuatro grandes reinos del corazón”. Estas familias se asemejan a una persona que ha conseguido la unidad completa de mente y cuerpo. El Reino de los Cielos es un lugar donde entramos familia por familia. Sin embargo, no todas las familias están calificadas para entrar automáticamente al Cielo, sino que necesitan un fundamento para ser una familia verdadera y deben completar los cuatro grandes reinos del corazón. Una familia verdadera que pueda entrar al Reino de los Cielos está compuesta por personas verdaderas participando completamente en los cuatro grandes reinos del corazón y cuyos linajes se centran en Dios.

Entonces, ¿qué quiero decir con “los cuatro grandes reinos del corazón”? Me refiero a la perfección del corazón de los padres, del corazón entre un esposo y una esposa, del corazón de los hijos y del corazón de los hermanos. Esto se encuentra en una familia verdadera ligada al amor verdadero, la vida verdadera y el linaje verdadero original de Dios mediante un linaje puro de tres generaciones de abuelos, padres, hijos y nietos. Aquí, el amor verdadero entre padres e hijos establece la relación vertical entre el arriba y el abajo, el amor entre esposo y mujer establece la relación horizontal que une la izquierda y la derecha definitivamente, y el amor entre hermanos establece la relación entre frente y detrás. De este modo, el ideal de Dios de la creación no es un concepto o un sueño, sino que este se perfecciona en la realidad mediante el cumplimiento de los cuatro grandes reinos del corazón centrados en el linaje verdadero, familia por familia.

El reino de un corazón paternal se adquiere naturalmente a medida que los padres pasan por el proceso de tener hijos, criarlos y educarlos con amor verdadero. En otras palabras, este es un corazón que les permite a los padres poseer el amor verdadero con respecto a sus hijos. Sin una relación con los hijos, nadie puede ser dueño del amor como padre.

Luego, el reino del corazón conyugal es la relación de amor que extiende el linaje verdadero. En él, el esposo y la esposa están agradecidos por haberse establecido como dueños del amor, y cada uno aprende el amor verdadero a través de un dar y recibir mutuo. Ellos aprenden y experimentan el amor verdadero cuando el esposo vive por el bien de su esposa, incluso si esto significa sacrificar su propia vida, y cuando la esposa sirve a su esposo con el mismo corazón que sirve a Dios. La perfección de la relación entre esposo y esposa solo es posible sobre esta base.

El momento en que la novia y el novio comparten su amor con la Bendición de Dios en su noche de bodas ellos heredan el palacio del amor verdadero, la vida verdadera y el linaje verdadero. La esposa, a través de su esposo, recibe al hijo ideal de Dios, que también es el hermano mayor del Cielo, el esposo del Cielo y el padre del Cielo. El esposo se sitúa en la posición correspondiente al recibir a su esposa como la hermana mayor del Cielo, la esposa del Cielo y la madre del Cielo. Cuando se perfecciona el reino del corazón conyugal, la relación entre el esposo y la esposa también se hace absoluta, única, incambiable y eterna porque Dios es absoluto, único, incambiable y eterno. La noción de divorcio se hace obsoleta. Sus vidas estarán llenas de felicidad, de respeto y de amor mutuo.

Tres generaciones de amor verdadero son el modelo del Cielo

Ahora, ¿cómo podemos describir el corazón de los hijos, y cómo se obtiene? Los padres están en el centro, en la posición de Dios en la familia, y es imposible que un hijo nazca sin padres. La relación entre padre e hijo no se establece por la moralidad humana, sino por la moralidad celestial. Por eso, la relación entre padre e hijo es una relación vertical y no horizontal. Esta no es una relación que existe como el destino, y con esto quiero decir que el esfuerzo humano puede cambiarlo, sino que es una relación de destino absoluto y eterno.

Los hijos experimentan y aprenden el corazón de amor verdadero mientras sirven a sus padres en sus vidas diarias y ponen a sus padres en una posición más elevada que ellos. A través de un proceso natural, ellos llegan a entender que el amor, la vida y el linaje que heredaron de sus padres se originaron de Dios. Los hijos que observan y aprenden de sus padres de esta forma crecerán para convertirse en esposos y esposas que no tienen naturaleza caída, y que al final obtendrán la posición de padres verdaderos. El movimiento cíclico y esférico de la unidad familiar repite continuamente el patrón de tres generaciones; de esta forma, es el modelo básico para construir el Reino de los Cielos.

Por último, el reino del corazón de los hermanos se realiza a través de los hermanos y hermanas que viven como una familia que sirve a los mismos padres verdaderos. El corazón entre hermanos y hermanas establece la relación entre frente y detrás. Los padres verdaderos son un esposo y una esposa que viven en la verdad, y los hijos que sirven a estos padres aprenderán naturalmente a vivir de acuerdo con la moralidad y la ética celestial entre hermanos.

Será una hermosa vista en la que un hermano o una hermana menor sirven y reverencian a un hermano y hermana mayor, y en la que un hermano mayor cuida a su hermano menor con un corazón amoroso. El hermano mayor representa el “frente” y el hermano menor representa el “detrás”. El hermano mayor representa al padre, mientras que el hermano menor representa a la madre. La perfección del reino del corazón entre hermanos es el fundamento para que todas las personas vivan por el bien de los demás a través del amor y el servicio.

La importancia de establecer una familia verdadera

Estimados invitados, como se está incrementando el número de “reinos familiares de paz verdadera” que perfeccionan los cuatro grandes reinos del corazón, también aparecerán “reinos tribales de paz verdadera”, “reinos nacionales de paz verdadera” y, por último, el “reino mundial de paz verdadera”. Esto se convertirá en el mundo original del ideal de Dios, el Reino de los Cielos en la Tierra, el Reino eterno de Paz en la Tierra. Estoy declarando esto aquí y ahora. La humanidad ha estado viviendo sin saber que el mandamiento más importante y fundamental del Cielo es establecer familias verdaderas.

Ha llegado una nueva era. Está creciendo a pasos agigantados la cantidad de personas de todo el mundo que han recibido mis enseñanzas y que están resueltas a vivir por el bien de construir el Reino de Paz. El Cielo y la Tierra están siendo sacudidos por los gritos de los jóvenes que están determinados a crear familias verdaderas, incluso dispuestos a dar sus vidas para proteger su pureza. Hasta el momento, encontramos cientos de millones de familias Bendecidas en todo el mundo, las cuales están cambiando el curso de un mundo en donde la ética y la moral se han estado desvaneciendo rápidamente.

Esto no es todo. El mundo espiritual está un paso por delante de nosotros al abrir la era del reino de paz. Comenzando con los cinco grandes santos: Jesús, Buda, Confucio, Sócrates y Mahoma, más de ciento veinte mil millones de familias Bendecidas están trabajando día y noche para cooperar con nosotros en la Tierra y prepararse para el día que está por venir. De acuerdo con el Principio de la Creación, el mundo ideal de Dios tiene que completarse primero en la Tierra.

Llevando a cabo la revolución del amor verdadero y la Tierra natal de Dios

Aunque las personas de hoy son descendientes de la Caída, el amor eterno de Dios y la cooperación del mundo espiritual nos permitirán comprender la naturaleza del reino celestial. Por favor, entiendan que es momento de llevar a cabo una revolución del amor verdadero de proporciones gigantescas, tomando como ejemplo las transformaciones milagrosas en el mundo espiritual.

Ha llegado el momento de que ustedes también abran sus corazones y reciban los secretos que el Cielo está revelando en esta era a través de mí. Por una parte, soy un ser humano que vive con un cuerpo físico como el de todos ustedes. No obstante, en el contexto de la providencia del Cielo, soy el embajador de Dios y un enviado a la Tierra con autoridad completa. Yo fui enviado para completar el mandamiento de Dios de salvar a las seis mil millones de personas y de restaurarlas al Cielo con la bondad original con la que fueron creadas.

Los cinco grandes santos y muchos otros líderes en el mundo espiritual, incluso líderes comunistas como Marx, Lenin y Stalin, quienes han cometido toda clase de barbaries y asesinatos en la Tierra, y dictadores como Hitler, han encontrado fuerzas en mis enseñanzas, enmendaron sus caminos y han renacido como personas nuevas. Emperadores, reyes y presidentes que disfrutaron de la opulencia y el poder en la Tierra, e incluso periodistas que tuvieron fama mundial, ahora se han puesto en la línea de frente de la revolución del amor verdadero. Juntos han enviado a la Tierra una resolución que expresa su determinación a la luz de mi enseñanza de la familia verdadera ideal. Ellos han declarado ante todo el Cielo y la Tierra que el Reverendo Sun Myung Moon no es otro más que el Salvador, el Mesías, el Señor que Regresa y el Padre Verdadero de la humanidad. Esta resolución se ha anunciado en cada rincón del planeta.

Estimados invitados, es solo una cuestión de tiempo. Observen el mundo, ¿acaso ven algo que les dé una esperanza auténtica para el futuro? Más tarde o más temprano tendremos que darles a nuestros descendientes lo que tenemos y dejar este mundo atrás. ¿Qué regalo sería más precioso que el de completar el ideal familiar en su familia, para garantizar así la paz y la felicidad eterna para sus hijos? Seguramente nadie que tenga semejante oportunidad dudaría en realizar esta tarea de construir el reino de paz en la Tierra, el cual Dios ha esperado por miles de años.

He alcanzado la edad avanzada de ochenta y cinco años, de acuerdo con la forma coreana de contar. De todos modos, continuaré trabajando más arduamente que nadie hasta el día en que la Tierra se desborde de familias verdaderas de Dios, hasta que se silencien las armas en el Medio Oriente y den lugar a los fuegos artificiales de paz y alegría; y hasta que los gritos de victoria eterna que celebran la unificación de mi Tierra natal, Corea, se hagan eco por todo el Pacífico hasta que se escuche en América.

Ansío que ustedes, los líderes que representan a las seis mil millones de personas en el mundo, unan sus manos conmigo en esta ceremonia. Les pido que tomen la iniciativa de construir lo que es el ideal original de Dios y el deseo de toda la humanidad, que es el reino de paz en la Tierra.

Muchas gracias.

14

copylink

visita

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .