Un Mundo Verdaderamente Pacífico

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Un Mundo Verdaderamente Pacífico

23 de agosto de 1995

Hotel Lotte Seúl, Corea

Tercera Conferencia Mundial para la Paz

Honorable presidente, distinguidos actuales jefes y exjefes de estado, damas y caballeros. En la apertura de la tercera Conferencia Mundial de la Paz, hoy me gustaría expresar mi más profundo respeto a ustedes por venir a este evento histórico. Es un placer tener esta oportunidad de compartir mis creencias con respecto a la verdadera paz mundial.

Los asuntos de la paz mundial son preocupantes como nunca antes. Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a ustedes quienes, por su deseo de construir la paz mundial, han viajado desde lejos y logrado esta magnífica conferencia. Me gustaría compartir con ustedes, miembros de la Federación para la Paz Mundial, mis actividades en estos últimos meses.

Sinceros consejos para América del Sur y América Central

Reconociendo que Dios tiene una Voluntad para Latinoamérica, me embarqué en una gira por 23 naciones en ese gran continente. En cada nación, compartí mis creencias con los principales líderes, y en ocho de estas naciones me encontré con su jefe de Estado para discutir asuntos relacionados con la paz mundial. El título de mi gira fue “La Familia Verdadera y yo”.

Mientras viajaba por el continente; norte, sur, este y oeste, yo meditaba y oraba acerca de esta parte especial del mundo. Consideré cómo las naciones que conforman América Latina pueden alcanzar la paz verdadera y establecer una sociedad ideal. Es evidente que el continente tiene un potencial impresionante y que es muy rico. Hay recursos aparentemente ilimitados, un rico paraíso natural y pacífico de grandes montañas y naturaleza virgen. Las montañas y selvas nos recuerdan a la creación original, el Jardín del Edén.

Imaginé que se avecinarían días llenos de gloria para América Latina en el siglo XXI. En cada oportunidad les di un solo consejo. Les dije: “Por favor, no sigan ciegamente los pasos de las naciones desarrolladas. No repitan sus errores en su afán de aprovechar sus recursos naturales en nombre del progreso”. ¿Por qué iba yo a darles este consejo? Se debe a que los así llamados países desarrollados no han encontrado el equilibrio con la naturaleza y la felicidad que la humanidad ha buscado desde sus comienzos.

 En el siglo veintiuno retornaremos al mundo original

Tomemos a los Estados Unidos como un ejemplo. Soy alguien que realmente ama a los Estados Unidos. Durante los últimos veinticinco años, me he dedicado a establecer el fundamento para la paz mundial en ese país. Aunque he sufrido persecución a pesar de mis esfuerzos por guiar a los Estados Unidos en la dirección correcta, mi amor por Norteamérica y mi creencia en su rol vital para la paz mundial no ha cambiado.

En la década de los ´60, cuando visité por primera vez esta Tierra de oportunidades, parecía que todo el mundo quería ser como los Estados Unidos. Admirábamos profundamente la vida representada en programas de televisión tales como “La Familia Ingalls”. En la mañana del domingo, los sonidos de los himnos se escuchaban desde todas las direcciones. Superman, un superhéroe de la justicia, era un símbolo del espíritu justo norteamericano, y se creían que las calles de la ciudad deberían ser impecables, en buen estado y hermosas. Todo el mundo miraba a los Estados Unidos con respeto en aquellos días.

Sin embargo, si nos fijamos en la Norteamérica de hoy, treinta años después, ¿qué vemos? Es una nación en decadencia, llena de problemas difíciles que no pueden resolver. En medio de esto, la decadencia moral y el aumento de la delincuencia exigen nuestra atención. Numerosos actos inimaginables, incluyendo asesinatos, abuso de drogas, divorcio, abuso de menores, violencia de pandillas y el embarazo adolescente emanan de la Norteamérica de hoy. Como una persona que ama a esa nación, me siento profundamente herido por lo que veo.

Sin embargo, este fenómeno no se limita a los Estados Unidos. Todos los países desarrollados a finales del siglo XX están luchando con muchos de los mismos problemas. Al llegar a la cumbre de la riqueza de los consumidores y la sofisticación de la tecnología, el mundo desarrollado está atrapado en el materialismo. Con la mente y el espíritu obsesionado por la riqueza material, nuestra esencia verdadera como seres humanos es esclavizada por los deseos egoístas. El resultado es un colapso del amor verdadero. Aunque hay una gran cantidad de riqueza material y nuestras ciudades están llenas de rascacielos, la mente humana ha llegado a ser desolada y seca como un desierto, y el oasis de amor verdadero no se puede encontrar. La ausencia de amor verdadero es el caldo de cultivo para el egoísmo.

La víctima más indefensa de esta actitud es el mundo de la naturaleza. Uno de los temas de esta conferencia de paz es la restauración del medio ambiente. Estamos abusando de muchos de nuestros recursos, incluyendo el suministro de agua. Incluso la atmósfera que protege a nuestro planeta se ve afectada por el mal uso de los recursos naturales. Si esta tendencia continúa, los tal llamados beneficios de la civilización materialista llevarán la Tierra a la autodestrucción.

El daño más grave de todos, sin embargo, es la destrucción de la familia como elemento básico para construir la nación. La familia es la célula de la sociedad. Si cada una de las decenas de billones de células de nuestro cuerpo están sanas, entonces el cuerpo es también saludable. Por el contrario, si las células se debilitan y se destruyen, entonces todo el cuerpo se debilita y eventualmente deja de funcionar. Del mismo modo, la destrucción del sistema de la familia verdadera predice la destrucción de toda la humanidad. Nuestra sociedad se está dirigiendo hacia un destino directamente opuesto al que fue diseñado y creado por Dios en un principio.

El siglo XXI es, inevitablemente, un tiempo para volver al mundo original de la Voluntad de Dios. Se acerca una civilización que colocará al espíritu y la mente como su compañero sujeto. El siglo XXI está a solo cinco años de distancia. Es mi sincero deseo de que los países en desarrollo no sigan los pasos de los llamados países desarrollados. En su lugar, deberían utilizar la experiencia de los países desarrollados como una lección, y pasar directamente al mundo donde el espíritu y la mente están bajo control. No caigan al pozo del nacionalismo y el materialismo. Este es el mensaje que quiero compartir con ustedes en este tiempo donde estamos juntos.

La Bendición de las 360.000 Parejas es una Celebración de la Paz Mundial

Ahora, hemos llegado a un tiempo en que el mundo solamente puede hacer un gran cambio. En términos religiosos, podemos decir que hemos alcanzado “los Últimos Días” de la humanidad. Sin embargo, los últimos días a los que me refiero no significa oscuridad y destrucción. Desde el punto de vista de Dios, el Creador, los Últimos Días son el fin del mundo falso, el fin del mundo caído. Ellos serán seguidos inmediatamente por la fundación del mundo verdadero, el mundo original de la creación de Dios. Por lo tanto, los Últimos Días son lo que todos deseamos y esperamos.

Entonces, ¿cómo podemos lograr esta transición histórica de una civilización materialista hacia una civilización espiritual? Se inicia con la aparición de la verdad de Dios. La Verdad es llamada luz. La luz del amanecer es el poder para liberar la noche. Ese sol de la transición histórica está subiendo hacia el punto más alto en el Cielo. Esto es lo que yo he proclamado como el Principio de Unificación y el gran principio del amor verdadero.

Al recibir el llamado de Dios, traté de comprender en profundidad el gran principio del universo que había estado oculto desde el comienzo de la historia humana. En mi descubrimiento, me di cuenta de que la verdad que la humanidad ha estado anhelando a través de la historia es este mismo Principio, sobre el cual podemos regresar al amor verdadero y realizar la verdadera paz mundial.

Un médico necesita diagnosticar la causa de una enfermedad con el fin de curar al paciente. De la misma manera, el Principio identifica claramente por qué la sociedad humana de hoy cayó en la miseria. En él se explica el curso de la Caída de la humanidad, el evento que llevó al mundo sin principios de hoy con el que batallamos todos los días. Una vez que se determina la causa, se puede aplicar entonces la cura. Durante los últimos cuarenta años, he viajado por todo el mundo con esta cura. Me he dedicado a compartirlo claramente con el mundo.

Quiero explicar algunos de estos grandes principios. Solo será superficial, ya que es imposible comprender la profundidad de las implicaciones filosóficas en un corto período de tiempo. Uno tiene que estudiar atentamente el Principio de Unificación con tiempo y en oración; basado en el hecho de saber esto, si de hecho vivimos para la eternidad, está claro que debemos reorganizar nuestras prioridades.

El primer gran principio es que Dios está vivo, y que Dios es el Padre de la humanidad. La relación entre Dios y la humanidad es la de padre e hijo. Esta es la primera verdad que Dios me reveló.

En segundo lugar, la naturaleza original de Dios es el amor verdadero, y Dios creó a todas las cosas y a los seres humanos para realizar Su amor verdadero. Los seres humanos son, por lo tanto, los compañeros objetos de Dios. Dios quiere derramar el amor verdadero incondicionalmente e ilimitadamente en los corazones de Sus hijos.

En tercer lugar, Dios, el Padre invisible, estableció a los Padres Verdaderos como la expresión sustancial de Dios en la Tierra. Dios intenta salvar al mundo a través de los Padres Verdaderos. Al unirse con los ideales de los Padres Verdaderos y recuperar el amor verdadero, la vida verdadera y el linaje verdadero, los seres humanos pueden ser eternamente restaurados. Sorprendentemente, ahora estamos viviendo en la era de los Padres Verdaderos. Nunca ha habido y nunca habrá un tiempo de esta magnitud de bendición en la historia de la existencia humana. Esto nos permite ser llamados la generación afortunada nacida con la fortuna celestial. Dentro de dos días, el 25 de agosto, la Sra. Moon y yo vamos a oficiar en una ceremonia de boda internacional de trescientos sesenta mil parejas aquí en Seúl. Considero esta ceremonia el auténtico camino hacia la paz mundial. Como he dicho, la razón por la que el mundo no está en paz hoy en día radica en la ruptura de la estructura de la familia verdadera. La estructura de la familia verdadera comienza por la unión con el amor verdadero de Dios.

Esta ceremonia de boda sagrada se llevará a cabo simultáneamente en ciento sesenta naciones vía satélite. Es una ceremonia que conectará verticalmente a los seres humanos con los Padres Verdaderos, el ser sustancial de Dios, el Padre invisible. Esta ceremonia afirma a los participantes como hermanos y hermanas verdaderos delante de Dios y de los Padres Verdaderos, trascendiendo las fronteras territoriales, razas y religiones. Esta boda es una gran ceremonia de transformación para la humanidad. Restaura el amor verdadero, la vida verdadera y el linaje de sangre verdadero de Dios, que se perdieron debido a la Caída de los primeros antepasados humanos, Adán y Eva.

Este es un momento de gran emoción, en la que los seres humanos, que han estado sufriendo bajo el reinado y el dominio de Satanás durante seis mil años bíblicos, serán puestos en libertad y liberados por primera vez. Es una ceremonia de gran alegría, donde veremos romper las cadenas. La humanidad va a cantar Hosanna mientras regresamos al Cielo y a la Tierra liberados del amor verdadero de Dios. Esta ceremonia es posible en este momento debido a la aparición y manifestación de los Padres Verdaderos.

La paz verdadera significa retornar al mundo originalmente creado

Damas y caballeros, esta boda es una ceremonia en la que el hombre y la mujer, unidos en matrimonio ante Dios, juran ser puros y fieles entre ellos. La destrucción de la familia verdadera significa la destrucción de la castidad. El amor inmoral causó la Caída de nuestros antepasados; y nosotros, sus descendientes, somos víctimas de este amor promiscuo e inmoral. Este es el fenómeno del mundo de hoy que se manifiesta en el sexo libre, el amor homosexual y las relaciones de amor decadente. La promiscuidad del mundo de hoy es completamente antinatural.

Ha llegado el momento de volver al mundo de la pureza original de Dios liberando completamente a los seres humanos caídos de nuestros falsos antepasados. Los Padres Verdaderos están transformando y liberando este mundo. La novia jura amor puro al novio como su compañero sujeto, reconociéndolo como hijo de Dios, que representa a todos los hombres del mundo y al ser sustancial de los Padres Verdaderos. El novio jura amor verdadero a su novia, aceptándola como hija de Dios representando a todas las mujeres del mundo y siendo la encarnación femenina de los Padres Verdaderos.

¿Puede una terrible enfermedad como el SIDA penetrar en la relación de esposo y esposa unidos en la fidelidad mutua? No puede. Una enfermedad como el SIDA es una demostración de los Últimos Días, poniendo a prueba la pureza y la fidelidad de la humanidad. La sociedad moderna intenta prevenir el SIDA a través del uso de los preservativos y de curarlo a través de nuevos medicamentos, sin ninguna relación con la Voluntad de Dios. El SIDA y otras enfermedades como esta no podrán ser solucionados de esa manera. Su solución duradera radica en la restauración de la moral enraizada en el amor verdadero. Un instituto de la Universidad de Harvard publicó recientemente un informe de una investigación que aseguraba que para el año 2010, el SIDA habrá afectado alrededor de mil millones de personas en todo el mundo. Este asombroso número amenaza la existencia misma de la raza humana.

El regreso al amor verdadero deseado por Dios, que implica la pureza y la fidelidad entre el hombre y la mujer, es la solución a las enfermedades del amor falso. Cuando hablo de la fidelidad, no me refiero a la tradición de que los hombres están fuera y que esto se deba cumplir solo con las mujeres. La pureza y la fidelidad simultánea de hombres y mujeres en conjunto están basadas en el principio de Dios. La fidelidad es el ideal de un hombre para una mujer. Llama al hombre y a la mujer a proteger la santidad y la sagrada ley del amor. Esto significa no entrar en relaciones prematrimoniales y, después de haber sido bendecido en matrimonio con su contraparte ideal, amarse unos a otros infinita y eternamente como compañeros sujeto y objeto.

Hoy quiero enfocar el llamado a la pureza y la fidelidad más en los hombres que en las mujeres. No es una exageración decir que el daño causado por los hombres que se entregan a la lujuria incontrolada es la causa de la destrucción de la oportunidad de que el mundo sea feliz.

Los Padres Verdaderos y la Revolución del Amor Verdadero

No es posible que el mundo decadente de hoy vuelva al orden original del amor verdadero deseado por Dios solo por el poder humano. Lo que permite esto es el poder de Dios, y este poder de Dios se manifiesta a través de la aparición de los Padres Verdaderos en la Tierra. Los Padres Verdaderos de la humanidad vinieron a la Tierra para encender una revolución de amor verdadero. Establecer el orden del amor verdadero es una revolución. Esta revolución de amor verdadero está ahora estallando en llamas. La boda sagrada internacional es, de hecho, una celebración que eleva las llamas de la revolución del amor verdadero. Abre la puerta para la recreación del mundo.

El evento del 25 de agosto consta de 360.000 parejas, y cuando esto se extienda a 3.6 millones de parejas, a 36 millones de parejas, a 360 millones de parejas y a 3,6 mil millones de parejas, el SIDA será erradicado de la sociedad humana y el mundo de amor puro donde Dios, el hombre y la mujer llegan a ser un solo cuerpo se hará realidad. Esto no es solo un sueño. La implementación de la Providencia de Dios para el Reino de los Cielos en la Tierra es un futuro inevitable, porque no es mi trabajo o su trabajo, es la obra de Dios.

Hoy en día, la tecnología del siglo XX ha reducido el mundo al tamaño de una pequeña aldea global. Los seres humanos son la familia global que vive en esta aldea global. No se suponía que el nacionalismo, el racismo y la intolerancia religiosa existieran, solo el mundo ideal de Dios y los seres humanos como un solo cuerpo de amor. Quiero decirles que la paz mundial verdadera es volver al mundo original de la creación de Dios. Respetados damas y caballeros y todos los participantes de la tercera Conferencia Mundial de la Paz, deseo sinceramente que se conviertan en apóstoles de la paz verdadera.

Quiero extender mi más sincero agradecimiento a ustedes, preciosos colegas y contribuyentes a la paz mundial. Que Dios les bendiga abundantemente a ustedes y sus familias.

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