El Principio Fundamental de la Paz Verdadera

139e93d5105554f0642084137a9b54ec

El Principio Fundamental de la Paz Verdadera

27 de marzo de 1994

Hotel Lotte, Seúl, Corea

Segunda Conferencia Mundial de la Paz de la Federación para la Paz Mundial

Querido presidente Mijaíl Gorbachov, distinguidos presidentes, honorables jefes de estado y de gobierno, estimados damas y caballeros: me gustaría expresarles mi profunda gratitud por asistir a la Segunda Conferencia Mundial de la Paz de la Federación para la Paz Mundial.

Solución para los graves problemas mundiales

A medida que entramos en la era de la internacionalización y la globalización en el siglo XXI, nos enfrentamos a la tarea urgente de superar una gran cantidad de obstáculos difíciles hacia la paz mundial. Tengo la convicción absoluta de que nuestros problemas mundiales tienen una solución si abordamos su raíz fundamental. He dedicado toda mi vida a alcanzar la Voluntad del Cielo basado en esta convicción. Por favor, permítanme compartirles algunos de estos elementos centrales.

Nuestro mundo de hoy se ha vuelto malo y está lleno de conflicto, confusión y odio. Esto sucede tanto en los individuos como en las familias, las sociedades y las naciones. La raíz de toda esta maldad es el conflicto entre la mente y el cuerpo de los seres humanos, un conflicto que comenzó al principio de la historia humana y que se ha perpetuado a través de las eras.

Como encarnaciones de la discordia, las personas naturalmente forman familias llenas de conflicto, países divididos por la disputa y un mundo dividido por las luchas. ¿Cuál es el resultado de esto? Un mundo infernal del mal. Este es el más abominable de todos los mundos para el Cielo. El origen de este conflicto yace en la relación entre dos individuos, hombre y mujer, que están llenos de conflictos en su interior.

Por lo tanto, la solución a nuestras complejas dificultades mundiales es crear unidad entre la mente y el cuerpo y armonizar la relación entre el hombre y la mujer. Si cumplimos con estos dos objetivos, entonces habremos encontrado la solución a los problemas de todo el mundo.

¿Por qué su mente y cuerpo terminaron luchando entre sí? ¿Por qué el hombre y la mujer no han podido establecer armonía y unidad? Mi firme convicción es que, a través de la Caída humana, que se llevó a cabo en los albores de la historia humana, la mente y el cuerpo de los seres humanos se dividieron y surgieron así las luchas entre el hombre y la mujer. El mundo humano se hizo malo y puso a Satanás en su centro.

Entonces, el primer paso para solucionar los problemas mundiales es encontrar a Dios, el segundo es arrojar al malvado Satanás, y el tercero es que los hombres y las mujeres consigan la unidad de mente y cuerpo.

Dios expulsó a los Adán y Eva caídos del Jardín del Edén cuando dejaron a Dios y se hicieron esposo y esposa centrados en Satanás. Cuando tuvieron hijos en ese estado, la humanidad heredó el linaje de Satanás, el cual estaba corrompido.

A través del adulterio, el arcángel, que se convirtió en Satanás, se robó a la novia del Cielo. Es un principio del Cielo que cuando se establece una relación de amor, ya sea verdadero o falso, se establece la propiedad desde ese momento. Debido a este principio, los antepasados humanos quedaron bajo la propiedad de Satanás.

Originalmente, la mente y el cuerpo debieron haberse unido centrados en el amor verdadero de Dios. Sin embargo, antes de que el amor verdadero de Dios tuviera oportunidad de perfeccionarse dentro de la mente humana, la mente se unió al amor falso de Satanás, lo que permitió que este echara raíces en el cuerpo.

La mente debió haber ejercido una polaridad positiva sobre el cuerpo; pero, debido a la Caída humana, el cuerpo formó otro polo positivo, repeliendo así a la mente original y finalmente dominándola.

Por esta razón, Dios ha estado trabajando para proyectar el poder del amor verdadero en la mente humana y así poder subyugar absolutamente al cuerpo, que está sumergido en el amor falso. Solo cuando ambos estén unificados a través del amor verdadero, la mente y el cuerpo podrán volver al estado en el cual Dios podrá morar en su interior.

Tenemos que obedecer los mandamientos de la conciencia

A través de la Caída, nuestros antepasados se convirtieron en antepasados falsos. Esto creó la necesidad de la religión y de un Mesías. El deber de la religión y el propósito de la llegada del Mesías es acabar con el infierno del amor falso, la vida falsa y el linaje falso, que dieron lugar a individuos falsos, familias falsas, sociedades falsas, estados falsos y un mundo falso. La religión y el Mesías deben guiarnos hacia el mundo original del amor verdadero, la vida verdadera y el linaje verdadero del mundo de los padres verdaderos, con Dios en su centro.

Dios es un ser relacional y también siente la soledad; por eso creó el Cielo y la Tierra centrado en un ideal relacional y Su motivo era encontrar el amor verdadero. Observen el mundo y verán que está estructurado en pares: el mundo mineral, el mundo vegetal y el mundo animal están organizados en relaciones entre sujeto y objeto como una forma de proporcionar modelos ideales de amor verdadero entre seres humanos.

El amor verdadero es la razón por la que las mujeres nacen por el bien de los hombres y los hombres por el bien de las mujeres. Las soluciones a los problemas mundiales se hacen posibles solo cuando nuestra mente y cuerpo, y cuando los hombres y las mujeres, llegan a vivir con el propósito de unirse mediante el amor verdadero. El amor verdadero solo se encuentra cuando una persona existe por el bien de su compañero. El amor de Satanás es un amor egocéntrico, mientras que el amor de Dios se centra en los demás, por lo que estos dos tipos de amor están en completa contradicción.

Para liberar nuestros cuerpos caídos del mundo satánico, debemos saber absolutamente que el Dios invisible es nuestro sujeto ideal del amor verdadero, y que debemos alcanzar la posición de un segundo Dios visible al ser Sus objetos absolutos. Nuestras mentes y cuerpos deben unirse por medio del Dios invisible y del amor verdadero, y debemos honrar y respetar nuestro corazón y nuestra conciencia así como honramos y respetamos al Mismo Dios.

Solo podemos recuperar nuestro ser original al someternos absolutamente a las órdenes de nuestra conciencia. Dios es el Padre de padres, el Maestro de maestros y el Dueño de dueños, lo que forma la base del “Pensamiento de los Tres Sujetos” que abarca el Cielo y la Tierra.

Solo a través de la conciencia, estos tres pueden formar unidad absoluta y cumplir con el Pensamiento de los Tres Sujetos. Por ende, la conciencia es más importante para nosotros que nuestros padres que nos dieron la vida, más importante que cualquier maestro y más importante que el rey de cualquier país. Entonces, cuando nos elevamos a esa posición, la conciencia se puede convertir en un objeto del amor de Dios. La conciencia no necesita una educación acerca de lo que está bien o mal, sino que debemos honrarla y obedecerla, así como honraríamos y obedeceríamos a Dios.

No hay nada de lo que yo haga que no sepa mi conciencia, porque ella lo ve todo. La conciencia objeta cada vez que el cuerpo planea hacer algo malo. Sin embargo, debido a que el poder del amor egoísta fue más fuerte que el poder de la conciencia desde el momento de la Caída, el cuerpo es capaz de dominar a la mente cada vez que lo desee. No habría existido este tipo de problema si la conciencia humana hubiese alcanzado la perfección y luego hubiese formado una relación de amor verdadero con Dios en el Jardín del Edén.

La familia de Adán en el Jardín del Edén debía ser una familia de amor verdadero, de acuerdo con el ideal de Dios. Dios creó a Adán y Eva para que pudieran darle expresión visible a cada tipo de existencia invisible. Dios, el hombre y la mujer estaban en una relación de sujeto y objeto centrados en el amor verdadero. Él creó a los dos seres ancestrales, Adán y Eva, con la expectativa de que se convirtieran en la perfección sustancial de los hijos ideales, el hermano y la hermana ideal, el esposo y la esposa ideal y los padres ideales que vivieran dentro del corazón de Dios. Dios quería que los hijos perfeccionaran el amor verdadero de forma sustancial, y ver a Sus compañeros objetos del amor verdadero perfeccionarse como hermanos y hermanas en una familia, como esposo y esposa y como padres.

La familia es donde experimentamos los cuatro reinos del corazón

El amor verdadero en una relación entre padre e hijo es vertical, en una relación entre esposo y esposa es horizontal y la relación entre hermanos está en un eje de frente y detrás. Dios quería este ideal esférico del amor verdadero. Entonces, la unificación se completa en un punto central donde se convergen los hemisferios superiores e inferiores en el eje vertical, los hemisferios izquierdo y derecho en el eje horizontal y los hemisferios de adelante y detrás en el tercer eje. Este punto se convierte en el centro de la fuerza centrípeta.

En este punto, los cuatro reinos del corazón, es decir, los reinos del amor del hijo, hermano y hermana, esposo y esposa y padres se perfeccionan cuando los seres humanos, que están centrados en Dios, se casan y tienen su primera relación de amor. Este es el lugar central donde da frutos la perfección. El matrimonio representa entonces la síntesis de las virtudes del Cielo, la Tierra y la humanidad, y la perfección de todo lo vertical y horizontal, izquierda y derecha y frente y detrás.

En consecuencia, Adán y Eva, como esposo y esposa, siendo los objetos sustanciales más preciados de Dios, estaban destinados a ser los segundos antepasados después de Dios. Ellos se habrían parado desde esa posición como los segundos creadores y habrían heredado todo lo que Dios siente. Ellos habrían disfrutado la alegría de Dios en la posición de hijos, de hermano y hermana, de esposo y esposa y de padres. Su alegría de ser los segundos creadores estaría en la experiencia de tener hijos con quienes poder experimentar la posición de Dios, el primer Creador.

Desde esta perspectiva, Dios sería el primer Creador, Adán y Eva serían los segundos creadores y los hijos de Adán y Eva serían los terceros creadores. El primer, los segundos y los terceros creadores, Dios, Adán y Eva y sus hijos, habrían establecido un patrón formal, un patrón que habría consagrado el principio fundamental que debería seguir toda la humanidad.

Desde la perspectiva de Adán y Eva, habría una conexión entre arriba y abajo (la relación entre padre e hijo) derecha e izquierda (la relación entre esposo y esposa) y frente y detrás (la relación fraternal). Esto habría llevado a perfeccionar su familia y habría sido el fundamento unificado de Dios, de Adán y Eva y de sus hijos. Mientras las personas se acercaban a Dios, ellos habrían podido unir la mente y el cuerpo y al hombre y la mujer, y habrían formado un fundamento estable donde convergerían la paz, la libertad, la felicidad y la esperanza, formando la base fundamental de la paz.

Al tener hijos, Dios les habría permitido a Adán y Eva, que eran los segundos creadores y que eran visibles y sustanciales, participar en la creación de los terceros creadores. Por medio de este proceso, la familia se convierte en el fundamento sobre el que se experimentan los cuatro reinos del corazón de generación en generación. La familia es la base donde cada forma del amor verdadero se puede perfeccionar. De esta forma, la familia alcanza la unidad de Dios y de los seres humanos a través del amor, y sirve como el punto de partida hacia la perfección que nos permite establecer la propiedad verdadera en el Cielo y la Tierra. Esta es otra forma de decir que la familia es el origen por el que llegamos a tener hijos, hermanos y hermanas, esposo o esposa y padres. Solo en esas familias podemos encontrar hombres y mujeres que han completado la unidad entre mente y cuerpo, y solo en esas familias podemos encontrar esposos y esposas que han alcanzado la unidad ideal entre el hombre y la mujer. Tales familias son el punto de partida de los padres ideales. Aquí también podemos ver la creación de un modelo centrado en el amor verdadero para la perfección de los hijos, los hermanos y hermanas, el esposo y la esposa y los padres.

El ideal de Dios de la creación era que se expandiera este modelo, no solo en el nivel nacional o mundial, sino también en todo el cosmos. Así sería posible crear una nación basada en un modelo de familia y un mundo y cosmos basados en un modelo de familia.

El cosmos busca familias que perfeccionen los cuatro reinos del corazón

Por consiguiente, el modelo para los hijos, los hermanos y hermanas, el esposo y esposa y los padres, que representan los cuatro reinos del corazón, se encuentra en la familia, en la nación, en el mundo y en el cosmos. Debido a que un país contiene muchas familias y es más grande que una familia, las familias buscan vivir por el bien del país. Siendo que el mundo contiene muchos países, los países deben existir por el bien de los otros países del mundo. Del mismo modo, el mundo existe por el bien de un cosmos más grande. Finalmente, el cosmos existe por el bien de Dios, que es la existencia más grande y central.

Por lo tanto, cuando se proyecta el estándar perfeccionado de los cuatro reinos del corazón dentro de la familia hacia niveles más y más elevados, se hace realidad el ideal de la unidad. Sobre esta base podemos entrar a un cosmos de paz, felicidad y libertad. Es por eso que realmente necesitamos la armonía familiar centrados en la unidad de la mente y el cuerpo y del hombre y la mujer.

Vemos que Dios también ha estado creciendo. Él creó a Adán y Eva como las sustancializaciones del ideal dentro de Su corazón invisible, de hijo e hija, hermano y hermana, esposo y esposa y padre y madre. Con Adán y Eva, Dios llega a ser un niño creciendo, un hermano y una hermana, un esposo y una esposa y, finalmente, un padre. Mientras Dios establece hijos, hermanos y hermanas, esposos y esposas y padres, Él experimenta constantemente Su segundo ser. Él los une en amor verdadero, lo que le trae una alegría infinita.

Los seres humanos están diseñados para darle alegría a Dios y para darse alegría mutua. Todos estamos en la posición de hijo, de hermano, de cónyuge o de padre de alguien más. Todos los seres humanos son miembros de familias centradas en los cuatro reinos del corazón, que hace a la familia la base para experimentar los reinos ideales del corazón. Todos ansiamos formar familias porque solo esas personas que experimentan y encarnan profundamente los cuatro reinos del corazón pueden convertirse en seres humanos ideales, capaces de unirse de corazón con todos en el Reino de los Cielos en la Tierra o en el reino espiritual.

Esto explica el gran deseo humano de alcanzar la unidad de mente y cuerpo y la unidad entre esposo y esposa. A menos que alcancemos esta importante unidad entre mente y cuerpo, no podremos tener éxito en todos los otros aspectos ni podremos desarrollar la unidad en una familia verdadera. Nos apartaremos de nuestra familia, de nuestra nación, del mundo, del universo y de Dios. Podremos alcanzar la perfección solo a través de nuestro más grande esfuerzo de completar la unidad de mente y cuerpo y la unidad familiar.

Debemos saber que nosotros mismos somos los representantes de Dios y que estamos en la posición de un segundo Dios. Todas las personas tienen que trabajar juntas para establecer la familia en un reino de bondad y alegría.

El Reino de los Cielos comienza con una pareja unida en amor verdadero

Por favor, dense cuenta que la posición de esposo y esposa es la unión entre un hijo y una hija de Dios, la unión entre un hermano y una hermana dentro de la familia de Dios y la unión entre un padre y una madre. Desde la perspectiva de los cuatro reinos del corazón, la posición de esposo y esposa es la meta absoluta de la vida humana a través de la cual podemos alcanzar la perfección de nuestros seres individuales.

Por lo tanto, el esposo se sitúa en la posición que le permite a la mujer recibir un hijo ideal de Dios, un hermano mayor del Cielo, un esposo del Cielo y un padre del Cielo. Esto también sucede con la esposa en relación a su esposo. Tales esposos y esposas tienen hijos de forma análoga al acto de Dios de la creación, y sienten alegría al experimentar su propio crecimiento de forma sustancial mediante sus hijos.

El amor de Dios es absoluto; por consiguiente, es un principio del Cielo que la relación entre esposo y esposa no se puede romper. La sociedad humana caída ha perdido de vista este principio, y tenemos que restaurarnos para poder volver a la Tierra natal original. Cuando se complete esta restauración, la Federación para la Paz Mundial habrá cumplido con su propósito. En ese punto, el Cielo a nivel familiar se convertirá en un Cielo a nivel nacional, el Cielo a nivel nacional se convertirá en un Cielo a nivel mundial y el Cielo a nivel mundial se convertirá en el Reino de los Cielos en el mundo espiritual. Este será el punto en que, finalmente, habremos conseguido un mundo de paz.

El palacio celestial es el punto en que un hombre y una mujer se casan y se aman entre sí con amor verdadero, siendo este el origen del amor, la vida y el linaje de Dios y la humanidad. Este es el punto de partida para el ideal del Reino de los Cielos en la Tierra y en el mundo espiritual. Cuando los hijos, que son el fruto de ese amor, alcanzan la unidad perfecta como esposos y esposas, forman familias que viven sirviendo a Dios. Esto constituye la base en donde se establece la paz y todos los ideales. Entonces, los hombres y las mujeres, que corresponden a la mitad del otro, se hacen un solo cuerpo y perfeccionan el ideal del amor como el compañero objeto de Dios.

Sobre el fundamento del amor verdadero, Dios perfecciona a la humanidad como una existencia de valor ilimitado. Cuando se realiza esto, Dios también verá la perfección del amor verdadero, el cumplimiento de la familia ideal, el cumplimiento de Su propio ideal de la creación y el centro del amor ideal eterno. Desde la perspectiva de la familia de Adán y Eva, Dios es el primer antepasado, Adán y Eva son los segundos antepasados y sus hijos son los terceros antepasados. Adán y Eva estaban destinados a formar una familia real con Dios en el centro. Dios está en la posición de abuelos, Adán y Eva están en la posición de padres y sus hijos están en la posición de hijos. De esta forma, se establece el patrón original de tres generaciones dentro de la familia.

De acuerdo con este patrón original, los abuelos están en la posición del rey y la reina del mundo espiritual que representan a Dios en el Reino de los Cielos en el Cielo. Ellos necesitan que se los honren y respeten como si fueran Dios. Los padres están en la posición central de rey y reina de la familia que representan al Reino de los Cielos en el mundo actual. Ellos deben ser honrados y respetados así como lo haríamos con el rey y la reina del mundo actual. Los hijos están en la posición de príncipes y princesas dentro de la familia. Ellos tienen que recibir amor como las personas que están capacitadas para heredar el futuro Reino de los Cielos en la Tierra y en el mundo espiritual.

De esta forma, los miembros de la familia de Adán y Eva debían formar una familia real con Dios en el centro y vivir pacíficamente en la Tierra hasta ir al mundo celestial eterno. Solo en ese mundo celestial se puede completar absolutamente el deseo humano, la libertad, los sueños, la paz y la felicidad. Este es el propósito que la humanidad tiene que cumplir.

El camino para lograr la paz mundial

A través de sus esfuerzos incansables, ustedes, como representantes de varios países del mundo, han dedicado un periodo importante de sus vidas por el bien de su país y del mundo. Como resultado de sus sacrificios, ahora la humanidad disfruta de condiciones mucho mejores que en el pasado. De todos modos, aún no hemos conseguido el mundo ideal de libertad y paz, que es el deseo ferviente de todas las personas. Incluso en este momento hay muchas personas en varios lugares del mundo que están muriendo de hambre y de dolor como resultado de los conflictos y las luchas entre pueblos, razas y religiones.

Yo respondí al llamado de Dios como un líder religioso, y he vivido mi vida con el propósito de salvar a la humanidad de la guerra y el pecado y de establecer un mundo de paz. Además de este llamado, he adquirido una creencia y una filosofía diaria relacionada con la paz, lo que llamo la Filosofía del Ala de Cabeza. En mi discurso de hoy he expresado un par de elementos de esta creencia.

La perspectiva del Diosismo y de la Filosofía del Ala de Cabeza es que no lograremos la paz mundial mediante ideologías políticas orientadas al poder ni mediante cualquier iniciativa que dependa de la fuerza física. La paz solo es posible cuando todos los hombres y las mujeres participen en el amor y la verdad de Dios y los pongan en práctica. Esto se inicia en lo individual y se expande hacia la familia, la sociedad, la nación y el mundo para formar una sola familia global.

Desde esta perspectiva, el propósito fundador de la Federación para la Paz Mundial es promover la educación y las prácticas relacionadas con la paz verdadera como forma de realizar la paz en varias sociedades, naciones y en el mundo. Ansío que todos nosotros perfeccionemos el Cielo a nivel familiar y que juguemos un papel más importante para realizar un mundo de paz.

Oro para que las bendiciones de Dios estén sobre cada uno de ustedes.

Muchas gracias.

117942962_3199440423507964_5755802851441626254_n

copylink

visita

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .