Un Mundo Viviendo por el Bien de los Demás

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Un Mundo Viviendo por el Bien de los Demás

16 de enero de 1975

Hotel Choson, Seúl, Corea

Banquete Día de la Esperanza de Corea

Me gustaría expresar mi más sincero agradecimiento hacia ustedes, personalidades ilustres de todos los ámbitos de la vida. Su presencia aquí esta noche ha hecho de mi celebración un gran éxito. Este hombre aquí parado, como todos ustedes saben, es el hombre que ha estado provocando algo de controversia, tanto en Corea como en los Estados Unidos. Soy consciente de que muchos de ustedes están asistiendo a este evento preguntándose en su interior “¿Qué clase de persona es este Sr. Moon?”.

El Amor, el Ideal y la Felicidad no Pueden ser Alcanzados Solos

Yo sé que las actividades de comer, ver y escuchar otorgan a la gente el mayor placer y estimulación. Por lo tanto, demos un gran aplauso para demostrar lo agradecidos que estamos con el señor Kim Gang-seob, líder de la banda de música de salón “KBS”, y los miembros de la misma, por habernos proporcionado el acompañamiento musical mientras comíamos esta deliciosa cena, para poder disfrutar de ella aún más. Además, me gustaría agradecer a los miembros del personal del Hotel Chosun, quienes están trabajando duro para entretener a los invitados en esta noche.

He estado pensado considerablemente lo que compartiré ante todos ustedes, reunidos aquí esta noche. Sería muy fácil simplemente decir unas palabras corteses y terminar así; sin embargo, en ese caso estoy seguro que se sentirían muy decepcionados de que el Sr. Moon no habló cuando habían venido para conocerlo. Por lo tanto, si me permiten, voy a aprovechar este espacio y momento para compartir mis pensamientos.

Sabemos que desde muy temprano la humanidad ha anhelado un amor, un ideal, una felicidad y una paz que son eternos, verdaderos e incambiables. Sin embargo, actualmente vivimos en un mundo donde reina el caos y la desconfianza. Bajo estas circunstancias, nos encontramos ante el hecho de que estamos en un punto donde es imposible alcanzar las condiciones que los seres humano anhelamos.

Hasta la actualidad, la humanidad ha hecho todo lo posible, pero aún no ha logrado alcanzar estas condiciones básicas. Si nosotros, como seres humanos, no podemos lograr esto a través de nuestros propios esfuerzos, no tendremos más remedio que trascender nuestra propia capacidad, determinándonos a buscar y confiar en un determinado ser absoluto que es eterno, verdadero e incambiable. Si Él anhela el amor verdadero, el ideal verdadero, la paz verdadera y la felicidad verdadera, debemos concluir que todo esto solo es posible a través de Él. En base a este punto de vista, si existe tal ser, ese solo puede ser Dios.

Dios es un ser capaz de ser el Rey del amor, el Rey de los ideales y el Rey de la paz y la felicidad. Por lo tanto, podemos concluir que con el fin de que los seres humanos alcancen las condiciones ideales perseguidas a través de Él, no hay otra opción más que distinguir lo que Él está proponiendo y responder a eso. Esta es una conclusión obvia.

Cuando pensamos en el amor, el ideal, la felicidad y la paz, sabemos y entendemos que no podemos realizarlas desde la posición de individuos. Podremos establecerlas solamente a través de una relación recíproca. Y a pesar de que Dios existe como el Ser absoluto, Él tampoco puede lograr el amor, el ideal, la felicidad y la paz que Él desea por Sí mismo. Es una conclusión inevitable, incluso Dios mismo necesita de un compañero objeto.

Entonces, si tuviéramos que preguntar quién, entre todos los seres creados, es el único capaz de ser el compañero objeto de Dios, podemos declarar que no es otro que el ser humano. Hasta ahora fallamos al no considerar que la humanidad es la compañera objeto por excelencia que puede alcanzar el ideal de Dios y hacer realidad el amor, la felicidad y la paz de Dios. ¿Qué sentido habría si Dios tuviera que amarse solo, luchar por el ideal solo o ser pacífico y feliz solo? La obvia conclusión es que nada de esto es posible sin los seres humanos como Sus compañeros objeto.

Dios Desea un Compañero Objeto que sea Mejor que Él

A la luz de esto, me gustaría hacer una pregunta a los aquí presentes. Cuando eran jóvenes y estaban a punto de elegir a su cónyuge, ¿buscaron a alguien inferior a ustedes o mejor que ustedes? Si le preguntara a alguno de ustedes esto, seguramente contestarían que querían a alguien mejor. Por otra parte, imaginen que un hombre guapo y una bella mujer se casan y tienen a su primer hijo. Si al mirar la cara del bebé observasen que esta es bastante simple, en comparación con la madre o el padre, y aun así dijeran “el rostro de este bebé es más encantador que el de la madre o el padre” observarían a los padres sonreír de oreja a oreja maravillados. Teniendo esto en mente, podemos preguntar: “¿Por qué pasa esto? ¿A quién nos parecemos?”. Los seres humanos son en todos los aspectos seres resultantes, no causales. Los seres resultantes poseen ciertas características debido a que están hechos de la misma materia que el ser causal. Podemos concluir que estamos hechos de cierta manera debido a que nos parecemos a Dios, quien es como nosotros. Si le preguntaran a Dios: “¿Desearía que Su compañero objeto sea superior o inferior a Usted?”, Dios les contestaría que desea fervientemente que Su compañero sea mejor que Él. Es por eso que los seres humanos solo deseamos que nuestros hijos e hijas sean mejores que nosotros. Cuando nos vemos a nosotros mismos como seres humanos, podremos parecer insignificantes; sin embargo, cuando nos vemos basados en este principio, podemos ver que somos seres los cuales Dios originalmente deseó que fuéramos superiores y más preciosos el Él mismo. Hemos ignorado este hecho completamente.

Las teologías establecidas hoy en día afirman que el Creador y la creación no están al mismo nivel. Si esto fuera cierto, la realización del amor, de la paz, del ideal y la felicidad se volvería imposible en relación a ese Creador. En este sentido, la humanidad hasta el presente ha estado inconsciente del hecho de que fuimos creados originalmente con el derecho a convertirnos en compañeros objetos de Dios, quienes somos capaces de ser aún más valiosos y nobles que Él mismo, y quienes están calificados para estar en la posición de hijos de Él. En base a este punto de vista, todos ustedes, los aquí presentes esta noche, deben recordar que nos encontramos delante de Dios como Sus compañeros objetos y Sus hijos, quienes poseemos un valor que es mayor al que Él posee. Por lo tanto, si Dios es eterno, nosotros no podemos existir solamente por un pequeño periodo de vida en el plano físico y luego simplemente desaparecer. Aunque vivimos en este mundo físico, nosotros sabemos que no existe un solo individuo que desee que sus seres queridos existan por un pequeño período de tiempo y que después desaparezcan. No existe nadie que desee vivir apartado de sus amados hijos por toda la eternidad. En este sentido, así como Dios es eterno, único, incambiable y absoluto, podemos concluir lógicamente que como Sus compañeros objetos, también debemos convertirnos en seres poseedores de valor eterno, absoluto y único.

Entre ustedes, quienes están reunidos aquí, puede haber alguno que no crea en la religión y que no lleva una vida de fe. No obstante, el hecho de que ustedes resuenen con todos estos requisitos ideales nos lleva a la conclusión de que Dios existe, y si contamos con el valor de ser Sus compañeros objetos, entonces, si Dios es eterno, es razonable concluir que vamos a vivir eternamente. Creo que si todos los presentes aquí esta noche recuerdan esto más que cualquier otra cosa, les habré entregado a ustedes el punto de partida hacia una vida más significativa.

Vivir por el Bien de los Demás es el Ideal Original

Entonces, junto con Dios, el Rey de la sabiduría, siendo el centro de todo, ¿en qué lugar, entre el compañero sujeto y el compañero objeto, Dios colocaría el origen del ideal, de la felicidad y de la paz verdadera? Dios reflexionó en el momento de decidir si era mejor que el compañero objeto viviera por el bien del compañero sujeto o viceversa. Si Dios hubiese hecho que el compañero objeto viviera por el bien del compañero sujeto o para Dios mismo, tan pronto como hubiese hecho esto, cada persona en la posición de compañero sujeto también hubiese hecho que su compañero objeto viviese por el bien de ellos.

Y si esto hubiese ocurrido, el sendero hacia la unidad hubiese sido bloqueado. Ellos se hubiesen dividido. Entonces, ¿dónde se encuentra el camino que sirve como el origen de la paz, a través del cual los compañeros sujeto y objeto pueden verdaderamente convertirse en uno solo? No solo Dios mismo, los seres humanos verdaderos también pueden establecer el principio de que necesitan existir por el bien de los demás. Es por eso que el amor, el ideal, la paz y la felicidad verdaderos pueden ser encontrados en el vivir por el bien de los demás. La humanidad no ha sabido que este es el principio básico en la creación del universo.

Si ustedes me piden describir a los Padres Verdaderos, la respuesta sería que ellos son personas que nacieron por sus hijos y que morirán por sus hijos. Solo entonces puede establecerse el amor de los Padres Verdaderos, y solo entonces podrán aparecer ante los hijos verdaderos como padres ideales. Por otra parte, podemos entender que solo así los padres pueden ser el centro de la paz y el estándar de felicidad ante sus hijos. Por otra parte, podemos entender que solamente entonces los padres pueden convertirse en el centro de la paz y en el estándar de la felicidad ante sus hijos. Y además, ¿dónde se establecería el estándar de la piedad filial verdadera? Este debe ser establecido en la posición correspondiente a los padres verdaderos. Solo los hijos que sienten que han nacido para sus padres, quienes viven por sus padres y quienes darían la vida por ellos, pueden llegar a ser hijos verdaderos de piedad filial. Solo ellos se convierten en hijos ideales ante sus padres, hijos que pueden ser amados verdaderamente, y se convierten en los compañeros objetos de felicidad y paz. Basado en este estándar, si tuviésemos que proponer una fórmula para esto, estoy seguro de que ustedes asumirían que tales ideales, como el amor, la felicidad y la paz verdadera, pueden ser encontrados solamente en el lugar en el que se vive y existe por el bien de los demás.

El Principio de la Creación del Universo y el Origen de la Felicidad Humana

Entonces, ¿qué clase de persona es un esposo verdadero? Si existiese un esposo el cual sintiese que ha nacido para su esposa, quien vive por su esposa y quien está anhelando morir por su esposa, ella solamente podría alabarlo, diciendo que su esposo es el dueño del amor verdadero, un esposo de un ideal verdadero y un esposo que es el compañero sujeto de la paz y la felicidad verdadera. Pasaría lo mismo con respecto a la esposa. Al aplicar esta fórmula a la nación de Corea, ¿qué clase de persona sería un patriota verdadero? Si fuesen a preguntar esto, tendrían que decir que es alguien parecido al General Lee Soon-shin, quien nació para la nación, vivió por la nación, y a pesar de las circunstancias difíciles, dio su vida sin mencionar una palabra, todo por el bien de la nación, por su Rey y por el pueblo.

Si tuviésemos que aplicar este principio de vivir por el bien de los demás al mundo y preguntamos quien es el más grande entre todos los santos en el curso de la historia, encontraríamos la respuesta rápidamente. Tal persona, más que cualquier otro, solo puede ser alguien quien vive por el bien de la humanidad. Muchos de ustedes presentes aquí no son cristianos, pero les digo, aquel que ha vivido y muerto por el bien de la humanidad, y quien también oró por los enemigos quienes tomaron su vida y que tranquilamente podría haberlos odiado, es Jesús. Así, él es el santo más grande en la historia. Esto es lo que podemos concluir al aplicar esta fórmula. De esta manera, siempre debemos recordar que el principio de la creación del universo y el origen de la felicidad humana comienzan a partir de existir por el bien de los demás.

Para dar otro ejemplo, si se les preguntara por qué nacieron los hombres, muchos entre los personajes aquí presentes esta noche, podrían fácilmente pensar que nacieron por el bien de ustedes mismos, sobre todo porque se encuentran en posiciones muy elevadas en Corea. Sin embargo, originalmente los hombres nacieron por el bien de las mujeres. Nadie puede negar este hecho.

Desde una perspectiva proporcional, los hombres tienen los hombros anchos y las mujeres tienen caderas anchas. Si ustedes van a un lugar como la ciudad de Nueva York y se encuentran en un vagón del metro lleno de gente, verán que cuando un hombre de hombros anchos y una mujer con caderas grandes se sientan uno al lado del otro, encajan perfectamente en ese espacio limitado. Esto es solo para que vean que hemos nacido para formar una relación recíproca en la que podamos vivir por el bien del otro. En resumen, los hombres no han nacido por el bien de ellos mismos, nacieron por el bien de las mujeres. Por consiguiente, las mujeres no han nacido por el bien de ellas mismas, sino que nacieron por el bien de los hombres.

Ustedes necesitan saber que los problemas surgen cuando nosotros mismos estamos inseguros de este hecho. Yo sé muy bien que desde que Dios, el Señor de la creación del universo, estableció esto como el principio de la creación, no podremos entrar al mundo de la bondad, la verdad, la felicidad y la paz, al mundo del amor y del ideal, sin seguir este principio.

La Religión nos Enseña a Alinearnos con la Ley Original

Puede ser que ustedes no sepan que he tenido muchas experiencias espirituales a través de las cuales he explorado y aprendido sobre el mundo espiritual. Si ustedes me preguntaran acerca del estándar el cual es la base de la estructura del mundo original en el que Dios mora, es decir, el lugar llamado el Reino de los Cielos o el paraíso, la respuesta es simple. Es un lugar en el cual solo los que viven por el bien de Dios pueden entrar, es el lugar donde solo las personas que saben que han nacido por el bien de los demás, que viven por el bien de los demás, y que están dispuestos a morir por causa de los demás, pueden entrar. Dado que esta es la estructura ideal de la patria original, Dios ha establecido muchas religiones a lo largo de la historia y ha capacitado a los seres humanos para ayudarles a encontrar su camino hacia ese mundo.

Los creyentes religiosos necesitan ser gentiles, humildes y sacrificados, ya que esa es la ley de la patria original. Tienen que ser capacitados en el curso de su vida en la Tierra para encajar en la patria original como preparación para el momento en que fallezcan y vayan a ese lugar. Cuanto más alto sea el nivel de una religión, más se enfatiza un grado elevado de sacrificio y servicio. Tales religiones solo pueden enfatizar esto, ya que tenemos que vivir de acuerdo a las leyes de ese mundo. A la luz de este hecho, no tenemos más remedio que admitir que Dios lleva a cabo Su providencia conforme la historia progresa. Independientemente de qué tan voluminosa son las escrituras que componen la Biblia, todas estas están en concordancia con este principio: “Uno existe para el bien de los demás”.

Jesús dijo: “Aquellos que buscan su vida, la perderán, pero quien pierda su vida por causa de mí, la hallará”, (Mateo 10:39) Podemos saber que él habló tales paradójicas palabras en última instancia para que nos armonizáramos con el principio del mundo original en el cual existimos por el bien de los demás.

Entonces, ¿por qué Dios debe establecer este principio de existir por el bien de los demás? Voy a exponer algunas de las razones. Tomando en cuenta nuestra mejor naturaleza, si ustedes le deben un favor a alguien que verdaderamente dedicó su vida a ustedes, ¿su mente original les diría que coloquen el cincuenta por ciento de aquello que deben en su bolsillo y que paguen únicamente el cincuenta por ciento, o les diría que devuelvan más del cien por ciento? Si tuviesen que hacerle esta pregunta a su mente original, esta les daría una respuesta clara. Yo les diría que deben pagar más de un cien por ciento.

Para decirlo de otra manera, si la persona B tiene una deuda con la persona A, la persona B debe dar más de un cien por ciento de lo que debe. Si actúan de esta manera, entonces la persona A deseará dar, a cambio, un porcentaje aún mayor de nuevo a la persona B. Mientras realizan este dar y recibir, ida y vuelta, el valor del intercambio no disminuiría, más bien aumentaría gradualmente. El concepto de la eternidad se basa en este principio. El concepto de la eternidad se desvanece cuando se vive solo para su propio bien. Si se va a considerar la moción de cualquier entidad, ustedes verían que cuanto mayor es la resistencia que encuentra, más fuerte debe ser su respuesta con el fin de mantenerse a sí misma. La razón por la cual Dios, el Rey de la sabiduría, estableció esta ley de la vida para el bien de los demás, fue para permitirnos mantener nuestra posición eternamente. Debemos tener en cuenta que Él debía establecer este principio de la existencia para el bien de los demás, porque en Él mismo está encarnado este principio.

No es solamente eso, establecer el fundamento para la eternidad es establecer el fundamento para desarrollar y prosperar eternamente. Podemos avanzar y desarrollarnos más allá de nuestro estado actual solo cuando nos sentimos estimulados, y solo cuando estamos creciendo más allá de nuestra situación actual, seremos felices. Dado que este es el caso, Dios tuvo que establecer el principio de existir por el bien de los demás.

¿Qué otra razón hay por la cual Dios solamente pudo establecer el principio de existir por el bien de los demás? Digamos que hay diez miembros de una familia en una casa. Si los menores fueran a vivir por el bien de la familia más que cualquier otro, sus padres, hermanos y hermanas los pondrían a la cabeza de la familia, a pesar de ser los más jóvenes. Al vivir sin intereses egoístas, los miembros más jóvenes de la familia, al pasar del tiempo, naturalmente surgirán como figuras centrales de ese hogar.

El Lugar en el Cual la Unidad Ideal es Alcanzada

Así como Dios existe como el ser central del universo entero gracias a que existe por el bien de los demás, una personas que refleja a Dios al existir por el bien de los demás se convertirá en la figura central en el hogar. Así será por más que este sea el hermano o la hermana menor, o el hijo más pequeño. En el lugar en donde vivimos por el bien de los demás, no declinaremos. Más bien, mientras más vivamos por el bien del otro, más cerca estaremos de estar en la posición de la figura central. Debido a que Dios es así, a Él no le queda otra más que establecer a aquella persona que vive de esa manera como como la figura central. Lo que es más, solamente viviendo de tal manera, se puede lograr la unificación ideal y la unificación total.

Sé que hay muchos de nosotros que prefieren morir antes que estar bajo el dominio de otra persona. Ustedes ven esta característica muy a menudo en las personas de renombre que pertenecen a la intelectualidad de la sociedad. Sin embargo, hay una cosa que necesitan saber. Ni siquiera en sus sueños más salvajes han concebido cuán feliz estarían bajo el dominio de un ser que existe por y  para el bien de los demás. Dios tuvo que establecer el principio de existir por el bien de los demás, porque sabía que al establecer esa posición en el reino de la unificación ideal, estaríamos agradecidos de estar bajo el dominio de alguien en tal posición durante decenas de miles de años. Otra razón por la cual Dios estableció este principio fue para hacer frente al hecho de que muchas personas hoy en día piensan: “El amor es mi amor. El ideal es mi ideal”. Aunque muchos piensen de esta manera, están equivocados. El amor no empieza de uno mismo, y el ideal tampoco empieza de uno mismo. El amor y el ideal, que son más preciosos que la vida misma, pueden ser encontrados solo en el compañero objeto de cada uno. Ellos no deben ser encontrados en otro lado, salvo en el compañero objeto. El ser el cual puede descubrir y recibir amor sublime y el ideal es el compañero objeto. Esta es la razón por la cual, para que recibamos ese amor sublime y el ideal de humildad, tenemos que estar en una posición en la que vivimos para el bien de los demás al máximo. De lo contrario no podemos recibirlos. Esta es otra razón por la que Dios solo pudo establecer el principio de existir para el bien de los demás. Espero que ustedes aquí presentes esta noche recuerden este hecho.

En todo el mundo, las personas comúnmente se preguntan sobre el sentido de la vida. Para los seres humanos, la cuestión de establecer una visión de la vida, una perspectiva nacional, una visión del mundo, e incluso una visión del universo y de Dios, es un problema. El más grave de todos es el cómo se debe regir el sistema del universo, y cómo ese sistema multidimensional está inter conectado.

Una nueva perspectiva sobre los valores basados ​​en existir para el bien de los demás

Cuando consideramos nuestras vidas en base a este principio de existir por el bien de los demás, la visión más positiva de la vida sería una en la cual dijera que existimos para toda la humanidad, para el mundo entero, para la nación, para la sociedad, para la familia, para el esposo, para la esposa y los hijos. Ustedes pueden descubrir su felicidad dentro de ustedes mismos, viviendo de tal manera, y por lo cual yo les diría que no podría haber una mejor visión de la vida. Lo mismo es cierto incluso si ustedes fueran a considerar lo que una nación ideal sería. Sabemos muy bien que las naciones que hicieron que las personas existiesen para sí mismos a lo largo de la historia se les reprochan como malas naciones. Y, sin embargo, entre las naciones en el mundo actual, no hay una sola que esté llevando a cabo políticas no egoístas por el bien del mundo.

Como ustedes bien saben, el mundo comunista está al borde del colapso. El año 1957 fue el momento en el que alcanzaron su máxima expansión global. ¿Por qué el mundo comunista empezó su declive a partir de ese punto? Fue porque el comunismo priorizó los intereses propios de la Unión Soviética y soñó con conquistar el mundo centrado exclusivamente en los pueblos eslavos. El comunismo se degrada al final porque es una ideología que solo sirve a los intereses de su propio pueblo.

También nos enfrentamos a la realidad de que los Estados Unidos van hacia la ruina en su posición como nación líder de la democracia. ¿Por qué es esto así? Se debe a que, mientras que Estados Unidos podría haberse convertido en una nación democrática existente para el bien del mundo, por desgracia ha abandonado al mundo y decidido perseguir sus propios intereses egoístas. Ahora, Estados Unidos está en el camino de la retirada, y parece que no hay manera para que pueda corregir su curso.

En vista de este problema, vemos que Corea también está abogando por su propio interés nacional. Si nuestra nación adopta una visión del mundo que se centra solo en esta nación, dentro de Asia, Corea, se desvanecerá junto con el paso de la historia. Miren lo que está sucediendo con los comunistas de la Unión Soviética y con Estados Unidos. Sin embargo, si Corea abraza la visión del mundo, de existir para el bien del mundo, como una ideología nacional, a pesar de que hoy en día es un país pequeño con una población pequeña, Corea conducirá el mundo. Incluso si la nación ya no está aquí, un pueblo así regirá sin falta en el siglo XXI, en el siglo XXV y en el siglo XXX. Podemos llegar a esta conclusión sobre la base de esta fórmula.

Una verdadera nación es aquella que existe para el mundo. Y, partiendo desde ahí, un mundo verdadero no es uno que solo existe por sí mismo. Dado que el mundo se encuentra en la posición resultante, si hay un Dios absoluto, que es su origen y su fuerza motriz, ese mundo debe tener un sistema ideológico que esté en concordancia con la visión del mundo de ese Dios. Si ustedes siguen una visión del mundo que solo existe por el bien de ustedes mismos no pueden liderar al mundo ni resolver sus problemas. ¿Qué clase de lugar es el hogar celestial? Este solamente puede ser un hogar en el que la mujer exista un cien por ciento por su esposo, y el esposo viva el cien por ciento por su esposa y que se encuentra en la posición de estar dispuesto a morir por ella. Este es el hogar que puede ser llamado Cielo.

Hay un dicho coreano que dice: “Cuando el hogar de uno es armonioso, todo va bien”. Lo mismo se cumple para que una nación prospere. El soberano que gobierna sobre una nación toma su valor existencial, no al ejercer su soberanía, sino actuando en nombre de las personas y, así mismo, las personas que no existen para sí mismos, existen por el bien de la nación. El día en que esto llegue a pasar, tal nación se convertirá en el Cielo. Si tuviéramos que ampliar esta fórmula y hacemos realidad un mundo en el cual las personas vivan por el bien de los demás, trascendiendo naciones y pueblos, tendríamos sin duda alguna un mundo de amor, ideal, paz y felicidad el cual todos los seres humanos anhelan. Vayan por el mundo defendiendo este principio de existir por el bien de los demás. Ustedes encontrarán que no hay un solo lugar en el cual este principio no traiga éxito.

¿Cuál les parece que fue el motivo el cual me llevó a ir a Estados Unidos y provocar tanta controversia en tan corto período de tiempo? Se encuentra en el hecho de que, aunque soy un coreano, amo a Estados Unidos más que ellos mismos. Todos mis esfuerzos fueron por Estados Unidos, derramando mi propio sudor y sangre, día y noche para encontrar una manera de inspirar a los estadounidenses a adoptar una visión del mundo noble. He comido por el bien de los demás, trabajé para el bien de los demás y viví por el bien de los demás. Mientras hacía esto, lo que experimenté fue que si luchaba contra una persona, después me hacia uno con esta, y si luchaba contra una organización, después armonizaba con la organización.

La historia de cómo la Asamblea General de la ONU aprobó el proyecto de ley de Corea

Puede que ustedes no sepan esto, yo estaba muy consciente de que la cuestión de Corea estaba causando muchos problemas en la sesión de la Asamblea General de la ONU el año pasado. Conseguí una comprensión global del problema, y ​​para resumir las evaluaciones de cada uno en la Asamblea, desde el presidente de la Asamblea General hasta sus ayudantes, embajadores y observadores, el consenso final fue que no había esperanzas con respecto al problema de Corea.

Como el fundador y líder de la Iglesia de Unificación, yo siempre he creído que esta existe no para sí misma sino para la nación, así como para el mundo. Con este principio en mente, reuní a los misioneros de la Iglesia de Unificación de poco más de treinta naciones y seleccioné a treinta y cuatro representantes entre ellos. Yo los emparejé con treinta y cuatro mujeres japonesas y les pedí a estos sesenta y ocho miembros que asistan y oren por las reuniones de la Asamblea General de la ONU. Ellos compartieron su fe con todos los que se reunieron en la Asamblea y conmovieron sus corazones, uno a uno. ¿Qué les pedí a nuestros miembros que dijeran? No era nada especial. Yo no los envié por ser excelentes oradores. Solo les dije: “¡Tienen que dedicarse completamente por el bien de ellos! Cuando se encuentren con ellos, hagan todo lo posible para vivir por su bien. Hablen con ellos, coman con ellos, aconséjenlos con el corazón de Dios”.

Después de experimentar nuestro ministerio durante cuarenta días, los corazones de estos delegados fueron conmovidos por nuestros esfuerzos. Como líder de fe, sabía que el asunto de las mujeres japonesas, quienes habían sido engañadas para unirse a sus esposos al mudarse a Corea del Norte, y que luego no les permitieron viajar libremente, abriría los ojos de las personas acerca de este régimen. Mientras que el sentimiento general del mundo hacia Corea del Sur era desfavorable, yo sabía que el apoyo de los embajadores de la ONU hacia las mujeres japonesas cambiaría la opinión internacional sobre las cuestiones de Corea. Cuando dije esto, sin embargo, nadie me creyó. Una Asamblea General de la ONU reúne a intelectuales de todas partes del mundo, y nuestros misioneros de la Iglesia de Unificación no tenían la seguridad para abrir sus bocas y hablar con tales personas. Sin embargo, yo les pedí que trabajaran desde la posición de realmente asistirlos con sinceridad y fe. Así que miraron la oficina del embajador no como la de un extranjero de un país cualquiera, más bien como propio. Desinteresadamente sirvieron y ayudaron a esas personas día y noche, incluso llamándoles taxis después de la una o dos de la mañana. Ellos los sirvieron con amor.

Como  ustedes saben, tenemos un centro de conferencias llamado Belvedere en el pueblo de Tarrytown, justo al norte de la ciudad de Nueva York. Allí fuimos anfitriones de embajadores de la ONU de setenta naciones. Después de dicho ministerio, ellos abrieron sus corazones a la causa por la justicia de las mujeres japonesas. Durante este proceso, descubrimos que los amigos de Corea del Norte se habían acercado a las naciones situadas en la región subdesarrollada de África, ofreciendo sobornos a cambio de apoyo en la Asamblea General. Y así aseguraron su victoria incluso antes de enviar a su delegación ante la ONU. No obstante, como resultado de haber invertido nuestro servicio para el mundo, de derramar lágrimas y de permanecer despiertos de noche por el bien de la libertad y de la justicia para las hijas de Dios de Japón, la propuesta de Corea del Sur fue aceptada por sesenta y un votos, contra cuarenta y dos, mientras que Corea del Norte recibió cuarenta y ocho votos contra cuarenta y ocho. Así trajimos una victoria para la libertad. Yo no les estoy diciendo esto para jactarme. Es solo para mostrar cómo los milagros inimaginables pueden ser forjados en base a este principio de vivir por el bien de los demás, los milagros que he experimentado en muchas ocasiones a lo largo de mi vida.

La razón por la cual la Iglesia de Unificación se está desarrollando globalmente

Señoras y señores, me gustaría preguntarles, ¿qué piensan ustedes que es la Iglesia de Unificación? En el curso de la historia, muchos teólogos trataron de unir a la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa Griega, pero el éxito fue solo en sus sueños. Por otra parte, muchos protestantes trataron de unirse como uno solo, y ahora están divididos en más de cuatrocientas denominaciones. Este es el verdadero estado de las cosas; así que, ¿cómo puede unir a todas las religiones la Iglesia de Unificación? Ustedes pueden pensar que el Sr. Moon es de alguna manera débil en su cabeza, sin embargo creo que la solución a la división entre las religiones es bastante simple. Todo se reduce a si los miembros de la Iglesia de Unificación pueden amar a los cristianos más de lo que sus ministros lo hacen, y si los miembros de la Iglesia de Unificación pueden amar a los ministros cristianos más de lo que sus propias congregaciones lo hacen. ¿Podemos vivir más por ellos que por nosotros mismos? Si esto es posible, la unificación a la cual estamos apuntando también es posible.

La Iglesia de Unificación ha pasado por una historia de veinte años. Sé que deben haber oído todo tipo de rumores y noticias polémicas acerca de la iglesia. Sí, hemos sido perseguidos a nivel mundial; no obstante, hemos logrado un impacto global. ¿Cómo creen que hemos logrado un impacto tan grande? Es porque aprendimos que cuando las personas nos traicionan, un camino se abre que nos conduce al mundo. Todo el mundo debe andar por el sendero que se toma por el bien del mundo. Si esta ruta es el principio de la ley divina y la fórmula común que todos deben seguir, el mundo llegará a conocer este hecho. Cuando lo haga, el pueblo coreano también podrá saber esto automáticamente. En base a este principio, hemos continuado expandiendo la labor misionera en el extranjero, incluso en medio de una persecución sangrienta.

Para dar un ejemplo, nuestros misioneros fueron como pioneros a Japón hace diecisiete años, cuando el Partido Demócrata Liberal acababa de llegar al poder. En ese momento, el incidente de la Universidad para Mujeres de Ehwa había hecho erupción y la reputación del señor Moon se había reducido a tal punto que fue considerado un ser despreciable. Sin embargo, en realidad yo ya intuía de qué manera se desarrollaría la situación política de Japón en el futuro; y a mi manera, tuve una idea de cómo la situación de Asia se desenvolvería.

Por lo tanto, mientras era consciente de que Japón bloqueaba a los misioneros, yo sabía que esto iba a cambiar pronto, y que en cinco o diez años la Iglesia de Unificación de Japón podría servir al mundo. Decidí que no tenía más remedio que tomar este camino, a pesar de que podría ser catalogado como ilegal. Fue en el año 1956. Como ustedes bien saben, yo acababa de ser liberado de la prisión de Seodaemun y había ido al Monasterio Gabsa en el sur de la provincia de Choongcheong para recuperarme. Un joven me visitó y yo le pedí que fuera a Japón. Yo le dije: “Cuando un hombre se embarca en el camino que ha decidido, debe llevarlo a costa de su vida”.

La primera vez que entró, fue arrestado en cuanto puso un pie en Japón. Y así, el primer intento fue un fracaso. Lo envié una segunda vez para reintentar. Fue rechazado en su segunda entrada también, y regresó. A mi salida de prisión, me encontré con que la Iglesia de Unificación se había disuelto y su casa de una sola habitación se había perdido. Sin embargo, saqué un préstamo y, por el bien de Corea y Asia, envié a ese hombre por tercera vez. Parece como si hubiese sucedido ayer. Eso fue en 1958. En Japón, la Iglesia de Unificación comenzó en tales circunstancias. Cuando fue a Japón por tercera vez, de nuevo, fue detenido. Estar en una situación de este tipo era una crisis importante para él. Aun así, él me había hecho una promesa solemne de tener éxito. Sin embargo, en lugar de estar en condiciones de establecer las bases para la iglesia en Japón, estaba bloqueado y no había nadie a quien él pudiese pedirle ayuda. Así que encontró un camino. Se bebió una gran cantidad de salsa de soja y a causa de eso le dio fiebre. Fue ingresado en un hospital y se mantuvo allí durante tres días. De allí se escapó y se dirigió a Tokio. Así comenzó la Iglesia de Unificación en Japón.

Ahora hemos llegado a la etapa en la que el Partido Liberal Democrático de Japón respeta nuestra voz. Cuando un evento importante está teniendo lugar allí, nos escuchan; tenemos miembros llenos de fe en ese nivel. Durante nuestro crecimiento, les enseñé a los miembros en Japón que el principio de vivir por el bien de los demás está establecido por la ley celestial; y cuando defienden esto, no pueden fallar. Debido a que son conscientes de ello, los hombres y las mujeres jóvenes de la Iglesia de Unificación en Japón se han extendido en todo el país. Llevan a cabo actividades con la premisa de “la Iglesia de Unificación existe para la nación. Esta necesita ser una Iglesia que exista por y para Asia y, además, tiene que ser una Iglesia que exista para el mundo”. Esta es la razón por lo que ocupan un lugar destacado el día de hoy.

Esta reunión con ustedes en tan formal ocasión y la entrega de estas palabras no tiene precedentes en los veinte años de historia de la Iglesia de Unificación. Mientras visitaba todas las partes de los Estados Unidos estaba muy triste. Me dije a mí mismo: “¡Pobre hombre, no eres mejor que un huérfano! Estás en una posición lamentable, habiendo dejado atrás a tus jóvenes miembros quienes desconfiaban y estaban siendo maltratados por su propio país, mientras que tú estás pidiendo la confianza de personas de una nación extranjera. Sin embargo, a causa de que Dios llamó a un hombre como tú y está trabajando a través de ti, Él te está apoyando. Él conoce tu situación”. Al decir esto, me aferré a Dios e invertí todos mis esfuerzos, y como resultado he llegado a experimentar el comienzo de una nueva historia de la creación, tanto en nombre como en realidad.

La realización del Reino de los Cielos

Ustedes aquí presentes esta noche puede que se estén preguntando cómo se puede saber si alguien es bueno o malo. ¿Cómo se puede determinar si un creyente religioso irá al Cielo o al infierno? La respuesta es simple. Si la persona ha vivido más para sí misma que para los demás, entonces la persona está atada al infierno. Sin embargo, si la parte de su vida vivida para los demás es mayor aunque sea un uno por ciento que la parte vivida por el bien de sí misma, esa persona va a ir por el camino que pasa por el infierno y conduce al Cielo. Una vez más, si el porcentaje de su vida vivida egoístamente es aunque sea un poco mayor, entonces esta persona se hundirá en el infierno.

Distinguidos líderes, hasta este momento hemos contribuido a Corea como sus ciudadanos. Todos hemos aportado algo desde nuestras respectivas posiciones; sin embargo, ¿cuál fue nuestra motivación? Si todos los ciudadanos de Corea pueden ser revitalizados en sus respectivos campos a través de la visión del mundo de vivir por el bien de los demás, entonces no importa lo triste que esté la situación actual de Corea, todavía habrá esperanza. Si tal visión del mundo es adoptada en cuanto a la formación de la actitud del pueblo coreano en la familia, en la sociedad, en el gobierno y en los dirigentes de las organizaciones, esta nación nunca llegará a la ruina. Yo creo que estas personas sin duda influirán en Asia y en el mundo.

La simple fórmula basada en esta visión del mundo, por medio de la cual podemos concebir el sistema social ideal, no es más que un esposo que vive para su esposa, una esposa que vive para su esposo, una pareja que vive para sus hijos, una familia que vive para el clan, un clan que vive para el pueblo, un pueblo que vive para la nación y una nación que vive para el mundo. Esa nación nunca perecerá.

Si hay un Dios, Él desea a tales personas. Él desea que todos sean Sus hijos. Por lo tanto, Su objetivo es salvar a toda la humanidad e incluso al universo. Las religiones tienen que quitarse los grilletes del nacionalismo, el etnocentrismo y el racismo con el fin de estar frente a la plena Voluntad de Dios.

Ya que el propósito principal de Dios es salvar al mundo, tenemos que reflexionar en cómo desarrollar un proceso paso a paso para hacer que esta extensión de la salvación sea posible. El principio es muy simple. Todo lo que se necesita es que la familia exista para el clan, que el clan exista para el pueblo, que el pueblo exista para la nación, la nación para el mundo y el mundo para Dios. Y a menos que ustedes sean personas quienes existen para el mundo, no pueden ser candidatos para convertirse en hijos del omnipotente y omnisciente Dios, quien creó el universo. Si el mundo se encuentra en la posición de existir por el bien de Dios, Dios permanecerá en la posición de existir por el bien del mundo, por el bien de la nación, por el bien del pueblo, por el bien de la tribu y por el bien de la familia.

En otras palabras, un mundo que defiende la noción de que todo lo que me pertenece a mi es de mi esposa, lo que pertenece a la pareja pertenece a la familia, lo que pertenece a la familia pertenece al clan, lo que pertenece al clan pertenece al pueblo, lo que pertenece al pueblo pertenece a la nación y lo que pertenece a la nación pertenece al mundo, con el tiempo todo pertenecerá a Dios. Cuando algo es de Dios, ¿a quién más le pertenece también? Me pertenece a mí. Solamente cuando hayan alcanzado tal posición pueden esperar alcanzar sus más grandes deseos.

Señoras y señores, ¿no es esto cierto? Todos tienen el deseo de convertirse en los mejores del mundo. Debido a que podemos llegar a ser seres de ese valor, los seres humanos podemos estar en la posición de la gloria, en la cual lo que le pertenece a Dios, quien es el centro de todas las cosas en el mundo, también nos pertenece. En este sentido, la realización del Cielo en la familia, en la nación y en el mundo se hace posible a través de vivir por el bien de los demás. No solo eso, también nos conectaremos al mundo en el que Dios puede ser feliz junto a la humanidad. Este será un mundo el cual puede ser llamado el jardín ideal, donde todos pueden bailar y cantar. Tal lugar es el Cielo que anhelan las religiones, y este mismo Cielo es el que se realizará en la Tierra. Por lo tanto, podemos concluir que tal lugar es el Reino de los Cielos en la Tierra.

Señoras y señores, espero que a través de este banquete hayan asimilado en sus corazones este principio de “existir por el bien de los demás” y que ahora puedan encarnar esto al practicarlo en sus hogares y lugares de trabajo. El día en que comiencen a vivir de esta manera, podrán visualizar el desarrollo de un futuro más esperanzador y alegre, y se descubrirán a sí mismos cumpliendo con valentía las responsabilidades centrales como los pioneros del mañana.

Espero que se esfuercen en convertirse en tales personas, y oro para que las grandes bendiciones de Dios estén con sus familias, su pueblo y nación. He hablado ante ustedes esta noche sobre vivir por y para el bien de los demás. Con estas palabras, concluyo este discurso.

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