Los Problemas de la Sociedad y la Responsabilidad de los Medios de Comunicación

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Los Problemas de la Sociedad y la Responsabilidad de los Medios de Comunicación

4 de octubre de 1982

Lotte Hotel, Seúl, Corea

Quinta Conferencia Mundial de Medios de Comunicación

Honorable Presidente, distinguidos invitados, damas y caballeros:

Estoy muy contento y profundamente agradecido de que ustedes hayan venido a Corea para asistir a esta Quinta Conferencia Mundial de Medios de Comunicación.

Esta conferencia reúne a destacados profesionales del área de la comunicación de todas partes del mundo en busca de una mayor comprensión de la responsabilidad de los medios de comunicación en la sociedad actual.

La Península Coreana es el microcosmos del mundo

El alcance de la conferencia es global, y la comprensión que buscamos es internacional. Es, por lo tanto, especialmente apropiado realizar este evento en la nación de Corea, ya que fue aquí, hace treinta y dos años, que veintiuna naciones del mundo libre se unieron para luchar en contra de la invasión comunista provocada desde Corea del Norte a Corea del Sur. Este es sin duda uno de los ejemplos más nobles de la historia de cooperación internacional desinteresada. El pueblo de Corea nunca olvidará el tremendo servicio de las Naciones Unidas cuando se enfrentó a tan grave violación de la paz internacional.

También es particularmente apropiado este encuentro aquí en Corea, ya que es donde las grandes culturas del mundo se están reuniendo en la actualidad. Corea es única entre las naciones asiáticas. Aquí la antigua cultura y las formas de vida se han conservado prácticamente sin cambios desde hace cinco mil años. La cultura asiática más pura en el mundo moderno se encuentra aquí. Al mismo tiempo, muchas de las principales religiones del mundo llegaron a Corea y florecieron. El cristianismo, el núcleo espiritual de la cultura occidental, echó raíces profundas y prosperó en Corea. Si bien las iglesias cristianas están vacías en muchas partes del mundo, las iglesias cristianas de Corea están vivas con oración y adoración a toda hora, de día y de noche.

El cristianismo coreano está dando el fruto de la tradición occidental del hebraísmo. El hebraísmo consiste en la tradición de la espiritualidad y la fe en Dios, pasa desde los profetas hebreos a través de los santos cristianos al mundo de hoy. Esta tradición hebraica se enfrenta a la tradición externa helénica en su forma más extrema, materialista y al comunismo que niega a Dios, en el paralelo treinta y ocho de Corea. Un mundo que niega a Dios se opone a un mundo que acepta a Dios, y Corea es el lugar donde estos dos mundos chocan.

La guerra de Corea es la encarnación del choque entre estos dos mundos. No se trataba solo de un conflicto local, era la guerra global que involucraba a las fuerzas del comunismo mundial y las fuerzas de las Naciones Unidas. Así, la península de Corea es un microcosmos del mundo. Se podría decir que los problemas del mundo se encapsulan en la península de Corea. Siendo este el caso, las soluciones desarrolladas y aplicadas con éxito en Corea no son soluciones meramente locales; llegan a ser soluciones mundiales.

¿Qué tipo de solución es necesaria? La lucha entre el comunismo y el mundo libre es una lucha de ideas, una lucha de la fe, de la filosofía; y, en última instancia, de la ideología. Si Dios existe, entonces el ateísmo debe estar mal; si no hay Dios, entonces el materialismo debe ser correcto. Ya que dos creencias contradictorias no pueden ser ambas verdaderas, debe haber un enfrentamiento en el que prevalezca la verdad. Creemos que Dios existe. Por lo tanto, nuestro deber más importante es hacer que Dios sea real en nuestras vidas y hacer que Dios sea indispensable en nuestro mundo. Al hacer esto, traemos la solución definitiva para el problema del comunismo. Establecí el Movimiento de Unificación para esta tarea. Corea es el lugar lógico donde este movimiento comience.

Soluciones para problemas sociales y la responsabilidad de los medios de comunicación

Me gustaría aprovechar esta oportunidad para compartir con ustedes algunas de las experiencias que me llevaron a establecer el movimiento de Unificación. Cuando tenía dieciséis años de edad, viviendo en la parte norte de Corea, empecé a tener una serie de experiencias muy significativas. Es difícil para mí describir estas experiencias con palabras. Puedo decir que el mundo espiritual se abrió ante mí y yo pude comunicarme libremente con los santos de ese mundo. En la soledad de las montañas del norte de Corea, me comuniqué muchas veces con Jesús y con Dios mismo. Las verdades que me fueron reveladas en ese momento ahora constituyen el núcleo del Pensamiento de Unificación.

Recientemente, en un tribunal de los Estados Unidos, yo di un testimonio de mi encuentro con Jesús, Moisés y Buda. Los medios de comunicación del mundo se sorprendieron, y les fue difícil creerlo, pero debo decirles que estos fueron mis experiencias verdaderas. Quiero proclamar que existe el mundo espiritual y que la vida humana es eterna.

Después de tener estas experiencias, establecí la Iglesia de Unificación y la inspiración para el Pensamiento de Unificación. Este movimiento va a aportar soluciones a los problemas más graves que enfrenta la humanidad hoy en día.

1 El Movimiento de Unificación traerá una solución positiva al problema del comunismo. Para resolver el comunismo, se debe producir un despertar espiritual. Este despertar espiritual proporcionará la base necesaria para la solución de los problemas físicos que enfrentan las personas en todo el mundo.

2 El Movimiento de Unificación traerá la cooperación entre las religiones del mundo y la unificación de todas las religiones en una solo familia que acepta a Dios. La mente original de la humanidad reconoce al Creador y Padre común. Bajo este Padre común, podemos y debemos unirnos en una sola familia humana.

3 El Movimiento de Unificación traerá un mundo moral. Esto es especialmente importante para los jóvenes de hoy en día. Ante la ausencia de una norma moral absoluta, la inmoralidad está llegando a ser rampante. Una manera codiciosa, egoísta de la vida, es ahora aprobada e incluso fomentada. Esta vida ve a los demás meramente como algo que se usa para beneficio personal. Si esto sigue así, sin duda dará lugar a la destrucción de la sociedad.

Para llevar a cabo la creación de un mundo bueno, un estándar absoluto de valor universal debe ser reconocido y comprendido. Esta norma solo puede basarse en el Creador eterno e inmutable, Dios. Dios debe convertirse en una realidad cotidiana en la vida humana. Cuando los hombres y las mujeres viven en comunión diaria con Dios, no puede haber inmoralidad.

Esta es la verdad, y estoy seguro de que no importa lo que pase, la verdad prevalecerá al final. El destino de la Verdad destruye todas las mentiras, incluso si hay un gran poder económico, político o social detrás de ellas. Las mentiras no pueden superar la verdad.

Al dar el mensaje único del Unificacionismo al mundo, me doy cuenta de que los medios de comunicación a menudo me malentendieron. Si alguien justificadamente podía sentir antipatía hacia los medios de comunicación, sin dudas sería yo. Creo, sin embargo, que en lugar de sentirme ofendido por los ataques de los medios de comunicación, yo debería sentirme halagado de que me hayan prestado tanta atención. Por supuesto, he facilitado constantemente a los medios de comunicación un servicio más valioso: yo les he dado mucho para escribir. Haciendo un seguimiento al Rev. Moon, los medios de comunicación, nunca, nunca han tenido tiempo para aburrirse.

De hecho, yo no tengo rencor alguno hacia los medios de comunicación, porque tengo mucha fe que el tremendo potencial bueno de los medios de comunicación al final se cumplirá. Hasta este momento, no se me ha entendido bien. La ignorancia invita a la incomprensión y los malentendidos invitan a la distorsión. La razón por la que me dirijo a ustedes hoy es para mejorar el entendimiento entre nosotros. Yo no evito hablar con ustedes porque es mi deber comunicar la verdad, no importa lo imposible que pueda parecer esta tarea.

El propósito de hacer la película Inchon

Recientemente ha habido un gran interés con respecto a mí y a la película Inchon. La película costó casi 50 millones de dólares y cuenta con un elenco de famosas estrellas de Hollywood. Mucha gente se pregunta por qué el Reverendo Moon, un líder religioso, se centraría en la producción de una película de Hollywood. Me gustaría dar mi propia explicación personal.

Tuve dos razones, y ninguna de ellas implicaba hacer dinero. La primera era que quería documentar el hecho histórico de que el Norte invadió al Sur en la Guerra de Corea. En el transcurso de los últimos treinta años, los comunistas han trabajado persistentemente para encubrir este hecho histórico. Su engaño convenció efectivamente a muchos jóvenes a creer que Estados Unidos y Corea del Sur fueron los agresores en la guerra. Sin embargo, de hecho, los agresores comunistas de Corea del Norte, apoyados por la Unión Soviética y la China comunista, atacaron a millones de víctimas inocentes. Esto debe estar claramente retratado, y la verdadera naturaleza de la agresión comunista debe ser documentada. Inchon muestra esto.

La segunda razón es que he querido rendir homenaje a Douglas MacArthur. El general MacArthur amaba a Dios y amaba a la humanidad, y él entendió el comunismo ateo y lo odiaba, precisamente porque es el cruel enemigo de Dios y de toda la gente en todas partes. En los momentos de desesperación tras la invasión de Corea del Norte de 1950, la existencia misma de Corea y el pueblo coreano se mantuvo en gran peligro. El general MacArthur luchó motivado por un profundo deseo de hacer la Voluntad de Dios y para detener la agresión comunista. A través de su notable fe en Dios, él planeó y ejecutó el desembarco de Inchon, una obra maestra de la estrategia militar, y una misión imposible llegó a ser una gran victoria.

El general MacArthur no era solo un genio militar, él también era un gran humanitario. Tras la rendición de Japón, el general MacArthur estaba en la posición de comandante supremo del imperio conquistado. Podría haber sido un tirano; pero, en lugar de eso, gobernó el Japón de la posguerra con un cuidado paternal y benevolente.

El general MacArthur tenía una visión clara de cómo obtener la victoria en la Guerra de Corea, y cómo el problema del comunismo en Asia podría ser completamente resuelto. Si el mundo libre hubiera seguido su consejo, no habría una Corea dividida hoy en día, y el comunismo no habría causado el sufrimiento que causó en toda Asia. No hubiera habido una derrota en Vietnam, una derrota que trajo completa desgracia para el mundo libre.

Quiero que los jóvenes de hoy comprendan la grandeza del general MacArthur. Me gustaría ver que lo tengan como un héroe y se entreguen por el bien de Dios y el mundo, como lo hizo él.

También hay un lado muy personal en mi participación en esta película. Cuando la guerra de Corea estalló, yo estaba detenido en una prisión comunista en Corea del Norte. No puedo ni empezar a describir las horribles condiciones de ese campamento. La mayoría de los prisioneros morían dentro de los seis meses, pero con la ayuda de Dios me mantuve con vida en ese campo por casi tres años. Tras el desembarco de Inchon, ya que las fuerzas de las Naciones Unidas estaban luchando hacia el norte de la península, los comunistas comenzaron a ejecutar a todos los prisioneros en el campo. Apenas unas horas antes de que yo fuera a ser ejecutado, fui liberado por las fuerzas de la ONU. La película Inchon es mi manera de expresar gratitud al general MacArthur.

Nunca tuve la oportunidad de conocer al general MacArthur, pero esta mañana tenemos la suerte de tener a su sobrino, el Embajador Douglas MacArthur II, con nosotros como nuestro orador principal. Siento la presencia del general en la persona del Embajador MacArthur, y estoy muy feliz de tenerlo aquí.

La participación del Embajador MacArthur, del Presidente William Rusher, y los otros aquí en la mesa principal, así como la de todos ustedes, me da las mayores esperanzas en esta reunión. Por favor, trabajen duro estos próximos días, y cuando la conferencia haya terminado, yo quiero que tengan la oportunidad de relajarse como mis invitados. Me gustaría mostrarles mi país y hacer que sientan, a la hora de irse, que quieren hacer todo lo posible para volver a visitarlo.

Muchas gracias por haber venido y que Dios los bendiga.

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