La Ciencia Moderna y Nuestra Visión de los Valores Morales

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La Ciencia Moderna y Nuestra Visión de los Valores Morales

21 de noviembre de 1973

Hotel Imperial, Tokio, Japón

Segunda Conferencia Internacional sobre la Unidad de la Ciencia

Permítanme extender mis sinceras felicitaciones a todos ustedes por el éxito de la Segunda Conferencia Internacional sobre la Unidad de la Ciencia, la cual ha convocado a eminentes científicos de nuestro tiempo. Me siento muy honrado por tener la oportunidad de hacer algunos comentarios en el cierre de esta conferencia realizada en la ciudad más moderna de oriente; Tokio, Japón.

Antes que nada, mi más profunda admiración y gratitud va hacia los eminentes profesores del comité ejecutivo que se esforzaron tanto para llevar a cabo esta conferencia y hacer de ella un éxito. Por favor, permítanme expresar mí gran respeto y aprecio a este comité que decidió abordar el tema: “La Ciencia Moderna y los Valores Morales” como el tema de esta conferencia, y especialmente a los profesores que, en respuesta a la invitación, han investigado en profundidad los respectivos temas que han surgido y que se han discutido con entusiasmo.

El bienestar común de la humanidad y el camino de la ciencia

Una vez más, quisiera extender mi más profundas felicitaciones y mi aprecio a los participantes de esta histórica conferencia. Voy a expresar mis puntos de vista respecto al tema titulado “la Ciencia Moderna y Nuestra Visión de los Valores Morales”. Supongo que esta conferencia adoptó y abordó la cuestión de la ciencia y los valores morales porque la situación de la sociedad actual exige urgentemente que abordemos estas cuestiones que seguramente se han estado discutiendo aquí a fondo. No soy el único que es consciente de que la ciencia moderna ahora nos muestra efectos secundarios indeseables; aunque, hasta ahora, ha contribuido tremendamente en el bienestar de la humanidad con descubrimientos e innovaciones incesantes y excepcionales. Los hombres y las mujeres de hoy están perdiendo su subjetividad respecto a la ciencia y la tecnología. Pareciera que los agentes del rápido avance de los descubrimientos científicos y sus numerosas aplicaciones están perdiendo la habilidad de controlar y guiar su trabajo científico con una ética universal y unos valores morales pertinentes. Si esta situación persiste, esto podría derivar en consecuencias indeseables y destructivas en el futuro cercano, lo que será difícil para nosotros remediar. Explicaré la situación de cómo se ha perdido nuestra subjetividad.

Pareciera que la ciencia está capacitada para permitirles a los científicos excluir las cuestiones de la ética y los valores morales en el proceso del desarrollo científico. Durante la historia de la ciencia, los campos científicos han estado divididos en sub disciplinas, y cada una de ellas se ha especializado más y más. En la actualidad, la ciencia se ha hecho cada vez más analítica y materialista, y ha ignorado por completo las cuestiones de la ética y los valores morales. La influencia de nuestra subjetividad existencial sobre la ciencia parece haberse debilitado e incluso evaporado. Estoy seguro que, últimamente, lo más importante entre las muchas y posibles motivaciones para la investigación científica es el deseo de realizar el bienestar común, la prosperidad y la paz de la humanidad.

Considerando el enorme progreso de la ciencia y la tecnología, originalmente esperábamos y anticipábamos que esto facilitaría la llegada del bienestar común y la felicidad de la humanidad, y que mejoraría nuestra posición subjetiva sobre nuestros entornos naturales, sociológicos, económicos y políticos. Por el contrario, aunque los logros científicos hasta ahora se hayan centrado en mejorar y desarrollar el ambiente y en ofrecer nuevas tecnologías para la vida, nuestro deseo original de que la ciencia le entregue bienestar, prosperidad y paz a la humanidad está siendo marginado o incluso quebrantado. Nuestro deseo original es que la ciencia logre el bienestar de la humanidad, que es el compañero sujeto. Aunque los logros científicos han mejorado y desarrollado el entorno, que es el compañero objeto, la ciencia no ha tomado responsabilidad por los resultados negativos que perturban el bienestar espiritual, mental y físico de las personas, las familias, las sociedades, las naciones y en nuestro ambiente natural. Esta desalineación y discrepancia entre nuestro deseo y nuestros logros científicos y tecnológicos finalmente ha causado el debilitamiento e incluso la pérdida de nuestra posición subjetiva respecto a la iniciativa científica y tecnológica.

Sin embargo, deseamos que la ciencia aborde tanto las cuestiones éticas que surgen de nuestra naturaleza humana subjetiva como los problemas objetivos, tales como el mejoramiento del entorno y el desarrollo de nuevas tecnologías para la vida. Les pido fervorosamente a todos los científicos que desarrollen sus respectivos campos sobre la base de una visión sólida sobre los valores morales, exaltando así la dignidad humana al adoptar una metodología espiritual y unificadora así como una visión materialista y analítica. Si hubiéramos centrado los fundamentos de la ciencia en la dignidad humana, se habrían prevenido los serios problemas de la contaminación ambiental. Aquí yace la cuestión de la imagen original de los seres humanos; es decir, el diseño de nuestra naturaleza humana.

Estableciendo un estándar de valor

Mi punto de vista es que nuestro diseño original está destinado a lograr la unidad armoniosa entre mente y cuerpo. El ser humano original debía ser un ser de unidad y armonía entre su espíritu y cuerpo centrado en el propósito de la bondad. Yo veo el propósito original de la ciencia como una encarnación de las aspiraciones de los aspectos de nuestra existencia, espíritu y cuerpo. Esto significa que semejante ciencia unificada incorpora los campos de la ética y los valores morales.

Sería apropiado pedir que la ciencia sintetice lo racional y lo espiritual, para exigir el compromiso de la ciencia para que busque activamente el mejoramiento de las culturas y los pueblos del mundo. Sin embargo, para integrar la ética y los valores morales en la ciencia, surge la cuestión de lo que necesita ser el estándar de valor. En general, el estándar de valor ha cambiado de acuerdo con la era histórica y el entorno. Hay una gran diferencia entre el estándar de valor en la antigüedad y en la era contemporánea. Asimismo, el estándar de valor en oriente difiere del de occidente. Por lo tanto, para establecer un estándar de valor verdadero para el beneficio y el bienestar común de toda la humanidad, solo podemos establecer como estándar un elemento universal y absoluto que se aplique a cualquier tiempo y lugar.

El establecimiento de este estándar absoluto significa establecer una nueva visión de ética y valores morales. La esencia de este estándar absoluto debe ser el amor que forma la base de la ética del sistema familiar. El amor verdadero en la relación ética de la familia es un amor absoluto y espiritual que emite una alegría reconfortante a la humanidad así como el sol emite su luz a toda la creación. Este amor no ha cambiado a través de la historia, ya sea el este o el oeste. En este punto podemos pensar en el Ser Absoluto como el único sujeto de este amor absoluto. Creo que es más deseable que este Ser Absoluto sea el estándar último de la nueva visión del valor.

Este Ser Absoluto no es un ser conceptual, sino una entidad sustancial que se ha revelado a través de la historia humana. Sabemos que en la historia han aparecido muchos santos y sabios, incluyendo muchos líderes religiosos, en diferentes tiempos y lugares. Sin excepciones, ellos apelaban a la conciencia y al corazón humano y buscaban practicar el amor. Cuando los hombres y las mujeres respondían y seguían sus enseñanzas, los pueblos y las naciones disfrutaban de paz y prosperidad; pero, cuando las personas eran obstinadas, las naciones caían en la confusión o declinaban moralmente. Incluso ahora, toda la humanidad está sumida en la confusión y el caos y espera, tanto consciente como inconscientemente, que aparezcan sabios y santos modernos que hagan realidad este amor. Considerando todos estos hechos, podemos concluir que esa historia ha tomado una dirección de desarrollo para realizar este amor. Por lo tanto, solo podemos reconocer que ha habido un eje central funcionando en la historia deconsciente y en una cierta dirección.

Quiero identificar a este ser sustancial que ha jugado el rol de eje como el Ser Absoluto. Podemos ver que, detrás de escenas de la historia humana, este Ser Absoluto ha planeado establecer el mundo de valores morales al realizar el amor a través de santos, personas justas y líderes conscientes. En consecuencia, mi conclusión es que si toda la humanidad acepta a este Ser Absoluto como el eje de la historia humana, se realizará sin dificultades el mundo de valores morales.

Finalmente, extiendo a todos ustedes mis mejores deseos para que las valiosas presentaciones de su investigación y discusiones en esta conferencia produzcan resultados históricos que contribuyan a la paz verdadera y a la prosperidad de la humanidad. Muchas gracias.

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