Dios, Mujeres y un Mundo de Paz

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Dios, Mujeres y un Mundo de Paz

7 de septiembre de 1993

Edificio de las Naciones Unidas, New York, EE.UU.

Discurso por Invitación en la Oficina Central de las Naciones Unidas

(Discurso de la Madre Verdadera)

 

Honorable Presidente, sus excelencias, distinguidos invitados, damas y caballeros:

Quiero expresar mi más sincera gratitud por su presencia hoy aquí. Como líderes de las Naciones Unidas, tienen la responsabilidad de guiar a este mundo en el próximo milenio. La promesa de un futuro pacífico y próspero depende directamente de las acciones colectivas que tomemos hoy.

El ideal de Dios para la Creación

Como todos sabemos, nuestro mundo contemporáneo no es un mundo de paz y felicidad. Es un mundo de conflicto y desesperación. Nos enfrentamos a la descomposición de nuestras familias y a la decadencia moral de nuestras sociedades.

Debatimos los temas una y otra vez y aún no encontramos soluciones. ¿Por qué sucede esto? Se debe a que una solución verdadera tiene que incluir a Dios y hacer frente a la raíz del problema y no solo los síntomas. Para encontrar esta raíz, primero tenemos que entender el propósito de la creación de Dios y darnos cuenta de que hoy en día nos enfrentamos al punto de inflexión más importante en la historia de la providencia de Dios.

En este momento crucial de la historia, Dios le ha pedido a mi esposo, el Reverendo Sun Myung Moon, que traiga una nueva revelación a los pueblos del mundo. Le he estado apoyando en su trabajo y recientemente concluí una gira que me llevó a doce países, donde hablé sobre el tema “Los Padres Verdaderos y la Era del Completo Testamento”.

Hace unas semanas, hacia el final de un programa de discursos que me llevó a los cincuenta estados de los Estados Unidos, me dirigí a los miembros del Congreso de los Estados Unidos en Washington, DC sobre este mismo tema. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para transmitir este importante mensaje a ustedes, delegados de las Naciones Unidas y otros distinguidos invitados reunidos aquí.

El ideal de Dios al crear a Adán y Eva era que se perfeccionaran a sí mismos a través del amor verdadero para que, como Padres Verdaderos, luego crearan una buena familia con amor verdadero, vida verdadera y linaje verdadero. Como una buena familia, la primera familia se habría formado sobre la base de los corazones y las mentes unidas entre los miembros de la familia ante Dios.

Cuando Dios creó a Adán y Eva, Sus primeros hijos, Dios quería que fueran superiores a Él. El pensamiento convencional diría que esto es absurdo. Sin embargo, por favor, tómense un momento para pensar en ello. Cuando nosotros como padres miramos los rostros de nuestros hijos, deseamos y depositamos sobre ellos una cantidad infinita de amor y esperanza. Queremos que crezcan y logren cosas que nosotros mismos solo habíamos podido soñar.

Del mismo modo, Dios quiere dar sin límites a Sus hijos. Dios no está contento en dar solo un 100 por ciento. El deseo de Dios es dar mil veces más de lo que tiene. La naturaleza del amor de Dios es dar por completo y luego olvidar lo que Él ha dado. A diferencia de algunos, que calculan cuánto han dado y deciden cuándo es suficiente, para Dios lo suficiente nunca es suficiente.

Por otra parte, el propósito de Dios al crear el mundo era tener un compañero objeto de amor. Su propósito en la creación de padres e hijos, esposos y esposas, y todas las cosas en este mundo en pares complementarios radica en fundamentar el amor verdadero en toda Su creación. Asimismo, los padres han de vivir para sus hijos y los hijos por sus padres. Los esposos deben vivir por sus esposas y las esposas de sus esposos. Todos los seres en la creación son diseñados para vivir y dar a los demás.

Si el ideal del amor verdadero de Dios se hubiese realizado a través de la familia de Adán, la familia se habría convertido en el principio del reino celestial. Se habría ampliado a lo largo de la historia al clan, la nación y al mundo. Este habría sido el mundo del amor verdadero, el Reino de los Cielos en la Tierra. Por otra parte, habría habido una expansión paralela del reino celestial en el mundo espiritual.

El inicio falso de la historia de la humanidad y la providencia de la salvación

Si el ideal original de Dios se hubiese realizado, no habría habido necesidad de un Mesías o de la providencia de Dios para salvar a la humanidad. La familia de Adán, a pesar de que no era más que una sola familia, hubiese sido el centro del clan, la nación y el mundo. Habría sido el modelo para todas las familias en el futuro. Habría sido el modelo para la realización del mundo ideal de Dios.

Debido a la Caída de nuestros primeros antepasados, la obra de la salvación de Dios tuvo que empezar. La historia de la salvación tuvo que ser extendida en varias ocasiones a través de los cursos complicados y sufrientes de las eras del Antiguo y Nuevo Testamento, culminando en la actual Era del Completo Testamento.

El ideal de la familia verdadera y el Reino de los Cielos, que Él quería realizar a través de la familia de Adán, fue destruido debido a que Adán y Eva se apartaron de Dios. Debido a la Caída, este mundo está lejos de ser el buen mundo del ideal de Dios. De hecho, el mundo de hoy es un mundo falso, ya que está inundado de amor egocéntrico.

Esto se produjo debido a que Adán y Eva se convirtieron en padres falsos centrados en el amor falso y egoísta de Satanás. Multiplicaron el mal en vez del bien creando una familia falsa, y transmitieron la vida falsa y el linaje falso a sus descendientes. Por lo tanto, clanes falsos, naciones falsas y un mundo falso llegaron a existir.

Debido a esto, el objetivo en la dispensación de la salvación de Dios es que un hombre y una mujer, que representan a Adán y Eva, sean restaurados como Padres Verdaderos centrados en el amor verdadero de Dios para que puedan formar una familia verdadera. De ellos fluiría el clan verdadero, la nación verdadera y el mundo verdadero que Dios planeó originalmente. En otras palabras, tiene que ser creada la semilla de la cual el amor verdadero de Dios, la vida verdadera y el linaje verdadero pueden crecer.

Mis queridos amigos, ¿alguna vez se preguntaron cómo un mundo lleno de tanta maldad y corrupción podría provenir de un Dios de amor y bondad?

Si ustedes leen la Biblia con cuidado, verán que la Caída implicó la pérdida de toda la familia de Adán. En primer lugar, la posición de los padres fue perdida a través de la Caída de Adán y Eva. En segundo lugar, la situación de los hijos fue perdida cuando Caín mató a Abel. El Plan de Dios para una familia y un mundo ideal perfeccionados se perdió.

Por lo tanto, para restaurar la familia original, Dios trabaja en sentido inverso para recuperar las posiciones de Caín y Abel y luego las posiciones de la Madre y el Padre Verdadero. Este patrón requiere la reconciliación de Caín y Abel como la base para la restauración de los Padres Verdaderos que ha sido la fórmula consistente de Dios en toda la historia de la restauración.

La separación de la humanidad caída en posiciones de Caín y Abel ocurrió una y otra vez en la historia judeocristiana. Dios primeramente separó a la humanidad caída en dos lados hermanos, de Caín, representando a Satán, y Abel, representando a Dios, para resolver las emociones que resultaron de la Caída. Dios usó el método de atacar el lado Abel primero y ser sacrificado. Como resultado, el lado Abel pudo ponerse de pie en ese fundamento para abrazar el lado Caín y recibir la bendición que Caín, en la posición de hijo mayor, había recibido.

Por ejemplo, la religión que avanzó en el propósito de la salvación siempre recibió una severa persecución de Satanás. Recorre el camino de recibir constante oposición; aun así, continúa sus esfuerzos en sacrificio para salvar el mundo pecaminoso. Del mismo modo, las personas buenas siempre están en la posición de ser golpeadas y sacrificadas primero.

Mirando hacia casi cualquier lugar en nuestro mundo caído, observamos luchas entre el bien y el mal, similar a la lucha entre Caín y Abel. Estas luchas tienen inicio en el conflicto entre la mente y el cuerpo en cada uno de nosotros. La mente, que representa el lado Abel, lucha por superar al cuerpo, que representa el lado Caín. La lucha dentro de los individuos se ha expandido a la familia, la nación y el mundo.

Como resultado, la humanidad siempre se ha dividido en dos campos opuestos: uno bueno, o tipo Abel, y otro malo, o tipo Caín, luchando en todos los niveles. Siempre ha sido la intención de Dios, sin embargo, que ambos lados puedan restaurarse, y no que uno triunfe y destruya al otro.

Un ejemplo de esta división es el ladrón del lado derecho de la cruz de Jesús, quien representó a Abel, y el ladrón de la izquierda, que representó a Caín. Así que la clave de la obra de la salvación de Dios siempre ha sido unir esas partes divididas basado en Su ideal, con el fin de construir una base sobre la cual recuperar a la Madre Verdadera y al Padre Verdadero.

El amor egocéntrico y la ruptura de la familia

Damas y Caballeros, si una familia no está centrada en el ideal del amor de Dios, habrá conflicto entre los miembros de esa familia. Sin el amor de Dios como un centro absoluto, la familia finalmente se romperá. Por otra parte, una nación con tales familias también empeorará.

Debido a que el amor ilícito y egocéntrico invadió a la familia de nuestros primeros antepasados, el egoísmo y la codicia han seguido dominando la historia humana desde el individuo a la familia, la sociedad, la nación y el mundo. Por esta razón, el trabajo de la restauración de Dios comienza a nivel individual.

No es por casualidad que el individualismo egocéntrico se ha convertido en la forma dominante de vida en estos últimos días. Las personas se sienten cada vez más alejadas de quienes los rodean y tienen poco sentido de responsabilidad por el bienestar de su país, comunidad, o incluso de su propia familia.

El aumento de las estadísticas de divorcio indican que los esposos y las esposas sienten poca responsabilidad hacia su matrimonio; los padres no asumen una responsabilidad adecuada hacia sus hijos; y los individuos, carentes de todo sentido de la dignidad humana, rechazan la responsabilidad por sus propias vidas.

Los Estados Unidos y muchos otros países del mundo han visto este tipo de fenómenos, que comienza con el movimiento juvenil de la década del 60. La juventud idealista rechazó el materialismo que les rodeaba con el fin de buscar el amor y la paz, aunque en el proceso también abandonaron la moralidad y la responsabilidad. Incapaces de alcanzar el amor verdadero que buscaban, muchos jóvenes desilusionados recurrieron al uso de drogas y el sexo libre, lo que lleva a la autodestrucción.

De todos esos pecados, lo que más le duele a Dios es el sexo libre. Un mundo de sexo libre es absolutamente contrario a la Voluntad de Dios y el ideal de la familia. El amor viene de la estimulación de la emoción sin mancha; sin embargo, el sexo libre está totalmente desprovisto de la pureza o la verdadera emoción.

¿Cuántos de nosotros hemos sido tocados por la crueldad de la infidelidad y el divorcio? ¿Dónde está Dios en todas esas aventuras de una sola noche? ¿Qué pasa con la pesadilla de los niños que son abusados sexualmente por uno de sus padres? ¿Vale el sexo libre el precio de un niño quebrado?

De hecho, en los dominios de la homosexualidad, el sexo libre, las drogas y el alcoholismo, el mundo del amor verdadero está lejos. Es un mundo en el que Satanás le dice abiertamente a las personas: “¡Beban! ¡Tomen drogas! ¡Tengan relaciones sexuales!”. Los que hacen la Voluntad de Dios, por el contrario, viven un estilo de vida 180° diferente. A lo largo de la historia, aquellos que optaron por caminar un camino espiritual de sacrificio han recibido oposición amargamente y han sido perseguidos por el resto del mundo.

Por ejemplo, solo el amor y la bendición de Dios han permitido que la Iglesia de Unificación prospere, a pesar de la oposición en todo el mundo. El hecho de que nuestra iglesia haya pasado de la oscuridad de una Corea devastada por la guerra para convertirse en un movimiento religioso a nivel mundial en tan solo treinta y ocho años da testimonio de la continua orientación y el apoyo de Dios.

Hay quienes siguen oponiéndose a la Iglesia de Unificación, susurrando rumores para evitar que nuestras enseñanzas sean escuchadas. Una vez más, el camino de Satanás es siempre el de atacar al que es más preciado para Dios. Sin embargo, aquellos que van en contra de la Voluntad de Dios nunca pueden prosperar. El Principio sostiene la verdad que los del lado de Dios que puedan soportar la persecución injusta ganarán el derecho a recuperar la bendición. La estrategia de Dios está siempre en ser golpeado primero y luego recuperar lo que es suyo por derecho.

Restaurando el amor verdadero

Damas y caballeros, la Biblia enseña que Eva fue la primera en desobedecer a Dios y entrar en una relación con Satanás. Debido a la Caída, Adán y Eva, y también sus hijos Caín y Abel, heredaron el linaje de Satanás basado en el egoísmo y el amor falso. Como los descendientes de la primera pareja, que fue comprometida por Satanás, todos hemos heredado el linaje de Satanás. Por esta razón, Jesús dijo en Juan 8:44: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo”.

El Antiguo Testamento describe un proceso de restitución de acuerdo a la fórmula de “ojo por ojo y diente por diente”, (Ex 21:24) En el Principio Divino nos referimos a hacer restitución por un mal a “pagar indemnización”. Para hacer una restitución por sus acciones equivocadas, la Eva caída debía asumir toda la responsabilidad. Tenían que haberse invertido las acciones de la Caída y realizar la restitución espiritual y física a cada paso de la Caída.

Fue la Voluntad de Dios que Eva ayudara a su hijo menor, Abel, a unirse con la Voluntad de Dios. Sabemos por el libro del Génesis que Dios aceptó la ofrenda de Abel. Sin embargo, esto no era todo lo que se esperaba de Abel. El amor de Abel debía llevar a que Caín reconociese a Abel como la persona escogida por Dios y unirse con él, y Eva se suponía que debía ayudar a alcanzar esa unidad.

Si Caín y Abel se hubiesen unido, el segundo problema de la Caída habría sido resuelto. La unidad entre Caín y Abel, centrado en Eva, habría sido el fundamento para restaurar la totalidad de la familia de Adán. A lo largo de la historia providencial, vemos a Dios llamando a mujeres especiales para jugar este mismo papel, para ayudar a unir las posiciones de Caín y Abel en restitución del papel de la Eva caída.

Rebeca como el modelo de la restauración

En la Biblia, una de estas mujeres especiales es Rebeca, la esposa de Isaac. Como la madre de Jacob y Esaú, Rebeca ocupó el mismo cargo en la familia de Isaac que Eva en la familia de Adán. A diferencia de Eva, no obstante, Rebeca entendió la providencia de Dios y ayudó a su segundo hijo, Jacob, que representaba la posición de Abel, a ganar la bendición destinada al primer hijo, Esaú.

Al igual que Caín mató a Abel, Esaú quería matar a Jacob cuando la bendición fue dada su hermano menor. Sin embargo, con la ayuda de Rebeca, según consta en el Génesis, estos hermanos finalmente se reconciliaron en un cálido abrazo en lugar de recurrir a la violencia.

Esta reconciliación fue una gran victoria para Dios. Esta victoria, sin embargo, no fue completa, ya que la reconciliación era solo una purificación simbólica del linaje. La purificación sustancial del linaje debía llevarse a cabo en el seno materno. Esta es la razón de la historia paradójica de Tamar.

Al entender que Tamar, como Rebeca, estaba en la posición de Eva caída, es posible entender por qué Jesús nació de su linaje, la tribu de Judá. Estoy segura que muchos de ustedes han leído la historia sobre el nacimiento de sus gemelos. Ella concibió junto a Judá, su suegro, los gemelos Fares y Zara. La Biblia nos dice que los dos hijos lucharon aún en el vientre por la posición de primogénito.

Durante el parto de Tamar, la mano de Zara fue la primera en surgir, y la partera le ató un hilo rojo alrededor de su muñeca. Entonces, la mano de Zara desapareció de nuevo en el útero y Farés, el más joven, nació como el mayor. Por lo tanto, las posiciones de Caín y Abel fueron restauradas antes que el nacimiento ocurriera. Fue sobre esta base que la nación de Israel fue elegida para recibir al Mesías.

En términos de la moral convencional, las acciones de Rebeca y Tamar son cuestionables. La razón por la cual Dios las bendijo ha sido un misterio teológico hasta hoy. Como vemos ahora, a través de estas mujeres Dios podría reclamar su linaje de Satanás para que pudiera nacer Jesús. Su linaje era el punto de partida por el cual la nación israelita comenzó a expandirse. La palabra “Israel” significa “victoria”. Su victoria fue la reversión de Caín y Abel en el útero, la purificación del linaje.

La vida de María y su peligroso curso

El linaje de Judá se desarrolló durante generaciones, expandiéndose a los niveles de la tribu, la sociedad y la nación. De este linaje María nació en Israel dos mil años después.

María tuvo la responsabilidad de unir a las figuras Caín y Abel en la familia, el clan y la nación mediante el pago de indemnización y la restauración del hijo mayor. María respondió al llamado de Dios y concibió a Jesús a pesar de que, a los ojos de los demás, había traicionado a sus padres y a José, con quien estaba comprometida.

En esa época era costumbre apedrear a una mujer que quedara embarazada fuera del matrimonio. Sin embargo, José, de pie en la posición de Adán, con mucha valentía protegió a su novia y no la abandonó.

A causa de la fe de María, y las victorias de Rebeca y Tamar, Satanás no podía reclamar la soberanía sobre Jesús en el vientre de María. Jesús nació en la posición de un Hijo Verdadero bajo el linaje directo de Dios. Él es el primer Hijo Verdadero de Dios, basado en la purificación del linaje caído.

Por eso Jesús, el unigénito Hijo de Dios, es el santo de todos los santos y el antepasado del linaje verdadero de Dios. Su nacimiento representa la conclusión de la Era del Antiguo Testamento en el ámbito nacional y el amanecer de la Era del Nuevo Testamento a nivel mundial.

María, en la posición de restaurar a la Eva caída, tuvo que construir la unidad entre Jesús, que estaba en la posición de Abel, y su primo mayor, Juan el Bautista, que estaba en la posición de Caín. Esta unidad era esencial para que el pueblo de Israel reconociera a Jesús como el Mesías.

Juan era el mayor. Él tenía muchos seguidores y era ampliamente respetado. Describió su propio papel diciendo: “Yo soy la voz del que clama en el desierto: ‘Endereza el camino del Señor’, como dijo el profeta Isaías”, (Juan 1:23) Jesús explicó a sus discípulos que el ministerio de Juan fue el cumplimiento de la profecía del Antiguo Testamento que dice: “Te enviaré al profeta Elías antes del día grande y terrible del Señor que viene”, (Mal 4:5)

Sin embargo, ¿Juan cumplió su responsabilidad en la providencia de Dios? El Evangelio de Lucas nos dice que Juan vino “con el espíritu y poder de Elías”, (Lucas 01:17) Juan, no obstante, negó que él fuera Elías y dudó de que Jesús fuera el Mesías, incluso después de haber recibido una clara revelación en el Río Jordán en el momento del bautismo de Jesús.

Juan era una figura religiosa muy respetada, mientras que Jesús era visto solo como el hijo ilegítimo de un pobre carpintero. Sin el apoyo de Juan, era poco probable que el pueblo judío creyera y siguiera a Jesús. Solo, Jesús emprendió el difícil camino de la auto proclamación.

Juan el Bautista tenía que haber ayudado a Jesús a alcanzar el liderazgo religioso de Israel. Si Juan hubiera cumplido su papel, entonces la religión del judaísmo, en la posición de Abel, y la nación de Israel, en la posición de Caín, podrían haberse unido a Jesús.

Un sueño sin cumplir

Esta unidad entre Caín y Abel hubiera asentado las bases para las bodas del Cordero. Jesús hubiera permanecido como el Padre Verdadero de la humanidad, y su novia hubiera sido la Madre Verdadera.

En menos de siete años, sus enseñanzas se hubieran expandido rápidamente a nivel mundial, ganando Asia y Roma antes de llegar a la edad de cuarenta años. Con el tiempo, como los Padres Verdaderos, Jesús y su novia hubieran logrado el reino celestial del individuo, el reino celestial de la familia, el reino celestial del clan y el reino celestial nacional.

Sin embargo, este glorioso destino no pudo realizarse. Fueron los propios religiosos los que rechazaron las palabras de Jesús y pidieron su crucifixión.

Ante la incredulidad de Israel, Jesús decidió dar su vida para lograr la salvación espiritual de la humanidad. Sin embargo, él sabía que Cristo tendría que venir de nuevo para traer la salvación física a la Tierra, además de la salvación espiritual.

Como resultado de la muerte de Jesús en la cruz, el conflicto entre los partidarios de ideologías de izquierda y derecha apareció, que simboliza a los dos ladrones que estaban crucificados con él. Esto es similar a la separación entre Caín y Abel que resultó de la Caída de Adán. Del mismo modo, el Islam y el cristianismo aparecieron y comenzaron a luchar. Debido a esta separación que fue causada por la crucifixión de Jesús, Cristo va a trabajar para la unidad de estas divisiones en el momento de la Segunda Llegada.

Por qué la unidad es inevitable

La preparación de Dios para la Segunda Llegada requiere un fundamento exitoso de reconciliación Caín Abel a nivel mundial. Esta dispensación se llevó a cabo a través de los acontecimientos que rodearon la Segunda Guerra Mundial. Los países aliados: Gran Bretaña, Estados Unidos y Francia, representaron el cristianismo y estaban en la posición de Abel. Los países del Eje: Alemania, Japón e Italia, practicaban el militarismo nacionalista y se quedaron en la posición de Caín. Esta guerra representaba la expansión del conflicto entre Caín y Abel a nivel mundial.

Inmediatamente después de la victoria de los aliados, se hicieron grandes avances hacia la creación de un mundo de paz guiados por el cristianismo. Con Gran Bretaña en la posición de Eva a nivel mundial y los Estados Unidos y Francia en representación de Abel y Caín respectivamente, las naciones aliadas quedaron unidas en una posición lista para recibir al Señor de la Segunda Llegada.

A pesar de esta preparación, la dispensación de Dios no se cumplió en ese momento. El representante de Dios trajo la Palabra de Dios, sin embargo, se encontró con tremenda persecución y una incomprensión casi universal. Esto fue paralelo a la situación de Jesús dos mil años atrás. Así como el pueblo de Israel en el tiempo de Jesús estaba esperando la venida de Elías en un carro en las nubes, los cristianos esperaban la Segunda Llegada de Jesús sobre las nubes.

En el libro del Apocalipsis, Jesús le revela a Juan que él vendrá con un nuevo nombre, (Ap. 3:12) Esto presagió que Jesús vendría de nuevo a través de otro hombre, al igual que Elías regresó en Juan el Bautista.

En este momento crucial después de la Segunda Guerra Mundial, Dios instruyó a mi esposo para traer un nuevo mensaje de verdad a los cristianos en Corea. Los líderes cristianos de Corea rechazaron la posibilidad de que él, un joven humilde, hubiese sido elegido para llevar este nuevo mensaje. Ellos no pudieron creer que la Segunda Llegada naciera como un hombre en la Tierra más de lo que la gente en la época de Jesús pudo creer en él.

Si las iglesias cristianas se hubiesen unido con mi esposo, el Reino de los Cielos ya se habría establecido en la Tierra y en el ámbito espiritual. Durante el período de siete años desde 1945 hasta 1952, que marcó el final de la Segunda Guerra Mundial y de la Era del Nuevo Testamento, el mundo entero podría haberse unido de acuerdo a la providencia de Dios.

El camino de la indemnización

En lugar de unirse con él, estos líderes religiosos sintieron envidia al ver cómo crecía el número de sus seguidores. Se opusieron ciegamente a mi esposo sin escuchado. Incluso propagaron mentiras sobre él. Los rumores sobre mala conducta sexual y codicia, la antítesis de sus enseñanzas, se utilizaron para asesinarlo.

Dios había ampliado el cristianismo y había levantado una nación cristiana poderosa como los Estados Unidos con el propósito de preparar el camino para la Segunda Llegada. Se hayan dado cuenta o no, aquellos ministros en Corea representaron a todo el cristianismo. Debido a que estos representantes no se unieron a mi esposo después de la Segunda Guerra Mundial, el cristianismo en todo el mundo y los Estados Unidos comenzaron a declinar en su poder y autoridad moral.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos y el cristianismo se colocaron sobre un fundamento victorioso de unidad Caín-Abel. El momento era propicio para recibir la Segunda Llegada. Sin embargo, todo el mundo se opuso a la obra de mi esposo y se perdió esta oportunidad. Fue expulsado al desierto. Se vio obligado a ir al fondo y ha estado subiendo desde entonces.

De este modo, la guerra fría comenzó. El mundo se separó de nuevo en dos esferas mundiales de Caín y Abel, tal como había sucedido durante la Segunda Guerra Mundial. El comunismo representaba el mundo de tipo Caín al negar a Dios, al igual que el ladrón de la izquierda cuando negó a Jesús. Las democracias cristianas, que afirmaban la existencia de Dios, representaron al ladrón a la derecha y el mundo de tipo Abel.

Fue la Voluntad de Dios que el Mesías de la Segunda Llegada una estos dos bloques hostiles. Por ello, movilizamos nuestra iglesia para ayudar a resolver los conflictos entre el ala derecha, representada por el mundo libre, y el ala izquierda, representada por el comunismo. También hemos estado trabajando como pacificadores en nombre del cristianismo, el judaísmo y nuestros hermanos y hermanas musulmanes.

Durante el período de cuarenta años de la Guerra Fría, mi esposo luchó para romper las barreras del individuo, familia, clan, los niveles nacionales, internacionales y cósmicos con el fin de reconstruir el fundamento de cuatro mil años perdidos para recibir al Mesías. Ya que mi esposo no puede vivir tanto tiempo, sabía que tendría que indemnizar toda la historia en tan solo cuarenta años.

Durante este período de cuatro décadas, él restauró la historia de cuatro mil años antes de Jesús y la historia bíblica de seis mil años desde la Creación. Después de que esta indemnización se pagara, la unidad de los bloques Caín y Abel trajo la Guerra Fría a su fin. La Iglesia de Unificación logró esto internamente en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, cuando los atletas de ciento sesenta naciones llegaron a Corea.

Durante décadas, mi esposo había sido completamente malentendido. Durante tres años, fue encarcelado en un campo de concentración comunista. En total, ha sido injustamente encarcelado seis veces por hacer la obra de Dios. Por otra parte, los medios de comunicación se han burlado como si fuese un monstruo que lava el cerebro a los jóvenes para beneficio propio.

¿Alguien puede no estar de acuerdo cuando digo que el Reverendo Moon es el líder religioso más perseguido en el mundo? Mi corazón se quiebra cuando pienso en cómo mi esposo ha sufrido. Sin embargo, él siempre me consuela, me aseguraba que Dios tiene una profunda compasión por los perseguidos por hacer Su trabajo.

Mi esposo y yo hemos caminado resueltamente el camino de la indemnización o restitución, a fin de restaurar los fracasos del pasado, incluidos los de las Eras del Antiguo y Nuevo Testamento. Corea se conecta a la Era del Antiguo Testamento, mientras que Estados Unidos, una civilización mayormente cristiana, se conecta a la Era del Nuevo Testamento.

Durante los primeros veinte años, mi esposo caminó el camino de la indemnización por la Era del Antiguo Testamento que se centra en la nación coreana y la Iglesia de Unificación, que representa las posiciones de la nación de Israel y el judaísmo respectivamente. Sobre la base de este trabajo, en 1960, se estableció el Santo Matrimonio de los Padres Verdaderos en el nivel nacional.

Luego, en 1971, mi esposo y yo fuimos a Estados Unidos. Durante los siguientes veinte años en los Estados Unidos, caminamos la senda de la indemnización para satisfacer la Era del Nuevo Testamento y comenzar la Era del Completo Testamento. Por lo tanto, se estableció la familia de los Padres Verdaderos, el origen del amor verdadero, la vida verdadera y el linaje verdadero basado en Dios.

Qué ofrece la Iglesia de Unificación

La verdad que Dios reveló a mi esposo está contenida en el Principio Divino. Interpretando la historia de la humanidad y las historias de la Biblia desde un punto de vista providencial, el Principio Divino desbloquea las respuestas a las preguntas sin resolver por miles de años. Los que han estudiado atentamente su contenido han encontrado que es un verdadero regalo de Dios, proporcionando las soluciones a los problemas que enfrenta nuestra sociedad hoy en día.

Incluso en la antigua Unión Soviética comunista, los líderes del gobierno y miles de jóvenes han visto sus vidas renovadas a través de los estudios de nuestra enseñanza, conocida como el Diosismo o pensamiento de ala cabeza. Finalmente, libres de la opresión de la ideología comunista, ellos están buscando verdad espiritual que guie a sus naciones.

Hay un sinnúmero de testimonios de la fuerza del Principio Divino para dar esperanza y nueva vida a los jóvenes. El año pasado, en Corea, llevamos a cabo la celebración de bodas para treinta mil parejas, todos dedicando sus vidas el uno al otro, a Dios y al mundo. En la mayoría de las familias de hoy, los padres no pueden guiar eficazmente a sus hijos, sobre todo en este tipo de asuntos íntimos como es el amor y el matrimonio. Sin embargo, mi esposo y yo llevamos a la gente joven de ciento treinta y un naciones y realizamos sus más preciados sueños de amor de una manera histórica. Este fue sin duda un gran milagro del mundo moderno.

En el futuro, ya que la gente va a comprender el valor y la calidad de estas familias preciosas, millones buscarán este tipo de matrimonios. A través de ellos, Dios puede restaurar a la familia que Satanás destruyó. Tales familias restauradas y centradas en Dios son los mismos bloques de construcción de una nación y un mundo ideal.

El fundamento a nivel mundial para recibir a los Padres Verdaderos

Mis queridos amigos, cuando Jesús enseñó acerca de la venida del Mesías, él habló de la parábola de las vírgenes que estaban esperando la llegada del novio. Esto significa la restauración de las posiciones originales de hombre y mujer, Adán y Eva restaurados a la esfera de la igualdad real.

Cuando el cristianismo no cumplió en reconocer a su novio por primera vez, la providencia de Dios tuvo que ser retrasada por cuarenta años hasta 1992. En este punto de inflexión en la historia de la restauración, una mujer en la posición de la Madre Verdadera tiene que preparar al mundo para recibir al Padre Verdadero.

Por eso, en abril de 1992, mi esposo y yo fundamos la Federación de Mujeres para la Paz Mundial. El año pasado, con el corazón de una Madre Verdadera, visité Corea, Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Japón, Alemania e Italia; así como Rusia, China y Oceanía.

Reuní a las mujeres de estas naciones para formar capítulos de la Federación de Mujeres para la Paz Mundial. Con estos eventos, las naciones que habían sido los países Caín y Abel mundiales desde la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría se unieron para recibir a la Madre Verdadera y preparar de nuevo el fundamento para cumplir con el Padre Verdadero.

En base a este fundamento, mi esposo y yo ahora podemos colocarnos a nivel mundial como los primeros Padres Verdaderos. Como los Padres Verdaderos, estamos marcando el comienzo de la Era del Completo Testamento.

En este punto de inflexión histórica, tenemos que practicar a nivel mundial el principio de que la mente y el cuerpo de un individuo tienen que estar unidos, con Dios en la posición central. Para facilitar esto, hemos fundado dos organizaciones que trabajan por la paz mundial.

La Federación Interreligiosa para la Paz Mundial representa la mente a nivel mundial. Esta lleva a cabo la misión interna de unir a todas las religiones del mundo sobre el fundamento del amor de Dios. La Federación para la Paz Mundial, por su parte, representa el cuerpo a nivel mundial. Persigue la misión externa de la construcción de sociedades ideales con los líderes en los campos de la política, la economía, los medios de comunicación, la academia, la ciencia y las artes.

La primera familia verdadera

En cuanto a la perspectiva vertical de amor, Adán y Eva podrían haberse relacionado directamente con Dios, desarrollando en sí mismos los cuatro tipos de amor: el amor de los hijos, el amor de los hermanos, el amor conyugal y el amor de los padres. De ese modo, Adán y Eva originalmente habrían crecido a través de cuatro esferas del corazón basadas en el amor verdadero de Dios; habría logrado el cumplimiento de los niveles de hijos, hermanos, pareja y padres. De esta manera, habrían logrado lo que podríamos llamar la familia perfecta o verdadera.

Adán y Eva debían haberse convertido en modelos a seguir para los miembros de su familia. Sus hijos hubiesen visto a sus padres como modelos ideales a seguir. Ellos se habrían convertido en hermanos y hermanas que se amaran los unos a los otros así como sus padres los amaban. Ellos se habrían convertido en parejas casadas que asemejarían la relación esposo-esposa de sus padres. Por último, con el nacimiento de los niños, habrían establecido familias verdaderas parecidas a la de sus padres.

De manera tal, mediante el establecimiento de familias ideales que cumplan con la unidad vertical y horizontal entre padres e hijos, hermanos y hermanas, y esposos y esposas, podríamos finalmente construir la base eterna para el Reino de Dios en la Tierra así como en el Cielo. Por lo tanto, todas las familias del mundo procedentes de los mismos ancestros centrados en Dios, Adán y Eva, tendrían igual y divino valor.

En cada familia verdadera, los abuelos estarían en la posición de los reyes y reinas que representan a Dios y a los buenos antepasados. Los padres estarían en la posición de los reyes y reinas que representan a la humanidad actual, y los niños estarían en la posición de príncipes y princesas que representan a todos los descendientes futuros. Cuando se unen las tres generaciones, pasado, presente y futuro vivirán juntos en armonía.

Damas y caballeros, es para mí un gran privilegio anunciarles la creación de la primera Familia Verdadera perfeccionada. Mi esposo y yo, junto con nuestros trece hijos y veinte nietos, estamos absolutamente dedicados a servir a Dios y a la humanidad. Con tres generaciones en una misma familia, hemos logrado, a nivel familiar, la raíz central de los abuelos, el tronco central de los padres y el capullo central de hijos del árbol de la vida bíblico. Es nuestra sincera esperanza que se injerten simbólicamente en este árbol de vida por estar con nosotros en nuestros esfuerzos para crear una nación y un mundo ideal. Esto marca el comienzo de la Era del Completo Testamento.

El proceso de mesías tribal

Damas y caballeros, en los albores de la Era del Completo Testamento, ha llegado el momento de que cada familia asuma la misión mesiánica de completar la obra de la salvación de todo el mundo. Después de la restauración de su familia, el siguiente paso es restaurar su tribu, nación y el mundo. Llamamos a esto el proceso de mesías tribal.

En la Era del Completo Testamento, el papel de la madre será crucial. Ella tiene que unir a sus hijos y su esposo y vincular a su familia con los Padres Verdaderos. Ya hemos enviado a miles de misioneros mesías tribales a todo el mundo. Pronto el ideal original de la familia se logrará en todo el mundo.

A medida que el mundo entra en la Era del Completo Testamento, viviremos con Dios de nuevo. Al darnos cuenta de esto, tenemos que lograr la unidad de nuestras mentes y cuerpos, esposos y esposas y padres e hijos. Podemos entonces establecer familias ideales, basadas en el amor de Dios.

Con este tipo de familias, los síntomas de nuestra sociedad en descomposición se desvanecerán. Como hijos confidentes de Dios, ya no seremos esclavizados por las tentaciones de abuso de alcohol y drogas. Por otra parte, mediante la comprensión de la santidad del amor entre esposo y esposa, vamos a tener la fuerza moral para mantenernos firme contra la infidelidad y la promiscuidad. Por último, vamos a trabajar en conjunto para eliminar la guerra, los prejuicios raciales y religiosos y el hambre en el mundo.

En base a este fundamento, podemos realizar un mundo de felicidad, libertad y paz verdaderas. En un mundo así, habrá una compasión sincera por las necesidades de los demás; y las naciones del mundo, naturalmente, van a cooperar para preservar la paz y la justicia. Una situación como la tragedia que estamos presenciando en Bosnia hoy evocaría una determinación y unidad firme entre las naciones del mundo para proporcionar ayuda material efectiva y una solución pacífica rápida.

Por lo tanto, con la comprensión de que esta es la visión de Dios para la humanidad, unámonos, todas las naciones como una, bajo Dios, para traer paz y reconciliación a todos los rincones del mundo afligido por el sufrimiento y el conflicto.

Honorables invitados, señoras y señores, tengo la esperanza de que la gente de todos los credos y nacionalidades reunidas esta tarde entiendan este mensaje con un corazón profundo y una mente abierta. Sinceramente pido que a través de la defensa de la Voluntad de Dios, todos podamos llegar al lugar de la bendición de Dios.

Que Dios bendiga a sus familias y a sus naciones.

Muchas gracias.

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