El Movimiento de Amor Verdadero que Salvará a Asia y al Mundo

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El Movimiento de Amor Verdadero que Salvará a Asia y al Mundo

17 de septiembre de 1991

Tokyo Bay NK Hall, Tokio, Japón

Convención de la Federación de Mujeres para la Paz en Asia

(Discurso de la Madre Verdadera)

 

Distinguido presidente de la reunión, miembros de la Federación de Mujeres para la Paz en Asia y mis compañeras y líderes que se han reunido aquí desde todas partes de Japón:

Hoy estamos situados en un punto de inflexión en donde marcamos grandes cambios históricos. Ofrezco mis más sentidas felicitaciones a la Federación de Mujeres para la Paz Mundial en Asia por su rápido crecimiento en estos cinco años desde su inauguración, hasta el punto en donde pueden organizar esta espléndida reunión.

En poco más de cuarenta años desde que surgieron de las ruinas de una guerra devastadora, su nación, Japón, ha completado la recuperación económica más grande del mundo. Esta hazaña, que bien puede llamarse un milagro de los tiempos modernos, ahora es la envidia de todas las personas del mundo. Es aún más loable el hecho de que, incluso habiendo alcanzado semejantes desarrollos industriales, Japón se ha esforzado para sostener los valores tradicionales particulares de Oriente y ha mostrado una gran determinación y esfuerzo en la educación familiar y social. Remarcar semejantes éxitos maravillosos es lo que han hecho estas mujeres, como madres buenas y sacrificadas y como esposas devotas que son. Son ustedes, más que nadie, quienes hicieron a sus familias saludables y fuertes mientras las nutrían y protegían. Porque es su trabajo, como mujeres que se paran sobre la base de este éxito; yo como mujer también me siento orgullosa.

¡Líderes de la Federación de Mujeres para la Paz en Asia! El mundo ahora está al borde de un gran período de transición histórica. Las políticas de guerra del comunismo causaron el derramamiento de sangre que asoló a millones de seres humanos. En los setenta años desde la Revolución Bolchevique de 1917, el comunismo llegó a dominar más de la mitad del mundo, sumiendo a toda la humanidad en los pozos del miedo y el dolor. Los nuevos líderes finalmente han bajado esa bandera roja, y estamos viendo desaparecer al comunismo en las brumas de la historia.

Esto muestra que ha llegado a la ruina la visión global basada en el ateísmo, que establece políticas que niegan a Dios. La filosofía del conflicto, las luchas y el odio ha revelado sus límites, y la estructura dictatorial unipartidista del comunismo ahora está encarando su propia desaparición. Sin embargo, este evento lleva a una comprensión importante: la caída del comunismo no significa la victoria del mundo democrático libre. Así como el comunismo, que intentó defender la igualdad económica, llegó a su fin por el colapso de su propia economía; el mundo democrático libre, que está buscando el ideal de libertad, también está al borde del colapso de la sociedad a través de la grave confusión de los valores. La corrupción, la inmoralidad sexual, la violencia y la adicción se están multiplicando bajo la sombra de la llamada libertad. Ellos están causando la disolución de esa sociedad libre.

La era de la Guerra Fría duró más de cuarenta años después de finalizar la Segunda Guerra Mundial. Este era un juego con perdedores en ambos lados, sin victoriosos. Esto nos hace ver que ahora es tiempo de una nueva salvación para llegar tanto al mundo comunista como al mundo democrático libre.

El capitalismo y el comunismo se originaron en Occidente y se basaron en los valores materiales. Estos han revelado su habilidad limitada de satisfacer los deseos verdaderos de los seres humanos, que poseen tanto un cuerpo espiritual como físico. Estamos viviendo en una era donde el papel central de la sociedad oriental, con su énfasis en los valores espirituales, se ha vuelto absolutamente necesario. Históricamente, el continente asiático ha servido como la cuna de la civilización espiritual, y finalmente ha llegado el momento de que Oriente cumpla su misión global como el motor primario de la espiritualidad. Es por eso que esta era ha llegado a llamarse la era de Asia Pacífico, y este es el motivo por el cual este es otro gran período de transición histórica.

¡Mis más respetadas líderes! Creo que esta sociedad pudo hacer un trabajo excelente en proteger sus valores históricos durante la última mitad de siglo. Mientras que la industria de Japón se desarrolló y la nación se volvió económicamente rica, las mujeres rechazaron voluntariamente la oportunidad de tener un trato especial. En cambio, protegieron a sus familias con devoción y sacrificio. En verdad, los valores tradicionales más importantes son el conjunto de valores centrados en la familia.

Hay un viejo dicho respecto a esto: “Todo va bien cuando nuestro hogar es armonioso”. Lo que esto significa es que la familia es la base de la paz, y que el factor más importante para formar tal familia es el amor verdadero. La palabra “amor” tiene varios significados, pero ahora me estoy refiriendo al amor verdadero, que se refiere al amor absoluto centrado en Dios. En otras palabras, el amor verdadero es amar a alguien que parece imposible de amar; por lo tanto, en el amor verdadero no tienen más opción que amar incluso a sus enemigos. Además, el amor verdadero es el amor sacrificado de dar incluso nuestra propia vida por los demás. Por lo tanto, en el amor verdadero se trascienden y se dispersan completamente los antagonismos y los conflictos entre personas y entre sociedades o naciones. Con amor verdadero podemos alcanzar la paz verdadera.

El amor verdadero es el motivo y el poder detrás de la creación, la reproducción y el desarrollo. Para decirlo de otra forma, la energía física, una vez que se invierte, se consume y se termina. Sin embargo, en el caso del amor verdadero, este crece más a medida que invierten, y vuelve a ustedes aún más de lo que dieron. Solo en el amor verdadero puede hacerse realidad la idea de la vida eterna. Las familias y las sociedades que practican el amor verdadero nunca pueden perecer, sino que siguen creciendo.

Respecto a esto, la enseñanza de mi esposo, el Rev. Sun Myung Moon, de “vivir por el bien de los demás” es el principio rector básico en la construcción de un mundo de paz. El origen de semejante amor es Dios, y Dios creó a la humanidad para hacer realidad este amor verdadero.

Cuando Dios creó a los seres humanos, ¿por qué los creó como hombre y mujer, cada uno siendo el compañero objeto del otro? Por el amor verdadero. Fue así porque, en medio del amor verdadero, el esposo puede compartir amor con su esposa y la esposa con su esposo. Cuando el esposo y la esposa comparten entre sí amor horizontal de esta forma, ellos llegan a poseer el Amor de Dios, el origen del esposo y la esposa.

En pocas palabras, a través del amor horizontal entre un hombre y una mujer, los seres humanos pueden formar la conexión del amor con Dios de forma vertical. Para decirlo de otra forma, un hombre y una mujer se casan, enraizados en el amor verdadero, para poseer el mundo del otro de forma horizontal y para poseer el amor de Dios de forma vertical. Ellos poseen al Creador y a todos los seres creados porque el amor verdadero conlleva el derecho de herencia. Los seres humanos obtienen sus deseos originales a través de la conexión horizontal entre sí y de la conexión vertical con Dios.

Basados en este punto de vista, solo el hombre y la mujer juntos pueden encontrar el amor de Dios. El hombre y la mujer tienen el mismo valor en cuanto a la posesión del amor de Dios solo como una pareja casada que se une como un solo cuerpo. Ellos se posicionan como el compañero objeto del amor verdadero de Dios. Los seres humanos y el Creador llegan a tener el mismo valor centrados en el amor verdadero.

Si el primer hombre y mujer creados hubiesen cumplido el amor de esta forma, ellos se habrían convertido en los padres verdaderos y en el punto de partida para realizar el amor de Dios. Desafortunadamente, los primeros padres de la humanidad nunca llegaron a ser Padres Verdaderos, los cuales debían pararse en el lugar de Dios como las encarnaciones sustanciales del amor verdadero. De todos modos, se tiene que realizar el ideal de los Padres Verdaderos y el origen preparado por el cual se puede conseguir familias verdaderas, sociedades verdaderas, naciones verdaderas y un mundo verdadero centrado en el amor verdadero.

Por lo tanto, más allá de la era de la aldea global de la cual estamos geográficamente cerca, el mundo del futuro debe dirigirse a la era de la familia global, donde estemos unidos y centrados en el amor verdadero. El Rev. Sun Myung Moon no ha vivido por su propio bien, sino que ha vivido por el bien de Dios y la humanidad porque él conoce el camino absoluto del amor verdadero. A pesar de toda la persecución y las dificultades que ha soportado, él ha establecido el fundamento mundial de la Iglesia de Unificación.

Como la esposa del hombre que realiza semejante tarea global, ya que estoy conectada con su fundamento victorioso centrado en el amor verdadero, compartí el dolor del jefe de familia junto con todos los miembros de mi familia, grabándolo incluso dentro de la médula de mis huesos. Además, sin importar a qué dificultades me enfrenté, di lo mejor de mí para no ceder y mantener una sonrisa en mi rostro, pensando en mi esposo que se sentía solo sin mí.

Las metas de mi vida llegaron a estar naturalmente centradas en el amor verdadero. Viví por el bien de los demás en mi esfuerzo de encontrar felicidad verdadera a través del rol de la mujer de amar a sus padres, a su esposo y a sus hijos. Mi vida consistió en vivir más por los demás hoy que ayer y en amar más mañana que hoy, siendo más agradecida y esforzándome más cada día. Además, creo que la razón por la que puedo cumplir mi rol como madre de forma exitosa y criar bien a mis trece hijos es porque toda mi familia está unida y centrada en el amor verdadero de Dios. Esto es así porque, en cualquier familia, cuando Dios está con ellos, los padres y los hijos pueden compartir el amor, la vida y la esperanza de Dios.

¡Distinguidos líderes de la Federación de Mujeres para la Paz en Asia! La era entrante no será la era del conflicto, definida por dos naciones: los Estados Unidos y la Unión Soviética, ni la era de la confusión de las naciones. Esta debe ser la era del mundo de Dios que esté centrada en Su amor. Debe terminar esta era de dominar el mundo basados en la supervivencia del más apto en cuanto al poder económico o militar; ahora necesitamos hacer realidad un mundo basado en el Diosismo. El Diosismo nos enseña acerca del amor verdadero de Dios con el cual podemos unir Oriente y Occidente y Norte y Sur, así como todas las culturas, razas y filosofías.

El Diosismo tiene que comenzar en Asia y debe construir el reino de la civilización de Asia y el Pacífico. Tales cosas como el antagonismo, el conflicto y la lucha desparecerán de Asia cuando esté centrada en el Diosismo. Los asiáticos necesitan establecer un ejemplo de cómo alcanzar la paz mundial mediante la práctica del amor verdadero al vivir más por el bien del todo que por sí mismos.

Debido a que Japón ha recibido la bendición de las riquezas del mundo, este tiene que seguir un camino de vivir por el mundo, basado en el espíritu del amor verdadero. Al considerar el dolor del mundo como su propio dolor y los problemas del mundo como sus propios problemas, el pueblo japonés vivirá por el mundo en sacrificio y servicio, y ellos se convertirán en las figuras principales para establecer la paz mundial.

El Rev. Sun Myung Moon estableció la Federación Interreligiosa para la Paz Mundial y la Federación para la Paz Mundial el 27 y 28 de agosto de este año en Seúl, Corea. A pesar de que todas las religiones tienen la misión de reunir a toda la humanidad centrados en Dios y de unir a la humanidad en amor verdadero, la verdad es que en el curso de la historia se han dividido en centenares e incluso miles de sectas. Ellos han participado en conflictos y luchas entre sí, y también han confundido a los seres humanos acerca del camino de fe que lleva al Dios verdadero.

En vista de los hechos históricos de personas inocentes que han sido acusadas en nombre de la religión y de las guerras sangrientas que han surgido en el nombre de Dios, nos damos cuenta que si las religiones no pueden unirse, el mundo que representa el aspecto interno de la humanidad no puede hacerse uno, y será cada vez más distante el mundo de paz en la Tierra. A la luz de esto, el hecho de que se hayan inaugurado las organizaciones que reúnen a las religiones mundiales es un trabajo magnífico e histórico.

Además, el quid de la cuestión es que la Sociedad de Naciones y las Naciones Unidas, que se formaron para resolver los problemas que surgieron después de la Primera y la Segunda Guerras Mundiales, no han sido eficientes. Aún permanecen muchos problemas graves que no se han abordado en los últimos cuarenta años de la era de la Guerra Fría, que puede considerarse como la Tercera Guerra Mundial.

Las cuestiones tales como la resolución de los conflictos raciales y culturales, el cierre de la amplia brecha entre ricos y pobres, la conservación de la naturaleza y el establecimiento de los valores éticos verdaderos son los desafíos que la humanidad moderna debe abordar y resolver en una escala global. Basados en este punto de vista, la fundación de una nueva organización internacional llamada Federación para la Paz Mundial, centrada en la nueva filosofía del Diosismo y el amor verdadero, da a luz nuevas oportunidades sustanciales.

Yendo un paso más allá, la Federación Interreligiosa para la Paz Mundial y la Federación para la Paz Mundial, que representan la mente y el cuerpo de la humanidad, han abrazado el objetivo común de la paz mundial y han construido juntas un fundamento mutuo sobre el cual pueden cooperar entre sí, sugiriendo la construcción inminente de la paz mundial. El Rev. Sun Myung Moon ya ha preparado todas las precondiciones importantes para la paz mundial en el entorno del mundo real.

Estimadas representantes femeninas de Japón, ahora ha llegado el momento de que ustedes sean las personas que practiquen el amor verdadero al dar por el bien de Asia y el mundo. Hoy estamos marcando el comienzo de una gran transición histórica, la cual surgirá como una oportunidad importante para que Japón y Asía jueguen un rol activo en el mundo.

Ansío que amplíen su conciencia y su forma de vida para que Japón se pare claramente como la madre de Asia y del mundo, y para que así se sitúen en la línea de frente para construir una nueva Asia y un nuevo mundo. Esta es la misión destinada que la historia ha puesto en sus manos para que cumplan hoy.

Cuando Asia abrace el amor verdadero de Dios, el futuro de Asia será infinitamente brillante. Además, este mundo promete un futuro de esperanza en donde se puede establecer firmemente la orden eterna de paz. Oro para que se dediquen ardientemente por la paz en la nueva Asia y por el futuro del mundo.

Muchas gracias.

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