El Llamado de Dios (3)

1

Días de Escuela

Escuela primaria

 

Desde los 7 a los 13 años el Padre Verdadero estudió en el colegio de la aldea. Allí aprendió los caracteres chinos y a leer los clásicos confucianos. Su memoria era excelente, y su caligrafía era tan magnífica que su profesora usaba los caracteres que él escribía como modelos para que los otros estudiantes los copiaran. En ese tiempo, él tuvo el sueño de obtener por lo menos tres doctorados, y para esto él sabía que necesitaba una educación más amplia. Entonces se inscribió en el Instituto Educativo Privado de Wonbong, con el propósito de prepararse para el examen de ingreso para entrar en la escuela primaria que tenía un programa moderno. En 1934 entró en el tercer grado de la Escuela Primaria de Osan. En abril de 1935 se transfirió al cuarto grado en la Escuela Pública Primaria de Jeongju, principalmente para aprender japonés. El 25 de marzo de 1938, en la ceremonia de graduación de la promoción vigésimo novena del colegio, se ofreció como voluntario para hablar desde el podio. A pesar de que la ceremonia se aproximaba a su fin, dio un largo discurso para expresar su punto de vista frente a todas las personas reunidas allí. Señaló, uno por uno, los errores de la política educativa colonial japonesa y su hipocresía. También señaló los problemas de cada profesor en particular. Debido a este incidente, la policía japonesa agregó su nombre a su lista negra para vigilarlo.

1          También soy talentoso dibujando. Soy bueno en ello. En el colegio de la aldea donde se enseñaban caracteres chinos, clásico y caligrafía, había personas de diferentes edades, desde niños de nueve a diez años hasta adultos de veinte y treinta años. Para mejorar nuestra habilidad en la escritura practicábamos escribir los caracteres chinos todos los días. La profesora exponía los caracteres que yo escribía como los caracteres modelos que los otros estudiantes debían seguir y copiar. Esto fue antes de que yo cumpliera doce años. Los otros estudiantes practicaban copiando mis caracteres modelo una y otra vez, cientos de veces. Cuando lo hacían tantas veces que se convertía en un hábito, yo podía decir que habían alcanzado un nuevo nivel. Yo sabía, tan solo al mirar de reojo el carácter, en qué dirección mover el pincel de la caligrafía, dónde ubicar la parte de arriba del primer trazo y dónde terminar el último trazo. No importaba lo larga que pudiera ser la frase, podía escribirla sin borrar. Mi habilidad era de un nivel diferente del resto. Luego de estudiar en el colegio de la aldea, ingresé a un pequeño hagwon, un colegio privado especializado en la enseñanza del arte. Allí, por primera vez en mi vida, aprendí cómo dibujar y pintar cuadros. Los adultos hacían cuadros en un papel especial de dibujo llamado hwaseonji. Mientras estaba frente al papel, yo pensaba en qué flores iba a dibujar. Al mirar el tamaño del papel, hacía algunos cálculos en mi mente acerca de su tamaño y ubicación. Con este plan en mente hacía un borrador de cada flor, una por una. ¡Voila! Pronto tenía flores perfectas en mi papel. Luego completaba la coloración, y allí estaba, mi primer cuadro. Ellos colgaron ese cuadro en la pared del colegio.

2          El colegio de la aldea al que yo iba cuando era joven requería que terminásemos, por día, una página del libro que estábamos estudiando. Pero a mí no me tomaba más de treinta minutos hacerlo. Una vez que me enfocaba, podía memorizar todo el contenido en treinta minutos. Luego se lo recitaba de memoria al profesor. Entonces, una vez terminada la lección del día, subía a las montañas mientras el profesor dormía la siesta. Mi profesor en ese tiempo era anciano y débil, así que tomaba siestas. En la montaña estudiaba dónde estaban los sapos, dónde hacían los nidos los pájaros, dónde estaban los coyotes, dónde crecían los hongos, entre otras cosas. Exploraba todos los lugares. No es de extrañar que mi madre nunca pudiera encontrarme.

3          Había pasado los diez años y me seguían enviando al colegio de la aldea, llamado geulbang (literalmente: “una habitación para aprender caracteres chinos”). Esto se debía a que todos los miembros del clan Moon que habían ido a estudiar a un lugar lejano morían allí. Desde la perspectiva providencial entendemos que por el bien de la Voluntad de Dios, los segundos hijos enfrentan dificultades en sus vidas. Circulaba la idea en el clan Moon que cualquier segundo hijo que fuera enviado a un colegio lejos del hogar moriría allí. Por esta razón no se me permitió ir a un colegio público, pero sí a un colegio local de la aldea. Toda mi vida ha sido acerca de la transformación y de ser un pionero, así es como comenzó. Mientras estaba asistiendo al colegio de la aldea, Dios me llamó y llegué a conocer Su Voluntad. Cuando comencé a pensar acerca del camino que estaba destinado a andar, me di cuenta de que no debía estar encerrado dentro del colegio de la aldea. Entendí claramente que estaba viviendo en una era en la que la nueva civilización científica se estaba expandiendo. Los aviones volaban los Cielos, los trenes viajaban en la Tierra y yo debía prepararme para liderar a la humanidad hacia un nuevo futuro. Me dije: “No puedo simplemente quedarme encerrado dentro de un simple colegio de aldea”. Allí fue el momento donde comenzó la transformación en mi vida. Fui a la escuela preparatoria y luego entré en la escuela primaria. En ese entonces, esa escuela se llamaba Escuela Primaria de Osan. Rendí la prueba de equivalencias y entré a tercer grado. Estudié un año allí. Durante ese tiempo, me concentré en estudiar mucho.

4          La Escuela Primaria de Osan no permitía que los estudiantes hablasen japonés. Como ustedes saben, este fue el colegio fundado por Seung-hun Lee, una figura destacada en la sociedad coreana que peleó duramente contra los japoneses y a quien ellos consideraban su enemigo. Él fue una de las treinta y tres personas que lideraron las Manifestaciones Mansei para la independencia coreana. Debido a esos antecedentes, la tradición del Colegio de Osan era que no se permitía que los estudiantes hablasen japonés. Sin embargo, yo consideraba que debíamos conocer a nuestros enemigos. Pensaba que no podíamos establecer una estrategia apropiada para derrotar a nuestros enemigos si no conocíamos todos los detalles acerca de ellos. Por esta razón rendí otra prueba y me transferí al Colegio Primario de Jeongju como alumno de cuarto grado. En el momento de graduarme había aprendido a hablar japonés con fluidez. En el camino estaba considerando profundamente todos los aspectos de mi vida de fe y otras cuestiones fundamentales de la vida.

5          Una vez que fui transferido al Colegio Primario de Jeongju aprendí japonés. Siento como si fuera ayer que estudié kakatana ehiragana, los silabarios japoneses. Los memoricé a todos ellos en solamente una noche. Tenía que hacerlo, ya que en ese colegio los alumnos de tercero, cuarto y quinto grado conversaban en japonés. A pesar de ser más alto que cualquiera de los estudiantes porque había entrado al colegio a una edad más avanzada, no podía hablar ni una sola palabra en japonés. Me sentía avergonzado, como si fuera un espectador en medio de ellos, observándolos mientras se divertían, bailaban y cantaban, pero sin saber qué hacer para ser parte del grupo. No pueden entender lo molesto e incómodo que me sentía a menos que lo hayan experimentado en carne propia. Entonces, en 15 días memoricé todos los libros con los que estaban estudiando en primero, segundo, tercero y cuarto grado. Entonces mis oídos se abrieron y al menos podía comprender lo que estaban hablando.

6          Tengo un cerebro bastante bueno. Estoy seguro de que podría haber llegado a ser un erudito famoso en cualquier área que eligiera. Pero comencé a preguntarme seriamente: ¿Qué tiene de bueno estudiar mucho y ser un erudito reconocido mundialmente? Aun si llego a ser un erudito famoso, mi vida tomará, inevitablemente, un curso previsible: estudiaría y les enseñaría a mis alumnos frente a un pizarrón, sosteniendo una tiza e inhalando polvo blanco hasta que mis huesos chirriaran y finalmente muriera. Viviendo esta clase de vida, ¿resolvería los principales problemas del mundo? Definitivamente no. Luego me pregunté: “¿Cuál es el camino más difícil que puede elegir un ser humano?”. Quería andar el camino más difícil que un ser humano pudiera andar, o el que se considera el más arduo. Pensaba conseguir algo que nadie en la historia, ya sea en el pasado, el presente o el futuro, había podido conseguir.

7          Cuando estudiaba era como un relámpago. En un santiamén terminaba materiales que le llevaría años a una persona común. Mi ciudad natal es una pequeña aldea agrícola situada a 8 km al noreste de Jeongju. Parece que fuera ayer que estaba estudiando allí, a la noche, bajo una lámpara de kerosene. Cuando me quedaba despierto estudiando bien pasadas las dos o tres de la mañana, mi madre y mi padre me decían: “¡Vete a la cama o tu cuerpo se debilitará!”. Esto sucedía todo el tiempo en casa. Me hacía amigo de los insectos que salían a la noche. Especialmente en el verano, me hacía de muchos amigos así, mientras estaba sentado estudiando hasta bien pasadas las dos o tres de la mañana. En la tranquilidad de la noche, las aldeas rurales agrícolas estaban envueltas de los sonidos de los insectos. En las noches en las que brilla la luna son simplemente hipnóticos.

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