El desafío de traducir en la era de los Padres Verdaderos

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El desafío de traducir en la era de los Padres Verdaderos

 

Los Padres Verdaderos han mencionado en reiteradas ocasiones que el idioma se distorsionó debido a la Caída de los primeros antepasados, Adán y Eva. Como consecuencia de ese acto, surgieron distintas formas de comunicación entre los pueblos. La Biblia nos lo cuenta con la parábola de la Torre de Babel; poética forma de decir que Dios permitió esta dispersión idiomática. Babel, como todos saben, deriva del verbo hebreo “baibál” que significa “confundir”. A partir de ese momento, según la Biblia, se confundieron todos los idiomas.

Según los Padres Verdaderos, debería haber un único idioma como forma de comunicación entre los seres humanos, y ese era el idioma de los primeros antepasados. Como se dijo, debido a la Caída, esa idea central se perdió y Dios no pudo aplicar Su idea de un idioma único en el mundo. Por el contrario, hoy en día coexisten miles de idiomas y lenguas.

Habiéndose establecido victoriosamente los Padres Verdaderos, el idioma central que toda la humanidad debería utilizar es el de ellos. El hangul, o idioma coreano, es lo que Dios desea que se utilice como método para comunicarnos. De allí que nuestras organizaciones contengan una gran cantidad de palabras expresadas en coreano; unas veces por costumbre y otras por incapacidad de expresar esas ideas con otro vocabulario.

Debido a esta raíz cultural, extrapolar esas ideas originadas en un idioma plagado de simbolismos como es el idioma coreano a otras lenguas representa un desafío enorme. Y más aun porque las palabras dichas por los Padres Verdaderos no solo expresan cosas, sino que, además, las declaran para toda la humanidad y para la posteridad. Son palabras que quedarán grabadas a fuego por la eternidad, y ese es el desafío que pende sobre las cabezas de los traductores y correctores cual espada de Damocles.

Con el nuevo nombre que la Madre Verdadera ha determinado para nuestra Organización, era inevitable que surgieran los contrapuntos. Al principio, cuando apareció la palabra “iglesia”, muchos saltaron para aclarar que en el idioma original no figuraba esa palabra. Y era cierto, pero la Madre lo había mencionado en inglés al decir “church”. Como se dijo desde ese momento, había que esperar a que hubiera una aclaración puntual sobre ese tema. Algunos no pudieron aguantarse y salieron a decir que esa era la versión oficial, y hasta la explicaron en vista de las cuestiones providenciales, pero había que esperar. Otros criticaron a la Madre por ese cambio, pero también, había que esperar.

El nuevo nombre, algo así como “Comunidad Sagrada de los Padres Celestiales”, debe cumplir con un requisito que la Madre ha venido inculcando desde hace años, y es que todo ese título exprese claramente la idea de que Dios es tanto Padre como Madre. Ella lo ha explicado en profundidad, y es muy cierto que todo lo referido a Dios, como casi todo en las distintas culturas del mundo, hace referencia a la supremacía del hombre por sobre todo lo femenino. El idioma español no está exento de este dominio.

Por ejemplo, si hay una reunión de padres en un colegio, se le denomina como ya se mencionó en el comienzo de la frase: “padres”. Aun si esa reunión estuviera compuesta por 99 madres y un solo padre, sin importar la cantidad, siempre se la denominaría “reunión de padres”, siempre se utiliza el masculino. Esto, como comprenderán, no está bien, no es justo, pero los unificacionistas nos encontramos con un problema, y es que los Padres Verdaderos nos han enseñado que estas cosas deberían cambiar, pero no han podido hacer especificaciones al respecto. Por ende, si yo señalo que el idioma español es machista, acto seguido seré catalogado como feminista.

La Madre lo ha dicho claramente, los extremos son malos. El idioma no debería manifestar solo lo masculino, pero tampoco debería hacer predominio sobre lo femenino. Por eso es crucial que nosotros, quienes decimos ser hijos de los Padres Verdaderos, entendamos profundamente estas cosas y procuremos hacer los cambios que todas las culturas del mundo necesitan. Un idioma no se cambia de la noche a la mañana, lleva mucho tiempo. Por tal razón, deberemos hoy traducir y arreglárnosla con el idioma que tenemos.

El tema del género en el español, como en la mayoría de las lenguas indoeuropeas exceptuando el inglés, es un atributo de carácter totalmente arbitrario asociado a los sustantivos. Los conceptos y vocablos que representan a los seres animados suelen adoptar el género correspondiente al sexo natural, aunque ello no resulta así en muchos nombres de animales, donde a menudo usamos el femenino para referirnos a ambos sexos: la mosca, la araña, la culebra, la pantera, la ballena, la cebra, la jirafa etc.

El género, al igual que el número, es relevante desde el punto de vista gramatical por la concordancia que debe existir entre el sustantivo y todos los determinantes, adjetivos y pronombres que lo acompañan. Y como el español es tan amplio, vemos cosas como estas:

Existen las típicas terminaciones de género masculino:

  • –o Ej.: el amigo, el perro, el libro, el viento
  • -or Ej.: el amor, el calor, el color, el sabor (excepto la flor)
  • -aje Ej.: el coraje, el viaje
  • -an Ej.: el capitán

No obstante, existe un buen número de sustantivos masculinos terminados en –a: el poeta, el tema, el problema, el día, el mapa.

Existen las típicas terminaciones de género femenino:

  • -a Ej.: la vena, la casa, la mesa, la corbata
  • –dad, -tad y -ed Ej.: la sinceridad, la mitad, la red
  • –ción, -sión, -zón Ej.: la nación, la pasión, la razón, (excepción notable: el corazón)
  • –dez o –iz Ej.: la honradez, la nariz

También hay abundantes ejemplos de sustantivos femeninos que terminan en -o: la soprano, la radio, la mano. Algunos sustantivos adoptan idéntica forma para ambos géneros: Ej.: el/la atleta, el/la policía, el/la joven, el/la modelo. Así ocurre con los nombres terminados en -ista (artista, capitalista) y en -nte (cantante, amante).

En resumen, por cuestiones históricas de la lengua relativas al predominio masculino, el género no marcado es el masculino, por lo que el plural masculino incluye a los referentes de sexo femenino, pero no a la inversa; es decir, el género femenino, marcado, es exclusivo de este grupo, razón por la cual viene interpretándose por ciertos hablantes nativos como una concepción masculina de lo femenino, es decir, una inexistencia absoluta de la mujer en el lenguaje. Esto, sin dudas, se contrapone con lo que la Madre Verdadera nos está pidiendo.

En medio de estas deliberaciones lingüísticas, aparecen nombres y definiciones que se deben expresar en nuestro idioma. Y es allí donde surge la “Comunidad Sagrada de los Padres Celestiales”. Como ya dije, la palabra “padres” deja afuera al aspecto femenino de Dios, pero es la única palabra que podemos usar. La otra opción sería usar “padre y madre”, pero se corre el riesgo de extender demasiado el título y, como si fuera poco, ser tildados de feminazis. Como puede verse, no es una tarea sencilla lidiar con estas cuestiones.

La otra cuestión es decidir si se usa “Comunidad Sagrada” o “Sagrada Comunidad”. Parece un tema menor, pero no lo es. En algunos países, por ejemplo, les queda cómodo decir “Verdaderos Padres” en lugar de “Padres Verdaderos”. Este uso, conocido como anástrofe, es una influencia del idioma inglés por sobre el español. En el español antiguo se utilizaba para darle dramatismo a las frases. El adjetivo en español puede concordar en género y número (masculino o femenino, singular o plural), mientras que, en el caso del adjetivo en inglés, siempre es singular y neutro, pues los sustantivos no suelen poseer géneros.

En este caso puntual, y si dependiera de mi, yo me inclinaría por saltarme las normas y dejaría la opción “Sagrada Comunidad” la cual, si bien se contrapone con mis gustos y mis deseos de que el idioma español sea tenido en cuenta sin anglicismos, hay que reconocer que tiene una sonoridad más digerible.

En el caso del dilema entre “Padres” sí o “Padres” no, yo salvaría la dificultad utilizando el consejo ofrecido por el traductor oficial al español de las palabras de los Padres Verdaderos, Alejandro de Souza, cuando dijo que lo ideal sería utilizar Janul Pumonim. Siendo este el panorama, yo me inclinaría por un título como “La Sagrada Comunidad de Janul Pumonim”.

Equipo

Ricardo Gómez

Argentina

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Una respuesta para “El desafío de traducir en la era de los Padres Verdaderos”

  1. ME DISCULO CON LA ORTOGRAFIA PUES ESCRIBO DE UN MOBIL CON ALGUNAS LIMITACIONES TECNOLOGICAS.
    EN MI PARTICULAR, CUANDO HABLO EN TERMINOS DE DEL UNIFICACIONISMO LOS SUJETOS SE ESCANDALIZAN POR LA FORMA LITERAL DE INTERPRETAR EL DISCURSO, POR TANTO COMO EJEMPLO ENCUENTRO MENOS INTIMIDANTE PARA EL RECEPTOR: FORMULAR EL CONCEPTO VERDADEROS PADRES, QUE PADRES VERDADEROS.
    LA GENTE ES DADA A INTERIORIZAR EL TERMINO PADRE: A LA DIVINIDAD DEL CREADOR, AL NO ASIMILARLO COMO CONCEPTO DE MODELO DE VIDA Y AL NO CONOCER EL PRIMCIPIO DIVINO Y CONEXOS, LO INTERPRETAN COMO UNA ARROGANCIA HERETICA USAR EL TERMINO PADRES VERDADEROS AL REFERIRSE AL DR MOON COMO PADRE: SE SUELE DECIR QUE SOLO A DIOS SE LE PUEDE DECIR PADRE. EN FIN ESTO SE VUELVE A VECES UN PROBLEMA DE INTELECTO E INTERPRETACION. ETC ETC. POR TANTO ESTE TIPO DE COMENTARIOS POR PARTE DEL AUTOR SON MUY BIEN ATINADOS. GRACIAS.

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