Corazón

1

Corazón

Es necesario conocer el corazón para poder amarse el uno al otro. “Corazón” es una palabra muy difícil de traducir del coreano al inglés. Lo que expresa en lengua coreana es más profundo que el significado en inglés. Significa ser cariñoso, cuidadoso, sensitivo. El corazón es la fuente del amor. Dios tiene un ideal dentro de Si del mismo modo que nosotros anhelamos en nuestros corazones el ideal que tenemos. El Ideal de Dios puede ser realizado a través del hombre. Entonces, ¿cuál es el vehículo por el que el hombre puede expresar el Corazón de Dios? Fuimos creados masculino y femenino para que podamos realizar el Ideal de Dios. Sin que masculino y femenino estén juntos y unidos no hay forma de que Dios pueda expresar Su Amor en su más alto grado. La unidad es la medida de su amor y la fuente de la alegría en el matrimonio. La alegría surge cuando su contraparte está completamente unida con ustedes, obrando con ustedes hacia un objetivo. Cuando son felices, siempre eres tú, un sujeto y alguien más, un objeto, con quien pueden compartir su felicidad. Su alegría aumenta en proporción directa al grado de su amor al ser uno con alguien. El centro del amor en el verdadero sentido es algo magnético, y una vez que están unidos, no pueden separarlos. Entonces, amar significa estar unidos interior y exteriormente. Si no encuentran unidad, no podrán encontrar alegría. Cuando son uno con otra persona, no quieren separarse, quieren estar con ella por toda la eternidad. Nunca se cansan de ella.

¿Qué viene primero, la unidad o el amor? Pueden amarse a ustedes mismos cuando su mente y cuerpo están en armonía. Si se aman cuando sus deseos y acciones van en direcciones diferentes, entonces su amor tiene poco significado. Cuando su mente y cuerpo están unidos en uno, su amor será protegido eternamente por Dios. La unidad es el punto de comienzo del amor, el punto donde el amor puede existir. Este es el Ideal de Dios. Si Dios no puede encontrar personas cuya calidad esté de acuerdo con Su Ideal, no podrá de ningún modo ser feliz. No tiene a quien amar.

Ya que este principio es el centro, en nuestro movimiento buscamos primeramente la unidad. Luego, hablamos del corazón y del amor. Solo así puede ser realizado nuestro ideal. Antes de que el ideal pueda ser realizado, deberá haber unidad, y entonces amor.

Cuando Dios creó al hombre, Su Ideal, el Logos, fue expresado en un ser masculino y en un ser femenino; y en su unión ellos podrían disfrutar del amor de Dios. Repito: El ideal de Dios existe. Para realizarlo debe surgir la unidad; entonces el amor se desarrollará. Cuando sus ojos enfocan a un objeto, su visión cumple su papel. Si sus ojos enfocan en dos direcciones, no pueden ver nada. Del mismo modo, cuando un sujeto y objeto están unidos para realizar su función, el amor será expresado.

Cuando reñís con un hermano o hermana, entonces Dios, como el Padre, no puede amar a ninguno de los dos. Si tienen sus propios hijos, sabrán que esto es cierto. Como líder de un grupo, ¿amarías a los miembros cuando luchasen entre sí? Donde hay armonía hay belleza, y donde hay belleza puede surgir el amor. En Mateo capítulo 5, en el Sermón de la Montaña, Jesús dijo: “Bienaventurados los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios”. Ser hijos de Dios quiere decir ser amados de Dios.

Cuando dos dedos quieren tomar algo, deben actuar juntos. Si se juntan dos manos, los lugares más profundos de ambas están abiertos y unidos. Cuando dos personas se aman, quieren abrazarse, no darse las espaldas. Permanecer unidos es también la expresión del amor; así, cuando aman a alguien, no se separan. Si no hay amor entre ustedes, podrán estar juntos de todos modos, pero serán separados fácilmente. Pero donde hay amor, su poder magnético los mantendrá juntos. Estar unidos significa ser perfectos en función.

Entre naciones, si dos de ellas están en unidad, allí estará el Amor de Dios, y serán bendecidas con buena fortuna en su asociación. Hay un dicho oriental que reza: “Donde hay armonía en la familia, todo se cumplirá”. Donde hay unidad y armonía, el Amor de Dios está presente y el ideal puede ser realizado. En la familia ideal, el esposo y la esposa deberán ser uno. Los hijos deberán llegar a estar unidos entre sí, hermanos y hermanas, y todos juntos estarán en armonía como una orquesta sinfónica o una bella pintura. Si hay amor, no puede intervenir ningún otro poder.

Entonces podemos llegar a la conclusión de que, siempre y cuando quieran recibir el Amor de Dios, deberán estar unidos. Si esto es así, ya están viviendo en el Reino de Dios en la Tierra. A partir de este punto se alcanza el camino directo hacia Dios.

Si alguien es preguntado acerca de si quiere recibir el Amor de Dios, de seguro responderá afirmativamente. ¿Qué deberán hacer si realmente desean el Amor de Dios? Como individuos, su cuerpo y su mente deberán estar unidos. Esto es lo básico. Entonces, el Amor de Dios estará con ustedes. Una vez hecho esto, entonces podrán proceder a unirse con otra gente, y entonces el grado de Amor de Dios en ustedes será más profundo y pleno. ¿No han tenido nunca la experiencia de tener su mente y cuerpo enteramente unidos realizando el mismo propósito? ¿Han pensado que esto es posible en su verdadero sentido? Lo intentan duramente, pero a veces su mente y acciones están aparte, a veces un poco más unidas, y de nuevo separadas. Su relación zigzaguea todo el tiempo. Hay un dicho coreano acerca de la fluctuación y vacilación de nuestra mente desde la mañana hasta la noche: “Las montañas nunca cambian, pero la mente humana está siempre cambiando”. Por consiguiente, antes de querer ser amados, deberán tener unidad dentro de ustedes. En este mundo, todos quieren ser amados por otros sin intentar llegar a ser uno con ellos o comprendiendo sus corazones. Nadie puede recibir amor perfecto con esta pretensión.

Cuando consiguen unir su mente y cuerpo, entonces no tienen nada que ver con Satán. Cuando su mente y cuerpo son uno, entonces se asemejan a Dios; entonces, Dios tomará el papel de Sujeto hacia ustedes como objeto perfecto. Intenten sentirlo. Deberán ser capaces de sentir el Amor de Dios en ustedes cuando su mente y cuerpo están en armonía. Cuando están riñendo el uno contra el otro y divididos en su interior, Dios estará muy lejos.

Si pueden amar a una persona, el Amor de Dios estará ahí en proporción a su amor según su magnitud y profundidad. Si pueden amar así a mucha gente, el Amor de Dios vendrá en proporción a la magnitud de su amor, a la profundidad de ese amor. La gente buena deberá ser capaz de ganar a otra gente, no como una conquista, sino amándola y trayéndole una armonía y unidad más grandes. La unidad es lo primero que deben desear. Y si aman a alguien, deben querer amarlo con todo su corazón, aún a precio de su vida. Entonces podrán vencer al infierno. Si no están unidos, si hay desarmonía, el infierno estará en su mente.

Cuando aman a alguien, siempre encuentran que esa persona se sacrifica por ustedes. Ya hay unidad entre ti y esa persona. Para que esto surja, se requiere el sacrificio de la individualidad. Nuestro propósito al unirnos con otros es recibir el Amor de Dios. Entonces, el Ideal de Dios está realizado.

Supongan que hay una pareja casada, y que tienen diferencias y distancia entre sí. ¿Estaría bien que la mujer tomase su posición y llamase a su esposo: “Ven a mí y podrás llegar a ser uno conmigo”, mientras el esposo insiste en que su mujer se acerque para unirse con él mientras permanece sólidamente en su propia posición? Así, nunca se logrará. Cuando sostienen un amor egoísta, la verdadera unidad en el Amor de Dios nunca puede surgir.

1

Por consiguiente, ¿qué es el amor verdadero? Esta persona no tiene que ir a la otra para unirse con ella o viceversa, sino que cuando ambos se acerquen cada vez más, podrán encontrarse en un punto entre ellos. Esto puede ser el amor verdadero. Con otras palabras, ambos, al negarse a sí mismos, podrán realmente unirse entre sí. Y este es el modelo del amor verdadero. Surgirá una armoniosa complementación. Solamente el amor puede hacer cosas redondas, armoniosas, circulares o esféricas. En el amor verdadero nada puede intervenir o interferir. Ambas partes deben ser obedientes, ambas deberán estar dispuestas a unirse entre sí. Juntas disfrutarán armonía y belleza. Podrías decir: “¡Oh, no! ¡Odio la palabra obediencia! ¿Por qué tengo que obedecer a mi esposo o esposa? ¡Quiero ser libre de esa esclavitud, yo deseo ser una persona libre!”. Pero en el amor verdadero, obediencia, lealtad, sumisión: todo es posible, y no eres humillado por ello. Quieres ser controlado por su amor.

Entonces, en el amor verdadero hay una dictadura celestial del uno hacia el otro, y quieres vivir así eternamente. Esta es la naturaleza intrínseca del amor. Pueden estar abiertos a todo y dejar todo. Este es el amor glorioso, y el esposo y la esposa no piensan en sí mismos individualmente. Juntos hay un nuevo sentido y significado. Pero ese amor no se originó en el hombre o en la mujer. No viene de otro sino de Dios, el Absoluto Ser de amor, la más alta dimensión, la Fuente y Origen del amor. Y puede llevarse a cabo únicamente sobre la base de la unidad.

La misma teoría puede ser aplicada más allá del nivel familiar. Si hay unidad entre naciones y entre la gente de todo el mundo, entonces el Amor de Dios seguramente abundará en ella. Tengo que repetir: debe haber unidad, y luego aparecerá el Amor de Dios. Entonces, el Ideal de Dios será realizado. Esto no es solamente verdad entre personas, sino que este principio se aplica también en la relación entre el hombre y la naturaleza. Amar a la naturaleza es llegar a ser uno con ella. Deben sentir un acercamiento a la naturaleza. Si ustedes son en reflejo del Amor de Dios, la naturaleza es atraída hacia ustedes. Ese amor es el punto de inicio de todo.

Supongan que quieren escribir en un cuaderno. Mientras escriben, ustedes mismos y el cuaderno son uno. Si aman ese cuaderno y vierten su alma entera y energía en él, puede surgir un escrito inspirado. Deben sentir esto profundamente. Antes de que hagan algo, deben contemplar lo que van a hacer y estar seguros de que están unidos con ello o con ese propósito. Entonces, pueden comenzar unidos en armonía, y el amor por la obra que están haciendo aparecerá a medida que se expresa la idea. Al mirar las cosas, no quieren contemplarlas vagamente y verlas solo con sus ojos. Si enfocan profundamente la atención cuando miran a un objeto, pueden penetrar en ese objeto y llegará a ser suyo; están en él y él está en ustedes en completa unidad. Si su mirada está enfocada completamente en un punto, desde ahí se ampliará su radio mejor que esparciéndola al azar. Cuando dos se encuentran en un punto, irán juntos por siempre. Por lo tanto, podemos llegar a saber del mundo de dimensión espiritual además de este mundo tridimensional horizontal.

Si conocen a una persona y se unen con ella, desde entonces se crea algo nuevo. En este caso, aunque cada uno esté por su lado, no están solos. Siempre deben de actuar sobre una base tridimensional: Dios, su mente y su cuerpo. Los tres deben ser uno. Conociendo y sintiendo esto, su mente sabe que no están solos. Y entonces, nunca están solos. Su cuerpo siente la misma sensación. En ese caso, ¿pueden ser deshonestos, pueden ser falsos, sabiendo que Dios está con ustedes?

Esta es la naturaleza completa de nuestra conciencia. Cuando su mente está diciendo una mentira, está engañando a su cuerpo. O cuando su cuerpo está desobedeciendo a su mente, entonces quiere decir que también están engañando a Dios y engañando a la creación, a sus padres, sus hermanos y hermanas. Siendo su mente y cuerpo el centro de su mundo, si ambos están en fuerte unidad, pueden llegar a ser uno con Dios, uno con sus padres, uno con toda su familia, uno con su nación y uno con el mundo entero. Si son honestos, querrán llegar a ser uno con cada persona y unir su mente y cuerpo. Si son deshonestos, se separarán ustedes mismos y estarán destinados a la ruina.

Esta fórmula debe estar profundamente arraigada en su mente. Dormidos o despiertos, estudiando o comiendo; deben recordarla siempre. Entonces, ya están recibiendo el Amor de Dios. Para ser capaces de vencer la infelicidad deben ser capaces de realizar la unidad. Esta es la estrategia de Dios para ganar el corazón humano. Deben aplicar la misma comprensión para ganar el corazón de alguien.

Cuando tu cuerpo y tu mente están en perfecta armonía, puedes incluso oír a tu mente cantar, y sientes la luz como si estuvieses volando o bailando. Cuando miras al mundo es mucho más bello. Es como si tuvieses lentes de unidad y estuvieras mirando las cosas con los ojos de Dios. A través de esas lentes, todo en el mundo es bello. No hay fealdad.

Supón que el Hijo de Dios te diese un pañuelo. Ese pañuelo posee un valor mayor que el oro, que la vida, que cualquier cosa en el mundo. Si eres un hijo verdadero de Dios, por humilde que sea el lugar donde te acuestes, es como si fuese un palacio. Entonces, tu vestimenta no es problema, y el lugar en que durmamos tampoco lo es, porque ya somos ricos. Nosotros somos los príncipes de Dios. ¿Qué clase de actitud debemos crear en nosotros mismos? No sentiremos hambre o sed, dificultades o persecuciones, o todo aquello que la gente en general considera duro de aguantar. En nuestro camino hay felicidad, alegría y amor; si tienes el Amor de Dios reflejado en ti, querrás extenderlo a todos los rincones del mundo, porque así es la mente de Dios. Si tienes esa actitud, la gente que te rodea será atraída hacia ti como las limaduras de hierro hacia el imán.

Si das testimonio a la gente y fracasas en convencerlos, no es a causa de que Dios no esté presente, ni de que la gente sea mala, sino porque tú estás sin amor en ti mismo. Por lo tanto, deberás conseguir ser una persona capaz de brindar amor. Si estás unido con alguien, automáticamente vendrá el amor como aire fluyendo en el vacío. Si tu mente y tu cuerpo están realmente en unidad, sentirás el Amor de Dios como una corriente eléctrica. Entonces, te olvidarás de la fatiga, de la privación. Puedes experimentarlo viviendo de esta manera y verás que es cierto. Cuando quieres hablar a la congregación, deseas que Dios hable a través de ti. Deberás tener tu mente y tu cuerpo unidos, o Dios no podrá estar contigo. Y antes de hablar a la gente, debes arrepentirte si tu cuerpo y tu mente están separados. Ruega antes a Dios en contrición, derramando lágrimas y en profunda oración implora Su perdón, y entonces puedes comenzar a hablar. Así podrás ser el interlocutor de Dios. Dios puede hablar a través de ti. El primer paso es que tu mente se unifique con Dios, y luego tu cuerpo se unificará con tu mente. Si es así, Dios puede trabajar a través de ti. Ve e inténtalo, y comprobarás que es cierto.

Por lo tanto, debes tener en primer lugar la unidad, porque sin unidad no hay amor; primeramente unidad, amor y luego el Ideal de Dios. Debes pensar con Dios, hablar con Dios y hacer planes con Dios. La base de esos tres elementos: -unidad, amor, ideal- es el corazón. El corazón es la más profunda expresión de la mente. Partiendo del corazón, la unidad, el amor y el ideal son realizados. Hemos dicho que todo parte de Dios. Siendo nuestra esencia el corazón, todo parte de ahí centrado en Dios. Dado que nuestro corazón es la esencia, Dios es el objeto para nosotros. Buscamos a Dios. Pero, en relación con el Amor de Dios, nuestro corazón está en la posición de objeto, recibiendo Su Amor. Cuando el corazón y Dios están unidos, se aman el uno al otro. Debemos saber que en nosotros lo básico es el Corazón de Dios, un corazón de amor.

Cuando estos tres: -unidad, amor e ideal- están realizados, no hay distinción entre ellos. La unidad es amor, el amor es unidad, el ideal es unidad, el ideal es amor. ¿Por qué, entonces, son uno los tres? Primero vino la unidad en el nivel horizontal. Los dos elementos son uno, entonces, el Amor de Dios puede habitar allí. De esta manera, tenemos también una relación vertical. El amor será el director de los tres. Entonces, el ideal puede ser realizado.

Repito: debe haber unidad en el nivel horizontal entre los dos elementos. Entonces, Dios puede llegar a ser uno con esa unidad. Puedes tener una relación horizontal y otra vertical, y esos tres elementos estarán unidos en perfecto amor. Estarán en armonía ideal por toda la eternidad. Cuando bailan juntos con alegría, no hacen distinción entre su lugar y la posición de su pareja. No hay distinción entre ustedes. Tú puedes estar en su posición y él en la tuya. Hay unidad, amor y su ideal.

Pero conociendo solo esto no se puede hacer nada. Si realmente lo entiendes, ponlo en práctica.

Cuando dices de algo ”Esto es mío”, debes amarlo y estar dispuesto a realizar tu ideal a través de él. Si los tres elementos son realizados en ti, no puedes ser otro que un ciudadano del Reino de los Cielos. ¿Está claro para ti esto? Debes pensar siempre en la unidad, unidad, unidad. Cuando veas, ve la unidad. Come unidad, huele unidad, escucha unidad. Todo debe ser en primer lugar unidad, y entonces amor y armonía, y luego ideal.

1

Tomado del libro Nueva Esperanza

Pueden descargar el libro completo en este enlace:

4ee0450d7783e8ff60aa3df0e0f2af71

Nueva Esperanza

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .