Hak Ja Han Moon, una Antología (3)

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Lectura recomendada para estos días de reclusión obligatoria.

 

La Madre Verdadera Hak Ja Han Moon

Una Antología

 

Libro 1: La unidad global a través de los Padres Verdaderos

Parte 1: La Vida de Hak Ja Han Moon como Madre Verdadera

Capítulo 1: El ideal divino de la creación y la Providencia de la salvación

 

La esperanza de la humanidad caída y la parte de responsabilidad

El deseo de las personas caídas de conocer al Mesías

A lo largo de la historia de la humanidad, muchas personas han cultivado sus mentes y han soñado con un mundo mejor, pero ese mundo aún está por verse. El mundo de hoy es un mundo que, debido a la Caída de los antepasados humanos, no tiene nada que ver con el propósito de Dios de la creación. Es por eso que la Biblia se refiere a la gente de este mundo como olivos silvestres y al Señor venidero como el olivo verdadero. El deseo de los olivos silvestres es encontrarse con el olivo verdadero y convertirse ellos mismos en olivos verdaderos, porque solo entonces se puede lograr la salvación. (20/07/2006, Nairobi, Kenya).

El propósito de la creación de Dios era hacerse una con Adán y Eva y formar una familia, creando así tres generaciones. Ese era también el deseo más preciado de Dios. Sin embargo, debido al error cometido por Eva durante su proceso de crecimiento, Dios no pudo establecer la familia de Adán. Por eso se dice que el mundo de hoy es un mundo caído, un mundo bajo la propiedad de Satanás. Por esta razón, muchas religiones nacieron en el curso de la historia, y todas ellas han buscado la bondad. Dios estableció el pueblo de Israel y el judaísmo, trabajó a través de ellos durante 4.000 años y prometió enviar al Mesías. Y, sin embargo, ¿cómo terminó eso? El pueblo de Israel y el judaísmo no aceptaron a Jesús. Esto se debía a que eran ignorantes. Sin embargo, la historia de 2.000 años del cristianismo comenzó con la resurrección de Jesús. ¿Qué desean los cristianos? Están esperando que el Señor de la Segunda Venida venga en los Últimos Días. (21/07/2006, Addis Abeba, Etiopía).

La providencia de Dios y nuestra parte de responsabilidad

Cuando Dios creó el mundo dijo que era hermoso. Dijo que se veía bien. Entonces, Él creó a Adán y Eva y les dio la responsabilidad. El deseo de Dios y el deseo de Adán y Eva debían ser los mismos. Dios quiso convertirse en el Padre de la humanidad. No solo un Padre espiritual; Él quería llegar a ser el Padre visible del mundo substancial. Por lo tanto, Él les dio un período de crecimiento a Adán y Eva. Ese período, el período de crecimiento, era uno en el que debían ser responsables en una posición absoluta con relación a Dios. Cuando alcanzaron la perfección, Dios habría bendecido a Adán y Eva. Dios llevó a cabo la providencia para que se convirtieran en los primeros antepasados verdaderos, los Padres Verdaderos de la humanidad. (06/12/2015, Cheon Jeong Gung).

Aunque Dios es omnisciente, omnipotente y perfecto, había razones por las que no podía interferir con la Caída. Entonces comenzó Su providencial obra de restauración porque no podía abandonar a la humanidad, a pesar de su caída. Dios escogió al pueblo de Israel, que era el que mejor conocía sus circunstancias, y prometió enviar al Mesías. Como prometió, les envió a Jesús, pero la gente lo clavó en la cruz. Esa no era la Voluntad de Dios.

Y, sin embargo, ¿qué creen los cristianos de hoy? Ellos creen que serán salvos a través de la cruz. La historia del cristianismo ha sido errónea. Fue solo después de 4.000 años que Dios pudo establecer las condiciones necesarias para enviar a Su unigénito. Considerando cuánto esfuerzo Dios puso en enviarlo, es claro que la intención de Dios no era que el pueblo de Israel matara a Su unigénito. María y José se deberían haber unido y cumplido la Voluntad de Jesús. Sin importar las dificultades que enfrentara, María debería haber preparado todas las condiciones necesarias para que Jesús se casara.

A través de la cruz de Jesús, solo podemos alcanzar la salvación espiritual. Por eso Jesús dijo: “Volveré”. Lo que quiso decir fue que vendría de nuevo en carne y formaría una familia en esta Tierra y, como el olivo verdadero, restauraría todos los olivos silvestres del mundo a olivos verdaderos. Esa es la misión del Señor de la Segunda Venida. (09/08/2006, Lima, Perú).

Aunque la Biblia dice que el curso de la historia humana ha durado 6.000 años, se cree que este período es simbólico, y que en realidad ha durado mucho más tiempo. Justo después de que Adán y Eva cayeran en el jardín del Edén, Dios comenzó a trabajar para reclamar a la humanidad de Satanás, y ha continuado trabajando incesantemente durante el período de 4.000 años para iluminar a la humanidad y hacer posible que ellos escapen del reino de Satanás y regresen a su posición original como Sus hijos.

Tal vez ya sepan por la Biblia que, después de que Dios estableció al pueblo de Israel como el pueblo central elegido para Su providencia de la restauración, Él ha estado trabajando durante 4.000 años, moviéndose etapa por etapa a través del difícil y doloroso proceso de la restauración. Para cada etapa de la obra Él escogió a diferentes personas, como Abraham y Moisés, para que se pusieran en la posición de figura central de las tareas providenciales. Cuando las personas centrales elegidas por Dios no cumplieron con su responsabilidad, Dios tuvo que soportar un dolor y un sufrimiento indescriptibles. La humanidad, sin embargo, no era consciente del proceso de restauración y del dolor que Dios estaba sufriendo.

Y, aun así, Dios prometió enviar al Mesías y continuó dando esperanza al pueblo de Israel e iluminándolo. En ese momento, Israel era una nación todavía pequeña. Si el pueblo de Israel en ese momento hubiera reconocido y aceptado a Jesús como el salvador y se hubiera conectado con la fundación del Imperio Romano, la situación habría sido muy diferente. Aunque los seres humanos cayeron, su naturaleza original tiende hacia la bondad y las esperanzas de un mundo mejor y, por lo tanto, ya tienen la base sobre la cual pueden mantener la Voluntad del Cielo. Por esta razón, Dios prometió enviar al Mesías.

Estoy segura de que obtienen un nuevo entendimiento cuando estudian la Palabra todos los días. Dios creó a un hombre y a una mujer. Esto fue porque Él deseaba formar tres generaciones. Para hacerlo, Adán y Eva necesitaban casarse. Sin embargo, cayeron antes de alcanzar la madurez y se casaron. Consecuentemente, la historia humana se ha desarrollado como una historia con Satanás, no de Dios, como su amo. Es por eso que el Salvador es necesario.

Muchas religiones, incluyendo el cristianismo, han continuado iluminando a la humanidad con el propósito de abrir el camino para que vivan en bondad en este mundo caído y malvado. Consideren el propósito de Dios de la creación por un minuto. Jesús era un hombre. ¿Qué necesita un hombre? Necesita una mujer. El pueblo de Israel, el judaísmo y María deberían haberse unido y haber asistido a Jesús y haberle ayudado a formar una familia.

Según las palabras del Principio Divino, Dios no pudo interferir con la Caída humana debido a la porción de responsabilidad de la humanidad. Del mismo modo, es responsabilidad de la humanidad asistir al Señor. Si el pueblo de Israel y los seguidores del judaísmo en ese momento hubieran conocido la providencia de Dios y el propósito de la creación, no habrían fracasado tan miserablemente; su ignorancia resultó en la muerte de Jesús en la cruz. (08/08/2006, Caracas, Venezuela).

página 157

Traducción al español:

Ricardo Gómez

Argentina

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