Cumbre Asia Pacífico 2019, Discurso de la Madre Verdadera

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Cumbre Asia Pacífico 2019

Discurso de la Madre Verdadera

Palacio de la Paz

19 de noviembre

 

Distinguidos invitados, Honorable Sr. Primer Ministro Hun Sen, familias bendecidas. Los amo.

Hoy quiero hablarles de “Nuestra Responsabilidad hacia el Cumplimiento de la Divina Providencia”.

Durante miles de años de historia humana se han hecho esfuerzos por la paz. Sin embargo, ha sido una historia de incesantes guerras y conflictos entre pueblos. ¿Por qué habrá sido así?

El sueño del Creador, el Dueño del Universo, era ser Padre y Madre de la humanidad. El Creador hizo los cielos, la tierra y todas las cosas a Su imagen y luego creó a un hombre y a una mujer para que fuesen los ancestros humanos.

A ellos les dio un periodo de crecimiento hasta que, a los ojos de Dios, hubiesen madurado para que Él hubiera podido bendecirlos en matrimonio y morando en ellos, ya que Él deseaba ser el Padre y la Madre de la humanidad.

Pero el hombre y la mujer que debieron ser los buenos ancestros humanos no siguieron ese camino. El resultado fue que originaron la actual humanidad caída, que nada tiene que ver con Dios. Por lo tanto, la historia humana ha buscado la paz, pero no pudimos llegar a tener un mundo pacífico.

Dios tiene que realizar sin falta el propósito de Su creación. Por eso es que vino a existir, en la historia humana, la providencia de la salvación. Ese es el pensamiento mesiánico.

En medio de la gente caída tienen que surgir personas de las que Dios pueda decir: “Ustedes son Mis hijos victoriosos!”.

Habían pasado 4000 años hasta que pudo nacer Jesucristo, el unigénito que cortó toda relación con la Caída y pudo ser llamado “Hijo de Dios”. Pero ni María, quien lo concibió, ni los israelitas, llegaron a comprender la esencia de Jesús. Lo llevaron a la cruz por diferir con sus enseñanzas.

Ustedes conocen, por medio de la historia, cual es la indemnización que el pueblo israelita tuvo que pagar por crucificar a quien debía ser el Padre Verdadero, el ancestro verdadero de la humanidad.

Jesús dijo que vendría de nuevo y así se inician los 2000 años de historia cristiana. Los evangelios son escritos por los apóstoles, resucitados espiritualmente por el Espíritu Santo. Y siendo reconocidos en Roma, de la Península Itálica salieron a Europa y llegaron al país insular de Inglaterra, saliendo de allí al mundo e inaugurando la civilización del Atlántico.

Sin embargo, aquellos que llevaban la Biblia desconocían la verdadera esencia de Jesús. Jesús dijo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, pero ellos cayeron en una cultura de saqueo.

Sé que también este país, Camboya, estuvo bajo la influencia de Francia. La esencia de Jesús fue el amor, el amor verdadero. Un amor verdadero que se brinda una y otra vez y olvida cuánto dio. Sin embargo, ellos no fueron capaces de seguir ese camino.

Dios escogió a la península de Corea para dar nacimiento a Su hija unigénita como pareja para el Señor que retorna. Ese es el cumplimiento de la providencia.

En la Península de Corea, con el nacimiento de la hija unigénita, los hijos unigénitos llegaron a la posición de Padres Verdaderos. Cuando yo nací, estábamos bajo la opresión del Japón. El poeta indio Tagore dijo por aquellos tiempos, mirando en dirección a Corea: “El día que vuelva a encenderse tu lámpara serás la luz que alumbre al Oriente”. Fue hace unos 100 años que él recibió tal revelación de Dios.

¿Y qué es la luz? La luz es la verdad, las palabras de la verdad. A partir de la Península de Corea, lugar de nacimiento de los unigénitos Padres Verdaderos que revelan la verdad de Dios, la verdad de la historia, hoy se está inaugurando la Era de la Civilización del Asia Pacífico.

A diferencia de la pasada era de la civilización atlántica, en la era de la civilización del Pacífico se despliega un movimiento de puesta en práctica del amor verdadero de vivir por la humanidad con un corazón de piedad filial hacia Dios.

Por ser caída, la humanidad no puede ir directamente ante Dios. Debe estar en la posición de haber renacido a través de los Padres Verdaderos, y eso es la Bendición Matrimonial de la Federación de Familias.

La familia tiene que ser sana y fuerte. Ese fue el Sueño de Dios. Si gracias a las familias bendecidas renacidas por los Padres Verdaderos, que no tienen nada que ver con Satanás, nada que ver con la Caída, los más de 200 países del mundo entero son países de familias bendecidas que atienden a Dios. ¿Qué guerra o conflicto puede haber?

Si todos los humanos son hermanos bajo los mismos padres, ¿cómo podría haber celos y envidias? Sería la paz, sería la libertad que la humanidad ha anhelado con tanto fervor.

¿Qué preocupación podría haber si todos los países del mundo se hermanan bajo Dios unidos con los Padres Verdaderos? No queda otro camino que perfeccionar el ideal original de la creación de Dios.

¡Señores! ¿No seguirán el camino de un pueblo del Cheonilguk, orgullosamente bendecido, que sana todos los problemas de la humanidad y los problemas del planeta en unidad con la unigénita Madre Verdadera, quien cumple el Sueño de Dios y la esperanza de la humanidad?

Y así es también con Europa. Muchos fueron sacrificados durante la 1a y la 2a Guerra Mundial. La conclusión que ellos sacaron fue fundar las Naciones Unidas a fin de construir un mundo de paz.

El año que viene se cumple el 75 Aniversario de la Fundación de las Naciones Unidas. Pero es difícil que los países afiliados se unan, ya que priorizan sus propios intereses. La cuestión es que el ser humano debe cambiar.

Hay que conocer la esencia. Una vez que tomen pleno conocimiento de que Dios es su Padre y Madre, ¿creen que serán un problema los sistemas creados por los hombres? ¿No les parece?

No podemos decir que los sistemas creados hasta ahora por el ser humano en busca de la paz hayan tenido éxito. Sin embargo, hoy, en este momento en que podemos anunciar aquí en Camboya, gracias a la decisión del sabio Primer Ministro Hun Sen, la Unión Asia Pacífico junto con la unigénita Madre Verdadera, tenemos que saber que es para gratitud y gloria de Dios y es una esperanza para la humanidad.

No hay relación más ideal que la de padres e hijos en el camino a la unidad. Hasta ahora, debido a la Caída, la humanidad no ha conocido a sus padres, a Dios, y ha deambulado, pero ahora debe reencontrarse con sus padres, y únicamente siendo ante Dios hijos e hijas de piedad filial se podrá realizar el mundo de paz, el Reino de los Cielos en la Tierra.

En cuanto a abrir ese camino, espero que perciban que con la Unión Asia Pacífico y cumpliendo ustedes su responsabilidad conductora, se han subido a la corriente principal del Cheonilguk por el camino en que el mundo puede unirse.

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Traducción:

Alejandro de Souza

Corea

Korea, South
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