La Paz Empieza en Mí: Sanando Estados Unidos

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“La Paz Empieza en Mí: Sanando Estados Unidos”

Rally de la Esperanza de EE.UU. Celestial

Discurso de la Madre Verdadera

Lunes 12 de noviembre, Nassau Veterans Memorial Colloseum

 

Distinguidos invitados de círculos religiosos, políticos, académicos, embajadores de la paz, queridos ciudadanos que aman a Cristo, miembros de la Federación de Familias, ¡Bienvenidos!

Tanto quienes han vivido en el pasado como los que vivimos en el presente hemos perseguido un mundo pacífico, sin guerras ni conflictos. Sin embargo, vemos que existen en todo el mundo barreras; barreras religiosas, barreras raciales, barreras ideológicas y barreras culturales; existen muchas barreras que el ser humano debe superar.

Este resultado nos dice que el ser humano no puede resolverlas por sí mismo. ¿Qué habrá que hacer entonces? Hay que hacer un movimiento que atienda a Dios, a Janul Pumonim. Por eso hoy quiero hablarles de 2000 años de historia de la civilización vistos como providencia de Dios y sobre la misión de los Estados Unidos.

Dios, el Creador, originalmente tuvo un sueño y en, consecuencia, creó todas las cosas a Su imagen; desde el mundo mineral al mundo vegetal, al mundo animal y, por último, un hombre y una mujer, para ser los buenos antepasados humanos.

Y al ser humano le dio un período de tiempo para que madurase, durante el cual la responsabilidad del ser humano era crecer en absoluta unidad con Dios. Sin embargo, no lograron hacerlo. Esa es la razón por la cual terminaron dando nacimiento a una humanidad caída.

Dios, omnisciente y omnipotente, es el mismo de principio a fin. Para Él no existe el fracaso. Así es que Dios tuvo que comenzar la historia providencial de la Salvación, ya que tiene que realizar lo que Él mismo estableció como un principio de la creación.

Hasta que naciera Jesús, estableció al pueblo de Israel y durante un largo período de 4000 años luego de que hubiesen saldado toda indemnización, envió a Jesucristo, alguien a quien pudo llamar “Mi Hijo”. Pero ni María, quien dio nacimiento a Jesús, ni las personas de su entorno, entendieron correctamente a Dios, ni entendieron por qué hizo que naciese Jesús, ni conocieron la esencia de Jesús.

Por tener pensamientos humanos no consiguieron crearle el fundamento apropiado como para que el unigénito Jesucristo pudiese cumplir su responsabilidad; de modo que, quedando en la posición de haber perdido todo el fundamento externo, Jesús no tuvo otra opción que ser crucificado.

En la cruz solo estaban con Él un ladrón a su derecha y otro ladrón a su izquierda. ¿Cuán doloroso habrá sido esto a los ojos de Dios? ¿Y qué fue de ese pueblo que llevó a la cruz a Jesucristo, quien podría haber sido el Padre Verdadero de la humanidad? Quedó en posición de tener que saldar una indemnización histórica.

Antes de ser crucificado, Jesús dijo que vendría de nuevo, y está escrito que celebraría el banquete de las bodas del cordero. Dios no vuelve a utilizar a un pueblo que no cumplió con su responsabilidad, y entonces Dios escoge a otro país que pueda dar nacimiento a Su hija unigénita para el Mesías, quien prometió que retornaría.

Así, luego de 2000 años y sobre la base de una providencia de indemnización, nació la unigénita que podía llegar a ser la Madre Verdadera de la humanidad. Para poder recibir este día único, el cristianismo, luego de la crucifixión de Jesús, se inició con los apóstoles gracias a la obra de renacimiento por el Espíritu Santo.

Al principio soportaron todo tipo de persecución con un corazón incambiable en espera del Mesías, hasta que, en el año 313, siendo reconocidos por Roma, el cristianismo basado en la Península Itálica, cruzó el continente europeo y llegó al país insular de Inglaterra.

Durante ese período hubo muchos giros y vueltas. Los evangelios se escribieron basados en la experiencia de apóstoles que ignoraban la esencia de Jesús. Sin embargo, al recibir una educación dentro de las normas humanas, la fe se desarrolló de una manera diferente a la que creía en Dios desde el fondo del corazón.

En eso, gracias a que el Rey James, quien en el Siglo XVII hace que la Biblia sea traducida del hebreo al inglés, los fieles comunes pudieron conocer la Palabra. Entonces, antes que seguir una fe bajo restricciones hechas por humanos, fue aquí, a los Estados Unidos, donde emigraron los Puritanos buscando una vida en la que adorasen libremente y directamente a Dios.

Todos los países del continente europeo, cuyo centro era Inglaterra, conformaron la civilización del Atlántico y salieron a todo el mundo. Salieron al mundo en el nombre de Cristo, pero el resultado fue que no pudieron poner en práctica la esencia de Cristo.

En la Biblia está escrito: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, pero aquellos hicieron de los propios intereses nacionales una prioridad. Y si bien gracias a la Revolución Industrial pudieron vivir una vida material más abundante, espiritualmente se tornaron desolados.

Lo sabemos por la historia: comenzaron a traficar esclavos. Esto es algo inimaginable de hacer en el nombre de Cristo. Tal esfera cultural cristiana, que ignoraba la esencia de Jesús, ya no debe seguir más aferrada al pasado y debe encontrar la oportunidad de participar de la nueva era, la nueva historia.

Los Padres Verdaderos son las personas que más necesita la humanidad. Si no viven una vida de renacimiento por medio de los Padres Verdaderos no pueden llegar a ser hijos e hijas de Janul Pumonim, el Dios Creador. De modo que hoy día la respuesta que puede resolver todos los problemas no es otra que recibir la Bendición Matrimonial otorgada por los Padres Verdaderos.

En la década de los ´60, con la aparición de los Padres Verdaderos, se comenzó a dar la Bendición Matrimonial a gran escala. Hoy en día hay en el mundo entero decenas de miles de familias bendecidas. Cuando llegue el día en que cada integrante de las familias bendecidas trascienda su clan, su nación y piense en el mundo, podrá realizarse, indefectiblemente, el sueño de Janul Pumonim, la esperanza de la humanidad, el reino terrenal, una gran familia humana unida bajo Dios.

Cada uno de ustedes, los reunidos hoy aquí, tiene una responsabilidad. Es el único camino para que la humanidad pueda cumplir su esperanza de un sueño pacífico, una familia humana unida. ¿No iremos todos juntos, entonces, para que la llegada de ese día se adelante?

Como dije antes, Estados Unidos es un país bendecido por Dios. Originalmente había gente nativa en este territorio. Sin embargo, Dios se puso del lado de los Puritanos que habían emigrado. ¿Por qué lo habrá hecho? Dios bendijo a este país para que los Estados Unidos preparasen el fundamento para el Mesías, quien prometió que volvería.

Dios los bendijo para que en apenas 200 años fuesen una nación democrática que pudiese conducir al mundo. Sin embargo, en la década de 1970, este país entró en una crisis. Estaba amenazado por el comunismo, por la destrucción de la familia, la delincuencia juvenil, por una cultura decadente de la cual este país no podía hacerse cargo.

En ese tiempo, como Padres Verdaderos que conocíamos la providencia, no podíamos abandonar a los Estados Unidos. Dejando de lado a Corea, vinimos como un médico a salvar a un país enfermo, anunciándonos como bomberos que venían a extinguir el fuego que amenazaba a familias al borde de la destrucción, e hicimos una gira de discursos por los 50 Estados.

Y por ayudar a este país que estaba al borde de que se propagase el comunismo, hicimos una tremenda inversión, impensable en un particular, establecimos el Washington Times para enseñarle al gobierno y a la ciudadanía.

Señores, ustedes han recibido un beneficio y no pueden despreciar esa gracia. Lo mismo es para este país. Además, los Padres Verdaderos establecieron a Corea, Japón y Estados Unidos como naciones centrales para lograr la paz mundial, inauguramos la era de la civilización del Pacífico y, con la revolución de la cultura del corazón de Hyojeong, nuestra 2ª y 3ª generación trabaja en el mundo entero practicando el amor verdadero de vivir por el bien de los demás.

Así como distintas aguas se juntan y forman una gran catarata y fluyen hacia el mar, nuestro movimiento de amor verdadero se está expandiendo hacia el mundo entero. Les pido por favor que todos los reunidos hoy aquí se conviertan en Mesías, en protagonistas de la construcción de un futuro esperanzador.

Sé que, incluso considerando este solo país, en el año sufren perjuicios en el oeste, el centro y el este a causa de desastres climáticos imprevisibles. Pero nosotros no podemos quedarnos de brazos cruzados.

Sirviendo a Dios, el Creador, Janul Pumonim, junto con Él, debemos encontrar la manera de resolver estos problemas tan complicados. Si no los resolvemos nosotros en el presente, nuestros descendientes no tendrán esperanza en el futuro.

Espero que guarden en sus mentes que no hay otro método que no sea que este país y todos los países del mundo vayan resolviendo todos los problemas unidos en mente y corazón atendiendo a Dios y a los Padres Verdaderos. Cuanto antes lo hagamos en nuestra propia vida, mejor aún.

Y cumplamos así, sin falta, con nuestras propias manos, el sueño por el que Janul Pumonim ha esperado por más de 6000 años, la esperanza de la humanidad el Reino de los Cielos en la Tierra.

En el lugar al que vamos solo hay esperanza, ¿no es así? Oro una vez más que este país bendecido por Dios sea un Estados Unidos que cumpla toda su responsabilidad.

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Traducción al español:

Alejandro de Souza

Corea

Korea, South

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