Rally de la Esperanza de la Subregión 2

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UN73 La Corea de Hyojeong no Olvida la Gracia Recibida

Rally de la Esperanza de la Subregión 2

Discurso de la Madre Verdadera

 

¡Distinguidos invitados locales y extranjeros! Les doy la bienvenida, en especial a los señores embajadores de los 16 países que participaron de las Fuerzas de la ONU. Muchas gracias.

Hoy quiero hablarles sobre cuál fue el rol de la Península de Corea desde el punto de vista de la Divina Providencia.

Hasta que estalló la Guerra de Corea el 25 de junio de 1950, Corea estaba bajo el dominio de las Fuerzas Aliadas y del Japón. Fue un tiempo en el que este país no estaba en condiciones de ejercer su soberanía; sin embargo, compatriotas que amaban el país iniciaron una lucha para lograr la independencia. Los que lucharon por la independencia de este país eran gente del pueblo de Corea.

Si bien pudo obtener la independencia, Corea era arremetida por fuerzas comunistas y resultó dividida en norte y sur. El sur permaneció como nación democrática y el norte como nación con régimen comunista; y cuando el norte, con un régimen único, se aprontaba para invadir al sur, el sur aún estaba en una posición inestable en su organización. De no ocurrir nada ajeno, estaba destinada a quedar bajo el comunismo.

La Guerra de Corea fue una guerra entre hermanos. ¿Cómo es, entonces, que pudieron participar las Fuerzas Aliadas? Aquí es donde debemos entender cuál es la Providencia de Dios.

Dios, el Creador y Señor del Universo, creó todo con un sueño. Quiso ser Padre y Madre Verdadero de la humanidad. Y así fue que creó los cielos, la tierra y todas las cosas según Su imagen, y creó un hombre y una mujer para que llegasen a ser los buenos ancestros de la humanidad.

A los humanos les dio una responsabilidad a cumplir durante su período de crecimiento. Aquí la palabra clave es “responsabilidad”. Sin embargo, mientras crecían, se volvieron ambiciosos. “Yo puedo llegar a ser como Dios”. Eso fue lo que dio origen a la actual humanidad caída.

Dios, el Creador, es un ser omnisciente y omnipotente. Es el mismo de principio a fin. Si comenzó algo, lo realizará sin falta. Pero el problema es que colocó al ser humano en el centro y le dio la responsabilidad de realizar lo que Él había comenzado.

Siendo así, para que Dios pueda recuperar al hombre caído, tienen que surgir ancestros humanos que le sean absolutos. Esperando por ese día fue que Dios levantó al pueblo de Israel, lo fue preparando y allí pudo nacer Jesucristo. ¿Cuán difícil le habrá sido, que le llevó 4000 años?

Pero el pueblo de Israel, incluida María, quien dio a luz a Jesús, y la familia de Zacarías y los judíos, desconocían la esencia de Jesús. Allí reside el problema. Larguísimos 4000 años aguantando y aguardando, y ante la inmensa Gracia de Dios anhelando abrazar a la humanidad, no supieron recibir y atender a Jesucristo, quien venía como el antepasado bueno de la humanidad, para bendecirla y guiarla en su camino, y terminaron llevándolo a la cruz.

El pueblo de Israel fue bendecido como pueblo escogido, pero en cuanto a su responsabilidad como tal, no la cumplió.

Antes de ser crucificado Jesús dijo que volvería. Y está escrito que retornaría para celebrar el banquete de las bodas del cordero. El anhelo de Jesús, y el de la humanidad, era tener ancestros verdaderos, sin relación con la Caída.

Han venido esperando por el nacimiento de los Padres Verdaderos. Ese ha sido el ferviente deseo de Dios. Aún permanece la posición del hijo unigénito, pero la Divina Providencia no puede llegar a consumarse si no nace la hija unigénita que sea la pareja del hijo unigénito.

A fin de que ello ocurra, Dios escogió al pueblo coreano, el pueblo que más adoraba al Cielo y vivía con justicia. Atravesando por innumerables tribulaciones durante 2000 años, y habiendo llegado el tiempo del prometido retorno del Mesías, este pueblo de Corea, por medio del fundamento cristiano en particular, dio nacimiento a la hija unigénita en el año 1943.

Junto con la liberación, Corea sufrió la guerra del 25 de junio de 1950. Como mencioné antes, Dios les dio a los humanos un período de crecimiento. ¡Una niña tan pequeña no podía seguir la Voluntad de Dios, debía crecer!

De hecho, en aquellos días Corea estaba por caer bajo el comunismo. Viendo tales circunstancias, Dios me hizo venir al sur. Y en esas críticas circunstancias, movilizó milagrosamente a las Fuerzas Aliadas de la ONU.

Seguramente los líderes y jóvenes de los 16 países que participaron lo ignoraban; pero dado que Dios, por medio del pueblo coreano, por medio de los Padres Verdaderos, anhelaba abrazar a la humanidad, como hija, en Su seno, los condujo a derramar su sangre de buena voluntad para proteger a los Padres Verdaderos, que debían ser el centro de la humanidad.

Este es un día en el que la humanidad y este pueblo deberían agradecer eternamente la laboriosa obra de Dios. Sin embargo, este país ni siquiera pensó en expresarles su agradecimiento; de modo que nosotros, como Padres Verdaderos, para el 60° aniversario de la fundación de la ONU, le expresamos nuestro agradecimiento y respeto a los 16 países que participaron en la guerra.

Hoy día ustedes, los reunidos aquí, están en una posición de protagonismo histórico. Están viviendo algo que no se pudo ver en el pasado ni se volverá a ver en el futuro. El anhelo de la humanidad, el anhelo del Creador, es que la humanidad sea una familia; pero el mundo actual sufre de muchos problemas. Los sufren los países grandes, los pequeños e incluso la ONU.

No puede haber unidad mientras cada uno piense primero en sus propios intereses. Lo mismo se aplica a este país. El dueño de este país es Dios. Ni los políticos ni los ideólogos pueden dominar este país. ¿Me comprenden?

Nosotros atendemos a Dios, Janul Pumonim. Lo hacemos gracias a los Padres Verdaderos. ¿Por qué necesita Padres Verdaderos la humanidad? Porque es una humanidad pecaminosa. ¡Son los Padres Verdaderos los que le dan renacimiento a la humanidad caída!

Por medio de la Bendición se deshacen del linaje caído, reciben el linaje de los Padres Verdaderos y son bendecidos como hijos verdaderos de Dios. ¿Qué sucederá el día que los ciudadanos de este país y de todo el mundo conozcan esta sorprendente y milagrosa gracia? Podrán resolverse todos los conflictos religiosos, fronterizos e ideológicos existentes hasta el presente y todos podrán unirse.

De modo que lo que nosotros debemos hacer no es otra cosa que el Movimiento de Familias Verdaderas, el Movimiento de Bendición de Familias Verdaderas. Lo que este país central de la providencia debe hacer es cumplir su responsabilidad. ¡Responsabilidad!

Si recibieron una bendición de Dios, pero no cumplieron su responsabilidad, entonces le seguirá una indemnización a pagar. ¡Indemnización! Tienen que entenderlo.

¡Señores, los reunidos aquí, especialmente los de la Subregión 2! ¿Cumplirán su responsabilidad? Hoy bautizo a la Subregión 2 como “Nación Celestial de Gyeongwon”. Hoy concluimos con los rally de las 5 subregiones.

Comenzamos por la “Nación de Gyeongsang”. Hoy lo concluimos con la Subregión 2, la “Nación de Gyeongwon”.

¿Cumplirán su responsabilidad? Yo quiero creer en ustedes. Esta región en particular es el mismísimo lugar donde combatieron una espantosa guerra los valientes soldados de los 16 países que participaron en la guerra.

Que ahora la sangre por ellos derramada, por medio de este pueblo, pueda servir para unir al mundo, y grábense en sus corazones que hoy es el día en que por ellos realizaremos el sueño de una familia bajo Dios. Este mismísimo Movimiento de Familias Verdaderas es la esperanza del pasado, el presente y el futuro. La esperanza de la humanidad es encontrar a los Padres Verdaderos y renacer.

En el pasado el cristianismo conformó la cultura del Atlántico y salió hacia el mundo, pero ellos no conocían la esencia de Dios y tampoco la esencia de Jesús. En definitiva, por enfocarse en los intereses de su propio país, sufrieron un retroceso. Fue una cultura de la que los saqueos formaban parte.

Sin embargo, hoy día, practicando el amor verdadero de vivir por el prójimo levantando la bandera de la revolución de la cultura del corazón, hemos inaugurado la era de la civilización del Pacífico, en la que anunciamos ante todos los pueblos del mundo que los Padres Verdaderos ya han venido, que se está haciendo realizad el sueño de la humanidad, el sueño de Dios, de Janul Pumonim. La nueva era, la nueva historia, el Cheon Il Guk. Y esa es nuestra esperanza.

Este planeta está sufriendo por culpa de la ignorancia humana. Muchos países insulares están sumergiéndose en el mar. Año tras año están ocurriendo desastres naturales que crean situaciones indescriptibles. Nuestra Federación de Familias, nuestros jóvenes de 2ª y de 3ª generación, deberán ponerse a la vanguardia de esta humanidad que no sabe ver el futuro y solo piensa en el presente, que debe aceptar la verdadera intención de los Padres y amar a la humanidad y amar al planeta.

Felicito a la Subregión 2, convertida en la Nación Celestial de Gyeongwon, que ahora apresurará su marcha por ese camino.

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Traducción al español:

Alejandro de Souza

Corea

Korea, South

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