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Rally Mundial 2017 por la Reunificación Pacífica de la Península de Corea

MV

Rally Mundial 2017 por la Reunificación Pacífica de la Península de Corea

11 de noviembre de 2017

Estadio Mundialista de Sang-am

 

¡Queridos ciudadanos globales, líderes, embajadores de la paz, miembros de la Federación de Familias! Hoy hemos provisto esta ocasión capaz de conmover a Dios, estando en juego el destino de este país. De todos los continentes, han venido 400 líderes de congregaciones religiosas y clérigos. También han venido 100 integrantes de coros cristianos de Estados Unidos, algo que agradezco tanto.

Cuando observamos el mundo actual, vemos que hay muchos problemas. Intentan resolverlos con esfuerzos humanos, pero no hay respuesta. El futuro es sombrío. Con la Primera y la Segunda Guerras Mundiales hemos visto la crueldad y el horror. Por eso se fundó la ONU, con la determinación de que todos los países sean más unidos. Ya pasaron 72 años desde la fundación de la ONU; sin embargo, aún nos quedan muchas dificultades a resolver mundialmente.

Estamos en un laberinto en el que es difícil unirnos. Lo mismo ocurre con las religiones que lideran el mundo actual. En la esfera cultural cristiana, en particular, creen que irán a un buen lugar por creer en Dios y en Jesús. Pero no debemos quedarnos solo con la fe. Debemos pensar cómo vamos a hacer para atender a Dios en nuestros pueblos, en nuestros países, en el mundo.

Dios creó todas las cosas y luego a un hombre y a una mujer para ser los antepasados buenos de la humanidad. Les dio un deber a cumplir durante su periodo de crecimiento, que era mantener una fe absoluta, amor absoluto y obediencia absoluta hasta que madurasen y Dios los bendijese en matrimonio. A medio camino se volvieron ambiciosos: “Podemos ser iguales a Dios”. Esa codicia egocéntrica fue lo que creó este mundo, una humanidad caída, sin relación con Dios.

Dios, omnisciente y omnipotente, es el mismo de principio a fin. Él no puede ignorar los principios de la creación que Él mismo estableció. Así, Dios comenzó una amarga historia providencial de restauración por indemnización. Hace 4000 años estableció al pueblo israelita y la providencia que condujo para restaurar desde el nivel individual al nivel nacional; cuán ardua habrá sido que le llevó 4000 larguísimos años poder enviar a Su unigénito, Jesucristo, de quien podía decir: “Este es mi hijo amado”.

¿Y qué sucedió? ¿Cómo es posible que ese hijo, que recién pudo hacer nacer tras largos 4000 años, de la noche a la mañana termine en la cruz? Esa no era la intención de Dios. ¡El propósito de la venida de Jesús era ser el antepasado humano victorioso! Vino para ser un Padre Verdadero. La humanidad no puede ir directamente ante Dios por sus propios medios porque aún debe pagar por el error cometido. Los Padres Verdaderos nos ayudan a saldar esa indemnización.

Antes de ser crucificado, Jesús dijo que retornaría, volvería para el banquete de las bodas del cordero, para las “Bodas del Cordero”. En la Divina Providencia el Cielo no podía volver a utilizar al pueblo israelita por haber incumplido. Dios establece a un nuevo pueblo para poder hacer nacer a Su hija, la ungida. Ese es el pueblo coreano, esta península. Quiero que sepan que es Corea. Así, Dios preparó a este pueblo para enviar a Su hija única.

Como pueblo elegido, este país ha venerado al Cielo; fue avanzado en astronomía, con una cultura de cultivo, de amor a la naturaleza y con aversión a la guerra. Y mediante este pueblo, mediante un fundamento cristiano, así como Dios dijo de Jesús hace 2000 años: “Este es mi hijo amado”, nació la hija ungida por primera vez en 6000 años, de quien Dios podía decir: “Esta es mi hija”. ¿No es algo de que alegrarse y estar muy agradecidos?

Por principio de la creación, Dios preparó el periodo de crecimiento de la hija ungida. Yo nací en el año 1943. La liberación vino en 1945. Los grupos espirituales en torno a Pyongyang, cerca de donde yo nací, creían que el retorno del Señor se cumpliría en Pyongyang. Pero, al mismo tiempo que se liberaba, el país se dividía en Norte y Sur, con la confrontación entre la democracia y el comunismo. El Norte, con un régimen unido, estaba planificando la invasión del Sur. Pero como la intención de Dios no se lograría si yo, una niña, permanecía en ese lugar, me hizo venir al Sur. Y el 25 de junio de 1950 estalló la Guerra de Corea.

El Sur no estaba en condición de confrontar al Norte. Milagrosamente, Dios movilizó a las Naciones Unidas, creando el marco para que los Padres Verdaderos surjan en esta Tierra. En el año 1960 entran en escena los Padres Verdaderos, tan anhelados por Dios y la humanidad caída, pero el fundamento cristiano no sirvió de apoyo. Aun así, la Providencia ha progresado. La providencia de los Padres Verdaderos para salvar a 7400 millones de personas se condujo centrada en la nación representativa de la democracia, los Estados Unidos.

Estados Unidos fue preparado por Dios como país democrático para poder recibir al Señor en su retorno. Quiero decir que fueron bendecidos por Dios, solo que ignoran por qué Dios los ha bendecido. Estados Unidos llegó a ser una potencia; pero, cuando estaba en confusión y dificultades, sobre todo cuando ese país estaba siendo amenazado por el comunismo, el Padre dejó todo de lado, fue a los EE.UU. y condujo la providencia mundial por 40 años. En aquél entonces el Padre despachó misioneros a todo el mundo, a los EE.UU., a Europa, a Japón… Hoy están echando raíces en todos los rincones del mundo.

Están impartiendo educación en esos países, en todo aspecto que demanda esta época. Hoy yo quiero decirles a ustedes que los países y las personas que han sido bendecidos por Dios tienen una responsabilidad. La felicidad, cuanto más se comparte, más crece. No es una bendición solo para uno, tenemos la responsabilidad de compartir esa bendición con el resto del mundo.

Como dije, la humanidad caída no puede ir directamente ante Dios. Solo recibiendo la bendición de los Padres Verdaderos podemos renacer de nuevo y resucitar. De modo que los clérigos y líderes justos, aceptando esa voluntad, en todo el mundo, en cada congregación, en sus iglesias, están conduciendo campañas pro familias verdaderas.

La reunificación pacífica que anhela este pueblo, el mundo unido que anhela la humanidad, no pueden ser eternos si se pretenden lograr solo con esfuerzos y pensamientos humanos. Solamente cuando desarrollemos esa providencia atendiendo a Dios en nuestros hogares y en nuestro país, la bendición de Dios será eterna.

Lo que me propongo hablarles hoy podría titularse: “La Verdad de la Historia vista según la Providencia de Dios”. Le agregaría: “y la misión de este país”. Ya lo he dicho. ¡A tantos líderes religiosos del mundo! ¡Especialmente a los cristianos! Hay que prepararse para que sus fieles vean un nuevo amanecer. ¿Se están preparando para recibir el retorno del Señor, como se dijo en la cruz unos 2000 años atrás?

En el libro del Génesis leemos: “y fue la tarde y fue la mañana y fue el día primero”. ¿Por qué lo expresó llamando día primero al segundo día? Hoy, tanto el cristianismo como todas las religiones, necesitan tener un destino final. Ese destino, en conclusión, es uno solo. Queridos ciudadanos globales, queridos ciudadanos justos de este país, no se queden más en el anochecer, tienen que prepararse para recibir el amanecer, ¿Y saben qué significa eso? La bendición matrimonial de los Padres Verdaderos, un Movimiento pro Familias Verdaderas.

El mundo unido centrado en Dios, que muchos anhelan en el mundo entero, comienza por tener familias verdaderas. Ahora, señores, en especial los que son cristianos, no se queden solo en creer en Dios y creer en Jesús. Atiendan concretamente a Dios en sus hogares, hagamos un mundo que lo respete y lo glorifique. Ese es el Reino de los Cielos Terrenal que Dios y nosotros anhelamos.

Por eso me dirijo hoy a ustedes. Por eso me dirijo al pueblo coreano. Hemos recibido la bendición de Dios. Debemos vivir la vida siendo capaces de compartir esa bendición. ¿Qué deberemos hacer nosotros por el bien de la providencia mundial? Hace 2000 años, luego de la crucifixión de Jesús, el cristianismo nace de la obra de resurrección que condujo el Espíritu Santo. Y 313 años después, reconocidos en Roma, se lanza con mucho dinamismo centrado en la península itálica, cruza Europa y florece en la insular Inglaterra. Inauguraron la Era de la Civilización del Atlántico.

Sin embargo, ellos, desconociendo la esencia de Jesús, retrocedieron hacia el individualismo, pensando solo en los propios intereses nacionales. Lugo la providencia se centró en EE.UU., como nación democrática, pero los esfuerzos por unir las naciones no tuvieron respuesta. El sueño anhelado por la humanidad, el sueño anhelado por Dios, comienza con los Padres Verdaderos. ¡Padres Verdaderos! Hay que nacer de nuevo por medio de los Padres Verdaderos para ser hijos de Dios.

Yo dije que la Era de la Civilización del Pacífico es la Revolución de la Cultura del Corazón de Amor Filial. Oro porque ahora nosotros, que conocimos la Divina Providencia por las enseñanzas de los Padres Verdaderos, y como ciudadanos del Cheon Il Guk, no solo uno mismo, sino todas las personas del mundo, puedan ser hijos e hijas de Janul Pumonim, familias bendecidas que le abran un camino al pasado, al presente y al futuro.

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Traducción al español:

Alejandro de Souza

Corea

Korea, South

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