Inspiración

Mensaje de Sun-jin Moon a las Familias Mayores de Japón

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Distinguidas y amadas familias bendecidas mayores:
Me siento muy honrada de estar de pie delante de ustedes, los grandes líderes y pilares espirituales de la Iglesia de Unificación de Japón. Ustedes son los que han derramado su sangre, sudor y lágrimas en este plano físico; ustedes son los que han pagado espiritualmente la indemnización sacrificada de la restauración de toda la humanidad con nuestros Padres Verdaderos. Sabiendo esto, solo puedo humildemente inclinarme ante todos ustedes, porque son los que han defendido la Providencia de Dios en Japón y el mundo.
La Madre Verdadera, más que nada, querría estar hoy aquí con todos ustedes. Dado que no le era posible, me pidió que me asegurase de tomarme un tiempo durante esta gira para rendir homenaje personalmente a todos ustedes y con respeto aplaudir y venerar a los miembros más antiguos de Japón. Creo que más que nadie en el mundo son ustedes, nuestros hermanos y hermanas mayores de Japón, los que conocen el corazón verdadero de la Madre. Todos ustedes han soportado y reclamado la victoria al superar todos los obstáculos; han resistido con firmeza su territorio como verdaderos hijos e hijas filiales de los Padres Verdaderos y de Dios, nuestro Padre y Madre celestial.
Aunque soy descendiente directa de los Padres Verdaderos, ninguno de los miembros de la Familia Verdadera fue realmente criado por los Padres. A lo largo de mi infancia solo recuerdo a nuestros padres hablando y reuniéndose con los miembros de nuestra iglesia, o saliendo de casa para visitar a los miembros de otros países. A pesar de que soy hija de los Padres Verdaderos, apenas puedo vislumbrar el sufrimiento que, junto con los Padres Verdaderos, ustedes han transitado. Cuando le dije a la Madre Verdadera, antes de venir aquí, que soy indigna e inadecuada para representarla en esta posición, ella me dijo que no me preocupara, que los Padres Verdaderos estarían siempre conmigo y me guiarían. Me dijo que todo lo que necesito hacer es seguir su dirección y la Voluntad de Dios con mi corazón más sincero.
Estos últimos años he pasado más tiempo con los Padres Verdaderos que durante toda mi vida como hija de ellos. Estoy aprendiendo de cada momento precioso que paso con la Madre Verdadera. También estoy aprendiendo de mis experiencias con todos ustedes. He aprendido sobre la profundidad de su fe, su dedicación pura, sus ofrendas sinceras, y una perseverancia inquebrantable por la paz mundial que debería ser conmemorada en todos nuestros corazones. Les pido disculpas a todos ustedes por ser yo quien los salude, ya que me quedo corta en capacidad a la hora de transmitirles la gratitud y el amor de la Madre. Les doy las gracias por su consideración y paciencia.
Estoy segura que ya saben cómo decir “gracias” y “te amo” en coreano. Estas dos expresiones simples transmiten el corazón y el mensaje de amor que ella quería que comparta con ustedes. La Madre Verdadera comenzó a enfatizar la profundidad y el significado de estas palabras después del fallecimiento del Padre Verdadero. Al momento del Seonghwa del Padre Verdadero, la Madre estaba abrumada por la angustia y el dolor mundial que sacudió a cada miembro de nuestra familia. Al ver a la Madre Verdadera agotada física, espiritual y emocionalmente, me pregunté si había algo que yo pudiera hacer para consolarla. Ella me dijo: “No te preocupes por mí. Tenemos que consolar y amar a los miembros de todo el mundo”. Poco después envió a integrantes de la Familia Verdadera a una gira mundial para consolar a nuestros miembros, y para recoger las pertenencias históricas de los Padres Verdaderos y prepararlas para ser entregadas y conmemoradas en el Museo del Cheon Jung Gung. Luego se fue de gira con los miembros de la Familia Verdadera a los EE.UU. para dar amor y esperanza a todos los hermanos y hermanas de Norteamérica.
Haciendo caso omiso a su condición física, continuó sin descanso tratando de sanar, amar y dar esperanza a todos nuestros miembros, a nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo. En ese momento, sin ningún tiempo para hacer una pausa o dar marcha atrás, ella también se enfrentó al reto casi insuperable de consolidar, reorganiza y actualizar, sin ayuda de nadie, el fundamento mundial de nuestro movimiento. Sé que gestionar incluso una sola empresa requiere una increíble inversión de tiempo y energía. Sin embargo, de lo que la Madre se ocupaba era mucho mayor; a saber, cómo hacer crecer nuestro movimiento en un momento de crisis. Y por si eso fuera poco, también tuvo que hacer frente, en algunas situaciones, a una red enmarañada de desorganización y caos. Había muchas cosas que solo ella podía ordenar. La Madre derramó toda su energía, corazón, oraciones y el alma, en comunión con la Familia Verdadera en todo momento y trabajando en conjunto, abordando de a un problema por vez.
La Madre trabajó día y noche para volver a poner todo en orden. Después de acomodar y estabilizar todas las bases del mundo, ella quiso que tuviésemos lo que ahora se conoce como el Seminario Aloha en Hawai para todos los nietos de la Familia Verdadera. Ella quería asegurar para las futuras generaciones el legado de los Padres Verdaderos aprendiesen dos enseñanzas principales; ella dijo: “Si saben estas dos cosas pueden entender todo el Principio Divino”. Las dos valiosas palabras coreanas que ella les enseñó fueron: “¡Kamsa hamnida!” y “¡Sarang hamnida!”. Como ustedes ya saben, significan “Gracias” y “te amo”. La Madre siempre me dijo que estas palabras representan los dos principios más importantes: gratitud y amor, que debemos encarnar en nuestras vidas y transmitir a nuestros hijos. Si aplicamos estos principios podremos lograr la verdadera sanación, la alegría y la liberación, y una solución pacífica a todos los conflictos.
Únicamente cuando somos agradecidos podemos tomar conciencia de que cada momento es una bendición. En esta concientización solo hay abundancia, alegría, satisfacción y amor verdadero. Cuando estemos así inundados con el amor verdadero de Janul Pumonim, podremos entonces llegar a ser fuentes de amor, sintiendo amor en cada célula de nuestro cuerpo, y compartiendo en unidad el amor universal con todas las personas y todas las cosas en la creación. Esta es la completa armonía, lo ilimitado, la absoluta unidad con lo divino. La Madre me ha pedido que me incline ante esa luz divina que hay en ustedes, luz que han mantenido encendida durante todos estos años, pasándole la antorcha a muchos otros para que ellos también pudiesen tener esa luz divina que los sacase de la oscuridad.
Gracias a la sabiduría de la Madre Verdadera, el plan de estudios para el Seminario Aloha se basó en esto que es esencial, a sabiendas de que estas dos expresiones encierran todo lo que necesitamos saber. Todos mis temores y dudas acerca de cómo pasarles a nuestros jóvenes las enseñanzas de los Padres Verdaderos fueron despejados. La orientación de la Madre fue sencillamente perfecta. Y hace poco tuvimos el segundo Seminario Aloha, donde hijos bendecidos de todo el mundo aprendieron el amor, la gratitud, la alegría y que somos una sola familia bajo Janul Pumonim. Yo enseñé estos dos principios a través del yoga en el Seminario Aloha, y tenemos una expresión para esta gratitud eterna y amor, y se llama “Namaste”. Significa que me inclino ante la luz divina en ti, porque tú eres un Padre Celestial. Namaste.
Estoy muy agradecida de estar aquí en Japón. Encontrarme con nuestros hermanos y hermanas en esta gira ha sido una fuente de tremendo amor, sabiduría, inspiración, sanación y esperanza. Siempre he tenido un gran respeto por los miembros japoneses. En muchos sentidos me siento como si Japón fuese mi hogar. Cuando crecí, fueron hermanas japonesas, tres onesans, quienes me criaron en East Garden. Cuando pienso en cómo Japón ha sido como una madre en todo el mundo, con los misioneros, la financiación de la providencia global, dando cada parte, la mente, el cuerpo, la familia y el alma por el bien de los demás, estoy realmente agradecida a nuestra nación madre del Japón.
En este viaje tuve el honor de escuchar algunos de sus testimonios. Me di cuenta que sus historias de vida son el gran tesoro de la familia mundial. Ustedes, junto a nuestros Padres Verdaderos, han estado escribiendo con sus vidas de dedicación las páginas de una historia restaurada y liberada que ha abierto el camino para que todos nosotros vivamos con amor verdadero y una alegría pura. Ser testigo, de hecho, de todo el amor y el trabajo que han derramado por el bien de la humanidad, es un gran honor. Puedo sentir su corazón sincero y su amor por Janul Pumonim. Ustedes nos inspiran a servirlos a cambio. Si no honramos a nuestros padres y mayores, nunca podremos honrar a nuestros descendientes y ni siquiera a nosotros mismos. En cierto modo, siento que los ancianos de Japón entienden el corazón de la Madre Verdadera más que los líderes de otros países, ya que entienden la responsabilidad y el papel de ser madre y de ser los Padres Verdaderos para el mundo. Todo lo que hacen es por el bien de otros. ¡Les damos las gracias y los amamos! Por favor, permítannos ayudarles a llevar su carga y honrar su memoria en nuestros corazones para siempre.
La Ascensión del Padre Verdadero ha dejado un vacío en los corazones de los miembros de mi familia, y estoy segura que en los suyos también. El único consuelo que he encontrado para ese dolor ha sido la de identificarme con la angustia de la Madre Verdadera. Aun no puedo imaginar el grado de carga que le ha tocado llevar a nuestra Madre Verdadera tras el fallecimiento de nuestro Padre Verdadero. Ella ha dicho en su discurso que la carga es abrumadora, y siente estar bajo toneladas de presión, como si fuese bajo el peso y la extensión de los océanos. En un momento en que ella podría haber morado en sus penas, valientemente tomó el timón, llevando adelante la misión del Padre Verdadero, navegando en el tifón de dolor, anclando a salvo a los miembros y guiando la Providencia hacia costas de aguas calmas. Ella arriesgó su propia vida innumerables veces sabiendo que era la única manera de ponerle fin al sufrimiento del corazón de Dios, y la única manera de honrar el legado del Padre Verdadero. Asistiendo a mi propia Madre, estoy constantemente impresionada por su sabiduría, su profundo corazón y su fuerza increíble. No importa cuál sea la dificultad, la Madre siempre encuentra una solución en una profunda comunión espiritual con el Padre Verdadero y por dedicarse día y noche por el bien de la Voluntad de Dios.
La Madre Verdadera se mantiene firme sobre esta tierra como el centro de nuestro movimiento. Ella es un milagro viviente. Se ha hecho cada vez más fuerte, más rápida y viviendo más tiempo. Ella se ha convertido en el modelo de salud física, mental y espiritual. Poniendo un pie delante del otro y liderando con el Padre Verdadero, ellos van al unísono. Están juntos, son el centro y la perfecta armonía y unidad de los mundos espiritual y terrenal. Recientemente la Madre Verdadera celebró seminarios de 21 y 40 días para muchos miembros de la Familia Verdadera, y también celebró una ceremonia de Bendición en Corea para las dos hijas menores. Como Familia Verdadera, estamos unidos con los Padres Verdaderos y con todos ustedes para defender y honrar el camino de ustedes y allanar un futuro más brillante de amor, gozo y paz para toda la creación de Janul Pumonim, nuestro Padre y Madre Celestial.
Durante la reciente celebración de Chusuk, le ofrecimos nuestra gratitud y recuerdos al Padre Verdadero. La Madre y toda la familia cantaron bajo la luna de la cosecha, que brilló con amorosa e iluminada gracia. Todos sentimos el amor y la energía derramada por el Padre Verdadero iluminando el cielo nocturno, mientras su rostro sonriente parecía bailar en los cráteres de la superficie de la luna. Después del segundo aniversario de la Ascensión de Padre Verdadero, sentimos que todas las dificultades se desvanecían y nos bañábamos en la gracia, la alegría pura, la unidad y las bendiciones. A pesar de que el año pasado fue devastador, pudimos sentir que comenzaba un nuevo día gracias a la determinación, el liderazgo y la luz divina de la Madre Verdadera. Todos habíamos renacido, revivido y nos habíamos reunido como una familia bajo el Padre y Madre Celestial y los Padres Verdaderos. Me hizo darme cuenta que con el amor verdadero como nuestro centro, todas las cosas pueden serle devueltas al Padre Celestial. Ese es el legado que ustedes y nuestra iglesia representa, la restauración de toda la humanidad de vuelta al Padre Celestial. Sin que el Padre Verdadero los salve a ustedes, y sin que ustedes nos salven a nosotros, sin mantener la luz encendida para nuestras futuras generaciones, no hay salvación posible.
Esta temporada de otoño sentimos la verdadera cosecha después de tantas penurias y sacrificios. Juntos estamos escribiendo una nueva página en nuestra saga histórica, una de liberación de la indemnización y abundantes bendiciones que nos rodean a cada momento que somos conscientes. Estamos escribiendo nuevos capítulos gloriosos sobre la gratitud absoluta y el amor a través del perdón, y sobre el amor verdadero y la unidad con todas las personas y todas las cosas. Es conveniente que rindamos homenaje y celebremos el camino recorrido por nuestros miembros mayores de la familia, que honremos su legado duradero de la alegría que puede ser transmitida a las generaciones futuras. La puerta para que toda la humanidad comparta esta gracia y bendición se ha abierto debido a su conciencia colectiva y su trabajo para el Padre Celestial.
Solo el amor verdadero y la abundancia rodean nuestro futuro. Tenemos todo el conocimiento, las hojas de ruta y la determinación necesaria para crear una familia bajo el Padre Celestial. Honremos a nuestro Padre Celestial, a nuestros Padres Verdaderos y a todos ustedes. La vida es eterna, el Padre Celestial, los Padres Verdaderos, la Familia Verdadera, las familias bendecidas, todos somos uno y eternos cuando amamos y vivimos las tres grandes bendiciones. Al igual que las estaciones cambian continuamente desde el nacimiento hasta el renacimiento, las bendiciones de Janul Pumonim estarán siempre presentes si es que estamos despiertos para recibirlas y compartirlas con el mundo.
Ha sido una época de tremenda gratitud, gracia, amor y del recuerdo de nuestra familia, del pasado y del presente. Hemos sido testigos de muchos milagros durante este tiempo, y espero que estas historias les traigan paz y amor. Una última historia que quiero compartir tuvo lugar justo después de Chusok. En esa ocasión, las parejas de Yeon Jin y Jeung Jin, Yeon Ah onni, Un Jin onni y nuestra pareja fuimos a Wonjeoun para rendirle homenaje a nuestros antepasados, incluyendo a nuestros hermanos y hermanas, sobrinas y sobrinos, comenzando por Hyojin oppa, Heungjin oppa, He Jin Onni, Young Jin y todos los demás miembros de la familia. De un montículo a otro, mientras orábamos, experimentamos el amor de la familia. Con lágrimas en las mejillas, todos teníamos el mismo deseo, y era de paz para los que se fueron antes que nosotros, y que haya paz y armonía entre todos los miembros de esta familia global humana; no en un futuro lejano, sino en el lapso de nuestra vida.
La Madre cita todo el tiempo al Padre, diciendo: “Una persona sola no va al cielo; tiene que ir toda la familia, tiene que entrar al cielo junta, en unidad”. Eso es tan cierto. ¿Podríamos alguna vez imaginar un paraíso para nosotros sin nuestros seres queridos? Cuando la Madre Verdadera dice que tenemos que ser una familia, eso significa que los 14 Hijos Verdaderos, junto con todos los miembros bendecidos de la Familia Verdadera, y todos los seres vivos del mundo, todos juntos debemos unirnos. Somos las ramas de un árbol procedentes de un solo y mismo tronco. Todos ustedes han crecido de ese tronco. Y ese tronco está asegurado por las raíces profundas que nuestros Padres Verdaderos enterraron firmemente en esta tierra bendecida. Nada nacería si no fuera por su semilla y la unión perfecta de nuestro Padre y nuestra Madre. Esa semilla fue la bendición y la gracia de los Padres para este mundo otrora velado en la oscuridad. Y por primera vez en la historia, las hojas, las flores y los frutos de las próximas generaciones están floreciendo en un mundo iluminado por todos los componentes de esta gracia viviente y esta luz divina. Así que cuando observamos este árbol de vida nueva en todo su esplendor, podemos ver sus años, las ranuras y anillos de la sabiduría, de la edad, la resistencia y el crecimiento milagroso que puede dar fruto puro y semillas puras para sostener el mundo. Ninguno de sus componentes puede vivir por sí solo; todos somos parte de este magnífico árbol.
Debemos ser uno, debemos crear sinergia para prosperar. Del mismo modo, todas las fundaciones, los dirigentes, miembros, familias bendecidas, los hermosos hijos bendecidos y la prometedora juventud que vemos hoy en día, son los resultados de su sinceridad, fe y dedicación para el Padre Celestial y los Padres Verdaderos, y debemos honrar ese legado. El pasado ha sido tumultuoso. Algunos de ustedes pueden tener hoy algo de incertidumbre en sus corazones y mentes. Mi sincera esperanza, sin embargo, es que ustedes puedan aprovechar su conciencia superior, su mente original, y ver más allá de todas las nubes, para presenciar quiénes somos en realidad. Ustedes siempre serán hijos e hijas verdaderos de los Padres.
Como la Madre mencionó en su mensaje de hoy, perdemos la unidad cuando perdemos nuestro centro. Dios nos envió a los Padres Verdaderos para que podamos experimentar y entender el corazón de Dios, y por ese lazo de corazón poder llegar a ser uno, “Una Verdadera Familia bajo el Padre Celestial y los Padres Verdaderos”.
Mis queridos y respetados hermanos mayores; me gustaría decirles, desde el fondo de mi corazón: “Kamsa hamnida”, “Salang Sarang hamnida”. Ustedes han cargado la cruz junto con los Padres Verdaderos. Ustedes han sacrificado todo por los Padres y continúan su voluntad sacrificando todo. La Madre me pidió que les trajera su regalo para el día de hoy. Reciban esto como muestra de su gratitud y amor. Por favor, sigan ofreciendo su sinceridad para la providencia de Dios, y por favor, como mayores, guíen y formen a las generaciones más jóvenes, comenzando por mí, trasmitiendo el corazón y las tradiciones que han heredado de los Padres Verdaderos. Continuemos esta marcha juntos, acompañando al Padre y a la Madre hasta el fin y cumplamos juntos sus sueños. “¡Sholi!”.
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Traducido por el Comité de Compilación de la Historia

CCH

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