Opinión

La masa crítica y violenta

Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez

Estas semanas hemos sido testigos desafortunados de ataques arteros hacia periodistas cuya única “culpa” es ser “oficialistas”. Corren ríos de tinta tratando de dar en el clavo sobre los motivos por los cuales ocurren estas cosas tan desagradables. Lo cierto es que estamos inmersos en un revuelto de ideas que cada vez se torna más y más violento. Habrá que buscar las maneras adecuadas de salirles al paso a quienes hacen de la violencia su modo de vida.

Se ha dicho en este blog en varias ocasiones que el monopolio Clarín tiene entre ceja y ceja al gobierno de Cristina Fernández. Los motivos de este encono son claros, salvo que usted haya descendido reciencito de una nave espacial proveniente de Saturno, o se “informe” solo con los medios del citado monopolio. En su guerra irrestricta con el gobierno, Clarín no ha cejado en su intento de derrocar a Cristina, más aun desde que las medidas tomadas por el Ejecutivo están claramente dirigidas no a los negocios del grupo, sino al pueblo. En esta empresa ayudan servilmente los medios afines al mismo mensaje, y créame que lo hacen con gusto.

Ataque feroz a los periodistas del programa 678 de la Televisión Pública

Lo cierto es que Clarín ha ido perdiendo lectores poco a poco. Su posición tan por fuera del sentido común tiene sus consecuencias. Claro que esto no afecta de modo alguno al grupo dueño de más de 300 licencias, ya que su mayor ingreso está (entre otros negociados) en la TV paga, en donde tiene una posición también monopólica. Por eso se pueden dar el “lujo” de perder clientes. Esto, sin embargo, no es tan bueno como parece a primera vista, ya que Clarín está paulatinamente concentrándose en un grupo cada vez más pequeño y reaccionario de personas. A eso le llamo masa crítica y violenta.

La masa crítica tiene muchas acepciones, pero en este caso la tomo como ejemplo de una cantidad mínima de personas necesarias para que algo se lleve a cabo. Digamos que en este caso la masa crítica es algo así como lo que ha quedado luego del alejamiento de los lectores históricos de Clarín. Por estar el medio tan en contraposición del pueblo en general y del gobierno en particular, sólo lo sigue un remanente de fieles que hacen causa común con el grupo. La particularidad de dicha camarilla es que dichas personas han sido oportunamente inoculadas con el odio del grupo, y es justamente ese odio lo que los motiva a diario. Desde los miles de medios del grupo, como asimismo de los serviles afines, se alimenta ese rencor cada día.

Y es en virtud de esto que la brecha se ha zanjado exponencialmente. Por un lado estamos quienes apoyamos el modelo. Algunos más que otros, pero apoyo al fin. La característica de los que estamos de este lado es que buscamos constantemente información valedera para argumentar ante quienes descreen del modelo. En contraposición a esto, quienes han optado por hacer suya una guerra ajena carecen por completo de argumentaciones sólidas. Y es justamente esa la razón por la cual terminan siempre con el insulto o la trompada, porque no tienen argumentos. Su única visión depende de los titulares de Clarín y sus socios, usted nunca los oirá expresar una opinión propia, sesuda y analizada coherentemente.

Este caldo cada vez más reducido es utilizado convenientemente por los dueños de Clarín, quienes seguramente estarán esperando que alguno de ellos cometa alguna locura. Espero que eso no ocurra, pero si se está todo el tiempo diciendo que alguien es la peor de todas las calañas del mundo, más tarde o más temprano algún imbécil tomará esa guerra que no le pertenece como excusa para ponerle fin a la historia. ¿Qué haría usted si lo tuviera enfrente a Adolf Hitler? ¿Cree acaso que es casual, inocente la comparación que siempre se hace de Cristina con el sangriento Adolf? No, nada es casual. Seguramente si algún lunático comete alguna locura el mismísimo grupo y sus voceros saldrán a defenderlo, a decir que ese acto civil es “consecuencia de la crispación” que a diario muestra CFK, cuando a todos nos ha quedado más que claro dónde está la crispación al ver algunas caras.

Creo que paulatinamente iremos viendo cómo el grupo Clarín y sus lacayos irán endureciendo su embestida con un gobierno elegido democráticamente. Si lo piensa por un instante, no les queda nada más que eso. Se terminaros los años en los que Clarín ponía y sacaba presidentes. Se terminó para siempre ese tiempo en el que Clarín digitaba desde un escritorio los destinos del país. Ahora hay un gobierno, le pese a quien le pese. Lo que tiene que ir analizando el grupo es a quién le va a vender sus cuantiosas señales, ya que la Corte Suprema falló en su contra. Estoy seguro que muchos de los “periodistas independientes” que pertenecen al grupo terminarán adquiriendo algunas de las señales del monopolio. No en vano están cobrando sueldos con seis cifras.

No se deberían mezclar los tantos. Resulta infantil apersonarse en congregaciones “anti K” y pretender dialogar con ellos. Ya se ha visto que es imposible sostener una argumentación medianamente razonable con esta masa. Se deberá evitar la confrontación por cualquier medio. No se les debe dar motivos para que pongan en práctica su violencia innata. Ya los conocemos, son esos que solo salen a la calle cuando se les tocan los dólares. Ni se molestaron en salir a la calle cuando había 25% de desocupación, o cuando el alegre riojano vendía la patria, salen solo cuando alguien osa controlarles los negociados. Ya los conocemos.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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