Ensayos

La vida, un encuentro (1)

Escribe desde Corea del sur: Byung-wook Ahn(*)

Byung Wook AHN

Artículo traducido por Alejandro de Souza

Alejandro de Souza

La vida es un encuentro. La vida comienza en el encuentro entre tú y yo. ¿Qué es vivir? Yo te encuentro a ti, tú me encuentras a mí. La vida es una sucesión de encuentros con uno mismo y con otros.
La historia también es un encuentro. La historia humana es una sucesión de encuentros mutuos de pueblos y culturas. Sin encuentros, no podría haber historia.
La naturaleza también es un encuentro. Se encuentran el cielo con la tierra, las montañas con el mar, los valles con los ríos, las flores con las estrellas.
La religión también es un encuentro, quizás el más profundo de los encuentros. Religión es el esfuerzo por encontrarme con Dios, con Buda, con la Verdad, con el Absoluto. En general, existir es vivenciar encuentros. Dentro de la naturaleza se encuentra la montaña con el mar, dentro de la historia se encuentra una cultura con un pensamiento,dentro de la religión se encuentran Dios, Buda y el Logos. Dentro de la sociedad nos encontramos tú y yo.
La existencia es un encuentro mutuo. Cuando nos encontramos, dialogamos. Eso se llama conversación; y hay varios tipos de conversación. Y no se conversa solamente mediante palabras. Una conversación de una dimensión profunda no se establece con palabras, sino mediante el silencio, la revelación, la inspiración espiritual; es una conversación telepática. La conversación humana, la conversación con la naturaleza, la conversación con la historia y la conversación religiosa utilizan todas métodos diferentes.
El idioma de la naturaleza no es igual al idioma de los humanos. La historia nos habla con acontecimientos. Las guerras suelen hablarnos con sangre: las revoluciones suelen hablarnos con acción y también con la caída de pueblos y civilizaciones. Y en cada uno de esos acontecimientos hay un profundo significado, hay un juicio, hay una ideología. El idioma de la historia y el idioma de los humanos tienen estructuras diferentes. La religión nos habla con un idioma profundo, con el silencio, con los milagros. En la oración nos encontramos con Dios; en la meditación nos encontramos con Buda. La religión también nos habla mediante la Providencia y el amor. Y un idioma tiene que escucharlo el que lo sepa, para que su significado quede correctamente aprehendido. La existencia es un enigma, es un código secreto, es un misterio, es una maravilla. Un enigma lo entiende solamente quien lo descifra, quien lo decodifica.

La naturaleza, la historia y la religión nos hablan cada una con su lenguaje, por lo que debemos tener el oído del corazón capaz de entenderlas.
De todos los encuentros en la vida, el más importante es el encuentro entre tú y yo. No podemos pensar al ser humano fuera de las relaciones humanas. No puede haber “tú” ni “yo” fuera de “nosotros”.
Hay una tesis más fundamental que “yo existo” y es la tesis “nosotros existimos”. Yo soy yo dentro de “nosotros”, y tú eres tú dentro de “nosotros”. La sociedad es el patio donde nos encontramos tú y yo. La palabra “sociedad” en coreano se parece al concepto en inglés de “community”, pudiendo interpretarse como encontrarse mutuamente en un lugar público.
Solamente los animales pueden vivir en la más completa soledad; cuando un ser humano cae en la más completa soledad, o se vuelve insano o se vuelve inhumano. El hombre es un ser de relaciones recíprocas, de conversación. No es que al reunirnos tú y yo nos convertimos en “nosotros”, sino que tú y yo somos posibles dentro (del concepto) de nosotros.
La vida es un encuentro, y los encuentros de la vida pueden ser de diferentes formas y significados. El encuentro entre Romeo y Julieta fue el encuentro de un amor trágico. Acabaron consumiendo sus jóvenes vidas en la pasión de un ardiente amor.
El encuentro entre Fausto y Mefistófeles fue el encuentro entre el hombre y el diablo, una confrontación entre la luz y la oscuridad, entre el bien y el mal.
El encuentro entre Caín y Abel fue un encuentro de celos, envidia y homicidio. Esclavo de sus celos, acabó asesinando a su hermano menor por el patetismo de la ira; un encuentro maldecido en la vida.
El encuentro entre Jesús y Judas fue un encuentro entre la conciencia y la traición. Judas, cegado por 30 monedas de plata, vende su maestro a los romanos y luego se ahorca por cargo de conciencia.
El encuentro entre Sócrates y Platón fue un encuentro educativo. A partir de estas dos personalidades hubo una elevada mejora de la mente, y floreció el diálogo genuino. Fue uno de los encuentros más deseables. Del encuentro entre Gandhi y Nehru se logra la gran obra de la liberación de la India. Fue un gran encuentro de dos personalidades para la independencia y la libertad de la India.
Cuando acción y reacción colisionan, se genera un movimiento. Todas las cosas se encuentran mutuamente. De encuentros mutuos comenzaron la vida y la historia.

El amor es el sol de la vida. El sol es brillante, ardiente y lleno de energía.
Al igual que el sol, el amor hace que la vida brille, que sea cálida y llena de energía.
Una vida sin amor es como una calle sin sol: oscura, fría y desolada.
Vivir es amar.
El amor es el fundamento, el núcleo de la vida; por ello es que el filósofo alemán Fichte afirmó que el amor es el ingrediente principal de la vida.
Una vida sin amor es como la sal o el azúcar insípida.
El mundo del amor se expande ilimitadamente: el amor afectuoso entre cónyuges, el amor por el clan familiar, al amor pasional en la pareja, el afecto por los amigos, el amor por la verdad, el amor por la raza, el amor por la naturaleza, el amor a Dios, el amor por la humanidad. El amor es el mayor tesoro que el Creador le ha dado al ser humano, es el mayor valor que una persona posee.
En el árbol del amor florece la alegría y fructifica la felicidad.
Si a la vida se le quita el amor, se vuelve solitaria como un desierto y helada como el Polo Norte.
El amor es el sentido de la vida, y es lo que hace que valga la pena vivirla. No hay mayor tragedia que la sequía del amor; no hay mayor tristeza que la ruptura del amor.
Sobre las bases del amor debemos construir la casa de la felicidad y diseñar nuestra vida.

La vida, un encuentro parte 2

(*)(El filósofo Byung-wook Ahn nació en la Provincia Sur de Pyung-ahn en 1920. Se graduó en la Unviersidad de Waseda, en Japón)

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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