Opinión

Los hijos

Escribe desde Argentina: Licenciada Mirta Zangaro de Moisano(*)

Lic. Mirta Zangaro de Moisano

Siempre estamos hablando de los desaciertos de la juventud actual como si nosotros en nuestro momento hubiéramos sido tan dóciles. En mi época, allá lejos y hace tiempo, mis originarios se asombraban con nuestras costumbres de asaltos donde se bailaba un rock que ahora sirve de espectáculo en cualquier teatro. Los mocasines los hacíamos sonar enseguida pues caminábamos arrastrando los pies, el pull atado a la cintura también los ponía locos, ¡qué falta de elegancia nena! ¡vestite bien!, y para completarla usábamos esos ruleros enormes que antes de colocarlos se empapaba el cabello en cerveza y luego podía convertirse en peinado “nido” con un batido que sólo se me bajaba a mí pues jamás se me hizo una onda natural. Para los padres siempre lo nuevo estaba esacondiendo algo…¿qué? no sé…
Claro, nuestro principio de independencia fue duro, laborioso y generó más de una discusión, pero logramos que ya no nos acompañaran a las fiestas, ni a bailar, ni a las excursiones. Pero a mí sí me encajaban a alguno de mis hermanos menores, cosa que me archiremolestaba, ya habrán anticipado cuando dije encajaban.
Después yo no sé porqué permitimos que nos sacaran tanto de la propia cultura, que copiáramos otras formas que nos parecían más “in” y desembocamos en una imitación de segunda de costumbres de países con ascendencia sajona.
Algunos padres me preguntan cómo actuar con sus hijos. ¿Y cómo va a actuar? Como se lo dicte el amor, les digo, pues el amor permite, educa, transmite, pone límites, socializa y todo siendo siempre padres…PADRES, no amigos, que el amigo tiene otra función, PADRES, que designamos los roles,los derechos y los deberes que nuestros hijos tienen en la familia. Padres para ejercer el amor y también el límite en aquello que está más allá de nuestros valores.
Ser buenos padres significa preparar adecuadamente al hijo para su desempeño social; y tal vez un viento fuerte pretenda arrastrarlo en su adolescencia, pero si su formación en sus primeras etapas de crianza ha estado sustentada en el interés sobre el hijo, no sobre nuestra ambición de que sea exitoso, si le hacemos percibir lo importante qaue es en nuestra vida aún más allá de nuestra profesión, si le hacemos ver que no damos vuelta la cabeza para ignorar sus faltas, sino que lo ayudaremos a corregirlas, si le hacemos comprender que no seremos padres perfectos pero que deseamos crecer en este rol, entonces… estemos tranquilos, aún bajo la fuerte ingerencia que la sociedad ejerza sobre él, podrá resurgir como Fénix de sus propias cenizas, allí siempre habrá esperanza.

Lic. Mirta Zangaro de Moisano

(*) La autora es Licenciada en Psicología y Escritora

Fuente: Contacto 11

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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