Ensayos

La Unión Hombre Mujer

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Algunos grandes maestros sufies, como Ibn Arabi, dicen que es a través de la unión del hombre y la mujer que el alma se prepara para el amor universal, y que el amor de Dios empieza con el amor de ambos. Cuando dice esto, deja muy en claro que él se refiere a la unión de voluntades. Esta unión es lo que se llama correctamente “matrimonio”, y resulta duro admitir – aunque es la verdad – que el verdadero matrimonio es un hecho excepcional en la vida humana. Sólo acontece en los casos en que existe en ambos contrayentes un potencial para un tipo especial de servicio. Sólo cuando se ha entrado en esa unión se comprende y experimenta el profundo significado del sexo. Entonces es posible verlo como un acto global: desde una unión física sexual hasta una totalidad espiritual. Este es el verdadero misterio del sexo, que posee una energía que trasciende la naturaleza y que constituye el medio por el cual el hombre y la mujer pueden entrar al mundo espiritual.

Aro de matrimonio
Probablemente la mejor manera de entender esto es a través de la terminología de la enseñanza sufí que habla de las “moradas”. Tomémoslo como una metáfora de valor indicativo, ya que los temas espirituales están más allá del alcance de nuestro lenguaje corriente. Los Maestros de Sabiduría conciben los grados de unión como tres moradas – o viviendas – del hombre. Se podría decir que ellas existen en las profundidades del corazón humano, en la más íntima naturaleza de su sensibilidad que está más allá del alcance de las emociones comunes.

La primera morada se denomina Beit-ul-Muharem. Muharem significa privado, interior, oculto, proviene de la misma raíz que harem, que es el lugar oculto de la casa donde no pueden entrar extraños. Nuestra naturaleza incompleta precisa de la unión con el otro sexo, la que está mucho más allá de un suceso en el mundo físico. El matrimonio, en el real sentido de la palabra, es un acto de voluntad, una decisión del hombre y de la mujer de aceptarse mutuamente. En esta primera morada, el hombre y la mujer se unen en lo que es la verdadera meta del matrimonio.

Sólo mediante la aceptación incondicional del otro alcanzamos la totalidad del matrimonio. Cuando existe cualquier tipo de reserva, o condicionamiento, o segundas intenciones, la aceptación plena resulta imposible. Esta aceptación no implica subordinación ni ceguera ante los defectos y debilidades del otro. Debemos aceptar con ojos abiertos, bien conscientes de lo que aceptamos. Para que el matrimonio se transforme en una unión espiritual, es necesario estar siempre dispuestos a colocar al otro en primer lugar, y a sí mismo en segundo lugar. Para que esto suceda debe producirse una subordinación del egoísmo. No es fácil, debe haber una tercera fuerza presente. En el sentido cristiano se habla de Cristo o Dios, que participa en la bendición del matrimonio. Los sufíes hablan de la Tercera Fuerza y del Trabajo sobre Sí.

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Podemos darnos cuenta de las diferencias visibles de una pareja y del tipo de conflictos que pueden surgir en una relación externa. Cuando nuestro Trabajo sobre nosotros mismos logra un cierto impulso, podemos percibir las diferencias psíquicas que existen internamente. Aún de las fuerzas en conflicto que funcionan entre el hombre y la mujer y que no pueden conciliarse mientras no hayan unido sus voluntades. Creo firmemente que es imposible formar un matrimonio en el verdadero sentido de la palabra sin el Trabajo sobre Sí. El puede conciliar estas fuerzas conflictivas profundas. No es que ellas desaparezcan, más bien se reconcilian, de tal manera que las tres fuerzas – activa, pasiva y conciliadora – se transforman en una y, de hecho, el Trabajo se encarna en ellas.

Resulta extraordinario que en la organización de la naturaleza humana y del proceso de su evolución, esta unión espiritual sea posible a través de la misma relación entre hombre y mujer requerida para la conservación de la especie. Aunque la unión espiritual sea muy diferente de la unión cuya finalidad es la reproducción. Es posible que ocurra sin necesidad alguna del acto sexual, ni siquiera es esencial que el compañero (o compañera) de esta unión esté encarnado. Existe algo llamado unión mística o matrimonio místico que tiene el mismo efecto. Se debe, sí, comprender que esta unión mística es aún más excepcional que el propio matrimonio en la dimensión física, y que sólo puede ocurrir en circunstancias especiales y como resultado de una empresa compartida, de un compromiso conjunto a nivel espiritual.

En este camino llega un determinado momento en la evolución de ambos en que la unidad interior de voluntades es inequívoca, y resulta claro que no existe la dominación del uno sobre el otro y que sus decisiones son idénticas. Sus pensamientos con frecuencia coinciden, sus percepciones se han ampliado hasta el extremo que al mirar algo se dan cuenta de que han compartido la misma visión. Lo más importante es la certeza de que son capaces de aceptar la totalidad de la relación y de que cada uno es absolutamente libre siendo que, al mismo tiempo, hay una unión completa de los dos en uno. El estar conscientes de que no hay exigencias ni deseos de dominar y el darse cuenta de que existe una identidad de voluntades son evidencias de que se está en el Beit-ul-Muharem.

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Se alcanza una etapa aún más avanzada en esta evolución interior cuando el hombre y la mujer – habiendo creado en ellos mismos la capacidad de ser – pasan del Beit-ul-Muharem al Beit-ul-Mukades, en un nuevo acto de aceptación. En este lugar pueden entrar los otros. Es más que una morada privada. La palabra Mukades significa “sagrado” y cuando un hombre y una mujer han entrado allí, se han convertido en algo totalmente diferente de lo que fueron. En el budismo, el que ha entrado en esa morada es descrito como el Bodhisatva.

Una vez que se han trascendido a ellos mismos, el hombre y la mujer pueden pasar a una aceptación de la raza humana que Gurdjieff describió como “amor imparcial”, en el que todas las personas son aceptadas interiormente tal como ellos se aceptaron el uno al otro en el Beit-ul-Muharem .

Al considerar la unión del hombre y la mujer, miremos un solo factor dominante: la aceptación. Puede haber una atracción sexual muy fuerte, incluso amor, entre el hombre y la mujer; sin embargo, en su interior se dan cuenta de que no hay una aceptación total y sin reservas. Nada que esté por debajo de la aceptación absoluta podrá desplegar el potencial extraordinario de nuestra naturaleza humana. Se requiere sacrificio, no el sacrificio superficial de los intereses o inclinaciones personales, sino el sacrificio de uno mismo y la intención de no ser uno mismo sino nosotros mismos.

Es una lástima que las personas capaces de conseguir este tipo de unión pierdan la oportunidad por no saber cuál es el secreto. El matrimonio es un paso muy importante en nuestra transformación, porque, si un hombre y una mujer logran una aceptación mutua total, entonces podrán aceptar a las otras personas también. Por eso se dice que el amor parcial no puede existir. Si alguien ama de verdad, entonces ama a todos y a todo. Quienes lo consiguen hacen un gran servicio a la humanidad.

Que pueda haber una aceptación transitoria muestra que ella es posible. El amor se derrama sobre todo lo que se ve. Por unos momentos el egoísmo deja de existir. Para lograr que esto sea permanente hay que recorrer un largo y arduo camino. Debemos humillarnos en nuestro interior para admitir a ese amor superior.

A fin de comprender que la condición de esta unión es espiritual, debemos revertir nuestra perspectiva habitual de la realidad. En la vida corriente, lo que llamamos la realidad sustancial es la de nuestros cuerpos. Dentro de ellos podemos llegar a experimentar un mundo interior de energías. Se supone que más allá de esto existe un mundo espiritual de voluntades y principios. Pero la verdad es lo contrario. Nuestra realidad no consiste en tener este cuerpo, ni este ser o naturaleza, sino en que somos la encarnación del principio del mundo espiritual. Este es el mundo de los nombres de Dios, como lo llama Ibn Arabi.

El hombre está hecho “a la imagen de Dios” porque los principios espirituales se expresan en él. El principio trivalente de un acto completo de la voluntad – o la tríada – se refleja en nuestra naturaleza. El hombre tiene tres cerebros, cada uno de los cuales trasmite uno de los tres impulsos. En la relación entre esposo y esposa, el hombre y la mujer pueden realizar sus roles afirmativo y receptivo debido a la existencia del Trabajo sobre Sí para reconciliarlos. Aquí el Trabajo sobre Sí es aquella acción que ha sido dada al hombre para permitirle cooperar con los poderes superiores

cosmos
La totalidad del cosmos se mueve hacia la unidad y la integración, desde un estado de dispersión hacia un estado superior de organización, a partir del cual se origina una nueva creación. En esto consiste la espiritualización de la materia y la realización del espíritu.

El hombre es una especie en evolución. No está en su naturaleza permanecer inactivo. Como individuo, puede entrar en la corriente de evolución y transformarse. Esto no un asunto privado, ni la transformación de la especie es una serie de hombres perfeccionados aislados el uno del otro. El hombre como totalidad se mueve hacia la unidad. En la medida que podamos decir que existe una meta de la evolución humana, toda la raza humana debiera organizarse en una sola experiencia total. Y nadie puede saber cuanto tiempo se necesitará para lograrlo.

J. G. Bennett

Extractado por Sonia Ramírez de
J. G. Bennett.-
Sexo
Heptada Ediciones S. A.
Madrid

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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5 replies »

  1. Hola si me pueden decir porque pensé que había encontrado a mi alma gemela pero no soy felíz y cada día no tengos ganas de sexo sé que no estoy enamorada lo quiero mucho pero lleva muchos problemas en la espalda y no quiero compartirlos, si lo ayudé en todo al principio
    pensé que era él pero no es así es egoista porque duda de mi y me sacó la libertad de ser yo como era antes las cosas que me gustan no las puedo hacer porque entra en llanto o gritos y yo nop contesto como debo saber si es o que tengo que curar esta relación yo decretro encontrar a ese ser que me pertenece
    gracias si me pueden contestar?

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  2. Hola la verdad siento que esoty en contacto con mi alma gemela como puedo hacer para que ella venga. Mi conexión es mental mis estados de ánimos son constantes las señales divinas inevitables la verdad nunca e besado con amor y siento que ella es la dueña de mis besos en el sexo las mujeres anteriores son como masturbaciones nunca e sido satisfecho y nunca he hecho el amor soy muy infeliz gracias a que tengo una dueña si puedo comunicarme con su alma y siento su fantasma que me sigue y mis estados de ánimos me siguen, la música es evidente estoy totalmente enamorado de ella oigo muchas canciones que jamas pensé escuchar y la verdad suelo desesperar en mi estudios me siento con mucha presión siento hasta como con depresiones como de suicidios pero se que es por su ausencia hasta la conexion con la naturaleza es evidente hasta las aves me dicen que necesito de ella es hermoso lo que siento siento que haciendo yoga me conecto con ella hasta cierro los ojos y la veo como puedo hacer que ella venga a mi se que soy su luz y con solo su beso podre sobrevivir me siento dichoso de sentir lo que siento hasta un poeta escondido me sale y hablo con migo mismo si se que nunca seré feliz porque ninguna mujer sera para mi como puedo avisarle que yo existo y que vivo en este país ella vive muy lejos la verdad y vieja mucho. ayúdame si puedes y si sabes de la conexión de almas por que la verdad me duele el corazón y ya mis ojos no tienen tantas lagrimas y se que ella es infeliz por que también esta despierta de antes que yo. ami correo wei contestame si sabes que pedo

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  3. Me pasa casi lo mismo que a JOsé Antonio. No puedo explicar la tristeza que siento y la necesidad de conectarme con mi alma gemela. Eso me impide tener cualquier otra pareja porque me parece falso y carente de sentido. Como me conecto con este ser?
    Gracias

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