Opinión

Universo

Escribe desde Argentina: Ricardo Gomez

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Hay una nueva generación de científicos de diversas áreas que han adoptado una visión creacionista del universo. Esta visión surgió como consecuencia del estudio exhaustivo de las leyes que hacen que las cosas se comporten de la forma puntual en la que lo hacen. Sin embargo, todavía persisten otros estudiosos que hacen enormes esfuerzos para explicar el origen del cosmos sin la necesidad de un Creador. Cuando estos últimos observaron el universo no pudieron menos que asombrarse ante lo infinito y maravilloso que era, con sus incontables elementos para estudiar. Como al ser humano le gusta tener todo medido y analizado, decidieron incursionar en la enorme tarea de medir la cantidad de masa que el universo contenía. Cuando finalmente tomaron cuenta de la cantidad aproximada de masa que podría haber en el espacio algo no coincidía. La masa produce gravedad, que es lo que hace que los cuerpos se mantengan unidos. Pero encontraron mucho espacio entre los cuerpos, y los cálculos no cerraban. Luego de mucho estudiar y hacer cálculos complejos, llegaron a la conclusión de que había “algo” que actuaba en contraposición con la materia existente en el universo. Como no sabían de qué se trataba ya que no es visible, la nombraron “Materia Oscura” Los investigadores dicen que la más plausible explicación es que el material invisible sea en su mayor parte hidrógeno que está a pocos grados por sobre el cero absoluto, que es difícil de detectar.
Como era de esperar, esto causó pavor entre los estudiosos, ya que debían aceptar y reconocer que había algo invisible que “sostenía” al universo, y lo hacía funcionar de la forma en la que lo conocemos. Fue el astrónomo Fritz Zwicky quien descubrió en los años treinta del siglo pasado que el 90% de la materia del universo parecía ser invisible. La astrónoma Vera Rubin rehizo los cálculos del científico suizo para intentar averiguar por qué las agrupaciones de galaxias parecían pesar más que las sumas de cada una de las galaxias que contenían. Con sus curvas de rotación, Rubin llegó a la conclusión de que lo que los astrónomos llaman galaxias sólo eran, de hecho, los núcleos luminosos de nubes mucho más grandes, oscuras y de mayor masa. Mediciones posteriores llegaron a la no menos asombrosa cifra de 75% de materia invisible en el universo.

Esto implica que, al igual que ocurre con el cuerpo humano, hay grandes cantidades de espacio vacío en el universo. Y más compleja se puso la situación cuando descubrieron que son solo 92 la cantidad de átomos que forman el universo, y es la combinación de ellos los que hacen las maravillas que nos rodean. Pero aun eso no les explicó cómo es posible que un ser humano sea lo que es. No es solo la combinación de átomos y moléculas, sino que hay algo “invisible” que hace que un niño de tan solo 15 meses pueda hacer uso del lenguaje humano, uno de los logros más importantes de la raza humana, y que nos llevó miles de años de evolución para desarrollar. Como tampoco explica la forma maravillosa en la que el cerebro humano realiza sus hazañas a diario.
Ante estas nuevas revelaciones, los científicos decidieron que la explicación de un “ente invisible” sosteniendo el universo daría mucho de que hablar para los científicos creacionistas, así que buscaron una salida más elegante ante tal dilema. Así fue que surgió esta maravillosa idea: la existencia de “multiversos” o sea, muchos universos paralelos. Esta teoría postula que en este universo las cosas funcionan de determinada forma y siguiendo determinadas leyes, pero que en otros universos podría ser absolutamente distinto, y que incluso las leyes podrían ser radicalmente distintas. Esta idea fue evolucionando hasta tener que concluir que tal vez todos los universos que forman parte de estos “multiversos” debían ser parte de un solo origen.
Lo que aparentó ser un esfuerzo serio y catedrático de explicar nuestros orígenes sin la necesidad de un Creador, terminó en el mismo punto de origen. No había maneras visibles de explicar nuestra presencia en el universo sin la intervención de un Creador. Así que la emprendieron con la vieja idea de que no estamos en el centro geográfico del universo, como citaban algunas religiones. Esto pareció ser un galardón del cual se aferraban los científicos más arraigados a la idea de un universo casual. Sin embargo, nuevos estudios han descubierto que en distintos lugares del cosmos las condiciones varían trágicamente. Incluso el tiempo y el espacio funcionan de formas distintas a como lo hacen en nuestra parte de la galaxia.

Este hecho tiene una singular similitud con lo que ocurre en nuestros propios cuerpos a nivel atómico, en la que incluso el tiempo en los núcleos transcurre de forma distinta a como lo hace a nuestro alrededor. A la luz de este descubrimiento, si nuestra vida hubiera sida originada en alguno de los extremos del universo, no sería tal cual la conocemos. Es más, sin dudas este es el mejor lugar para que el hombre se haya desarrollado, al menos como lo conocemos ahora.
Tal parece que no hay escapatoria. Este universo solo puede responder a la idea de un ser absoluto, cuya idea fue desde el principio que nosotros estemos aquí para observarlo, estudiarlo y maravillarnos. Algunos científicos se creen muy elocuentes en sus postulados, pero la realidad es que hasta ahora nadie ha podido ser lo suficientemente honesto como para reconocer que tuvo que haber habido un Creador. Para muchos de ellos, Einstein fue un héroe, sin embargo, olvidan que el mismísimo Einstein reconoció que debía haber un Creador desde el comienzo. “Yo quiero conocer los pensamientos de Dios, el resto son detalles” decía el genial científico.
A medida que las generaciones transcurran, ciertamente deberemos reconocer a Dios como el Creador absoluto de todo lo que nos rodea, y entonces, y solo entonces, se le dará a Él el reconocimiento que se merece por semejante obra, y por haber tenido el amor suficiente como para incluirnos.

Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar

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2 replies »

  1. Ahora entiendo porqué siempre me he sentido como “un ser de otra galaxia”, ¿será porque pertenezco a otro universo paralelo en donde las cosas funcionan de otra forma y con otras leyes? ¿Será por eso que me aferré al universo de los valores y las virtudes las cuales me ayudaron a darle sentido a mi vida y a tener un lugar y un propósito sobre esta tierra? Mi conclusión personal es que el misterio y la grandiosidad que poseen tanto Dios como el Universo no tiene límites!!!
    Gracias Ricardo Gomez por compartir este enriquecedor artículo que a mi personalmente me hace admirar y reflexionar acerca de la grandeza, majestuosidad, la infinitud, la belleza, etc.

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